Carne de Cerdo y Productos Cárnicos en el Paciente Con Diabetes

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La diabetes es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las principales pandemias de esta época, junto a otras enfermedades no transmisibles como la obesidad. En España, aproximadamente un 7 % de la población está diagnosticada de diabetes, y se estima que hay un porcentaje similar de personas sin diagnosticar, cifra que se prevé aumentará en los próximos 25 años. De ahí la importancia de su diagnóstico precoz, la prevención y un adecuado tratamiento.

La diabetes se caracteriza por una elevación de la glucosa en sangre como consecuencia de alteraciones en el metabolismo de los hidratos de carbono. Los síntomas clínicos, el curso de la enfermedad y las complicaciones asociadas pueden variar en características e intensidad de un paciente a otro. La diabetes tipo 1 aparece con mayor frecuencia en niños y adultos jóvenes, y representa el 13 % de los casos de diabetes en España. Por otro lado, la diabetes tipo 2, se asocia a la obesidad y sobrepeso, y tiene una mayor prevalencia en la población mayor de 18 años.

No existe una estrategia única para afrontar este problema, sino que dependerá del tipo de diabetes, la edad, y la presencia de otras complicaciones. Sin embargo, una alimentación adecuada, así como el ejercicio físico pautado y supervisado, constituyen una buena base común para el tratamiento de la diabetes.

Las recomendaciones actuales establecen que los ácidos grasos monoinsaturados, junto con los carbohidratos de la dieta deben suponer el 70 % de la energía total, restringiendo el aporte de ácidos grasos saturados y trans a menos del 10 %.

En este sentido, la carne de cerdo tiene un limitado porcentaje lipídico, con un aporte mayoritario de ácidos grasos monoinsaturados y una reducida proporción de colesterol. La carne magra de cerdo es un alimento adecuado y constituye una fuente importante de nutrientes, que, en el contexto de una alimentación variada y equilibrada, junto con la práctica de actividad física moderada, podrían colaborar en el control del peso y la mejora de los parámetros relacionados con la diabetes.

Los cortes magros cocinados con métodos poco grasos, como a la plancha o al horno, son perfectos para la dieta de los pacientes diabéticos. Por todo ello, la carne de cerdo junto con otras carnes magras y los productos cárnicos menos grasos, como el lomo embuchado o el jamón cocido, o el jamón serrano, pueden consumirse entre 3 y 4 veces a la semana, como parte de una dieta variada y equilibrada.

Fuente:interporc.com