Control de los pollitos.

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La mejor manera de ver el estado de los pollitos, es estar siempre al corriente del estado de salud de la bandada. Dedica tiempo a examinarlos, podrás descubrir desde el principio:

Aspecto: Los pollos sanos se ven llenos de vida, tienen la cresta entera y cerosa, las plumas lustrosas y los ojos brillantes.

Actividad: Los pollos sanos están activos, picotean, escarban, se espolvorean, se asean, excepto los días calurosos que descansan a la sombra.

Sonidos: Para detectar sonidos atípicos, silbe suavemente siempre que se acerque a su bandada, excitados por la curiosidad, los pollos detendrán sus actividades para escuchar y tienes la oportunidad de oír posibles toses, resuellos y otros sonidos de malestar. Escucharlos mientras duermen por la noche, también es una buena manera de oír posibles sonidos atípicos.

Producción: Cada bandada desarrolla una pauta de puesta característica, basada en parte en la raza y la edad de las gallinas. Llevar un registro detallado para determinar el índice de puesta. Familiarizarse con los tamaños y las formas típicas de los huevos, ya que un descenso inexplicable en la producción o la calidad de las huevos podría ser un síntoma de enfermedad (cáscaras finas o arrugadas, escasa clara, etc)

Comer y beber: La cantidad de comida y de agua que un pollo consume cada día depende de su edad, del tamaño y del nivel de producción, así como del tiempo meteorológico, si te fijas en cuanto beben o comen normalmente no nos resultará difícil descubrir los cambios causados por el estrés o la enfermedad.

Peso: Los pollos están sanos y ganan peso sin cesar, y los pollos maduros sanos tienen un peso estable excepto algún posible descenso durante la época de reproducción, toda perdida o ganancia de peso puede ser una causa de enfermedad.

Olor: Una bandada saludable tiene un olor característico, fíjate en este olor para que cuando haya otro tipo de variación lo puedas intuir y así localizar al miembro enfermo o decaído.

Deyecciones: Los pollos expelen dos tipos diferentes, las intestinales que son rígidas, pardo grisáceas y con un gorro blanco de sales úricas y las deyecciones fecales que son algo espumosas, más olorosas que las habituales y de color marrón claro o a veces verdoso. Todo cambio en el aspecto puede ser síntoma de enfermedad.

Fuente:lasgallinasdecarlos.blogpot.mx