Enriquecimiento Ambiental en Animales de Granja y Zoológico

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Dra. Ariadna Yáñez Pizaña.
Programa de Doctorado en Ciencias Biológicas y de la Salud,
Universidad Autónoma Metropolitana Campus Xochimilco (UAM-X), Ciudad de México.
Profesora Programa de Bienestar Animal,
Licenciatura en MVZ. Universidad del Valle de México.
UVM-Coyoacán. Ciudad de México

Dr. Daniel Mota-Rojas.
Fisiopatología del estrés y Bienestar de los animales domésticos,
Departamento de Producción Agrícola y Animal,
Universidad Autónoma Metropolitana, Campus Xochimilco (UAM-X), Ciudad de México.
Profesor del Módulo Bienestar Animal.
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-X), Ciudad de México.

Dr. Ramiro Ramírez-Necoechea.
Departamento de Producción Agrícola y Animal,
Universidad Autónoma Metropolitana, Campus Xochimilco (UAM-X), Ciudad de México

*Lectura recomendada para la asignatura de Bienestar Animal

  1. Introducción

La importancia del enriquecimiento ambiental fue reconocido primero por Robert Yerkes en 1925, pionero en el campo de la investigación en primates, introdujo el concepto de enriquecimiento al diseñar artículos de juego para los primates en su laboratorio con el objetivo de proporcionarles mayor estimulación física en su limitado espacio; más adelante en el zoológico de Zurich el Dr. Heine Hediger (1950-1969) identificó la importancia de los entornos físicos y sociales de los animales en cautiverio, así como el impacto de los regímenes de manejo y la dieta en el bienestar animal.

Actualmente el enriquecimiento ambiental es una parte integral de las prácticas de cuidado animal. El término de enriquecimiento ambiental hace referencia a todas aquellas técnicas usadas para el mejoramiento del medio ambiente de los animales en cautiverio tomando en cuenta sus necesidades biológicas y de esta manera incrementando el bienestar animal y disminuyendo el impacto del estrés ocasionado por el encierro (Newberry, 1995; Shepherdson, 1998). El objetivo de la aplicación de los programas de enriquecimiento ambiental se logra cuando se aumenta la expresión de comportamientos específicos de la especie y la disminución en la ocurrencia de comportamientos no naturales (Reisfeld et al., 2011).

El presente artículo tiene como propósito conocer la importancia del enriquecimiento ambiental analizando los objetivos que se desean alcanzar una vez que se implementa el programa, además, se abordan los diferentes tipos de enriquecimiento ambiental incluyéndose la aplicación realizada tanto en animales de granja y zoológico.

  1. ¿Por qué es importante el enriquecimiento ambiental?

Mantener a los animales en producciones intensivas como es el caso de los animales de granja, o bien en cautiverio como es caso de las colecciones de animales en los zoológicos, proporciona beneficios importantes, tales como: protección contra depredadores y plantas tóxicas, la exposición a condiciones climáticas extremas (Schütz et al., 2010) y a parásitos externos e internos, además, esta práctica permite proporcionar una dieta nutricionalmente equilibrada durante todo el año (Algers et al., 2009) y el caso de los animales alojados en zoológico, el éxito reproductivo para la conservación de la especie. Sin embargo, los animales mantenidos en este tipo de sistemas (productivo o en zoológicos), se mantienen generalmente en ambientes pequeños o con demasiados animales en un ambiente monótono. En este sentido, Mason y Burn (2011) argumentan que cuando el ambiente es demasiado empobrecido (es decir, sin estímulos o sustratos apropiados) o demasiado pequeño, la capacidad de los animales para realizar comportamientos naturales y satisfacer sus necesidades está restringido. Tales restricciones de comportamiento pueden resultar en estados negativos, tales como la frustración, ansiedad, aburrimiento y miedo, y como consecuencia se pueden observar la expresión de comportamientos no naturales en los animales.

Por lo anterior, una de las estrategias que puede ayudar a los animales a enfrentar los diferentes factores que provocan estrés en su entorno es el enriquecimiento ambiental. Newberry (1995) definió al enriquecimiento ambiental como una mejora en el funcionamiento biológico de los animales confinados como resultado de modificaciones en el ambiente donde se aloja.

Para el diseño de un programa de enriquecimiento ambiental es importante recalcar que es de suma importancia el conocimiento del comportamiento natural de la especie. Estos comportamientos están relacionados con la dieta, la locomoción, territorialidad y contacto social intra e interespecífico (Brousset y Galindo, 2004). De esta manera, el conocimiento de cada uno de estos comportamientos, asegura la más acertada elección del diseño.

El enriquecimiento ambiental tiene varios propósitos, si bien, en este apartado se plasman los objetivos de manera general que se pretenden alcanzar cuando se realiza algún tipo de manipulación en el ambiente de animales cautivos, se recomienda que estos sean más específicos para planificar y desarrollar un programa de enriquecimiento ambiental para cada grupo y/o individuo en particular y que éstos a su vez puedan ser modificados a través del tiempo. Al enfocarnos en estos objetivos, podemos desarrollar prácticas de manejo efectivas y eficientes para los animales.

  1. El bienestar animal es el objetivo principal. Un ambiente cautivo enriquecido adecuadamente, mejora el bienestar mental y fisiológico de los animales.
  2. En el caso de los animales de zoológico, la reproducción exitosa de la especie, ya que los animales alojados en un ambiente enriquecido tienen mayores probabilidades de reproducirse exitosamente además de expresar comportamientos parenterales adecuados (Carlstead y Shepherdson, 2000).
  3. Identificar y reducir las fuentes potenciales de estrés crónico y/o mejorar la capacidad del o los animales para combatir con éxito los factores que le provoquen estrés. Proporcionar un ambiente enriquecido puede ser menos estresante para los animales cautivos; un entorno enriquecido parece facilitar la capacidad del animal para hacer frente a situaciones de aversión, tales como la exposición a seres humanos, la manipulación experimental, o la variación ambiental (Federación de Sociedades de Ciencia Animal, 2010; Carlstead y Shepherdson, 2000).
  4. Reducir o eliminar comportamientos aberrantes y simultáneamente proporcionar oportunidades para comportamientos y patrones de actividad apropiados para cada especie; es más probable que los animales en un ambiente enriquecido muestren comportamientos y patrones de actividad apropiados para la especie (Hutchins et al., 1984; Kreger et al., 1998).
  5. En el caso de los animales de zoológico, la reintroducción de animales nacidos en cautiverio parce tener más éxito cuando los animales se desarrollan bajo condiciones lo suficiente estimulantes para permitir la expresión de comportamientos propios de la especie (Shepherdson, 1998; Castro et al., 1998; Miller et al., 1998).

Aunque el enriquecimiento ambiental desempeña un papel importante en el mantenimiento del bienestar de los animales alojados en zoológicos (Shyne, 2006), laboratorios (Baumans y Van Loo, 2013) y algunos animales de granja (van de Weerd y Day, 2009), su implementación en las producciones ganaderas es más limitado debido principalmente a cuestiones de tipo económicas, por lo tanto, es necesario diseñar programas que puedan satisfacer ambas partes en términos de bienestar, así como en términos económicos.

  1. Clasificación del enriquecimiento ambiental

Existen muchas formas de ofrecerlo y el uso óptimo de estas técnicas dependerá del contexto donde vayan a desarrollarse (Newberry, 1994; Shepherdson, 1998), en general según Brousset y Galindo (2004) pueden ser clasificadas en dos grandes grupos, esto, con relación al entorno en el que actúen: 1) manipulaciones al ambiente físico (diseño de albergue, enriquecimiento alimenticio, enriquecimiento ocupacional y enriquecimiento sensorial), y a las relacionadas con la 2) manipulación del ambiente social (estructura social e interacción humano-animal) (Fig. 1).

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Figura 1. Clasificación de los diferentes tipos de enriquecimiento ambiental.

  1. Manipulaciones del ambiente físico
  1. Tamaño y diseño del albergue (espacio físico).

Uno de los principales problemas que afecta a muchos de los animales cautivos, además de que no pueden expresar varias de sus conductas individuales, sociales o maternas, es la restricción del espacio físico, lo que puede inhabilitar a los animales a responder adecuadamente ante una situación de miedo a partir de una evasión activa y/o una respuesta de escape (Mason, 1991; Newberry, 1994; Carlstead y Shepherdson, 2000). El enriquecimiento físico incluye alterar el tamaño o la complejidad del recinto del animal, entre estas técnicas se encuentra desde la ampliación física del encierro, hasta la integración de sustratos naturales, vegetación, estructuras horizontales y verticales (ramas, troncos, cuerdas y plataformas), y las barreras visuales, que tienen como fin la creación de diferentes áreas funcionales (Bloomsmith et al., 1991; Newberry, 1995).

Proporcionar a los animales acceso a recintos alternativos (dividiendo el espacio en diferentes áreas funcionales) ha sido sugerido para aumentar las oportunidades de exploración, así como de escondite (Newberry, 1995). Se ha observado que la división del espacio dentro de un recinto también puede ser beneficioso para disminuir las interacciones agonistas entre terneros. En este sentido, Ninomiya y Sato (2009) compararon la tasa de encuentros agonísticos (cabeceo, persecución, escape) entre terneros negros japoneses mantenidos en un corral enriquecido dividido por una pared de madera contra la tasa de encuentros agonísticos entre terneros alojados en un corral sin división (control), observaron que dividir el espacio en el corral resultó en una menor motivación de los terneros dominantes para perseguir a los subordinados, posiblemente evitando el contacto visual entre los animales (Ninomiya y Sato, 2009).

En otro estudio realizado por Oostindjer et al., (2011a) reportan que lechones destetados en diferentes corrales enriquecidos (paja, virutas de madera, turba y ramas de madera) y con más espacio (6.4 m2) mostraron niveles más altos de conductas de exploración (27% vs 10%), niveles más bajos de trompeteo ventral (belly-nosing) (0.1% vs 1.0%) y conductas manipuladoras (0.2% vs 15%), lo que indicó una mejor capacidad de estos lechones para adaptarse a los numerosos cambios después del destete, en comparación con los lechones destetados a la misma edad, pero que se mantuvieron en corrales estériles con menos espacio disponible (3.2 m2) y sin ningún sustrato.

Si recordamos, uno de los objetivos principales de los programas de enriquecimiento es reducir o eliminar comportamientos aberrantes y simultáneamente proporcionar oportunidades para comportamientos y patrones de actividad apropiados para cada especie (Hutchins et al., 1984; Kreger et al., 1998), a través del enriquecimiento físico se ofrecen oportunidades para mantener las habilidades motoras y los comportamientos exploratorios, predatorios y otros, y de esta manera mejorar el bienestar psicológico y fisiológico, así como las condiciones de salud de los animales en cautiverio (Cubas et al. 2006).

  1. Enriquecimiento alimenticio.

La mayoría de los animales en libertad ocupan una gran parte de su tiempo en la búsqueda y consumo del alimento. Sin embargo, en ambientes cautivos, la falta de sustratos adecuados, la localización predecible del alimento y lo monótono de las dietas (Shepherdson, 1998), ocasiona un desplazamiento de las conductas alimenticias hacia el desarrollo de patologías conductuales como las estereotipias y la inactividad (Wechsler, 1991; Bashaw, 2001). El enriquecimiento alimenticio intenta reducir la capacidad de predicción y localización del alimento, a través de técnicas simples y sofisticadas, que promuevan el desarrollo de conductas alimenticias “típicas” de cada especie, y que al mismo tiempo se reduzca el aburrimiento y la proporción del tiempo gastado en conductas no naturales (Bloomsmith et al., 1991; Newberry, 1995; Henderson y Waram, 2001; Stephen, 2002). Algunos de los métodos más utilizados son, esconder comida, uso de dispensarios de alimento, bloques de alimento congelado, alimento vivo, entre otras (Henderson y Waram, 2001; Stephen, 2002).

En la mayoría de las producciones intensivas, los terneros se separan de su madre (destete) y el suministro de leche se realiza a través de un cubo. La alimentación de terneros a partir de un cubo abierto (es decir, sin un pezón) es barata y fácil de mantener, sin embargo, no proporciona a los terneros la capacidad de llevar a cabo el comportamiento de succión. Cuando son alimentados en un cubo, los terneros consumen una gran cantidad de leche en un tiempo muy corto 2.5 L en aproximadamente 1 minuto, comparado con 8 a 12 min cuando se alimenta de la madre (Loberg y Lidfors, 2001).

Los terneros al no poder realizar el comportamiento de succión, puede resultar en la reorientación oral hacia objetos del corral o compañeros (succión cruzada). Una de las técnicas que se sugiere consiste en proporcionar a los terneros pezones nutritivos (es decir, donde la leche se proporciona a través de un pezón de goma), lo que reduce el comportamiento de succión cruzada (de Passillé, 2011; Jensen y Weary, 2013) (Fig. 2). Al enriquecer el ambiente a través de un alimentador de pezones de goma, además de la adición de un área de alimentación con pezones de goma sin leche (pezones no nutritivos) y una red llena de heno puede reducir aún más el comportamiento de succión cruzada (Ude et al., 2011). En otra investigación se observó que la administración de enriquecimiento alimenticio a través de la provisión de caña de azúcar (Saccharum officinarum sp.) mora (Morus alba) y ramio (Boehmeria nivea), disminuyó de 9.6 a un 3.3% la expresión de comportamientos no naturales, como el “auto acicalamiento excesivo” en conejos criados en jaulas (Ceballos et al., 2016).

El suministro de forraje como enriquecimiento alimenticio es una alternativa viable para mejorar el bienestar animal, ya que permite a los animales satisfacer parte de sus necesidades innatas de comportamiento de forrajeo. Otros estudios demuestran que el uso de estas técnicas ha influido positivamente en el incremento del tiempo de búsqueda del alimento, la conducta predatoria y el consumo de alimento de animales en cautiverio, en este sentido, algunos estudios demostraron una reducción significativa en las conductas no naturales de 85 a 36.3% en la conducta “arrancarse el pelo” en nutrias asiáticas (Aonyx cinerea) cautivas, en el Lincoln Park Zoo, en Chicago, al ofrecer un tercio de su ración diaria dentro de una pelota dispensadora (Stephen, 2002).

Otro estudio efectuado en leopardos (Panthera pardus) cautivos, se reportó un aumento de 5.5% a 14% en la conducta exploratoria al dar varios y pequeños trozos de comida escondidos dentro de ramas o matorrales (Mellen y Shepherdson, 1997). Investigaciones realizadas en otras especies ha demostrado que suministrar a los animales porciones más pequeñas de alimento y con más frecuencia puede mejorar la condición corporal como en el caso de cerdas (Schneider et al., 2007), reducción de comportamientos no naturales en el elefante asiático (Elephas maximus) (Rees, 2009), la jirafa (Giraffa camelopardalis) y okapi (Okapia johnstoni) (Bashaw et al., 2001) así como el incremento de comportamientos típicos de alimentación en elefantes africanos (Loxodonta africana)  (Brockett et al., 1999; Stoinski et al., 2000).

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Figura 2. Proporcionar a los teneros la leche a través de cubos o mamilas con pezones de goma, ayuda a que éstos lleven a cabo el comportamiento natural de succión, y de esta manera se reduce el comportamiento de succión cruzada (reorientación oral hacia objetos del corral o compañeros).

  1. Enriquecimiento ocupacional (Objetos novedosos).

Se basa en la introducción de objetos táctiles novedosos o también llamados “Juguetes”, que tienen como propósito mantener al o los animales ocupados durante varias horas. Estos objetos pueden ser naturales (por ejemplo, coco, bambú, flores, madera, ramas, etc.) o fabricados (por ejemplo, pelotas de hielo con sangre, rompecabezas, termiteros, cadenas, objetos de plástico, etc.) (Newberry, 1994). Los objetos utilizados como enriquecimiento ambiental deben estar diseñados para mejorar el bienestar al permitir el cumplimiento de las necesidades de comportamiento y la reducción de los comportamientos no naturales y el estrés (Renner et al., 2000; Brousset y Galindo, 2004).

El estado de motivación hacia el objeto varía de acuerdo a las características físicas y novedad de éste, así como de la especie y edad de los animales (Renner et al., 2000; Begley, 2002; Celli et al., 2003). Existen estudios que han revelado que los materiales que tienen características como ingerible, oloroso, masticable, destructible y deformable son atractivos para los cerdos (Van de Weerd et al., 2003; Studnitz et al., 2007; Van de Weerd y Day, 2009). Estas características se asocian a menudo con sustratos que ingieren los cerdos de manera natural (raíces) y están estrechamente vinculados a comportamientos como la exploración y búsqueda de alimento (Zwicker et al., 2013).

En este contexto, Blackshaw et al., (1997), sugieren que para los cerdos los juguetes libres son menos atractivos que los juguetes fijos ya que los juguetes libres están expuestos al piso del corral en donde se ensucian con materia fecal y el olor que desprenden los juguetes sucios puede propiciar que se pierda el interés hacia éstos (Jones et al., 2000). En este sentido, el suministro de cuerdas de nylon suspendidas ha demostrado que induce niveles altos de interacción comparados con el neumático y la pelota en cerdos destetados (Trickett et al., 2009). Asimismo, la cuerda también estimula el juego social y locomotor y la reducción de las actividades de manipulación hacia compañeros de camada y accesorios del corral. Actualmente, la conducta lúdica (juego) se ha sugerido como un posible indicador de altos niveles de bienestar de los animales, dado que el juego tiende a expresarse sólo bajo óptimas condiciones ambientales.

El uso de enriquecimiento ambiental en la producción porcina está recomendado por varias legislaciones de diferentes países europeos mediante la Directiva 2008/120/EC (European Commission, 2009), así como Australia (Primary Industries Standing Committee, 2008), Nueva Zelanda (National Animal Welfare Advisory Committee, 2010), Chile (Chile, 2013) y recientemente Canadá (National Farm Animal Care Council, 2014), esto con el objetivo de prevenir o reducir comportamientos atípicos como mordida de cola, canibalismo, estereotipias y aumentar comportamientos como la exploración, búsqueda de alimento, juego, etc.

En otro estudio realizado por Assis et al. (2016), reportaron que el proporcionar enriquecimiento ocupacional a través de palos de madera y aros de metal con cuentas a cacatúas ninfa (Nymphicus hollandicus) en cautiverio, tuvo un efecto positivo en el comportamiento de estas aves, observando la disminución en la frecuencia de actividades indeseables como morder la jaula (25.4%). Se ha observado que, en roedores, primates no humanos y psitácidos, los objetos destructibles, como cajas de cartón y ramas de árbol, tienen cierta preferencia sobre los objetos no destructibles (Heuer y Rothe, 1998; Field y Thomas, 2000; Begley, 2002) (Fig. 3). Renner et al., (2000), afirman que la rotación semanal de juguetes tiene un efecto enriquecedor positivo en titís (Saguinus labiatus) y marmosetas de Geoffrey (Cebuella pygmaea).

Figura 3. En libertad, estos primates fabrican herramientas para excavar en el suelo, acceder a los termiteros u hormigueros, y hacer salir a los insectos. Proveer a estos animales con enriquecimiento ocupacional a través de termiteros artificiales se pretende fomentar la expresión de comportamientos naturales como la búsqueda de alimento, estimular procesos cognitivos a través de la creación y uso de herramientas, así como mejorar la actividad física, de esta manera incrementando el bienestar de estos individuos.

Figura 3. En libertad, estos primates fabrican herramientas para excavar en el suelo, acceder a los termiteros u hormigueros, y hacer salir a los insectos. Proveer a estos animales con enriquecimiento ocupacional a través de termiteros artificiales se pretende fomentar la expresión de comportamientos naturales como la búsqueda de alimento, estimular procesos cognitivos a través de la creación y uso de herramientas, así como mejorar la actividad física, de esta manera incrementando el bienestar de estos individuos.

El uso de objetos es generalmente recomendado como una herramienta exitosa para proporcionar enriquecimiento ocupacional (Newberry, 1995), sin embargo, es importante considerar que estos no sean tóxicos ni peligrosos para los individuos, y con el fin de evitar que los animales se habitúen o bien presenten comportamientos redirigidos a dichos objetos, éstos deben ser remplazados periódicamente por otros más novedoso (Renner et al., 2000; Handerson y Waram, 2001; Brousset y Galindo, 2004). El número y distribución de los objetos, también debe ser considerado, esto con el fin de evitar encuentros agonísticos intra e interespecíficos y es importante que existan en cantidad suficiente para todos los individuos del encierro (Newberry, 1995). Es necesario recalcar que sólo porque los animales investiguen los objetos o muestran algún cambio en los patrones conductuales, no necesariamente significa que el “juguete” esté proveyendo un efecto enriquecedor positivo.

  1. Enriquecimiento Sensorial.

El enriquecimiento sensorial se define como la técnica diseñada para estimular uno o más de los sentidos de un animal (Wells, 2009). La estimulación se puede conseguir a través de lo visual (por ejemplo, televisión), auditivo (música, vocalizaciones), olfativo (especias, extractos, olores de otros animales), táctil (cabezas de cepillos, telas con texturas) y gustativo (alimento congelado, jugos) (Bloomsmith et al., 1991; Brousset y Galindo, 2004). La estimulación sensorial es cada vez más investigada por su potencial como enriquecimiento en las especies en zoológico (Clark y King, 2008; Wells, 2009). Algunos ejemplos incluyen el uso de diferentes esencias para aumentar comportamientos como la exploración (Wells y Egli, 2004) o el reproducir sonidos naturales para disminuir comportamientos estereotipados (Clark y Melfi, 2012).

El enriquecimiento olfativo ha sido reconocido como una manera eficaz de promover la exploración y aumentar los niveles de actividad en primates, felinos salvajes y ciervos alojados en zoológico (Clark y King, 2008). Específicamente en los albergues de felinos salvajes se han utilizado una gran variedad de especias como canela, pimienta, comino, clavo y ajo, hierbas de olor como el cilantro, ruda, orégano y catnip y extractos diluidos como vainilla, almendra, naranja y menta, orina o heces de presas potenciales (Knights, 1995). Es probable, que todos los aromas que son percibidos en el ambiente tengan un efecto psicológico en los animales e incluso puedan afectar el estado de ánimo o la actitud de los mismos, y debido a que mucha de la información proveniente del medio ambiente se detecta por este sistema, se piensa que una forma interesante de aliviar estados emocionales negativos como el aburrimiento por medio de la estimulación olfativa (Schuett y Fraser 2001).

Por otro lado, Newberry (1995), menciona que por medio de estímulos acústicos atractivos como vocalizaciones de contrapartes y de otros animales, música, sonidos selváticos, entre otros, es posible incrementar las conductas sociales y predatorias de los animales cautivos. En las granjas, los estímulos auditivos se utilizan para una variedad de tareas, desde el mejoramiento del tráfico de vacas en los sistemas de ordeño automático (Uetake et al., 1997) hasta el entrenamiento del ganado para acercarse a una fuente de alimento (Wredle et al., 2004). En la mayoría de los casos, la asociación entre el estímulo auditivo y el comportamiento los animales se establecen mediante el condicionamiento clásico u operante. Kıyıcı et al. (2013) utilizaron la música como medida para reducir los niveles de estrés en las vacas durante el ordeño.

Las vacas que fueron expuestas a música clásica durante el período de ordeño (28 semanas), en comparación con vacas que no fueron expuestas a música, tuvieron una mayor velocidad de bajada de la leche (6.27±0.12 min Vs 6.68±0.13 min, respectivamente). Además de utilizar música clásica como enriquecimiento, algunos estudios evalúan el efecto de estímulos auditivos más “naturales”, como grabaciones de vocalizaciones de terneros en el aumento de la producción de leche. En este sentido, McCowan et al., (2002) reportaron un aumento de 1 a 2% en la producción de la leche durante la segunda sesión de ordeño después de la reproducción de grabaciones de llamadas de terneros.

Estudios realizados en pollitos de engorda (G. domestica), Gvaryahu et al., (1989), demostraron, que emisiones de música clásica de manera intermitente incrementaron el consumo diario de una semana de edad, así mismo, la ganancia diaria de peso y la conversión alimenticia presentaron mejorías. El valor de este tipo de enriquecimiento es poco claro, ya que muchas veces la emisión de sonidos puede tener un impacto positivo en el bienestar de los animales, mientras que otras pueden generar un impacto negativo. Por ejemplo, Odgen et al., (1994), no encontraron un beneficio claro sobre el efecto de sonidos de bosque tropical en un grupo de gorilas (G. gorilla) de tierras bajas cautivos. Mientras los adultos respondieron negativamente con un incremento en la agitación, de los animales más jóvenes (infantes) respondieron positivamente al mostrar una disminución del comportamiento de balanceo.

En el caso de la estimulación táctil, ésta puede ser presentada mediante alimentos congelados, telas con textura, cabezas de cepillos, diferentes sustratos, etc. En vida silvestre algunos animales frotan diferentes materiales sobre sus cuerpos (Zito et al., 2003), por ejemplo, los monos capuchinos (Cebus sp.) frotan ciertas hojas, frutas e insectos, esto con el objetivo de repeler ciertos insectos, como bactericida, o para acondicionar la piel y el pelaje (Fregaszy et al., 2004). En condiciones de cautiverio, los monos capuchinos realizan lo mismo, pero con cebollas, salsa cátsup, cubos de hielo y frutas cítricas. Este comportamiento llamado “auto-unción” también ha sido observado en monos araña (Ateles sp.), coatíes (Nasua nasua) y monos aulladores (Alouatta sp.) (Gompper y Hoylman, 1993; Zito et al., 2003).

En el caso del ganado, éstos utilizan árboles y otros objetos inanimados para acicalarse. El uso de los árboles para el acicalamiento parece provenir de una necesidad diferente que el comportamiento de aseo (Kohari et al., 2007). En producción intensiva (instalaciones sin árboles) las vacas lecheras frotan sus cuerpos y principalmente sus cabezas y cuellos en puertas metálicas, cercas y abrevaderos (DeVries et al., 2007). Un dispositivo útil de enriquecimiento táctil que se puede colocar en la granja y facilitar el comportamiento de acicalamiento en las vacas es un cepillo automatizado. Los cepillos automáticos permiten que el ganado se auto-acicale, particularmente en regiones del cuerpo que son difíciles de alcanzar (DeVries et al., 2007; Gutmann, 2010). Además de proporcionar a las vacas una oportunidad para expresar el comportamiento de rascar/frotar, los cepillos también están asociados con una mejor limpieza del cuerpo y en algunas situaciones, mejor producción de leche (Schukken y Young, 2009) (Fig. 4).

Es importante recalcar que cualquier técnica de enriquecimiento ambiental puede tener la facultad de promover la estimulación visual, olfativa, auditiva, táctil y gustativa (enriquecimiento sensorial).

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Figura 4. Uso de cepillo automático, dispositivo útil de enriquecimiento táctil, permiten que el ganado se auto-acicale, particularmente en regiones del cuerpo que son difíciles de alcanzar, además de proporcionar a las vacas una oportunidad de expresar comportamientos de rascar/frotar, los cepillos también están asociados con una mejor limpieza del cuerpo y en algunas situaciones, mejor producción de leche.

  1. 2Manipulaciones del ambiente social
  1. Organización social

Este tipo de enriquecimiento implica cambios en la dinámica de grupos sociales apropiados, en base a la estructura física y social de cada especie y por la cohesión de cada grupo (Brousset y Galindo, 2004) con el objetivo de potenciar las capacidades comunicativas entre los animales. La estructura física se refiere al número de individuos, rango de edad y la distribución de sexos en el grupo. La estructura social se refiere al orden jerárquico del grupo, que está determinada por la dinámica de interacciones agresivas y afiliativas. Y en cuanto a la cohesión del grupo indica la duración a lo largo del tiempo de las asociaciones entre los individuos de ese grupo (Brousset y Galindo, 2004). Estas formaciones de grupos sociales pueden ser intra-específicas (misma especie) e inter-específicas (especies diferentes).

El enriquecimiento social en los zoológicos puede implicar la adición y/o remoción de miembros de un grupo social, esto claro, si es apropiado. Sin embargo, a veces puede generar agresiones innecesarias o puede no ser posible si los animales están separados por razones tales como la protección de la cría(s). Una manera práctica de realizar grupos sociales estables, es a partir de la formación de parejas, debido entre otras cosas, a que el espacio físico por pareja no se excede y a la disminución del riesgo de incidencia de heridas y enfermedades, en este contexto, Meehan et al., (2003), observaron que pericos amazónicos (Amazona amazonica) albergados en parejas de un mismo sexo, desarrollaron un mayor nivel de actividad en comparación con los animales solitarios (20 y 13% de las observaciones, respectivamente); ninguna de las parejas desarrolló estereotipias, mientras que el 57% de los pericos solitarios, desarrollaron algún tipo de estereotipia, mientras que los pericos alojados en pareja se observó el incremento en la actividad física y en la diversidad conductual, así como una reducción en las conductas anormales; los autores sugieren que una manera efectiva de formar grupos sociales en psitácidos, es a través de la agrupación de parejas de un mismo sexo.

Cuando se conforman los encierros mixtos, es importante tomar en cuenta las características biológicas de cada una de las especies, de manera que no exista alguna reacción negativa entre cada una de ellas. Algunas especies que han sido mezcladas exitosamente son: el castor canadiense (Castor canadiensis) y el cisne marino trompetero (Cygnus cygnus buccinator), el capibara (Hydrochoerus hydrochaeris) y el lobo marino (Zalophus californianus), el oso de anteojos (T. ornatus) y el coatí cola anillada (Nasua narica), la iguana negra (Ctenosaura pectinata) y el heloderma (Heloderma horridum) (Estrada et al., 1992).

En los animales alojados en zoológico, existen técnicas alternativas de proporcionar enriquecimiento social que no necesariamente implican contacto físico. Las “puertas de adorno”, proporcionan contacto visual, olfativo y/o auditivo entre los individuos, pueden usarse para enriquecer socialmente a los animales que de otro modo deben vivir separados. Otras alternativas, como los espejos o videos de otros animales, también pueden ayudar a ampliar el contexto social. Una de las grandes ventajas de tener un gran grupo de animales es la capacidad de formar recintos contiguos donde los conespécificos son una fuente de estimulación auditiva, olfativa y visual.

En el caso de los animales de granja, específicamente en becerros criados con pleno contacto social (ya sea a partir del nacimiento o de la 3ra semana de edad) establecen vínculos más fuertes con los miembros de su grupo, en comparación con los terneros criados con contacto limitado (Duve y Jensen, 2011). Los vínculos que los becerros desarrollan en una etapa temprana afectarán sus preferencias sociales como adultos (Færevik et al., 2006; Gygax et al., 2010; Raussi et al., 2010).

En este sentido, se ha observado que becerros alojados individualmente, en comparación con los alojados en parejas, invierten menor tiempo en comer, visitan en menor frecuencia el comedero y comienzan a ingerir el concentrado en una etapa posterior (De Paula Vieira et al., 2010; Hepola et al., 2006). La crianza individual también reduce las habilidades sociales de los becerros y su capacidad para hacer frente a factores estresantes ambientales (De Paula Vieira et al., 2012; Jensen y Weary, 2013). Los becerros que son alojados de manera individual son más temerosos de congéneres desconocidos (De Paula Vieira et al., 2012; Jensen y Weary, 2013), presentan una mayor frecuencia cardíaca durante confrontaciones (Jensen et al., 1997), luchan más cuando son retenidos para algún muestreo sanguíneo (Duve et al., 2012) y vocalizan más cuando son destetados (De Paula Vieira et al., 2010).

La capacidad de aprendizaje reducida asociada con la crianza individual puede resultar de un deterioro cognitivo o deficiencia emocional (o ambos). La crianza de terneros en parejas o pequeños grupos satisface la necesidad de contacto social con conespécificos desde temprana edad, ayuda a desarrollar habilidades cognitivas, habilidades sociales y reducir las reacciones asociadas al estrés. 

  1. Interacción humano-animal

Un animal puede percibir la interacción con un humano como: a) negativa, donde el animal tiene mucho miedo a los humanos evitando el contacto; b) neutral, donde el animal tiene poco miedo y evita su contacto; y c) positiva, donde los animales tienen poco miedo, muestran confianza e incluso se dejan tocar (Hosey, 2008; Claxton, 2011; des Roches et al., 2016). Un manejo que incluya movimientos rápidos, forcejeo, uso de palos, gritos y patadas al animal se considera como negativo, mientras que un manejo con movimientos lentos, voz suave y caricias tendrá efectos positivos sobre el animal (Ellingsen et al., 2014). En el caso de los animales cautivos en zoológico, se ha observado que el visitante provoca una serie de reacciones negativas en los individuos (Hosey, 2000).

Los animales a través de un proceso de condicionamiento clásico, aprenden a asociar la manipulación de las personas encargadas de su cuidado tanto en eventos negativos como positivos (Rushen et al., 1999b), y por lo tanto pueden generalizar sus respuestas a otros humanos (Waiblinger et al., 2006). En este sentido, los refuerzos positivos se aplican especialmente cuando un animal realiza un comportamiento deseado, o por el contrario, un refuerzo negativo que implica el uso de un estímulo aversivo, es decir, desagradable. Este último ha sido bien documentado en la equitación, donde constituye la base de entrenamiento más frecuente y tradicional, por ejemplo, la aplicación de presión a través de las riendas, el látigo o los talones humanos para cambiar el movimiento del caballo (Innes y McBride, 2008; McLean, 2005; Warren-Smith y McGreevy, 2007).

Sin embargo, el uso de refuerzos positivos como la alimentación o el contacto táctil, promueven el aprendizaje de los animales ocasionando una interacción positiva (Rochais et al., 2014). Haciendo uso de estas estrategias en los animales alojados en zoológicos, por un lado ofrece una oportunidad para que los cuidadores se involucren en interacciones humano-animal y por otro, es posible realizar exámenes físicos de rutina, tomar muestras de sangre y semen, medicar sin la necesidad de someter a los animales a contenciones físicas y/o químicas las cuales inducen niveles altos de estrés que puedan perjudicar la integridad física de los animales y de los operarios (Brown y Loskutoff, 1998; Maple y Perdue, 2013) (Fig. 5). Incluso, algunos autores argumentan que el entrenamiento de los animales como herramienta de enriquecimiento, puede reducir satisfactoriamente la frecuencia de estereotipias y las conductas autodirigidas (Carlstead y Shepherdson, 2000). Este tipo de manejo se ha realizado de manera exitosa en muchas especies silvestres cautivas, siendo los cetáceos, pinnípedos, primates, felinos, artiodáctilos, perisodáctilos y proboscidios las especies más trabajadas (Maple y Perdue, 2013).

  1. Conclusiones 
  • La mayoría de los estudios demuestran los beneficios (a nivel productivo y de comportamiento) que el enriquecimiento ambiental puede proveer a los animales alojados en granja como en zoológico, sin embrago, es elemental recalcar que antes de implementar cualquier tipo de enriquecimiento ambiental es importante tomar en cuenta las características biológicas del o los individuos en cuestión (especie, sexo, peso, tamaño, etc.), las características conductuales, así como las propias necesidades y respuestas de cada individuo. 
  • Uno de los objetivos principales de los programas de enriquecimiento ambiental es reducir o eliminar comportamientos aberrantes y simultáneamente proporcionar oportunidades para comportamientos y patrones de actividad apropiados para cada especie. 
  • Los programas de enriquecimiento ambiental pueden mejorar la habilidad de adaptación e incrementar el periodo de vida de los animales, así mismo pueden contribuir a la implementación de programas exitosos de reproducción y reintroducción, esto en el caso de fauna en peligro de extinción.
    1. Referencias Bibliográficas
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