Escoja bien los registros para la supervisión del hato lechero de reposición

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Ing. Joel H. Velasco Molina Asesor Técnico de ABS México

De entrada, para estar a tono con la temática, me valdré de un refrán que simple y llanamente quiere decir lo que ya sucedió, esto es:” A toro pasado”.

Y es que en el caso de alguna información que se lleva en las empresas lecheras, solamente nos entera de datos históricos, esto es, nos comunica de una panorámica pasada de tal o cual evento; pero esto de poco o nada sirve en la toma de decisiones presentes.

¿Cuáles son los registros que usualmente se recaban en torno, por ejemplo, al comportamiento productivo y reproductivo de las vaquillas lecheras de reposición?

Si se le echa un vistazo a ojo de pájaro a tal información (de orden productiva y reproductiva) caeremos en cuenta de que ésta, muchas veces, únicamente da resultados históricos, del pasado. Por ejemplo:

  • Porcentaje de mortalidad en crianza (al nacimiento, al desleche, y hasta el primer parto).
  • Edad al primer parto.
  • Peso y estatura al primer parto.
  • Condición corporal al primer parto.
  • Número de servicios por preñez
  • Porcentaje de concepción (fertilidad)
  • Etc.

No dudo que se piense – y estoy en acuerdo con ello – que tales parámetros son importantes por cuanto a que revelan el estatus del manejo del hato de reposición. Pero, de nueva cuenta, estos son “A toro pasado”.
Para mi gusto, habrá de tomarse en cuenta que, puesto que el llevar información tiene un costo inherente, la misma deberá justificarse y satisfacer las siguientes características:

  • Que fácilmente, sobre la marcha, pueda detectar resultados inesperados, indeseables.
  • Que mida sobre la marcha el impacto de la toma de decisiones.
  • Que motive y justifique los cambios necesarios.

El conocer el porcentaje de mortalidad en la crianza sin duda es de interés, mas contar con las herramientas (registros y / o reportes) para supervisar de manera continua los procesos del estado de salud o de morbilidad de las becerras y vaquillas, creo que sea más relevante; pues huelga decir que la mortalidad no es otra cosa que el resultado del estado de morbilidad de los animales, en un momento dado.

No dudo que también nos sea importante el saber la edad, el peso, la estatura y la condición corporal a la que están llegando las vaquillas al primer parto; empero, el tener la información de tales eventos, sistemáticamente, nos permitiría actuar a tiempo, en consecuencia. Si se ha tomado como meta, por ejemplarizar, que las vaquillas Holstein tengan su primer parto a los 24 meses, y que cumplan con un peso de 590 kilos posparto, una condición corporal de 3.5 a 3.73, y una estatura (cadera) de 145 cm., el monitoreo mensual de tales parámetros es casi imprescindible para cumplir con la meta trazada.

Asimismo, los parámetros del comportamiento reproductivo comúnmente utilizados (verbigracia: el número de servicios por preñez) son otro claro ejemplo de “A toro pasado”. Tal medición nos indica que una vaquilla o lote de vaquillas está(n) requiriendo un determinado número de servicios para quedar gestantes. Pero desafortunadamente no se sabe cuál fue el tiempo transcurrido y cuántas vaquillas se están quedando sin preñar.

Para este particular caso anterior, considero que más provecho se sacaría, desde el punto de vista del desempeño reproductivo de las vaquillas, si tras haber cumplido éstas con los estándares ideales para preñarse (elegibles de 13 a 15 meses de edad, sin menosprecio del peso, estatura y condición corporal), se lleva el registro de las vaquillas que son detectadas en celo y preñadas cada 21 días; en otras palabras si se calcula la Tasa de preñez de las mismas.

% Tasa de preñez = % Tasa de vaquillas inseminadas de las elegibles por % Tasa de concepción (o fertilidad)
Es a todas luces recomendable, por tanto, que los registros que se decida establecer en la empresa lechera, para la inspección del comportamiento productivo y reproductivo de los reemplazos lecheros (becerras y vaquillas), habrán de estar inspirados en variables que puedan (y deban) ser realmente importantes y mensurables (medibles).

Permítanme mis amables lectores, al cierre de esta contribución que, a manera de una lluvia de ideas, señale algunos puntos que conceptúo le sean de utilidad en la elaboración de registros de esta índole.
Entre otras, con base en el siguiente cuestionamiento:

  • ¿Son mis becerras y vaquillas saludables, es decir, la tasa de morbilidad que presentan es aceptable?
  • ¿La curva de crecimiento de mis becerras y vaquillas es adecuada de acuerdo a los Benchmarks establecidos como metas?
  • ¿Qué porcentaje de las becerras alcanzan el 75 % de la estatura, que se espera deberán tener al momento de su primer parto?
  • ¿El porcentaje (no el promedio) de mis vaquillas que están siendo preñadas, para que hagan su primer parto a los 24 meses, es el adecuado?
  • ¿Cuál es el porcentaje de vaquillas que no llegan a un primer parto por infertilidad?
  • ¿Los consumos por día de materia seca de la ración alimenticia, de mis reemplazos lecheros, se
    apegan a los recomendados por el Nutricionista?
  • ¿Es la eficiencia de conversión alimenticia (alimento consumido por kilo de ganancia) que consignan mis reemplazos lecheros (becerras y vaquillas), la esperada?
  • ¿Es económica tal eficiencia alimenticia?

Como colofón creo oportuno subrayar, que el sistema de registros que se lleve en el manejo del hato de reposición debe verse como un sistema de supervisión que, sobre la marcha, permita detectar fallas; mida la importancia de las acciones encauzadas, y justifiquen los cambios.

Fuente:absmexico.com.mx