Dr. Ramiro Ramírez-Necoechea. Patólogo clínico veterinario. Departamento de Producción Agrícola y Animal, Universidad Autónoma Metropolitana, Campus Xochimilco (UAM-X), Ciudad de México.

MVZ. Paloma Islas Fabila. Maestría en Ciencias Agropecuarias. Depto. Neurofisiología del Estrés y Bienestar de los Animales Domésticos. Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Ciudad de México.

Dr. Daniel Mota-Rojas. Editor en Jefe del Libro Bienestar Animal, una visión global en Iberoamérica. Editorial ELSEVIER-España. Área de investigación: Neurofisiología del Estrés y Bienestar de los Animales de Granja. DPAA. Universidad Autónoma Metropolitana, (UAM), Ciudad de México. [email protected]

Dra. Patricia Mora Medina. Programa de Bienestar Animal.-Doctorado en Ciencias Biológicas y de la Salud, Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Ciudad de México. Departamento de Ciencias Pecuarias. FESC, Universidad Nacional Autónoma de México. UNAM.

Dr. Miguel González-Lozano. Responsable de Buenas Prácticas y Bienestar Animal en el Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Producción Porcina (CEIEPP). Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ).,UNAM. Jilotepec, Estado de México.

  1. INTRODUCCIÓN

Indudablemente el periodo de transición desde la fase de expulsión hasta el nacimiento es un proceso estresante para el recién nacido, debido a que experimenta cambios metabólicos, respiratorios y circulatorios (Mota-Rojas et al., 2008a,b; 2016; Muns et al., 2016). Aunado a ello, durante dicho periodo de transición existen diversos factores estresantes adicionales (ambientales, fisiológicos, algunos referentes al manejo, entre otros) que pueden afectar la vitalidad del recién nacido (Odehnalováet al., 2008; Mota-Rojas et al., 2012a,b; 2015). La vitalidad se describe como la capacidad del recién nacido para desarrollarse, sobrevivir y recuperarse de cualquier desequilibrio causado por el estrés en el proceso de nacimiento. Asimismo, ésta depende de otros factores durante la lactancia (ver revisión por Alonso-Spilsbury et al.,2007) y se encuentra influenciada por la madre, el mismo lechón y su medio ambiente (Trujillo-Ortega et al., 2011).

Cuando la vitalidad se ve afectada en el periodo de transición los neonatos experimentan una menor ingesta de calostro, inadecuado estado de protección inmunológica (Curtis, 1976; Carroll et al.,2012), alteraciones en el intercambio gaseoso, equilibrio ácido-base y metabolismo energético (Pandorfi et al., 2005; Malmkvist et al., 2006; Souza, 2007; Pedersen et al.,2011; Kammersgaard et al., 2013). Por ello y debido a las modificaciones que se pueden desencadenar, se han valoradodiversos aspectos tanto fisiológicos, neurológicos, productivos como del comportamiento.Dentro de los primeros se han evaluado: características del cordón umbilical (CU) (Mota-Rojas et al.,2002; 2006; 2012a,b; 2015; González-Lozano et al., 2009; 2010),variables fisiometabólicas (glucosa, lactato, hematocrito, electrolitos), gases en sangre (pCO2, pO2) (Trujillo-Ortega et al., 2007; González-Lozano et al., 2009; Orozco-Gregorio et al., 2012; Mota-Rojas et al.,2012a; 2015); para evaluar el desarrollo neurológico, se emplea la escala de Apgar (Veronesi et al.,2009). En cuanto a las variables productivas, se ha considerado número de nacidos vivos, el peso al nacimiento, entre otras. Por otro lado, dentro de las variables de comportamiento que reflejan la vitalidad, se ha evaluado el consumo de calostro, la capacidad de conectar con la teta de la madre después del nacimiento (medido en tiempo que tarda en realizar el evento con éxito), por citar algún ejemplo (Trujillo-Ortega et al.,2007; Muns et al.,2013; 2016; Veronesi, 2016). Es por ello, que el objetivo de la presente revisión es describir los principales aspectos fisiológicos, neurológicos y de comportamiento que se utilizan para evaluar la vitalidad del recién nacido en cachorros (de perro), becerros y lechones.

  1. ESCALA DE APGAR

El sistema de puntuación Apgar es una herramienta que predice el desarrollo neurológico desde la vida fetal hasta el recién nacido (Casey et al., 2001; Whelan, 2006; Olmos-Hernández et al., 2008; Mota-Rojas et al.,2012b), cuantifica y resume la respuesta del recién nacido al medio extrauterino de manera sencilla y confiable en neonatos animales y humanos (Mota-Rojas et al., 2008a,b; 2012b; 2016). En la adaptación veterinaria, la puntuación de Apgar incluye la medición de frecuencia cardíaca, actividad respiratoria, tono muscular, color de las membranas mucosas y vocalización (los parámetros se adaptan dependiendo de acuerdo con las características fisiológicas de la especie) (Moon et al., 2001; Kredatusova et al.,2011). Esta prueba generalmente es realizada entre el primer minuto y los 5 minutos después del nacimiento, pudiendo repetirse más tarde para recién nacidos que hayan obtenido en su primera evaluación puntuaciones bajas. Al primer minuto se valora la capacidad del recién nacido para enfrentarse al proceso de nacimiento, mientras que la valoración a los 5 minutos permite evaluar el desarrollo del recién nacido en un ambiente extrauterino. También se ha empleado la escala de Apgar para determinar cualquier necesidad inmediata de cuidados médicos adicionales o tratamientos de emergencia dirigidos al recién nacido. Esto es, un puntaje bajo (<6) significa que el neonato requiere atención médica; si el puntaje mejora en los siguientes minutos, entonces esto generalmente significa la ausencia de problemas a largo plazo. No obstante, si el puntaje bajo no mejora entonces el recién nacido tendrá más posibilidades de morir y/o de presentar algún daño neurológico (Harrington et al., 2007;Kredatusova et al., 2011).

Debido a su utilidad para la evaluación general y su confiabilidad incuestionable en la predicción de la supervivencia a corto plazode los neonatos humanos, la puntuación de Apgar se introdujo con éxito en la medicina veterinaria para evaluar el estado clínico de los recién nacidos (Palmer, 2007).

2.1. CACHORROS

En cachorros recién nacidos de perro, diversos estudios (Lúcioet al.,2009; Silva et al.,2009; Veronesi et al., 2009; Groppetti et al.,2010) han demostrado que la puntuación de Apgar es un método adecuado que minimiza las pérdidas neonatales, ya que permite la identificación de cachorros que requieren reanimación y cuidados intensivos (Veronesi et al., 2009; Batista et al.,2014). Aunado a ello, se ha demostrado que la puntuación de Apgar posterior al nacimiento, en cachorros que pasaron por sufrimiento fetal puede permitir al clínico evaluar la respuesta del cachorro a la reanimación, con finalidad de que el clínico determine la efectividad de estos procedimientos en el neonato (Veronesi et al., 2009; Vassalo et al., 2015).

Generalmente la escala de Apgar es evaluada inmediatamente después de que los cachorros son expulsados y/o a los 5,15 y/o 60 minutos después del nacimiento (Lúcio et al., 2009; Silva et al.,2009; Vassalo et al.,2015); las variables neonatales evaluadas en cachorros son básicamente frecuencia cardíaca, latencia a intento de inspiración De acuerdo con Bharathidasan et al.(2016) la latencia al intento de inspiración, considerando tanto la presencia y la claridad de la vocalización al nacer, se convierte en el factor más importante de vitalidad para el cachorro recién nacido, otros aspectos que se evalúan son color de las membranas mucosas, reflejo de irritabilidad así como la motilidad del cachorro (Silva et al., 2009; Veronesi et al.,2009; Groppetti et al.,2010) (Cuadro 1). Para valorar el reflejo de irritabilidad se observa la reacción del cachorro al hacer presión en la punta de uno de los miembros delanteros o traseros. Con respecto al reflejo de motilidad se observa la fuerza del movimiento espontáneo del recién nacido (Veronesi, 2016).

Cada una de dichas variables puede tomar una puntuación de tres categorías posibles: de cero (el peor), uno (intermedio) y dos (el mejor). Al finalizar la evaluación de cada uno de los parámetros, se obtiene una calificación global que puede tomar valores de uno a diez para cada cachorro, en donde <6 es una calificación reprobatoria y >6 es aprobatoria) (Cuadro 1). En el cuadro 1 se pueden observar los parámetros que se evalúan en cachorros recién nacidos, así como los estándares de cuándo es que obtienen puntuaciones de cero, uno o dos.

Cuadro 1. Puntaje de Apgar para la evaluación de la vitalidad de cachorros recién nacidos, de acuerdo con Veronesi et al. (2009).

Puntaje

Parámetros

0

1

2

Frecuencia cardiaca (bpm)

<180

180-220

>220

Latencia a intento de inspiración *

Sin llanto / <6 leve

Con llanto / 6 -15

Llanto claro /> 15

Color o apariencia de la membrana mucosa

Pálido

Cianótico

Rosado

Reflejo de irritabilidad

Ausente (Sin vocalización)

Mueca (retracción débil del miembro evaluado y vocalización débil)

Vigoroso (Vocalización rápida y retracción rápida)

Reflejo de motilidad

Ausente

Débil

Activo

* vocalización y Frecuencia respiratoria

La evaluación de vitalidad en cachorros con puntajes bajos, ha permitido reconocer a los neonatos que requieren diferentes grados y tipos de asistencia médica. Para iniciar los protocolos de cuidados intensivos y neonatales de resucitación, algunos autores toman como referencia puntajes bajos de vitalidad a partir de <7 (Veronesi et al., 2009; Doebeli et al.,2013), <6 (Vassalo et al.,2015) y <5 (Batista et al.,2014). Por lo regular, después de aplicar los protocolos de resucitación, se ha observado que la tasa de supervivencia es del 43% – 91% en neonatos con sufrimiento fetal grave (Veronesi, 2016). Sin embargo, es importante resaltar que los índices de mortalidad neonatal aumentan cuando los neonatos obtienen puntuaciones de 0 a 3 (Batista et al., 2014).

2.2. LECHONES

A nivel científico para evaluar la vitalidad en lechones recién nacidos, regularmente se utiliza el mismo protocolo de Apgar para los humanos recién nacidos descrito por Zaleski y Hacker (1993) y modificado por Mota-Rojas et al.(2005). Por lo general, este protocolo se evalúa dentro del primer minuto después del nacimiento y se consideran las siguientes variables: Frecuencia cardiaca, latencia a intento de inspiración, color de la piel del hocico, latencia a ponerse de pie y tinción de meconio en piel.

La evaluación de las variables se hace, mediante el empleo de un estetoscopio, un cronómetro y a través de la observación directa, de esta manera: Frecuencia cardiaca (se miden los latidos por minuto); latencia a intento de inspiración (definido como el intervalo de tiempo entre el nacimiento y la primera respiración) para su evaluación se considera “el tiempo en presentarse el primer respiro”, esto es, la presencia de los primeros movimientos torácicos del lechón acompañados por exhalación de aire; el color de la piel del hocico puede tomar las siguientes tonalidades: pálido, cianótico, o rosado; latencia a ponerse de pie (definido como tiempo entre el nacimiento y la incorporación del neonato sobre sus cuatro extremidades) y la evaluación de la tinción de meconio en piel. En esta variable se pueden presentar 3 categorías, dependiendo de la existencia y extensión del meconio (ausente: cuando la superficie corporal no presenta ningún indicio de meconio, por mínimo que éste sea; moderado: cuando la superficie corporal teñida de meconio es menor al 40% y grave: cuando más del 40% de la superficie corporal del lechón se observa teñida de meconio). Al igual, que en la escala de Apgar de los neonatos humanos y de los cachorros de perro, se obtiene una puntuación global con rango de 1-10. (Figura 1) (Mota-Rojas et al.,2005; 2006; 2008b).

Figura 1.Escala de vitalidad de Apgar en lechones recién nacidos.Se puede observar que para la evaluación de los 5 parámetros en la escala de vitalidad para neonatos porcinos, se consideran tres categorías: Frecuencia cardíaca (A)(<120, entre 121 y 160, o >161 latidos por minuto); latencia a intento de inspiración (B) (definido como el intervalo entre el nacimiento y el primer respiro : >1 minuto, entre 16 segundos y 1 minuto, o <15 segundos); color o apariencia de la piel en el hocico (C)(pálido, cianótico, o rosado); tinción de meconio en piel (D) (tinción severa = cuando más del 40% del cuerpo del neonato está teñido de meconio; moderado = cuando menos del 40% del cuerpo del neonato está teñido de meconio y/o ausente = sin presencia de meconio) y latencia a ponerse de pie (E)(definido como el intervalo entre el nacimiento y la primera vez que el neonato se pudo parar sobre sus cuatro miembros: >5 minutos, entre 1 y 5 minutos, o <1 minuto) (Mota-Rojas et al., 2005;2006). Fuente: Mota-Rojas, D., et. AL., (2008a). Capítulo 23. Asfixia perinatal en el bebé y neonato porcino. In: Mota-Rojas D, Nava-Ocampo AA, Villanueva-García D, Alonso-Spilsbury ML (eds): Animal Perinatology: Clinical and Experimental Approaches. 1st ed. BM Editores Press, México. pp: 287–304.

2.3. BECERROS

En los becerros los parámetros que se evalúan en la escala de Apgar son: el color de mucosa, la actividad respiratoria, los reflejos interdigitales (En este parámetro se presiona la región interdigital de las extremidades. Si el neonato tiene un reflejo positivo retira inmediatamente el miembro, no obstante, si tiene un reflejo negativo, entonces no expresará ninguna respuesta), reflejo palpebral (en este parámetro, el evaluador ejerce una suave presión sobre los ojos y observa si el recién nacido realiza movimientos oculares) y la fuerza muscular (se evalúa en el cuello y se observa si el becerro permanece levantando la cabeza). De igual manera, que en cachorros y en lechones, a cada uno de estos parámetros se les asigna una calificación de 0 a 2 con la finalidad de obtener una calificación global con rango de 0 a 10. Por lo regular los becerros con puntuaciones de Apgar entre 8 a 10, se caracterizan por levantar y mantener erguida la cabeza a los 15 minutos de nacidos y entre los 25 y 30 minutos después del nacimiento buscan levantarse. Mientras que, en contraste, los terneros con baja vitalidad, presentan un mayor riesgo de falla en la transferencia de anticuerpos en la inmunidad pasiva, debido a que experimentan una falta del reflejo de lactancia (succión y sostener la cabeza durante el amamantamiento) y a que reducen en un 74% la ingesta de calostro 12 horas posteriores a su nacimiento (Furman-Fratczaket al., 2011; Murray y Leslie, 2013).

  1. EVALUACIÓN DEL COMPORTAMIENTO

3.1. CACHORROS

El puntaje de Apgar en cachorros de partos eutócicos refleja una depresión inicial de las funciones vitales inmediatamente después del nacimiento, posiblemente debido a la transición a una vida extrauterina. Sin embargo, la adecuada recuperación ocurre dentro de los 5 minutos y se mantiene una hora después del nacimiento de los neonatos (Lúcioet al.,2009). Indudablemente la madre en los cachorros juega un papel fundamental en la viabilidad de la camada. El hecho de que la madre olfatee y lama o lengüetee a los cachorros durante las primeras horas de vida es de suma importancia, ya que esto estimula a los neonatos a realizar conductas como el amamantamiento y la exploración, las cuales se correlacionan de manera positiva con la vitalidad (Scott, 1958).El consumo de calostro representa una medida de vitalidad importante en los cachorros, debido a que mediante esta conducta los neonatos obtienen glucosa y ácidos grasos, los cuales son prácticamente la única fuente de energía que les permite poder termorregular su temperatura (Allen et al., 1966; Mila et al., 2017). Por otro lado, una disminución rápida del glucagón y una actividad hepática limitada origina que el cachorro experimente hipotermia (<34ºC) dentro de las primeras de vida. Por ello, el tiempo que tarda en acceder a la glándula mamaria e ingerir calostro, es un comportamiento que está relacionado con la vitalidad del cachorro (Allen et al., 1966; Indrebø et al., 2007; Mila et al.,2017). Este hecho es importante debido a que, al nacer, los cachorros cuentan con mecanismos termorreguladores poco desarrollados, lo cual no les permite inducir vasoconstricción periférica o reaccionar en ambientes con bajas temperaturas mediante temblores o contracciones musculares para incrementar la temperatura corporal (Indrebø et al.,2007). Aunado a ello, los neonatos presentan una disminuida región corporal con tejido adiposo (sólo 1.3% del cuerpo), lo cual agrava la viabilidad e incluso la sobrevivencia del recién nacido (Allen et al.,1966; Indrebø et al.,2007; Mila et al.,2017) (Figura 2).

Por otro lado, Vassalo et al. (2015) señalan que la vitalidad del cachorro puede ser evaluada mediante 3 reflejos (Reflejo de succión, búsqueda de la teta y reflejo de enderezamiento) (Figura 3), los cuales son evaluados al nacer y 60 minutos posteriores al nacimiento. El reflejo de succión consiste en introducir el dedo meñique perfectamente limpio en la boca del cachorro y evaluar la fuerza de la succión; para la búsqueda de la teta consiste; el reflejo de búsqueda de la teta se realiza acercando a la nariz del recién nacido la mano del evaluador formando un círculo con los dedos índice y pulgar en forma de círculo y comprobando si el recién nacido inserta su nariz en el círculo y, el reflejo de enderezamiento se evalúa colocando al cachorro sobre su dorso en una superficie suave y permitiendo que regrese a la posición de recumbencia lateral (decúbito lateral). Cada reflejo estará constituido por tres niveles de calificación que corresponden a vitalidad débil (0 puntos), moderada (1 punto) y normal (2 puntos).

Los reflejos se califican en una escala de 0-2 y la puntuación total se suma (de 0 hasta 6). La interpretación del puntaje es la siguiente: 0-2, viabilidad débil; 3 y 4, viabilidad moderada; y 5 y 6, viabilidad normal. Cabe señalar que un puntaje bajo en la evaluación de los reflejos neonatales se observa en situaciones de hipoxia fetal o tríada neonatal. Es importante evaluar todos los reflejos porque la presencia de sólo uno no garantiza la evaluación de la vitalidad neonatal.

Figura 2.Relación del comportamiento de lamido y de olfateo de la madre hacia los cachorros en la vitalidad del recién nacido. El lamido de la madre en el cuerpo del recién nacido, estimula la primera respiración extrauterina del cachorro y promueve la búsqueda de la glándula mamaria para alimentarse. Si el lamido es en la zona perianal del cachorro, se desencadena la micción y la defecación en el neonato, el cual es incapaz de realizar estas conductas de eliminación por sí solo y necesita, por tanto, del estímulo de la madre, debido a lo anterior si la madre no realiza estas pautas de comportamiento, puede ocasionar alteraciones en la vitalidad del cachorro (Mota-Rojas et al., 2016).

Figura 3. Reflejo de succión y búsqueda de la teta. En la figurase observa el reflejo de succión de la teta en la toma de calostro (A) y la búsqueda de la teta (B). Los reflejos antes mencionados están presentes poco después del nacimiento para garantizar la lactancia y, por lo tanto, son indispensables para la supervivencia del recién nacido. Por ello, el puntaje bajo en la evaluación de los reflejos neonatales se observa en situaciones de hipoxia fetal o tríada neonatal.

3.2. LECHONES

Adicionalmente, para evaluar la vitalidad de los neonatos porcinos una vez finalizado el parto y sin necesidad de estar presente en el momento del nacimiento, Muns et al.(2013) utilizan un método de puntuación (de 0 a 3 dependiendo de cada parámetro) que valora el comportamiento del recién nacido tomando como base cuatro pautas de conducta (capacidad de movimiento, estimulación de la teta, número de desplazamientos y vocalizaciones) (Cuadro 2) que se evalúan durante 30 s. Se destaca que estos parámetros se relacionan con el crecimiento y la supervivencia del neonato porcino. Estos investigadores muestran que la presencia de las pautas de comportamiento, la estimulación de la ubre y el número de desplazamientos se correlacionan con una conducta mayor de: supervivencia, capacidad de amamantar y de termorregulación, en las primeras 24 horas de vida del neonato porcino (Muns et al.,2013; 2016).

Cuadro 2. Descripción de las variables conductuales evaluadas para establecer la vitalidad de los lechones de acuerdo a Muns et al., (2013).

Variable

Capacidad de moviento (M)

0: Incapaz de mantenerse de pie voluntariamente.

1: Capaz de mantenerse de pie, pero incapaz de moverse (incapaz de girar el eje del cuerpo > 90° desde su orientación inicial).

2: Se mueve poco a poco, gira su eje corporal en un ángulo > 90° con respecto a su orientación inicial dentro de 30 s.

3: Se mueve rápido, gira su eje corporal en un ángulo > 90° con respecto a su orientación inicial dentro de 15 s.

Estimulación de la teta (U)

0: No muestra movimientos de la cabeza a los 30 s después de que encuentra la teta.

1: Muestra movimientos de la cabeza antes de los 30 s después de que encuentra la teta.

Número de giros y desplazamientos (NCC)

0: Incapaz de girar su cuerpo a un ángulo de 360º desde su posición inicial y es incapaz de caminar a lo largo de la zona delimitada.

1: Capaz de girar su cuerpo a un ángulo de 360° con respecto a su orientación inicial o caminar a lo largo de la zona delimitada una vez antes de 30 s.

2: Capaz de girar su cuerpo a un ángulo de 360° con respecto a su orientación inicial o caminar a lo largo de la zona delimitada al menos dos veces en 30 s.

Vocalizaciones (SC)

0: No vocaliza durante el tiempo de manipulación / observación.

1: Vocaliza durante el tiempo de manipulación / observación.

Por otro lado, Trujillo-Ortega et al. (2007) señalan que la latencia al primer contacto con la teta de la madre, refleja el desarrollo de funciones neurológicas complejas en los lechones neonatos ya que requiere la integración de las funciones olfativas y neuromusculares para permitir una búsqueda orientada de la teta materna, por ello, este comportamiento se ha correlacionado con la vitalidad del neonato porcino. No obstante, otras evaluaciones neurológicas específicas pueden ayudar a aclarar con mayor precisión la extensión de las alteraciones neurológicas en los recién nacidos y su efecto en la vitalidad (Alonso-Spilsbury et al., 2008).

3.3. BECERROS

Las medidas conductuales de vitalidad como los reflejos de estimulación a la glándula mamaria, intentos para levantarse y mamar son comportamientos naturales que representan un desafío para los becerros con baja vitalidad, por ello, las medidas visuales que reflejan se pueden evaluar con cierta facilidad en una granja (Mee, 2008; Murray y Leslie, 2013). De acuerdo a Schuijt y Taverne (1994) el reflejo de succión representa un indicador objetivo de estrés y vitalidad fetal, ya que los neonatos deben tener la capacidad fisiológica de pararse y mamar (⩾80 movimientos / minuto de succión) sin asistencia humana (Murray y Leslie, 2013). Asimismo, los reflejos de estimulación de la glándula mamaria, intentos de pararse y mamar al ser relacionados con la capacidad de generar calor han sido correlacionados con el vigor del neonato. De acuerdo con Murray y Leslie (2013) cuando los terneros recién nacidos tardan más tiempo en realizar estos comportamientos, limitan su capacidad de generar calor a través del comportamiento físico natural, lo cual provoca alteraciones en la vitalidad (Murray y Leslie, 2013). Aunado a ello, la ingestión de calostro no sólo maximiza la adquisición adecuada de la inmunidad pasiva (Beam et al.,2009) sino también, representa otro indicador que genera energía, para los procesos metabólicos, la producción de calor y la oxidación de los ácidos grasos (Mellor y Cockburn 1986; Grove-White, 2000; Mellor y Stafford 2004; Barrier et al., 2012; Murray y Leslie, 2013).

  1. PESO AL NACER

Sin duda alguna el peso al nacimiento durante las primeras 48 horas de vida del neonato representa un factor importante en la vitalidad del recién nacido, debido a que se asocia con una mayor tasa de mortalidad, mayores problemas de adaptación a la vida extrauterina y con un bajo crecimiento postnatal (Milliganet al.,2002, Quiniou et al., 2002; Huygelen et al.,2012; Furtado et al.,2012; Panzardi et al.,2013).

4.1. CACHORROS

En cachorros recién nacidos diversos estudios (Indrebø et al.,2007; Mila et al., 2014;2015) señalan que un peso bajo (25% menos de su peso normal – dependiendo de la raza) al nacimiento repercute de manera negativa en la vitalidad dentro de las primeras 48 h de vida, disminuye la tasa de crecimiento y aumenta las probabilidades de morir dentro de los 2 primeros días de vida. Principalmente, la vitalidad de los neonatos con pesos bajos se ve afectada porque tienen una relación más alta entre la superficie del cuerpo y la masa corporal, lo que provoca, que tengan una menor capacidad de termorregulación y de mamar. La diminución en la capacidad de termorregular ocasiona que los neonatos utilicen sus reservas de glucosa para generar energía, sin embargo, sus reservas son limitadas al nacer, lo cual, provoca que los cachorros presenten hipotermia e hipoglucemia y que finalmente mueran (Münnich y Küchenmeister, 2014; Mila et al., 2015). Adicionalmente, la disminución en la capacidad para mamar ocasiona un decremento (<2.3 g/l) en la concentración de inmunoglobulinas, lo que origina que tengan un estado de protección inmunológica inadecuada y que sean más susceptibles a enfermedades dentro de los primeros días de vida (Mila et al., 2014; 2015). Debido a lo anterior, la evaluación del peso al nacer es una herramienta fácil para detectar cachorros con un bajo vigor.

4.2. LECHONES

En lechones recién nacidos se ha observado que los neonatos que presentan mayores alteraciones en la vitalidad son aquellos que nacen con un bajo peso (inferior a 1 kg) (Mainau et al., 2015), debido a que se encuentran comprometidos fisiológicamente en términos de reservas de energía y susceptibilidad al frío; al tener almacenes de grasas corporales bajas (es decir, 1.5 a 2.5%) (Škorjanc et al.,2007). Asimismo, el glucógeno depositado en estos lechones durante la etapa fetal es el sustrato primario para la oxidación inmediatamente después de su nacimiento, hasta que la ingesta de calostro y leche asegure un suministro adecuado de nutrientes para la oxidación. El suministro insuficiente de energía a partir de glucógeno degradado o calostro ingerido y leche es probablemente la principal causa de muerte antes del destete en lechones neonatos con bajo peso (Pettigrew, 1981; Theil et al.,2011). De igual manera, esto los convierte en animales más débiles (Lay et al.,2002; Caggiano, 2012) y que se encuentren en mayor desventaja al momento de competir con el resto de la camada por las glándulas mamarias más productivas, consecuentemente ingieren menores cantidades de calostro y leche (Le Dividich et al.,2005).En este sentido, Ferrari et al. (2014) informan que lechones con bajo peso al nacimiento tienen un consumo de 200 gramos en comparación con aquellos lechones de pesos altos; los cuales tienen un consumo de 250 gramos; esto puede deberse a que los recién nacidos con pesos ligeros son fisiológicamente inmaduros en su tracto intestinal (Tuchscherer et al.,2000; Pedersen et al.,2011); por lo cual, podrían tener también una capacidad limitada de ingesta de leche.

Por otra parte, estos lechones muestran un menor potencial de crecimiento debido a un menor número de fibras musculares formadas prenatalmente (Gondret et al., 2006, Rehfeldt y Kuhn, 2006), lo cual, se relaciona con una menor calidad de canal, ya que depositan más grasa y menos tejido magro e incluso, una menor calidad de carne, comparadas con aquellos animales de la misma camada más pesados (Kuhn et al.,2002; Poore y Fowden, 2004; Bee, 2004; Gondret et al.,2006; Rehfeldt y Kuhn, 2006; Rehfeldt et al.,2008). Para mayor profundidad consultar: Mota-Rojas, D., Muns, R., et al., (2016). El bienestar del cerdo recién nacido. Capítulo 5. In: Mota-Rojas, D., Velarde-Calvo, A., Huertas-Canen, S., Cajíao, M.N. (Eds.), Bienestar Animal una visión global en Iberoamérica. Elsevier, España, pp. 51-62.

4.3. BECERROS

El peso al nacer es un indicador importante en la supervivencia de los becerros recién nacidos, principalmente por que se relaciona con la vitalidad y la muerte pre-destete (P <0.01) (Schmidek et al., 2013). Por ejemplo, se ha observado que cuando los terneros presentan pesos bajos ( <30 kg en terneros Holstein) tienen más probabilidad de tener complicaciones, debido a que su capacidad de termogénesis inducida por unidad de superficie es menor, lo cual ocasiona que entren en estrés térmico al tratar de mantener la homeotermia por períodos prolongados. Asimismo, la baja capacidad de termorregular que presentan los neonatos con bajos pesos origina un incremento en las tasas de morbilidad y mortalidad, debido al agotamiento de reservas energéticas (por ejemplo, tejido adiposo marrón) y la baja vitalidad del neonato (Landaeta-Hernández et al., 2002).

Por otro lado, es importante señalar que también existe un efecto negativo en la vitalidad cuando los terneros presentan pesos altos ( > 40 kg) al nacimiento. En un estudio realizado porSchmideket al. (2013) se observó que un mayor peso al nacer se asocia con un mayor riesgo para que los terneros presenten bajo vigor e incremente el riesgo de morir (20%). En este caso los machos son más propensos a presentar pesos altos, por lo cual el sexo del becerro influye en el peso al nacer. Debido a lo anterior, el peso al nacer es muy relevante para la definición del vigor del ternero y, por lo tanto, para la posibilidad de supervivencia hasta el destete. Para reducir el riesgo de pérdida del ternero recién nacido, se deben desarrollar estrategias para mejorar la selección genética (Johanson y Berger, 2003).

  1. IMPORTANCIA DE EVALUAR EL PERFIL FISIOMETABÓLICO EN LA VITALIDAD NEONATAL

Indudablemente la evaluación del perfil fisiometabólico durante las primeras horas de vida del recién nacido es de suma importancia. Lo anterior es porque durante el trabajo de parto, el neonato puede experimentar sufrimiento fetal como resultado de un aumento en la duración del parto y en el intervalo de expulsión. Cuando los neonatos presentan sufrimiento fetal la vitalidad neonatal se reduce considerablemente, debido a que el animal experimenta alteraciones en el perfil fisiometabólico (Indrebo et al., 2007; Groppetti et al., 2010). Por ejemplo, durante el sufrimiento fetal el cerebro del animal puede quedar privado de oxígeno por dos mecanismos patógenos importantes: la hipoxemia, que es una disminución de la concentración de oxígeno en sangre y la isquemia que es la baja en la cantidad de sangre que riega al cerebro, por consiguiente, en ambos casos resulta un menor aporte de oxígeno a las células (Figura 4) (James y Cherian, 2010; Flores et al., 2013). Los movimientos respiratorios son los primeros signos vitales que se alteran cuando un recién nacido se ve privado de oxígeno. Después de un período inicial de movimientos respiratorios rápidos, hay un período transitorio de apnea primaria. Si la privación de oxígeno continúa, el feto hace varios intentos por jadear y luego entra en un período de apnea secundaria y la frecuencia cardíaca comienza a disminuir aproximadamente al mismo tiempo que el feto ingresa a la apnea primaria, pero la presión arterial suele mantenerse hasta el inicio de la apnea secundaria (Kattwinkel y Sort, 2000; Mota-Rojas et al.,2005; 2008a). El fracaso del recién nacido para establecer la respiración normal resulta en la vasoconstricción de los pulmones, el intestino, los riñones, músculos y la piel, mientras que el flujo sanguíneo hacia otros órganos, como el corazón y el cerebro, permanece intacto. Esta redistribución del flujo sanguíneo en el feto hipóxico ayuda a preservar la función en los órganos vitales (corazón, pulmones y cerebro). Sin embargo, si la privación de oxígeno continúa, la función miocárdica y el gasto cardíaco eventualmente se deterioran y a su vez, cesa el flujo sanguíneo a todos los órganos (Kattwinkel y Sort, 2000; Flores et al., 2013). Debido a lo anterior, las alteraciones fisiometabólicas durante el periodo de transición interactúan con el bienestar del recién nacido y su desempeño postnatal. Si el animal logra sobrevivir a estas alteraciones, mostrará secuelas graves que afectan su vitalidad
Bracci et al.,2001; Vallet et al.,2010) y disminuyen su capacidad de adaptación a la vida extrauterina (Mota-Rojas et al.,2005;2008a). Por ello, en perinatología veterinaria, la evaluación del perfil fisiometabólico en recién nacidos se ha realizado mediante la toma de una muestra de sangre arterial, venosa y/o capilar; analizando un amplio perfil fisiometabólico (presión parcial de dióxido de carbono [pCO2(mmHg)], presión parcial de oxígeno [pO2(mmHg)], electrolitos [Sodio (Na+), Potasio (K+) y Calcio (Ca2+) (mmol/L)], niveles de lactato (mg/dL), glucosa (mg/dl), hematocrito (%) y bicarbonato (HCO3-), entre otros (Villanueva-García et al.,2008) (Figura 4).

Los datos obtenidos de una muestra de sangre sólo reflejan el estado del paciente en el momento en que se hizo el análisis, puesto que esos parámetros pueden cambiar de forma significativa en muy poco tiempo. Por eso, los resultados obtenidos no deben valorarse nunca de forma aislada, sino en el contexto de la situación clínica del paciente, de los parámetros respiratorios, del estado circulatorio y de otros datos de monitorización (González-Lozano et al.,2012).

Figura 4. Fisiopatología de la asfixia perinatal. El aporte insuficiente de oxígeno se puede dar por hipoxemia (insuficiente concentración de oxígeno) o por isquemia (aporte inadecuado de flujo sanguíneo). La asfixia es una situación en la que se desencadenan mecanismos reflejos mediados porcatecolaminas, que producen redistribución del flujo sanguíneo, por medio del cual se mantiene la irrigación de los órganos diana (cerebro, corazón y pulmones), mientras que disminuye el flujo sanguíneo hacia el resto de los tejidos del organismo, por vasoconstricción arterial. Si la hipoxemia persiste se produce bradicardia, lo que disminuye aún más la irrigación, lo cual provoca isquemia y disminución de la presión arterial sistémica debido al incremento de la acidosis (Olmos-Hernández et al., 2008). Para mayores detalles sobre la vitalidad neonatal y el metabolismo del recién nacido consulta: Mota-Rojas, D., Villanueva-García, D., Hernández-González, R., Roldan-Santiago, P., Martínez-Rodríguez, R., Mora-Medina, P., González-Meneses, B., Sánchez-Hernández, M. & Trujillo-Ortega, M. E. (2012b). Assessment of the vitality of the newborn: an overview. Scientific Research and Essays, 7(7), 712-718. Mota-Rojas, D., Martínez-Burnes, J., et al. (2012a). Animal welfare in the newborn piglet: a review. Veterinarni Medicina, 57(7), 338–349.

5.1. EVALUACIÓN DE VARIABLES FISIOMETABÓLICAS EN CACHORROS

Durante el periodo de transición, existen varios factores que causan trastornos respiratorios en el cachorro recién nacido y el diagnóstico directo no es concluyente si se basa exclusivamente en el examen clínico general, ya que los signos clínicos no son característicos y pueden ser causados por una insuficiencia pulmonar secundaria. Por lo tanto, exámenes adicionales son necesarios. En medicina veterinaria, el análisis de gases en sangre, es un examen preciso que determina los desequilibrios fisiometabólicos del cachorro recién nacido (como el grado de acidosis metabólica o respiratoria) (Siristatidis et al., 2004; Kredatusova et al.,2011). Se ha observado que el lactato es un marcador de angustia fetal y neonatal. La presencia de niveles excesivos de lactato en cachorros recién nacidos, refleja que los animales pasaron por un proceso hipóxico durante el parto. Cuando se interrumpe significativamente el suministro de oxígeno al feto, se desarrolla la privación de oxígeno en los tejidos, los ácidos comienzan a acumularse y se produce una acidemia (Blickstein y Green, 2007), por ello, el lactato es un componente principal de la acidosis metabólica. Para analizar el lactato durante el periodo de transición Borruto et al.(2008) señalan que el muestreo del cordón umbilical del feto es un método ideal que identifica la hipoxia fetal intraparto en cachorros (Borruto et al.,2008;Kredatusovaet al.,2011; Jayakumar, 2015). Las concentraciones de lactato de 5 a 7 mmol/L se consideran elevaciones moderadas y generalmente están relacionadas con la acidemia. Las concentraciones de lactato superiores a 7 mmol/L se consideran elevaciones severas. Las concentraciones normales de lactato pueden ser considerablemente más altas en pacientes neonatales y pediátricos (McMichael et al.,2005a,b). Por otro lado, Jayakumar (2015) señala que la evaluación del perfil fisiometabólico mediante el muestreo del cordón umbilical puede detectar neonatos que presenten acidosis metabólica (bajo exceso de base y HCO3-) y respiratoria (pCO2 alta) (Lúcio et al.,2009;Jayakumar, 2015).Por ello, el muestreo sanguíneo mediante la vena umbilical proporciona información clínica valiosa y facilita tratamientos médicos y quirúrgicos apropiados para el cachorro recién nacido (Groppetti et al., 2010; Kredatusova et al.,2011).

5.2.EVALUACIÓN DE VARIABLES FISIOMETABÓLICAS EN LECHONES

En lechones recién nacidos se ha observado que la vitalidad se relaciona con las alteraciones metabólicas que ocurren durante el periodo de transición. Por ello, diversos estudios (Trujillo-Ortega et al.,2011; Orozco-Gregorio et al.,2012; Mota-Rojas et al.,2015) han evaluado el perfil fisiometabólico inmediatamente después del nacimiento de lechones.Por ejemplo, Trujillo-Ortega et al., (2007) observaron desequilibrios en el perfil electrolítico y metabólico en lechones recien nacidos. Aunado a ello, se detectó que la hipoxia seguida de acidosis respiratoria y metabólica secundaria al metabolismo anaerobio, describen esencialmente asfixia (lactato: 85.89 mg/dl, pCO2: 71.04 mm/Hg y pH: 7.17) . De igual manera, por medio del aumento en los valores del perfil fisiometabólico, se diagnosticó hiperlactatemia, hipercapnia e hipoglucemia en lechones recién nacidos provenientes de madres que tuvieron entre 105 a 107 días de gestación. Este tipo de alteraciones se encuentran vinculadas con asfixia (Mota-Rojas et al.,2008a; 2015).Aunado a ello, Vannucchi et al.,(2012) señalan que la medición del componente metabólico (exceso de base y bicarbonato [HCO3-]), puede identificar a los recién nacidos con mayor riesgo de desarrollar secuelas agudas o crónicas de asfixia intrauterina. Los parámetros que deben valorarse se dirigen a comprobar cuál es el estado de oxigenación, ventilación y equilibrio ácido-base del paciente. Los gases sanguíneos arteriales son el estándar de oro para evaluar si la distribución de oxígeno, la ventilación y el pH son adecuados. Los gases en sangre, obtenidos en el periodo perinatal inmediato, pueden ayudar a evaluar el grado de asfixia. Para ello, se debe poner atención particular en el sitio de muestreo, edad extrauterina y la posibilidad diagnóstica. La asfixia intraparto en lechones, está asociada con una combinación evidente de acidosis metabólica y respiratoria, estos cambios pueden establecerse rápidamente una vez que los lechones inician su respiración (Mota-Rojas et al., 2008a; 2012ab; 2015; 2016).

La asfixia prolongada o intermitente en el útero provoca alteraciones fisiológicas, como hipoxemia [presión parcial de oxígeno (PaO2) menor de 21 mm Hg], hipercapnia (PaCO2> de 85 mm Hg) y acidosis metabólica secundaria (pH ≤ a 7.10 y HCO3– ≤ a 8 mmol/l) (Pérez, 2009) (Cuadro 3). De hecho, los lechones que mueren intra-parto a causa de la asfixia y aquellos que sobreviven a un proceso de asfixia severa o moderada, tienen mayores concentraciones de lactato sanguíneo (129.7 ± 4.8 y 86.3 ± 28.4 mg/dL, respectivamente), una vitalidad con valores de ≤ 5.4 ± 0.7, concentraciones de pCO2y ácido láctico elevadas y un pH en sangre de ≤ 6.70 (Cuadro 3) (Trujillo-Ortega et al.,2007; 2011; Orozco-Gregorio et al.,2012). Estas variaciones fisiológicas causan, en el neonato porcino, daño cerebral irreversible (Alonso-Spilsbury et al.,2005; Mota-Rojas et al.,2008a). Debido a lo anterior, es importante que se evalúen métodos que cuantifiquen el vigor del neonato, así como, los desequilibrios ácido-base, metabolismo energético, equilibrio hídrico, entre otros indicadores, que permiten evaluar de manera certera el estado clínico del neonato porcino.

Cuadro 3. Principales alteraciones en el perfil fisiometabólico del lechón recién nacido con evidencia de asfixia.

Muertos intraparto

Asfixia intraparto severa a moderada

Lechones con leve o con ninguna evidencia de asfixia

Vitalidad

5.4 ± 0.7

8.7 ± 0.8

Glucosa (mg/dL)

148.6 ± 34.3

66.3 ± 36.5c

62.3 ± 8.9a

Na+(mmol/L)

137.9 ± 1.6

134.1 ± 3.0c

135.4 ± 3.7a

K+(mmol/L)

9.9 ± 1.3

6.4 ± 0.8c

6.6 ± 0.7a

Ca2+ (mmol/L)

2.2 ± 0.2

1.8 ± 0.1c

1.6 ± 0.1a,b

pH

6.70 (6.50-6.90)

7.08 -7.43c

7.20 (7.00-7.50)a,b

PaCO2 (mm/Hg