Siembre árboles y mejore su ganadería

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Aunque es una práctica común en el Llano tener grandes extensiones de tierra para que paste el ganado sin la presencia de árboles que proyecten sombra, a los ganaderos les va a tocar cambiar de costumbre si quieren hacer más productiva su actividad.

Así lo demuestra una investigación adelantada por la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Recursos Naturales de la Unillanos que en asocio con el SENA, que trabajaron para entregarle al productor beneficios a partir de la inclusión de árboles en la ganadería (Sistema silvopastoril) con fines de sombra o alimento.

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La investigación invita a los ganaderos a implementar los sistemas silvopastoriles a través de los cuales se obtienen beneficios económicos y ambientales que se suman a la ganadería.

Según Vladimir Sánchez Moreno, director del programa de Medicina Veterinaria y Zootecnia de Unillanos, el estudio lo están desarrollando en un predio de 5,7 hectáreas en el Centro Agropecuario El Hachón del SENA, en donde luego de preparar el suelo, se sembró una asociación de maíz-pasto-árboles.

Posteriormente se sembró maíz asociado con pasto, cosechándose el maíz para ensilar, quedando establecido el potrero.

Con la venta del ensilaje de las dos cosechas se amortizó el costo inicial de la inversión en la plantación de los árboles, teniendo en cuenta que el terreno estuvo sin animales.

Un mayor provecho

El director del programa de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Unillanos explicó que con los días intensos de verano los bovinos sufren de estrés calórico, por lo cual deben aumentar su tasa respiratoria para inhalar aire fresco y expulsar aire más caliente para regular su temperatura, lo que implica un gasto mayor de energía que podría estar siendo utilizada en otros procesos como producir leche o subir de peso.

El grupo de investigadores encontró que la temperatura bajo sistemas silvopastoriles con la especie de Yopo tiene una diferencia de hasta 14 grados centígrados sin árboles.

Por otro lado detectaron que la microbiota (microorganismos del suelo) y macrobiota (lombrices, cucarrones, etc.), van en aumento y se vuelve un suelo más dinámico, mejorando el reciclaje de nutrientes, la infiltración de agua y las condiciones biológicas, lo que genera una disminución en la compactación y los costos de fertilización.

Fuente:jairoserrano.com