Síntomas nerviosos en aves: encefalitis y otitis bacterial como responsables. Parte I

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Premisa: es importante en el proceso de necropsia de aves con “cabeza hinchada” y/o con síntomas nerviosos, revisar los huesos del cráneo. Con frecuencia, en estos casos se observa en los huesos craneales inflamación con presencia de exudado de color amarillo; las evaluaciones histopatológicas del hueso de cráneo en estos casos, nos indican que un muy alto porcentaje de las aves afectadas tienen inflamación ósea de tipo purulento o crónico granulomatoso. Estas inflamaciones pueden finalmente conducir a la presentación de síntomas nerviosos y de movimientos de cabeza (Y a veces del cuello) que semejan síntomas nerviosos y que son reportados como tales en las historias que acompañan a los casos examinados en el laboratorio.

Cuando se observan síntomas nerviosos en aves comerciales, al menos en Colombia, probablemente la primera opción en el diagnóstico presuntivo es enfermedad de Newcastle; por protocolo habría que sospechar de influenza aviar (No reportada aún en Colombia) y quizá otras enfermedades que conllevan síntomas nerviosos, como por ejemplo encefalomielitis viral; desde luego que todo ello relacionado con la edad y otras condiciones inherentes a las aves y su manejo.

Pero en nuestro medio son frecuentes los síntomas nerviosos ocasionados por infecciones bacteriales de los huesos craneales, entre ellos los que rodean el canal auditivo, con inflamación purulenta del sistema nervioso central o simplemente sin lesiones en el encéfalo.

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Imagen No. 1 Corte vertical en la parte posterior de cráneo de dos pollos de engorde de 21 días de edad provenientes de una granja con 48.246 aves de las cuales enfermaron 13.866. El corte vertical de cráneo de la izquierda muestra un ave normal. En la fotografía de la derecha se observa el proceso inflamatorio en el cual hay material purulento de color amarillo en los espacios óseos dejados por las espículas del hueso esponjoso. A partir del material purulento de los huesos del cráneo se aisló Escherichia coli.
La sintomatología reportada en el protocolo de envío de muestras indica que las aves enfermas presentaron síntomas respiratorios y “cabeza hinchada”. Debo aclarar que en las aves de esta granja, a pesar del estado inflamatorio de sus huesos craneales, no se observaron síntomas nerviosos y por eso este caso no se incluye en el recuento de casos presentados.
De las aves de esta granja, 13.866 enfermaron y murieron 1.689 (Hasta el momento en el cual se remitieron aves al Laboratorio para el examen y diagnóstico del caso).
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Imagen No. 2 Cortes histológicos coloreados con Hematoxilia-Eosina de hueso de cráneo de pollo de engorde correspondientes al hueso de la derecha que se muestra en la imagen No. 1. Los dos primeras fotografías (Desde la izquierda, 10X y 40X) muestran un área de inflamación purulenta ubicada en el espacio formado por espículas óseas en el hueso esponjoso de cráneo a nivel de parietales y supraescamoso. En la siguiente fotografía (Centro-derecha, 10X), se señalan con flechas rojas, las áreas o espacios formados por las espículas óseas, en las cuales hay inflamación purulenta; con la flecha amarilla se señala un área de inflamación crónica granulomatosa; el recuadro que está ampliado (40X) señala un área de inflamación purulenta en proceso de organización para formar un granuloma.

Revisar los huesos craneales no es una práctica común como parte del proceso de necropsia; muchas veces, los síntomas nerviosos se originan en infecciones bacteriales de los huesos craneales, con o sin compromiso de inflamación purulenta del tejido nervioso; en todo caso, sin lesiones en el sistema nervioso central que permitan sospechar inicialmente de un proceso de etiología viral.

De la casuística de aves llegadas al Laboratorio de Diagnóstico donde trabajo (Donde se procesan alrededor de 450 necropsias anuales de grupos de 5 aves), se analizaron 16 casos de síntomas nerviosos en aves comerciales entre julio de 2008 y septiembre de 2013, de diferentes estados productivos: 10 de los 15 casos corresponden a pollos de engorde, 3 de ellos a ponedoras comerciales y 2 casos a reproductoras. De los 15 casos, uno corresponde a encefalitis de etiología micótica el cual se expondrá en un artículo independiente. Los 14 restantes por lo extenso del tema, se presentaran en dos entregas: parte I y parte II

En los 15 casos, a pesar de que corresponden a aves con síntomas nerviosos:

  1. No se observaron lesiones histopatológicas en el sistema nervioso central en algunos de ellos.
  2. Se observaron lesiones inflamatorias de tipo purulento en meninges y/o cerebro-cerebelo en algunos casos.
  3. No se observaron lesiones inflamatorias por células mononucleares (No purulentas) en meninges y/o cerebro-cerebelo en ninguno de los casos evaluados.
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Imagen No. 3 Corte histológico de hueso occipital (Hematoxilina-Eosina, 10X, 10X y 40X respectivamente). Fotografía de la izquierda: espacios óseos centrales formados por las espículas, tienen aspecto normal. En la fotografía central, el recuadro rojo señala un granuloma ubicado en uno de esos espacios óseos formados por las espículas; dicho recuadro está ampliado en la fotografía de la derecha en la cual se observan detalles de un granuloma.

Con base en lo anterior y revisados uno a uno los casos expuestos, se llegó a las siguientes conclusiones:

  1. No se observaron lesiones inflamatorias en el sistema nerviosos central que indujeran a sospechar de una etiología viral.
  2. En algunos casos se observaron lesiones inflamatorias en el cerebro-cerebelo/meninges, de carácter purulento, lo que supone una etiología bacterial por extensión del proceso inflamatorio desde los huesos del cráneo, entre otros los huesos periféricos al conducto auditivo.
  3. En algunos casos no se observaron lesiones inflamatorias purulentas en el sistema nervioso central, pero si en hueso periférico al oído, con otitis media o interna, lo cual explicaría el tipo de sintomatología comparable con la sintomatología nerviosa.
  4. Creo que en algunos casos, en ausencia de lesiones en el sistema nervioso central, podría haber compresión de algún área del encéfalo debido al proceso inflamatorio de tejidos limitantes con el encéfalo, a través de infecciones óseas o del oído.

Los síntomas más frecuentemente observados en los casos con síntomas nerviosos fueron: torsión de cuello, opistótonos y movimiento incoordinados de cabeza o de cabeza y cuello; falta de equilibrio, en algunos casos incapacidad para estar en pié, incoordinación corporal y postración con movimientos de extremidades: “aleteo” y “pedaleo”.

En los 14 casos se observó inflamación (Purulenta y/o granulomatosa) en todos o en algunos de los huesos craneales: parietales, escamosos, supraoccipital, fosas temporales, agujero vestibulococlear, fosa timpánica y basisfenoides principalmente.

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Imagen No. 4 Caso No.1: pollo de engorde de 36 días de edad. No. de aves en la granja: 54.876, hembras y machos. No. de enfermos: 17.800 Total de aves muertas: 3.000 La historia de remisión dice lo siguiente: “Animales con diagnóstico de laboratorio de Avibacterium paragallinarum y Gallibacterium anatis; síntomas (Ruidos) respiratorios fuertes, muchos presentan cabeza hinchada pero desde hace 24 horas comenzaron a presentarse síntomas nerviosos, se observaron aves con el cuello torcido”.
Los síntomas nerviosos en las aves afectadas por osteitis craneal, generalmente presentan síntomas nerviosos debido a una extensión del estado infeccioso hacia las meninges y/o la masa encefálica. Se aisló Gallibacterium anatis a partir de huesos de cráneo (Osteitis craneal).
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Imagen No. 5 Las dos fotografías son del ave que se muestra en la imagen No. 4. A la izquierda se observa el corte en sentido vertical de un cerebelo y el tallo encefálico correspondiente; con una flecha roja se señala un gránulo de color amarillo, el cual corresponde a un proceso purulento; en el círculo que se observa en la misma fotografía, se muestra macroscópicamente un área de necrosis y pérdida de tejido nervioso. En la fotografía de la derecha (Hematoxilina-Eosina, 40X) se observa un estado inflamatorio purulento en meninges en un corte del cerebelo que aparece en la fotografía de la izquierda.
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Imagen No. 6, Caso 2: pollos de engorde de 52 días de edad. La granja de donde fueron remitidos tiene 11.400 aves de las cuales se reportan todas enfermas; los síntomas indicados por el Médico Veterinario remitente son: reacción respiratoria, “estornudos” y secreción nasal; en el protocolo de remisión de muestras (Historia) no se describen los síntomas nerviosos, algo no entendible puesto que la torsión del cuello es bien evidente; no se sabe (porqué no se informó) cuantas aves presentan sintomatología nerviosa en esta granja. se aisló Escherichia coli.
Fotografía de la izquierda: se observan las cuatro aves con torsión de cuello. Fotografía del centro: se observa inflamación purulenta de los huesos que rodean el conducto auditivo medio e interno. Se asiló Escherichia coli. En la fotografía de la derecha, se observa inflamación purulenta de meninges (Hematoxilina-Eosina, 100X)
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Imagen No. 7. Caso No. 3: pollo de engorde de 7 días de edad. El Médico Veterinario remitente relaciona los siguientes síntomas en el protocolo de envío de muestras: “Aves postradas, cuellos torcidos, trémores, onfalitis; la mortalidad acumulada es del 2.650 aves; la mortalidad diaria es constante. Las aves fueron recibidas al día de edad con un producto comercial a base de tilosina durante cuatro días, posteriormente (Un día antes de llevar las aves al Laboratorio), se inició un tratamiento vía oral con un producto comercial a base de fosfomicina-tilosina”.
La granja de donde provienen estas aves tiene 18.000 animales, se reporta que el total del lote estaba enfermo en el momento de remitir las aves para exámenes de laboratorio. No se realizaron cultivos microbiológicos a partir de huesos del cráneo o del conducto auditivo.
En la fotografía de la izquierda se observan aves con torsión de cuello, incoordinación y postración. El pollito de la derecha tenía movimientos de “pedaleo” en el momento de tomar la fotografía.
De este caso no se hizo un seguimiento microbiológico pero en la fotografía de la derecha (Hematoxilina-Eosina, 100X), se observa la respuesta inflamatoria de meninges, netamente purulenta, lo que indica una infección bacterial.
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Imagen No. 8. Caso No. 4: ponedoras de 37 semanas de edad. No obstante lo “estático” de la fotografía, a la izquierda se puede apreciar una gallina con opistótonos. En el protocolo de envío de muestras se describen los siguientes síntomas: “Animales deprimidos, permanecen debajo de los nidos, se recogieron tres (3) animales con síntomas nerviosos (Cabeza hacia atrás), heces verdosas, aumento en el tiempo de ingesta del alimento”. La granja de donde fueron remitidas cinco aves para diagnóstico de necropsia y complementarios tiene 11.979 aves, en el protocolo se informa que todas la aves están afectadas pero que solo tres de ellas presentan síntomas “nerviosos”. Se aisló Escherichia coli.
En la fotografía del centro, se observa “edema” (probablemente es un exudado) en los tejidos periféricos al conducto auditivo.
En la evaluación histopatológica no se observaron lesiones en el sistema nervioso central (Fotografía de la derecha, Hematoxilina-Eosina, 40X). Las aves tenía inflamación del conducto auditivo y los huesos periféricos al mismo. Se aisló Escherichia coli.
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Imagen 9, Caso No. 5: pollos de engorde de 32 días de edad. La granja de donde provienen estas aves tiene 86.088 pollos de los cuales 37.434 están enfermos, de acuerdo con lo que dice el protocolo de remisión de muestras (Historia); se informa que han muerto 2.242 durante el episodio y que en los tres últimos días han muerto 242 pollos. Los síntomas se reportan así: “se observan signos de tipo respiratorio, hay síndrome de cabeza hinchada, pollos erizados y decaídos”. En la historia no se informa síntomas nerviosos.
Cinco aves fueron remitidas al laboratorio para examen de necropsia y complementarios. Al momento de recibir las aves, eran evidentes en dos de ellas, postración y torsión de cuello (Fotografía de la izquierda). En la fotografía de la derecha se observa la osteitis purulenta que afecta los huesos de la parte posterior del cráneo.
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Imagen No.10, caso No. 5: además de la inflamación purulenta de los huesos de la parte posterior del cráneo observadas en la imagen anterior (No. 9), una exploración de los huesos que rodean el conducto auditivo mostró igualmente una inflamación purulenta de los mismos. El aspecto macroscópico del encéfalo no muestra un proceso inflamatorio, pero en la evaluación histopatológica (Fotografía de la derecha, Hematoxilina-Eosina, 20X) se observó inflamación purulenta de meninges y del estrato molecular del cerebelo. Se aisló Escherichia coli.
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Imagen No. 11, Caso No. 6. Pollo de engorde de 28 días de edad, pertenece a una granja de 60.000 aves; todo el lote (Granja) se reporta que está afectado, pero no indica cuántas aves como la que se observa en la fotografía, presentan postración y torsión del cuello.
El Médico Veterinario remitente dice lo siguiente en la historia o protocolo de remisión de muestras: “Aves con ruido respiratorio, más acentuado en uno de los galpones, algunas aves tienen inflamación cefálica; las aves consumen normalmente su alimento. La mortalidad no es significativa porque solo han muerto 247 aves”. No se reportan aves con síntomas nerviosos, no obstante lo evidente que eran en las aves que se remitieron para necropsia.
Se aislaron dos bacterias: Escherichia coli y Gallibacterium anatis
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Imagen No. 12, Caso 7. Pollos de engorde de 32 días de edad. El Médico Veterinario remitente dice en el protocolo de envío de muestras: “De este mismo lote se enviaron pollos al laboratorio de diagnóstico los cuales tenían blefaroconjuntivitis y lagrimeo espumoso obteniendo un diagnóstico histopatológico de laringotraqueitis viral, pero en los últimos tres días han aparecido aves con síntomas al parecer nerviosos como cuello con rotación”. El Médico Veterinario remitente escribe que hizo necropsias y observó inflamación purulenta y material caseificado en el oído y partes laterales del cráneo.
Se aislaron dos bacterias: Avibacterium paragallinarum y Escherichia coli.
Las aves que se observan en la fotografía superior izquierda corresponden a este caso. Es evidente la torsión de cuello y la incapacidad para permanecer de pié. En las dos fotografías centrales se puede apreciar el estado inflamatorio de los huesos que componen el canal auditivo. Las aves recibieron un tratamiento con trimetoprim-sulfa durante seis días, el tratamiento concluyó el día antes de remitir las aves al laboratorio para examen de necropsia y complementarios.
En la fotografía de la derecha se observa un corte histológico de cerebelo en cual se puede observar inflamación purulenta de meninges (Hematoxilina-Eosina, 40X).

Luego de revisar los primeros siete casos propuestos al comienzo de este artículo, vuelvo a la premisa

Es importante en el proceso de necropsia de aves con “cabeza hinchada” y/o con síntomas nerviosos, revisar los huesos del cráneo. Con frecuencia en estos casos se observa en los huesos craneales inflamación con presencia de exudado de color amarillo; las evaluaciones histopatológicas del hueso de cráneo en estos casos, nos indican que un muy alto porcentaje de las aves afectadas tienen inflamación ósea de tipo purulento o crónico granulomatoso. Estas inflamaciones pueden finalmente conducir a la presentación de síntomas nerviosos y de movimientos de cabeza (Y a veces del cuello) que semejan síntomas nerviosos y que son reportados como tales en las historias que acompañan a los casos examinados en el laboratorio

Técnica de corte

Imagen No. 13. La secuencia fotográfica presenta la forma sugerida para investigar osteítis en los huesos del cráneo en aves comerciales. Izquierda: retirar la piel que cubre el cráneo. Centro izquierda: utilizar un objeto cortante para hacer un corte único en sentido dorso-ventral (Vertical) por la parte posterior de los conductos auditivos (Señalados con la flecha roja). Fotografía centro-derecha: se debe hacer un solo corte o incisión del tal manera que se exponga la porción interna o esponjosa de los huesos craneales.
Si se desinfecta correctamente la superficie craneal antes de la incisión y desde luego si el objeto cortante está desinfectado correctamente, a partir del tejido óseo se puede obtener material para cultivos microbiológicos en los medios adecuados según la bacteria que se pretende aislar.

Producto de la observación durante los últimos cinco años de trabajo, se pueden presentar las siguientes conclusiones, aunque sugiero mirar la parte II en el siguiente artículo del blog; siete casos más serán presentados los cuales servirán para darle más solidez a lo expuesto:

  • Observar síntomas nerviosos en aves comerciales, no necesariamente indica una etiología viral, específicamente no indica enfermedad de Newcastle.
  • Cuando se observan síntomas nerviosos en aves, es necesario explorar en la necropsia, el estado de los huesos del cráneo, incluyendo los que rodean el conducto auditivo.
  • Una gran cantidad de nuestros Médicos Veterinarios no hace la exploración de los huesos del cráneo en el proceso de necropsia. La tendencia general es creer que los síntomas nerviosos son producidos exclusivamente por enfermedades de etiología viral.
  • En el área de influencia donde ejerzo mi actividad como patólogo aviar, son más frecuentes los casos de síntomas nerviosos por causas bacteriales que por causas virales.
  • Los síntomas nerviosos en aves comerciales, pueden presentarse con y sin afección de los órganos del sistema nervioso central. La otitis y probablemente la presión sobre áreas específicas del encéfalo debido a la osteítis pueden ser responsables de la falta de equilibrio y de los síntomas nerviosos o aparentemente nerviosos de las aves afectadas.
  • Existe la falsa creencia de que identificar por PCR virus de la enfermedad de Newcastle en los casos de aves que presentan síntomas nerviosos, estos son atribuibles a la presencia del virus; así, la enfermedad de Newcastle puede estar sobredimensionada en nuestro medio. Hay una serie de pruebas complementarias establecidas por organismo oficial, el Instituto Colombiano Agropeucario ICA en el caso de Colombia, que permiten concluir que definitivamente el virus está presente y es el causante del cuadro clínico.
  • Las bacterias involucradas en los casos de osteítis craneal y síntomas nerviosos, con afección o no del conducto auditivo, son en su orden de frecuencia: Escherichia coli, Gallibacterium anatis, Avibacterium paragallinarum y Pseudomona spp.
  • No siempre los síntomas nerviosos son observados o son descritos (En el protocolo o historia) por la persona remitente, bien sea el Médico Veterinario o el responsable de la granja. Varios de los casos presentados en estos dos artículos no describen síntomas nerviosos, siendo que estos son los predominantes en las aves remitidas.

Fuente:patologiaaviarmidiagnostico.blogspot.mx
Por: Bernardo Mejía Arango. M.V.Z. M.Sc.
Fotografías de imágenes: Bernardo Mejía Arango, M.V.Z. M.Sc.