De Zoonosis, Antropozoonosis y Antropocentrismo

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Dr. Miguel A. Márquez
miguel.marquez@unam.mx
Guadalajara, México. Junio 5, 2017

Desde la Antigüedad, el Hombre se ha considerado a sí mismo, como el centro de la Creación o bien como el animal pensante, pivote central de la Evolución, alrededor de quien ha girado la vida del planeta Tierra y mismo del Universo entero.

A lo largo de los siglos, el avance en el estudio de las enfermedades infecciosas reveló paulatinamente el carácter contagioso de ellas, debido a la transmisión de los parásitos y de los microorganismos (hongos, bacterias y virus), entre los mismos miembros de una especie determinada, o bien, entre individuos de diferentes especies, creándose con ello los conceptos de “zoonosis”, (transmisión de una enfermedad infecciosa por un animal al hombre, por ejemplo, la rabia). Por otro lado, lo impensable para muchas personas, con relación a la posibilidad o al hecho que el hombre sea capaz de trasmitir agentes contagiosos letales que causen enfermedades infecciosas, las cuales puedan enfermar y matar a los animales domésticos y silvestres. Este hecho ha sido difícil de aceptar para el gran público, y mismo, para los profesionales de la comunidad relacionada con las ciencias biomédicas

Como ejemplo de este tipo de entidades infecto-contagiosas, tenemos a la tuberculosis, fiebre amarilla, poliomielitis, sarampión e influenza, para mencionar solamente algunas de ellas. Este concepto ignorado y poco aceptado es conocido en infectología y en epidemiología como “antropozoonosis”. Los agentes causales de las enfermedades infecciosas son capaces de circular rompiendo las barreras inter-especies, en avenidas o carreteras de dos sentidos o dos vías. Esto ha ocurrido regularmente a través de los siglos.

El 25 de junio del 2009, el Servicio Nacional de Sanidad Animal (SENASA) de la República de Argentina por medio de uno de sus directivos, el Dr. Jorge Néstor Amaya, reportó a la Organización Mundial para la Salud Animal (OMSA)/ Oficina Internacional de Epizootias (OIE), con sede en Paris, Francia, la presencia de un cuadro gripal en cerdos compatible con un caso clínico de influenza, en una granja porcícola localizada en San Andrés de Giles, Provincia de Buenos Aires, con una población aproximada de 5.600 animales, de los cuales 1.676 cerdos enfermaron de influenza humana.

El diagnóstico, fue hecho por medio de la prueba de biología molecular conocida como RT-PCR (Reacción en Cadena por la Polimerasa con Transcriptasa Reversa), la cual resultó positiva al virus de Influenza A/(H1N1), estableciéndose con ello, la hipótesis que los cerdos fueron infec- tados por dos operarios que laboraban en dicha granja y quienes cursaban un cuadro clínico gripal. Los estudios de secuenciación de los aminoácidos y el examen filogenético de los genes del virus involucrado en este caso de la granja porcina de San Andrés de Giles confirmaron la sospecha de una infección animal por contagio de seres humanos, fue un evidente y claro caso más, de una antropozoonosis (el diagnóstico molecular fue confirmado como positivo por SENASA, el 20 de julio, 2009), lo cual ayudó a la comunidad médica y al ciudadano común y corriente, a comprender que nosotros, los hombres, no somos el centro del mundo, que compartimos este planeta con miles y miles de especies animales y vegetales, y que más que nunca estamos obligados a trabajar en la prevención y control de las enfermedades infecciosas bajo el concepto de: “Un Sólo Mundo, Una Sola Salud”.

Artículo publicado en
Los Avicultores y su Entorno 118