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Causas de desecho e importancia de la evaluación de las hembras.

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Roberto G Martínez Gamba.
Departamento de Medicina y
Zootecnia de Cerdos FMVZ UNAM.
rmgamba@yahoo.com.mx

Durante las dos últimas décadas el énfasis de los programas de producción de cerdos ha estado enfocado a aspectos de índole productivo (crecimiento y calidad de carne) y reproductivo (tamaño de camada). Este último aspecto ha traído consigo una disminución en la longevidad de las cerdas; esta variable es importante en los parámetros de producción, ya que los aspectos ligados a una mayor longevidad en las cerdas traen consigo mayor productividad, una disminución en los costos de producción y mayores márgenes de ganancia para el productor. Reportes de diversos autores han señalado que la duración mínima de una cerda para ser rentable es de un mínimo de tres partos y otros hablan de 60 lechones nacidos, sin embargo, hoy en día es frecuente encontrar muchas granjas con tasas de desecho superiores al 50% y muchas de esas cerdas son eliminadas en los partos iniciales, incluso antes de que tengan una camada; se reporta que un 20% de las hembras de reemplazo nunca llegan al parto. Sin embargo, el desecho de las hembras en una granja es necesario para mantener la producción y la mejora genética en la granja.

Por tanto, una adecuada política de desecho en los hatos reproductores es necesaria para mantener una distribución de parición correcta de hembras de diferente número de parto. Esto es necesario para mantener una producción consistente y para evitar una cantidad mayor de primerizas de reemplazo con los problemas que esto trae consigo, como la inmadurez inmunológica del hato y variables de producción oscilantes. Esto viene aunado a la importancia de mantener un desecho/reemplazo estable, o sea que el porcentaje de primerizas ingresadas a la granja nunca supere el porcentaje de la suma de hembras de tercero a quinto parto (alta producción) en una momento dado; el incremento de primerizas o la disminución del inventario de hembras de alta producción origina una disminución de la producción en la granja de 12 a 15%.
Las tasas de desecho varían considerablemente de una granja a otra, desde un 15 hasta un 85%, pero deberíamos seguir teniendo la idea romántica de mantener una tasa de desecho de 40% y un rango de 3 a 5% de mortalidad en las reproductoras. La decisión de eliminar a las hembras no es sencilla, pero realizarlo en forma inadecuada puede traer pérdidas financieras a el productor.

Desecho planificado y no planificado

Las causas de desecho de una cerda pueden dividirse en dos categorías: planificadas y no planificadas; las planificadas están en relación con la producción individual de las cerdas y su comparación con la producción de todo el hato y especialmente con las hembras de su número de parto; se espera como meta que las hembras lleguen a seis partos manteniendo una producción de acuerdo a las metas de la granja. Las causas de desecho no planificadas en muchos casos son una serie de “accidentes y negligencias” que le ocasionan problemas o trabajo al operador/productor y decide “quitárselos de encima” desechando a las cerdas. En una muestra de granjas se ha determinado que los desechos no planificados pueden ser entre el 75 y el 79% y solo del 21 a 25% planificados, o sea debido a accidentes que obligan a desechar una cerda por una causa no planificada, se debe mantener una cerda de edad avanzada o baja producción para conservar el inventario, por lo tanto un objetivo de las granjas debe ser disminuir en lo más posible los desechos no planificados.

Si bien se han llegado a identificar hasta 35 causas de desecho en reportes de diferentes granjas, los más comunes se presentan en la figura 1.

En la figura 1 se puede observan que las causas de desecho planificadas (rojo), edad y producción suman el 21.8% y el resto son no planificadas (azul). En este estudio se reporta que la mayoría de los desechos de ambos tipo ocurren en hembras de 1 y 2 partos, con un 39.2% de los no planificados. En forma general estudios de desecho en granjas de Norteamérica dan una media de vida de las hembras entre 3.3 y 4.2 partos, mientras que en granjas en Europa y Japón llegan a 4.3 a 4.6. Estos datos varían de granja a granja en función de las medidas de bioseguridad, las decisiones administrativas, la capacitación del personal y la línea genética, de ahí la importancia que cada granja haga este tipo de análisis.

No quiero pasar a otra cosa sin mencionar lo pobre que es la evaluación de las hembras por factores de producción en muchas granjas, esto ocasiona que hembras con una producción sub-óptima sean retenidas en la granja para mantener el inventario. Es importante determinar cuál es la producción de una hembra en cada destete y si la predicción es que su producción será menor o igual que la producción de una primeriza de la granja es necesario su desecho, esto se discute más adelante.

En diversos estudios y análisis de causas de desecho en granjas se ha visto que están determinadas en muchos casos a gusto del operador/porcicultor. Dentro de las causas no planificadas y al igual que en diversos estudios y reportes de producción, los trastornos reproductivos y locomotores ocuparon los primeros lugares; la causa “falla en la reproducción” puede ser desde el 15 hasta el 50% del total de desechos, en la figura 1 se presentan con 36%; los problemas locomotores frecuentemente rondan el 20 a 25%.

Como causas de desecho por falla en la reproducción se señalan: el no presentar el celo después del destete, falla en concebir, falla al parto, repeticiones acíclicas, aborto, camadas poco numerosas y el nacimiento de lechones muertos (sobre todo en primerizas). Muchas de estas causas no son inherentes a la cerda, sino que son derivadas de las condiciones de la granja; aspectos como una alimentación inadecuada en maternidad, una mala detección de celo, condiciones de estrés térmico, prácticas de manejo y problemas sanitarios son los causantes de esos “trastornos reproductivos”, y la reacción primaria es “desecha a la puerca… nosotros no tuvimos la culpa”, y todos tranquilos.

Algunos estudios realizados en rastro inspeccionando el tracto reproductor de hembras desechadas por “causa reproductiva” ofrecen resultados interesantes, especialmente el realizado por deJong et al., en 2014, cuyos resultados se presentan en el cuadro 1.

En el cuadro 1 se observa que la mayoría de las hembras desechadas por problemas reproductivos no presentaban alteraciones tanto en ovarios como en oviductos y útero. El desecho no programado de estas cerdas se pudo evitar con buenas prácticas zootécnicas básicas como: el peso a primer servicio, una alimentación adecuada, el uso de alimento sin micotoxinas, prácticas de manejo simples como una adecuada detección de celo, cuidados básicos durante la inseminación y un programa de medicina preventiva acorde a las condiciones sanitarias de la granja. Llama la atención el hallazgo de un porcentaje relativamente elevado de úteros con endometritis (presencia de exudado), lo que puede ser causa de que las cerdas no conciban, lo que sería fácilmente remediado con una adecuada política de supervisión y tratamiento posparto (trabajo).

La segunda causa de desecho, correspondiente a los problemas locomotores tiene consecuencias adversas desde diferentes ángulos: en primer lugar por la consideración que una de cada cuatro hembras en la granja tiene dolor constante lo que la hace menos productiva, en segundo el contexto de bienestar animal tan importante hoy en día y, en tercer lugar el aspecto económico por los costos indirectos debido a tratamientos médicos y horas hombre.

Las cojeras pueden tener diferentes causas, por ejemplo pueden ser no infecciosas como: lesiones en los miembros, osteoccondrosis/osteoartrosis, degeneración cartilaginosa y una mala conformación (mala selección); e infecciosas como: casos de artritis por Mycoplasma hyosinoviae/hyorhinis frecuentes en las hembras jóvenes. Las principales lesiones que se encuentran en las hembras desechadas corresponden a lesiones en los talones, fracturas de la muralla y ruptura en la línea blanca y están asociadas a accidentes que sufre la cerda en su manejo/alojamiento; el 90% de las cerdas sufren algún tipo de lesión en algún momento de su vida en la granja. Este tipo de lesiones son difíciles de controlar pues son inherentes al diseño inicial de la granja y dependen del tipo y textura del piso, del diseño de los corrales, las características de los slats y el alojamiento de las hembras en grupos grandes sobre piso de concreto.

Tanto en las causas reproductivas como en los trastornos locomotores es muy importante que las granjas hagan un diagnóstico adecuado, con visitas a rastro o una inspección física detallada de los animales antes del desecho, para así tener un diagnóstico real de la causa, tomar las medidas correctivas y disminuir el desecho no planificado de las hembras.

Desechos por producción

En los desechos por producción existen ideas predeterminadas por parte de los productores con respecto al futuro de las hembras y en muchos casos no están relacionadas con la longevidad de hembras altamente productivas, sino se basan en observaciones como cuántos destetó, si tuvo muertos/momias, no es “buena madre”, etc., que en muchos casos no tiene que ver con la durabilidad de la hembra.

El aspecto más importante para evaluar a una hembra es la cantidad de lechones totales o sea la prolificidad, esa es la variable inherente al potencial de la cerda. El cuántos destetó o cuántos nacidos muertos corresponde a aspectos externos y fuera del potencial de la hembra. Entonces el productor deberá hacer énfasis en hacer una predicción de la prolificidad de la hembra para mantener una producción adecuada del hato. El momento más adecuado para hacer una evaluación de la producción de la hembra es al momento del destete del segundo parto.

Para hacer la evaluación es importante tomar en cuenta el factor principal: la prolificidad en las dos primeras camadas en forma acumulada y como factores secundarios la edad a primer parto, el número de servicios, la lactancia y el intervalo destete-celo, igual de los dos primeros partos. Posteriormente esta productividad deberá compararse con la de las hembras de su misma paridad (partos 1 y 2).

Predicción de producción  de las hembras

El productor puede usar otras variables para predecir la producción de las hembras en un futuro, por ejemplo algunos parámetros de las hembras primerizas antes del servicio pueden funcionar.

Se ha visto la posibilidad de asociar aspectos como la grasa dorsal (GD), la ganancia diaria de peso (GDP) y la edad a primer servicio (EPS) en primerizas sobre la longevidad de las hembras. Por ejemplo, se ha visto la relación entre la GD con aspectos de longevidad como el largo de la vida productiva (LVP), el número de camadas (NC), los nacidos totales durante la vida de la cerda (NTV) y eficiencia durante la vida (EV)(total nacidos acumulado/partos). Con respecto a la GDP hembras con una ganancia de 550 a 610 g/día al momento de selección tienen mayores niveles en las variables LV, LVP, NC, NTV y EV; sin embargo, en el caso de cerdas Landrace aquellas con una ganancia de diaria de peso entre 601 y 670 g/día tuvieron una mayor cantidad de NTV. Ganancias de peso mayores por lo general traen menor longevidad de por vida, lo que se entiende al existir una correlación negativa entre dichas características. Con respecto a la EPS las hembras apareadas a menos de 230 días de vida tuvieron los mejores parámetros de longevidad como era de esperarse. Estos datos darían la posibilidad de incluir la cantidad de NTV dentro de los programas de selección para aumentar la vida productiva de la cerda.

Otro predictor reproductivo es la cantidad de lechones nacidos vivos en el parto 1, asumiéndose que las hembras que tienen un alto número de lechones vivos los continuará teniendo en partos subsecuentes y por lo tanto su vida productiva será más larga y su producción de por vida será mayor. Sin embargo, este predictor funciona en granjas de alta producción, donde los programas de manejo y genética son mejores que en granjas de media y baja producción.

Por ejemplo, en un estudio donde se catalogaba las hembras al primer parto en bajo número de LNV (<8), intermedio (9-12) y alto número de LNV (13>) se observó que éstas últimas presentaban un 3.4 a 3.7 más LNV y 0.7 a 1.0 destetados de por vida que las de bajo número en hatos de alta producción (más del 50% de las hembras tienen 23 destetados/hembra/año). En hatos de baja producción las hembras de 13 o más lechones al primer parto solo tuvieron 0.3 a 0.8 lechones nacidos vivos más en los partos 2 a 5.

Otro aspecto que los productores toman como criterio para el desecho por producción de las hembras es la combinación de lechones nacidos muertos y momificados (LNM/M). Las hembras que presentan lechones muertos/momificados tienen el riesgo de ser eliminadas de manera temprana, ya que los productores asumen que volverá a presentar ese tipo de lechones.

Por ejemplo hembras con 4 o más LNM/M en el primer parto tienen un 11% de riesgo de ser eliminadas, sin embargo se ha visto que primerizas con 4 o más LNM/M en el primer parto tienen 0.5 lechones más al segundo parto que hembras que no tuvieron LNM/M. Aproximadamente el 40% de las hembras que tuvieron 4 LNM/M en el primer parto no tuvieron ninguno en el segundo. Sin embargo, las hembras con 6 o más partos que tuvieron 4 o más LNM/M presentaron 1.4 LNM/M más que las que no tuvieron LNM/M. En la figura 2 se observa la frecuencia de LNM/M por número de parto.

En la figura 2 se observa que las hembras de primer parto con 2,3 o 4 LNM/M no tienen más en los partos subsecuentes, no así con las cerdas de 5 o 6 partos. La relación entre los LNM/M y la subsecuente cantidad de lechones nacidos vivos es dependiente del número de parto; especialmente en las hembras de baja paridad, la existencia de 3 o 4 LNM/M no desemboca en menos LNV en los partos subsecuentes. Sin embargo, los LNM/M son un criterio de predicción de producción en hembras de mayor número de partos.

Conclusiones

  • Es importante realizar estudios de causas de desecho por número de parto en cada operación y en el caso de desecho de hembras por motivos de reproducción es conveniente ocasionalmente realizar la inspección de rastros del aparato reproductor de esas hembras.
  • También es importante reducir las causas de desechos no programas, evaluando los programas de manejo y sanitarios de la granja; demasiados desechos no planificados me indican que algo está mal en la granja.
  • Es necesario establecer las herramientas adecuadas para evaluar la producción de las hembras y emplear variables reales que nos permitan predecir la producción de las hembras.

Bibliografía consultada

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Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno Julio- Agosto 2020

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