Por: Alejandro Romero Herrera.

Director General Geolife Swiss México.

A partir del 2009 nuestra industria viene presentando cambios significativos y ahora que vislumbramos el final de la segunda década del siglo XXI viene un importante cambio generacional en donde, para 2020 se espera que el 70% de las personas que conformen la fuerza laboral van a hacer parte de la generación Y o millenialls .

Actualmente la fuerza laboral la confirman tres generaciones: Baby Boomers (personas nacidas entre 1946 a 1949, generación X (nacidos entre 1965 a 1979) y por último la generación Y o millenialls (nacidos entre 1980 a 2000).

Los cambios en tecnología vienen afectando el comportamiento de las personas, su manera de relacionarse, investigar y por supuesto tomar decisiones, las nuevas generaciones cada vez están más conectadas, esto acompañado de una nueva clase media emergente la cual viene como resultado del crecimiento de las economías en América Latina.

Actualmente en nuestra región hay 2 mil millones usuarios de Facebook, 1,5 mil millones de usuarios de YouTube, 700 millones de usuarios de Instagram, 1,2 mil millones de usuarios de WhatsApp y 328 millones de usuarios de Twitter y por supuesto, estas cifras tienden a aumentar en la medida que existe mayor acceso a Internet, el cual se espera tenga una penetración del 100% para el año 2025.

En cuanto a toma de decisión de alimentos, las generaciones jóvenes son mucho más exigentes, dispuestas a pagar más por productos que ofrezcan trazabilidad, seguridad alimentaria, bienestar animal, cuidado del medio ambiente y responsabilidad social y es a través de las plataformas digitales donde se informan de qué productos cumplen con las características de sus demandas previo a tomar una decisión de compra. Es en este momento donde se presentan oportunidades importantes para los agro-empresarios quienes a través de estas plataformas pueden darse a conocer con los consumidores, explicar su labor y compromiso con la alimentación de las personas, además de generar credibilidad y pertenencia a las comunidades.

Las grandes marcas de alimentos no hacen parte de la preferencia de los consumidores quienes actualmente buscan productos locales, sin procesar, sin aditivos y frescos. Las personas están conscientes que la mejor manera de cuidar su salud es a través de una sana alimentación por lo que están en una permanente búsqueda de alimentos que satisfagan su demanda en muchos casos siendo protagonistas en las exigencias del tipo de alimentos que esperan obtener. Hoy se habla de prosumidores, término acuñado por Alvin Toffler en su libro La Tercera Ola en 1980.

Según Wikipedia, el comportamiento del prosumidor indica tendencias emergentes, tendencias que los agro-empresarios deben gestionar adecuadamente participando de forma activa en los medios digitales (sin abandonar los medios tradicionales), dando a conocer sus prácticas asociadas a la sostenibilidad, y adaptándose a los nuevos códigos de servicio. Así mismo se trata habitualmente de un consumidor exigente, que es capaz de evaluar los pros y contras de la elección de diferentes tipos de alimentos, obteniendo la información por sus propios medios o formación.

Es entonces fundamental preparase para atender este nuevo tipo de demandas, identificar la manera más eficiente de llevar el mensaje correcto a las personas, educar a los consumidores sobre la manera en que se produce la proteína y la importancia del correcto consumo en las dietas. Se presentan oportunidades para vender directo a los consumidores trayendo esto un mayor beneficio económico tanto a los agro-empresarios como a las personas al reducir el número de intermediarios.

En la medida que avance el tiempo los periodos de cambio de las generaciones serán más cortos y el dinamismo de la industria mucho más alto, es por esto que debemos estar atentos para crecer al lado de la industria incrementado el desempeño, la productividad y rentabilidad sustentablemente.