EL HUEXÓLOTL, EL JABALÍ Y EL BISONTE, son estatuillas con que diversas Asociaciones de Especialistas del Área Animal rinden homenaje en sus respectivos Congresos a sus agremiados distinguidos. Pero ¿quién es su autora? de dónde nacieron estos proyectos que se han convertido en algo muy apreciado entre los especialistas tanto en aves como en cerdos y bovinos.

Yenisset Verónica Ibarra es la autora del Jabalí dorado y plateado que se entrega a especialistas en cerdos; el Huexólotl plateado para los especialistas en aves; y el Búfalo plateado para los de bovinos. Esta talentosa escultora, nos comparte en entrevista para “Los Porcicultores y su Entorno”, revista de BM Editores, durante el congreso anual de la AMVEC, en su edición 2019, celebrado el pasado julio en Guadalajara, Jalisco, un poco del significado de estas esculturas, el proceso de elaboración y qué significado tienen para ella.

Dentro del sector pecuario, desde hace ya algunos años, reconocer a los profesionistas del gremio por su trayectoria y aportación a través de una escultura es ya parte importante, realizándose dentro de los congresos regionales y nacionales de especialistas en Aves, Cerdos y Bovinos.

El Jabalí, fue la primer estatuilla creada por Verónica, para ello, se pensó en utilizar el porcino salvaje, y con el tiempo se ha ido modificando “De dos años para acá le agregue al jabalí el báculo Esculapio porque siento que es muy importante hacer un énfasis, en la profesión de Médico Veterinario que no sea nada más un jabalí. Yo quería un símbolo que marcara muy bien. A raíz de un viaje a Buenos Aires, en el cementerio me doy cuenta que las lápidas de los doctores tenían todas un báculo de Esculapio y no solo de los doctores, podías encontrar símbolos que tenían que ver con las leyes y otras profesiones, era dejar marcado qué profesión desarrollaba la persona y se me hizo importante ponerlo en un reconocimiento y lo comencé agregar en el jabalí”, señala Verónica.

Para el caso del sector avícola, se ha entregado desde 2010 en el evento de AVECAO, y hasta 2015 se entregó en el Congreso Avícola de la región Veracruz- Puebla. “El recono- cimiento es el Huexólotl como el ave prehispánica nativa, lleva el báculo de Esculapio grande, la serpiente con una influencia prehispánica Azteca- Maya va emplumada, en algunos llevan engranes como símbolo de la industria, algunos llevan cactáceas propias para hacer énfasis que es un animal salvaje, llevan algún tipo de vegetación…, y bueno ese es a groso modo el diseño del guajolote”, comenta la autora.

En el caso del Bisonte o Búfalo, éste se ha entregado durante el congreso AMVERAJ en tres ocasiones, la última de ellas en 2014, retomándose para este año 2019 en el evento que será en el mes de Octubre. Al respecto nos comparte la autora, “El búfalo igual como un bovino salvaje, símbolo de América lleva el báculo de Esculapio y lo manejo en una postura un poco común de ver, porque la gente cuando lo ve, el animal está parado sobre sus dos patas traseras y la gente no se imaginaria que un animal tan corpulento tenga la habilidad de pararse sobre sus patas traseras y sin embargo, tiene la fuerza, en la escultura logré buscando una captura precisamente de un bisonte joven que está saltando y muchas veces logra estar sobre sus dos patas, muy vigoroso, con mucha energía como un símbolo de mucha fuerza. A todos les agrego el báculo con una fusión precolombina para hacer énfasis que son mexicanos”.

El proceso…

La palabra escultura proviene del latín sculpure, que significa esculpir, es considerada una de las Bellas Artes, además de la pintura, la música y la arquitectura. Esculpir es una expresión artística que va desde tallar, moldear, esculpir o cincelar un material para crear una forma con volumen.

Los materiales van desde barro, piedra, cemento, yeso, cera, madera, mármol, resinas, metales como: bronce, hierro, cobre, plata y oro. Cada una de las características y propiedades de estos materiales, aunado a la creatividad del autor, permiten el desarrollo de nuevas obras que van desde figuras de personas, animales, objetos y/o símbolos.

La autora de las estatuillas nos explica cómo es el proceso de ellas: “El proceso es en cera, una parte en molde otra parte a mano, después pasa al proceso de cera perdida donde se encapsula toda esta pieza en un tipo de yeso, pasa a un horno donde se pierde la cera y queda el negativo para verter el metal, en este caso es bronce, el silicio -una aleación de bronce muy fina-, después se tiene que retocar en bronce nuevamente, es un segundo retoque con herramienta eléctrica, después pasa al proceso de terminado electrolítico de electro plateado o por chapa en el mismo procedimiento, en el caso del guajolote se hace con chapa de oro. Utilizo plata pura y oro puro para ambos procesos, procurando que lleven una cantidad generosa para que el acabado sea lo que realmente el homenajeado espera, recibir una pieza de calidad. Toda la parte del detallado es a mano, eso lo hace piezas únicas”.

“Lo más difícil de todo es tener el prototipo, una vez que tienes la pieza, el tiempo que tienes es de un mes a un mes y medio. En retocado son dos semanas. El horneo son tres días, después viene el proceso de vaciado y el proceso de segundo retocado que es lo que ya resta para que se pueda aplicar la plata o el oro que ese es un proceso que lleva 24-48 horas”, señala.

El interés de Verónica por la escultura inicia a la edad de 8 años, con un poco de influencia de su mamá (escultora) y su hermana mayor (escultora y pintora). Su papá de profesión Médico Veterinario y gusto por la fotografía, Verónica comenzó a ver los reconocimientos que se les daban a los veterinarios (donde no importaba la forma y el material) quiso hacer un cambio resaltando esa importancia y que recibieran algo de valor y calidad. La primera vez que la contactaron fue el Médico Veterinario Vicente Casillas para lo que fue el Huexólotl plateado. “De ahí comencé a estudiar la historia de báculo, porque el báculo Esculapio lleva una sola serpiente y muchas veces lo confunden con el caduceo de Mercurio que lleva dos, que uno tiene que ver con el comercio y el otro con la veterinaria, con la medicina en general. Entonces me meto a estudiar más, me emocionó hacer piezas con simbolismo, después mis propuestas las propone mi papá, como fue el jabalí plateado, y conociendo mi trabajo dentro del gremio pecuario salió lo del hacer el búfalo”, señala Verónica.

La escultora no solo participa en el gremio pecuario con sus obras, también trabaja para industrias hoteleras con las esculturas monumentales, tiene instaladas tres galerías en San Miguel de Allende; tiene colocadas obras en Australia, en Canadá, en Estados Unidos, en Alemania y en Portugal. El concepto que maneja es más surrealista, ella le llama “escultura fantástica”, la cual maneja fusiones de figuras zoomorfas con partes de animales y cuerpos humanos, además de diferentes técnicas: cerámica, bronce, madera, cerámica con bronce. Verónica no trabaja copias, todas las piezas que hace son únicas; las únicas piezas que trabaja en edición son las piezas solicitadas por el ramo de la veterinaria y aun así son diferentes entre ellas.

La inspiración de Verónica surge de todo… “no he perdido mi capacidad de asombro, el día que pierda mi capacidad de asombro yo creo que ese día envejezco, a mí me sorprende todo, me sorprende la hormiga que lleva la hoja y no sé cómo la carga y cosas así, a mí me alimenta todo eso, cómo funciona un reloj, cómo funciona un engrane, cómo te da la hora exacta y estoy todo el tiempo sobre eso, y eso es lo que me inspira, me inspira todo, todo me asombra todavía”.

La capacitación constante es un punto clave para la autora, recientemente tomó cursos de concreto y nuevos materiales. “No terminas de estudiar nunca, hay que estar acoplándose a los nuevos materiales, a los nuevos procedimientos, acoplarse a que sea amigable con el medio ambiente que es lo más difícil, lo más complejo… no terminas de estudiar, se pensaría que sí, ya terminas de tallar madera y no ocupas otra cosa, en mi caso, que me gusta trabajar con tantos materiales yo me tengo que ir acoplando”.

Para finalizar, Verónica envía un mensaje a todos aquellos que han sido homenajeados: “Disfruten cada uno su escultura, puse amor y cariño en ellas, no fueron sacadas al aventón, todas llevan algo, se va una parte de mí cuando las entrego. Consideren que cada quien tiene una pieza única, que si las ponen todas juntas en exhibición se van a dar cuenta que son piezas diferentes”.

Reconocemos y agradecemos a Yenisett Verónica Ibarra y a la empresa ATISA por todo el esfuerzo a lo largo de 9 años en la elaboración y patrocinio de estas esculturas.

Entrevistas realizadas para BM Editores por la Ing. Imelda Sánchez García.

Artículo publicado en Los Porcicultores y su entorno Septiembre-Octubre 2019