Logros y retos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) desde el Modelo de Buen Gobierno

Daniel Hernández Ventolero
Daniel Hurtado Hernández
Iliana Ramírez Hernández
Jorge Ernesto Simental Crespo.
José Luis Rivera Villatoro
José Luis Silva Cervantes
José Manjarrez Medina
Raúl Arturo De La Rosa Reveles.

Introducción

El primer gobierno de la Cuarta Transformación (4T) inició su mandato en diciembre de 2018 y planteó un nuevo modelo de desarrollo orientado a satisfacer las necesidades más urgentes de la población mexicana, especialmente la más desprotegida. Para operar el nuevo modelo fue necesario modificar la estructura orgánica de la Administración Pública Federal y adecuarla al nuevo proyecto de país.

Para el sector agroalimentario, implicó un nuevo diseño institucional para hacer eficiente la actividad productiva agropecuaria y pesquero-acuícola, a fin de realizar las acciones orientadas a contribuir a la seguridad alimentaria y garantizar el derecho humano a la alimentación establecido en el Artículo 4.º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Los cambios para la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), iniciaron con una reingeniería orgánica que incluyó la adaptación de un enfoque social y la incorporación de los organismos de LICONSA, S.A. de C.V. y DICONSA S.A. de C.V. (antes sectorizados a la Secretaría de Desarrollo Social), así como la creación del organismo Seguridad Alimentaria Mexicana (SEGALMEX) para fortalecer su quehacer sustantivo.

El 30 de noviembre de 2018 se publicó en el Diario Oficial de la Federación las reformas y modificaciones a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, señalando en el Artículo 35 los asuntos que son competencia de esta Dependencia, a fin de elevar la producción de alimentos y que los productores rurales, los pescadores y los acuicultores y sus familias tuvieran un mejor nivel de bienestar. Las disposiciones constitucionales y los señalamientos de la citada Ley forman parte del marco jurídico de actuación de la SADER además de los instrumentos normativos como los del ámbito internacional, Leyes del Sector y Transversales, Reglamentos de Leyes e Interiores, Decretos, Acuerdos, Códigos, entre otros.

El análisis de la SADER en el marco de la administración pública mexicana permite comprender los alcances y limitaciones de las políticas implementadas durante el periodo 2018–2024. Bajo la guía del modelo de Buen Gobierno inspirado en el Humanismo Mexicano, la SADER se convirtió en un laboratorio de políticas de austeridad, combate a la corrupción y programas de bienestar social. El papel de la SADER es estratégico no solo por su relación directa con la producción agroalimentaria, sino porque constituye un punto de encuentro entre el Estado y los sectores más vulnerables del país: los pequeños productores rurales. En este sentido, el estudio de esta Dependencia gubernamental permite observar cómo las decisiones presupuestarias, normativas y programáticas inciden en el bienestar de millones de familias campesinas.

El objetivo central del estudio es analizar críticamente el desempeño de la SADER en materia de austeridad republicana, combate a la corrupción y políticas para el bienestar, aplicando las herramientas conceptuales y técnicas adquiridas en la Especialidad en Buen Gobierno, con el fin de evaluar si las medidas implementadas han contribuido a materializar los principios del Buen Gobierno e identificar los desafíos aún pendientes. A partir de ello, este trabajo final de la Especialidad en Buen Gobierno 2024, desarrolla un análisis integral a partir de tres ejes temáticos: 1) la administración pública humanista y la austeridad republicana; 2) el combate a la corrupción; y 3) las políticas públicas para el bienestar. Lo anterior para dar respuesta a las siguientes preguntas de investigación:

¿Cómo se ha reflejado la aplicación del principio de austeridad republicana en la estructura orgánica, la reorganización del presupuesto y los programas a cargo de la dependencia?; ¿De qué manera ha contribuido la institución al combate a la corrupción en sus vertientes institucional y transformadora?; ¿De qué manera ha contribuido la institución, a través de sus programas, al cumplimiento de los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 y la generación de resultados de bienestar y garantía de derechos del pueblo? Con esta perspectiva, la transición entre los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo se presenta como un momento clave para reflexionar sobre la continuidad de los programas sociales, la eficacia de los mecanismos anticorrupción y la capacidad institucional de la SADER para garantizar el derecho a la alimentación y el desarrollo rural sostenible.

  1. Eje Temático 1. Administración Pública Humanista y Austeridad Republicana

    El presente apartado analiza la manera en que se llevó a cabo la reorganización del presupuesto y de los programas a cargo de la SADER, así como la forma en que la aplicación del principio de austeridad republicana se reflejó en la estructura orgánica de dicha dependencia. El principio de Austeridad Republicana se concibe como un ejercicio ético en el uso de los recursos públicos, destinado a erradicar privilegios y reorientar el gasto hacia la satisfacción de las necesidades sociales más apremiantes. Bajo este marco, la SADER experimentó entre 2018 y 2024 un proceso de transformación estructural y presupuestal vinculado directamente con el modelo de Buen Gobierno inspirado en el Humanismo Mexicano (Gobierno de México, 2019).

1.1. CAMBIOS EN LA ESTRUCTURA DE LOS RECURSOS FEDERALES

En términos presupuestales, se observó una reducción significativa de los recursos asignados a la SADER en comparación con el último año del periodo neoliberal. En 2018, la Dependencia contó con un presupuesto de 72,125 millones de pesos, equivalente al 1.8% del gasto federal total. Para 2020, tras la implementación plena de las políticas de la Cuarta Transformación (4T), el monto descendió a 43,609 millones de pesos en términos reales, lo que representó una reducción del 40% y 1.0% con respecto al presupuesto total como se observa en el cuadro 1.

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Lo anterior fue consecuencia del proceso de reorientación del presupuesto con el fin de priorizar programas prioritarios dirigidos a pequeños productores y poblaciones históricamente marginadas, así como la disminución o eliminación de recursos y programas dirigidos a medianos y grandes productores que, por otro lado, operaban en un contexto de alta corrupción. El análisis del periodo comprendido entre 2018 y 2024 del presupuesto de la SADER se redujo 23% en términos reales, lo que evidenció una contracción importante debido a eliminación de programas que resultaban fuera de la lógica del proceso de transformación puesto en marcha (SADER, 2024b).

A partir de 2021 se consolidó la nueva estructura programática y presupuestal y se registró cierta estabilidad e incluso un ligero incremento en 2023, alcanzando 1.1% del gasto total federal. Esta recuperación se mantuvo con ligeros altibajos hasta el año 2024 cuando concluyó el “primer piso” e inició el “Segundo Piso” de la 4T con la administración de la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo cuyo gobierno inició en octubre de ese mismo año y heredó una estructura programática y presupuestal consolidada que retomó en los mismos términos para el año 2025 con un presupuesto que aumentó en 0.55% a pesos constantes.

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1.2. REORGANIZACIÓN PROGRAMÁTICA

Con la austeridad republicana se estructuraron los recursos financieros a partir principalmente de una reconfiguración de los programas presupuestarios. En 2018 existían 14 programas y a partir de 2021 se estabilizaron en 7 denominados programas prioritarios, los cuales fueron: Producción para el Bienestar, Fertilizantes, Precios de Garantía a Productos Alimentarios Básicos, Fomento a la Agricultura, Ganadería, Pesca y Acuacultura, Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, Abasto Social de Leche a cargo de LICONSA y el programa de Abasto Rural a cargo de DICONSA, estos dos últimos se encontraban sectorizados en la Secretaría de Desarrollo Social, son programas que han permanecido desde los años sesenta por su relevancia social.

En esta reestructura se eliminaron programas considerados neoliberales (ver anexo 1). Estos programas prioritarios, orientados a alcanzar la autosuficiencia alimentaria y el bienestar y desarrollo rural, reflejan la lógica redistributiva de la política agroalimentaria de la 4T (SADER, 2024b). Así, la Dependencia transitó de programas de apoyo a la competitividad de medianos y grandes productores hacia programas con impacto directo en pequeños agricultores y comunidades rurales (ver gráfica 2).
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1.3. IMPACTOS EN LOS CAPÍTULOS DE GASTO

La aplicación de la austeridad republicana también se manifestó en la composición del gasto por capítulos. Los Servicios Personales (capítulo 1000) mostraron una disminución real de 8.7% entre 2018 y 2024, mientras que el rubro de Materiales y Suministros (capítulo 2000) se incrementó en más de 320%, debido principalmente a la operación de DICONSA y LICONSA (SHCP, 2024). Este proceso revela la lógica de contención del gasto administrativo y el fortalecimiento del gasto operativo con incidencia social (Anexo 2), los Servicios Generales (capítulo 3000) tuvieron una disminución de 26.9%

El capítulo 4000 relativo a Transferencias, Asignaciones y Subsidios experimentó ajustes negativos de 29% entre 2018-2024. En el periodo analizado se observaron caídas entre 2018 y 2020, a partir de 2021 con la consolidación de la nueva estructura programática compuesta por 7 programas prioritarios, la tendencia fue al alza. En este capítulo de gasto se encuentran los programas prioritarios, que en 2024 representaron el 75% del presupuesto total de la SADER. La inversión pública, en cambio, se mantuvo prácticamente nula durante todo el periodo, con excepción de un monto marginal en 2019. Como se muestra en la gráfica 3.

1.4. EFECTOS EN LA ESTRUCTURA ORGÁNICA

La reorientación del gasto se basó en una reconfiguración orgánica, el número de Unidades Responsables en el sector central de la SADER pasó de 28 en 2018 a 32 en 2022, en el cuadro 2 se puede observar que desaparecieron 2 Subsecretarías, las cuales se convirtieron en Coordinaciones Generales; la Oficialía Mayor se convirtió en Unidad; se crearon 5 nuevas Direcciones Generales y se agregó una Coordinación General más. En lo que se refiere a las unidades responsables sectorizadas a la SADER , también mostraron adecuaciones como la desaparición de la Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados Agropecuarios (ASERCA) y el Fondo de Empresas Expropiadas del Sector Azucarero. En paralelo, se fortalecieron instituciones con un perfil social, como Seguridad Alimentaria Mexicana (SEGALMEX) (Ver anexo 2).

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Esta reorganización implicó recortes para organismos técnicos y de investigación. Hasta la fecha instituciones como el INIFAP (que mostró una disminución presupuestal de 32% en el periodo analizado) adolecen de presupuesto para temas de investigación. Destacan la reducción del 94.2% en la Comisión Nacional de Zonas Áridas y del 71.6% en el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP). La disminución de recursos en estas áreas ha sido objeto de críticas periodísticas, ya que se señala, que compromete la generación de evidencia científica y estadística necesaria para diseñar políticas agrícolas de largo plazo (Animal Político, 2024). Las únicas unidades responsables que mostraron un incremento en el periodo analizado fueron el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (14.3%) y LICONSA (28.3%).

En síntesis, la aplicación del principio de austeridad republicana en la SADER se caracterizó por la reorientación de los recursos destinados al sector agroalimentario, la reestructuración de los programas hacia un enfoque redistributivo y de bienestar social, y una nueva arquitectura institucional. Desde la perspectiva del Buen Gobierno, este proceso refleja una apuesta por la justicia social y la atención a pequeños productores en todo el país.

1 Si bien el presupuesto para 2019 se elaboró entre el gobierno saliente y el equipo de transición, es hasta 2021 que el número de programas se estabiliza en 7 programas prioritarios. En 2018 existían 14 programas; 17 en 2019; 10 en 2020 y 7 de 2021 en adelante

2 Una de las acciones de austeridad republicana fue la eliminación del seguro de separación individualizado de los funcionarios de las dependencias, en el caso de la SAGARPA este representaba el 2.25% del total del capítulo 1000.

3 Para la adquisición de productos alimenticios, agropecuarios y forestales adquiridos como materia prima, Partida 23101.

4 Lo anterior de acuerdo con los manuales de organización de la SADER, los cuáles se emiten cada vez que se modifica el reglamento correspondiente

5 En 2018 eran 15 y para 2024 disminuyeron a 16, con la incorporación de LICONSA, DICONSA y SEGALMEX.

6 Los investigadores e investigadoras tienen que estar buscando recursos para realizar sus actividades, esto sucede en todos los CADERS de la República Mexicana.

Artículo publicado en “Entorno Ganadero Febrero Marzo 2026“

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