Fertilidad y Eclosión: Importancia en la Cadena Avícola

Cristiano Emanuelli Pereira
Especialista en Incubación Latam de Cobb-Vantress.

Conrado Monteiro Quintanilha.
Gerente de Producto

El área de reproductoras e incubación de una empresa tiene como objetivo atender la demanda de alojamiento de pollitos de la integración avícola de pollos de engorde. Por lo tanto, la producción de pollitos por reproductora constituye la principal meta del área, junto con los objetivos relacionados con el costo de producción de los pollitos y la sanidad.

La demanda de pollitos por parte del mercado avícola ha aumentado. En los últimos años, la producción ha crecido considerablemente como consecuencia del incremento en el procesamiento de pollos, impulsado por el aumento del consumo mundial, el precio competitivo de la proteína de pollo, la calidad del producto y la apertura de nuevos mercados (ABPA, Relatório Anual 2025).

Para obtener la mayor producción posible de pollitos, el porcentaje de eclosión es un indicador fundamental. Este depende directamente de los índices de fertilidad y de las pérdidas que se producen durante el proceso de incubación, especialmente de la mortalidad embrionaria.

En los últimos años, la manutención de las tasas de eclosión han sido un desafío para el mercado avícola. En Estados Unidos, por ejemplo, se registró una reducción del 6% en los índices de eclosión durante los últimos diez años (Fuente: Innovate Animal AG).

Las causas de esta reducción son multifactoriales. Entre ellas se encuentran los crecientes desafíos relacionados con la disponibilidad de mano de obra, el manejo, la genética y la sanidad. También deben considerarse otros factores menos frecuentes, pero igualmente importantes, como la velocidad de recolección de los huevos, su transporte y almacenamiento, así como el tiempo de almacenamiento. En determinadas situaciones, este puede superar los 10 días; en otras, la incubación se realiza sin alcanzar siquiera un mínimo de 2 días de almacenamiento. Ambas situaciones pueden comprometer la viabilidad embrionaria.

Es posible aumentar la fertilidad de un lote mediante técnicas de manejo. Para ello, es necesario realizar un buen manejo durante las etapas de recría y producción, conducir adecuadamente las curvas de peso y suministrar el alimento de acuerdo con las necesidades de energía, proteína y demás nutrientes. También son fundamentales una buena uniformidad del lote, una adecuada conformación corporal y una correcta madurez sexual.

Durante la etapa de producción, también son esenciales las buenas prácticas de manejo, incluido el seguimiento constante de los machos, las selecciones, los descartes y, cuando sea necesario, la aplicación de spiking e intra spiking.

Sabemos además que los indicadores de fertilidad influyen en la viabilidad embrionaria, ya que la carga térmica de los huevos es fundamental para garantizar un desarrollo embrionario adecuado durante los 21 días de incubación. Una mayor fertilidad también permite un mayor control sobre el número de horas de incubación, lo que favorece una previsión más precisa de los nacimientos, una mejor programación de los alojamientos y una mayor calidad de los pollitos. Esto se debe a que la presencia de pocos embriones viables en la bandeja de la nacedora puede afectar la calidad de los pollitos.

Aunque la elevada mortalidad embrionaria inicial suele estar asociada con prácticas inadecuadas de manipulación de los huevos, existe otro factor capaz de provocar una elevada mortalidad embrionaria: la baja fertilidad relacionada con el apareamiento.

Las gallinas, como ocurre con casi todas las especies de aves, tienen la capacidad de almacenar espermatozoides como mecanismo para aumentar la probabilidad de una fertilización exitosa.

En las gallinas ponedoras activas, la biología del ave y los mecanismos de formación del huevo hacen que el oviducto permanezca ocupado prácticamente todo el tiempo, excepto durante un período de 20 a 30 minutos al día. Aproximadamente 20 minutos después de la oviposición de un huevo, la gallina ovulará otro óvulo, cuya yema formará parte del huevo del día siguiente.

Dado que la fertilización debe producirse inmediatamente después de la ovulación, la gallina necesita tener células espermáticas almacenadas y disponibles para la fertilización. Esto solo es posible mediante el almacenamiento de espermatozoides in vivo.

Aunque la gallina puede almacenar espermatozoides durante hasta tres semanas después de un apareamiento o una inseminación, estas células no mantienen el mismo potencial fertilizante durante todo ese período. Su capacidad disminuye a medida que aumenta el tiempo que permanecen almacenadas en el aparato reproductor de la gallina.

Durante el apareamiento natural, se ha determinado que un macho deposita entre 100 y 200 millones de espermatozoides. Estos datos son representativos de lo que ocurre durante el proceso natural de apareamiento.

A partir del octavo día después de la inseminación, la fertilidad comienza a disminuir de manera drástica con cada día que pasa, hasta que finalmente se interrumpe 22 días después de la inseminación.

Un aspecto particularmente interesante es lo que ocurre a partir del décimo día después de la inseminación. En ese momento, el porcentaje de mortalidad embrionaria inicial entre los óvulos fértiles comienza a aumentar y continúa haciéndolo hasta el final del período de fertilidad, en el día 22.

Por lo tanto, en situaciones de apareamiento poco frecuente, la gallina tendrá que depender de los espermatozoides almacenados desde el apareamiento o la inseminación más reciente.

Cuanto más tiempo permanecen almacenados los espermatozoides en la gallina, menor es su viabilidad. Como consecuencia, el embrión en desarrollo puede presentar una reducción de su vitalidad y vigor, aumentando la probabilidad de mortalidad durante los primeros días de incubación.

El apareamiento poco frecuente es una situación común en lotes de reproductoras de mayor edad. Las gallinas de más edad son fisiológicamente menos fértiles y los machos mayores suelen ser menos activos, por lo que se aparean con menor frecuencia.

Estas condiciones generan, especialmente en los lotes más viejos, una relación entre la reducción de la fertilidad y el aumento de la mortalidad embrionaria inicial. Este es otro de los factores que pueden provocar una elevada mortalidad embrionaria, independientemente del programa de incubación, y que, sin duda, forman parte de la interacción entre el programa de incubación y el manejo en granja (Avinews Brasil, Dr. Keith Bramwell, 2018).

Sin embargo, las líneas de machos suelen presentar desempeños diferentes. Algunas líneas poseen mejores atributos reproductivos que otras, como mayor dominancia, mayor frecuencia de cópula, mejor calidad de la cópula, mayor producción espermática y mayor viabilidad espermática. Además, estos atributos pueden variar en función de la capacidad de cada línea para mantenerlos durante toda su vida productiva.

Por esta razón, la elección de líneas de machos con un mayor desempeño reproductivo se justifica por los beneficios que pueden generar tanto en la eclosión como en la calidad de los pollitos.

También podemos realizar un análisis económico para comprender la magnitud del retorno que puede representar un mayor porcentaje de eclosión.

Considerando un aumento del 2% en la eclosión promedia de los lotes y consecuentemente un incremento en la producción de pollitos de un día, una compañía con volumen de sacrificio de un millón de pollos por semana incrementaría sus ingresos en R$ 4,5 millones/año.

Como referencia y para establecer una equivalencia económica entre los principales indicadores de la cadena de producción de pollos de engorde, este beneficio económico para esta misma compañía equivale a 9 huevos incubables más, o, a 1,6 puntos de conversión real, Si se traslada este resultado económico a la planta de sacrificio, equivaldría a un aumento del 0,45% en el rendimiento de pierna o del 0,23% en el rendimiento de pechuga.

Estos beneficios son muy significativos, especialmente si tenemos en cuenta el abastecimiento del sistema de fomento avícola y la disponibilidad de pollitos.

Las mejoras en la fertilidad se obtendrán mediante la aplicación de buenas técnicas de manejo. Sin embargo, las líneas con mayor capacidad reproductiva pueden generar un mayor retorno sobre el esfuerzo y la mano de obra empleados en esta actividad.

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