Dr. Jorge Francisco Monroy López
Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia-UNAM

Si lo observamos con detenimiento, la pandemia de Covid-19 no es una sola, sino una serie de pequeñas epidemias locales.

Cada una ha tenido su propio momento de inicio y tendrá su propio comportamiento, así como su pico (o acme) y su declinación.

Yo lo visualizo en mi mente como si fuera una especie de onda expansiva que se alimenta de lo que encuentra y avanza más o menos según le sean favorables o no las condiciones.

Así vemos que en China ya pasó la primera onda expansiva, pero va comenzando la segunda y aún se conserva en el lugar número nueve respecto al número de casos y no sería extraño que tenga un repunte, dependiendo del tamaño de las ciudades que alcance y las características de la población.

Para comprender los movimientos de una epidemia es muy importante analizarlos desde el punto de vista de su cadena epidemiólogica.

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Una cadena epidemiólogica está compuesta por seis elementos:

1. AGENTE CAUSAL, que en este caso es el virus causante de Covid-19, es decir el SARS-CoV-2.

2. RESERVORIO, que es el organismo o sitio en el que el agente causal normalmente se encuentra y se multiplica y a partir del cual se va a diseminar una enfermedad.

En este punto es donde suele haber poca claridad porque mucha gente confunde el término y piensan que se refiere al sitio donde la epidemia comienza y lo asocian siempre a, por ejemplo, los murciélagos o los pangolines y esto es parcialmente cierto, porque a partir de un animalito de éstos probablemente es como comenzó la epidemia en humanos pero, es un hecho que, actualmente, no requerimos de ningún murciélago o pangolín para contagiarnos, sino que lo hacemos a partir de un ser humano.

Esto quiere decir que, en estos momentos, los reservorios de Covid-19 son los seres humanos que están infectados, ya sea en período de incubación, enfermos o recuperados en calidad de portadores asintomáticos.

3. PUERTA DE SALIDA, que se refiere a «por dónde» abandona el virus SARS-CoV-2 a un individuo en cualquiera de los estados que mencioné allá arriba, infectado en periodo de incubación, enfermo o portador asintomático.

En el caso de Covid-19 el virus se expulsa a través de las secreciones respiratorias cuando el individuo tose, estornuda o escupe, aunque se ha encontrado que puede ser eliminado también a través de las heces.

4. MECANISMO DE TRANSMISIÓN, es decir, «cómo llega» de un individuo infectado en periodo de incubación, enfermo o portador asintomático a uno susceptible.

En este sentido hay varios hechos y algunas hipótesis aún en estudio.

Por ejemplo, se sabe que, si una de las gotitas de las secreciones respiratorias de los individuos en periodo de incubación, contiene al virus y alcanza a entrar por vía respiratoria o a través de la mucosa de los ojos, el virus puede infectar a la persona susceptible.

También se sabe que puede haber transmisión indirecta cuando estas gotitas con virus permanecen en superficies inertes como perillas, pasamanos, empaques de alimentos, volantes de autos, o cualquier lugar en el que caigan, pero también en superficies vivas, tales como las manos de las personas enfermas cuando estornudan o tosen o en nuestras propias manos cuando saludamos a estas personas y nos llevamos las manos a la boca, la nariz o los ojos.

Lo que no se sabe con certeza es cuánto tiempo puede sobrevivir el virus fuera de un ser humano.

Sabemos que, como la mayoría de los virus, es razonablemente resistente al ambiente cuando las condiciones de temperatura son frescas y húmedas y que es razonablemente susceptible al ambiente cuando hay menos humedad y más calor.

También sabemos que el jabón lo desintegra bastante rápido, igual que los desinfectantes comunes, incluyendo al alcohol o el cloro.

Pero cuando vuelve al interior del organismo nuestras propias células lo protegen. Adentro del cuerpo el jabón, el alcohol o el cloro no pueden hacerle daño (por favor, no usen a Donald Trump como una fuente confiable de información para ésto… de hecho no sé en qué casos podría ser una fuente confiable de algo, pero no nos desviemos).

Tampoco sabemos el papel que puedan jugar nuestros animales de compañía para diseminar la enfermedad. Lo que debe quedar muy claro, por el momento, es que es una enfermedad nuestra, de humanos, en la que tal vez involucremos a nuestros animales de compañía, y no al revés.

5. PUERTA DE ENTRADA, es el sitio de nuestro organismo a través del cuál el agente penetra a nosotros. En el caso del SARS-CoV-2, entra a través de las mucosas de la boca, la nariz o vías respiratorias en general y la de los ojos.

No se ha demostrado su transmisión por vía sexual, aunque es raro que no hubiera besos o cercanía durante el sexo, sin embargo he visto por ahí publicaciones sobre «sexo seguro» durante la epidemia de Covid-19 que, hablando en serio, no tengo idea cómo pueda haber intimidad sin cercanía. Simplemente no me lo puedo imaginar, no digo que no sea posible.

Y parece que no hay transmisión transplacentaria, es decir, no hay evidencia de que las madres embarazadas que enfermaran pudieran transmitir el virus a sus bebés, pero esto aún no es concluyente. Faltan más estudios para afirmarlo o negarlo con algún nivel de contundencia.

6. HOSPEDADORES SUSCEPTIBLES. Hasta ahora parece ser que sólo es una enfermedad de humanos, aunque, como sabemos, se ha encontrado en los famosos tigres del Bronx, así como en algunos gatos y hurones.

Parecería que los perros son un poco más resistentes, pero algunos colegas refieren haber identificado signos similares a Covid-19 en perros de personas enfermas.

Actualmente el Senasica en México, así como varios investigadores en el mundo, se encuentran realizando estudios con el fin de comprobar si la enfermedad se puede transmitir a nuestros animales de compañía. Aunque aún no hay resultados concluyentes en ningún sentido.

Una vez comprendida la cadena epidemiólogica de la enfermedad, es importante analizarla en un nivel macro, es decir, en un nivel poblacional, para entender la manera en que podemos enfrentarla y, sobre todo, prevenirla.

Así, sabiendo que, hasta ahora, es una enfermedad netamente de humanos, el control se tiene que hacer en nosotros mismos.

Veamos: contra el Virus SARS-CoV-2 como tal, aún no hay medicamentos como sí los hubo, por ejemplo, para influenza humana AH1N1, para el que podemos usar oseltamivir oral, zanamivir para inhalar, peramivir intravenoso o baloxavir oral.

Las investigaciones respecto a los tratamientos contra Covid-19 están comenzando aunque se sabe que hay medicamentos como el remdesivir, la cloroquina y la hidroxicloroquina, que han tenido resultados parciales y cuestionables.

También se han probado remedios herbolarios como lo que están haciendo en Madagascar, donde tienen casos, pero no ha habido muertos y mencionan el uso de la Artemisa como tratamiento efectivo.

Para la prevención en la puerta de salida está el aislamiento de los enfermos, pero no funciona para quienes aún no lo están por encontrarse en periodo de incubación.

También por eso se recomienda cubrirse la boca y nariz en la tos y el estornudo y no hacerlo sobre nuestras manos.

De hecho por eso se recomienda en esta etapa de la enfermedad (fase tres), que mejor no salgamos y, si lo hacemos, usemos cubrebocas, no sólo porque nos pueda ayudar en algo para no enfermarnos, sino por si estamos en período de incubación.

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La prevención en la transmisión tiene que ver con todas las prácticas de higiene recomendadas: lavado de manos, limpieza y desinfección de superficies vivas e inertes posiblemente contaminadas y no saludar de mano ni de beso a nadie fuera de casa durante la epidemia.

Para la prevención en la puerta de entrada, el uso de cubrebocas, gogles y caretas, sobre todo para quienes están en mayor riesgo, por atender a pacientes sospechosos o enfermos, es fundamental.

Pero también lo es la sana distancia para todos. Mientras más lejos mantengamos nuestros ojos, nariz y boca de las secreciones ajenas, menor riesgo tendremos de enfermar.

No hay mucho que hacer con respecto a la susceptibilidad o resistencia.

Curiosamente el virus es «más malo» con quienes se encuentran enfermos de algo más, particularmente cardiopatías, hipertensión, diabetes, obesidad y tabaquismo (por ahí un estudio extraño encontró que la nicotina parecería aportar cierto factor de protección), además de la edad.

A mayor edad más riesgo. Una proporción muy importante de las defunciones en Italia, por ejemplo, ocurrió en asilos para ancianos.

Por supuesto si uno tiene una bonita colección de factores de riesgo sumados, la probabilidad de padecer Covid-19 con severidad se incrementa.

La suma de todos estos factores en la población de cada zona o región, produce epidemias diferentes. Diferentes perfiles demográficos, densidad de población, higiene general y co-morbilidades resultan en epidemias locales diferentes.

Parece ser que por eso le ha pegado más a la población de Europa y los Estados Unidos, ya que sus índices de edad son mayores y, probablemente, por eso en África aún no es un problema tan grave.

Con claridad vemos que hay cosas que podemos hacer y hay otras que no.

Podemos guardar la sana distancia, pero no podemos hacer que la gente no estornude o tosa a nuestro alrededor.

Podemos usar caretas y lavarnos las manos, pero no podemos hacer que todos los que nos rodean lo hagan.

No podemos modificar nuestra edad, pero siempre podemos mejorar nuestra salud.

¿Fumamos? Dejemos de hacerlo.

¿Tenemos sobrepeso? Comamos mejor.

¿Vivimos en una zona en la que la epidemia está al máximo nivel?, Evitemos, en lo posible salir.

¿Tenemos que salir? Hagámoslo con protección.

En la medida que apliquemos la prevención, la probabilidad de enfermarnos será menor y en la medida que logremos mejorar nuestra salud, la severidad de la enfermedad, en caso de padecerla, será menor.

Una disculpa por no citar las referencias de todo lo que menciono pero he estado leyendo y leyendo sobre esta enfermedad y, de preferencia, haga ustedes su propia búsqueda en fuentes confiables.

Por favor, no hagan caso a charlatanes que ofrecen milagrosas soluciones y remedios

Estamos hablando de una enfermedad emergente, nueva pues, y apenas estamos aprendiendo todos sobre ella. Lo que hoy es verdad mañana quizás no lo sea.

Con información de: https://www.bbc.co.uk/mundo/noticias-51705060