Redacción BM Editores.
Luis Francisco Jaraleño Lara, presidente del Consejo Mexicano de la Carne (COMECARNE), comentó que ante el acercamiento de las festividades navideñas y de Año Nuevo, los productores ya se preparan para atender en la medida de sus posibilidades la demanda de pavo de la población, así como de las importaciones.
Agregó que el consumo de esta proteína en México mantiene su trayectoria de crecimiento. “En 2024, por segundo año consecutivo, superó la cifra del año anterior, alcanzando un total de 174 mil toneladas. Durante dicho año, el 89.2% de la demanda nacional se cubrió mediante importaciones”.
Explicó que, en lo que se refiere a la producción nacional, el promedio anual es de 18 mil 989 toneladas, de las cuales Yucatán aportó 5 mil 165; Puebla, 2 mil 729; Estado de México, 2 mil 258; Veracruz, mil 444; Tabasco, mil 240; Chiapas, mil 36; Guerrero, mil 8; Hidalgo, 976; Chihuahua, 900 y Campeche, 775; el resto de las entidades aportaron en conjunto mil 458 toneladas.
Para los productores nacionales de jamones y salchichas, la disponibilidad de carne de pavo importada es esencial para garantizar la operación de las líneas de producción de estas proteínas, las cuales forman parte de los alimentos de alta preferencia entre los consumidores mexicanos.
El volumen de importaciones pasó de 144 mil toneladas en 2023 a 155 mil toneladas en 2024; Estados Unidos se mantuvo como el principal proveedor de esta proteína, con ventas que totalizaron 138 mil toneladas, generando un valor de 309 millones de dólares.
Dentro del volumen importado, predominó la pierna con 62 mil toneladas, seguida por la carne mecánicamente deshuesada con 36 mil toneladas, el pavo sin trocear con 12 mil toneladas y la pechuga con 5 mil toneladas.
Destacó que Brasil y Chile también desempeñaron un papel significativo en el suministro de carne de pavo, principalmente por las exportaciones de pechuga hacia México.









