Fuente: Centro de Información Nutricional de la Carne de Pollo.
La carne de pollo es un alimento ideal para incluir en todas las etapas de la vida y, además, se adapta a cada uno de tus objetivos.
Te contamos cómo preparar y combinar el pollo, según lo que desees:
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ALIMENTACION SALUDABLE
Si buscas una alimentación saludable y equilibrada, incorporar pollo es sencillo, práctico y, lo más importante, versátil.
Podes elegir cualquier parte del pollo. Lo ideal, por un tema de aporte calórico, es retirar la piel antes de comer. Si te gusta comer la piel, el aporte calórico es mayor, pero las grasas son de predominio saludable.
En el plato de una alimentación saludable y equilibrada, debe haber distintos grupos de alimentos y/o macronutrientes. El pollo nos aporta la parte de proteínas de buena calidad en el plato. Entonces, debemos sumar granos, preferentemente enteros, como arroz integral, mijo, cebada perlada, trigo candeal, lentejas, garbanzos; vegetales, idealmente crudos y cocidos y de distintos colores y, por último, alguna grasa saludable como el aceite de oliva, la palta o los frutos secos. en el marco de la comida, agua para hidratarte. Todos los grupos de alimentos son importantes. No podemos hablar de cantidades, ya que como dice una de las leyes de la alimentación, ésta debe ser adecuada a lo que cada organismo precise. Por este motivo, siempre recomendamos consultar con un profesional.
Se admiten todas las formas de cocción. Sin embargo, se aconseja evitar el agregado de aceites a la hora de hornear, saltear o cocinar a la plancha.
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DEFICIT CALORICO
Cuando se trata de déficit calórico, el pollo es un gran aliado. En una porción de 150 g, equivalente a ½ pechuga grande sin hueso y sin piel aproximadamente, encontraremos alrededor de 35 g de proteínas de excelente calidad, con tan sólo 2 g de grasa y a un costo energético total que sólo alcanza las 160 kcal.
Esto se traduce en un plato que exige masticación, aporta buena saciedad y, como si esto fuera poco, deja espacio al agregado del resto de grupos de alimentos para sumar nutrientes, sabores y colores.
Mencionamos la pechuga, ¿pero qué pasa con la pata muslo? Debemos tener en cuenta que, en 150 g de pata muslo sin piel (1 unidad mediana deshuesada, aproximadamente) encontraremos 30 g de proteínas de excelente calidad, pero un apenas un tanto más de grasas: 7.9 g de grasas cuando se lo consume sin piel. Esto irá de la mano de un coste energético apenas mayor: 190 kcal. Por lo tanto, si te gusta más la pata muslo, es bueno tener en cuenta estas diferencias.
Como formas de cocción, se recomiendan aquellas sin agregado de grasas, pero también pueden sugerirse las formas que permiten que se haga una costra (ojo, no demasiado quemada porque no es bueno) alrededor de la pechuga, para que enlentezca un poco la digestión. Son ejemplos de esto la parrilla, la plancha y el grill. También se puede comer al horno, al vapor, hervida, a la cacerola o en la air fryer, por ejemplo.
Se recomienda sacar la piel incluso antes de cocinar.
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ALIMENTACION HIPERCALORICA
Cuando nuestro objetivo es consumir más energía de lo que gastamos, el pollo puede consumirse en su totalidad y de diversas formas.
Comer pollo con piel, puede ser una estrategia adecuada. Dejar la piel nos aportará un extra de grasas, de predominio de buena calidad, y un extra de calorías, que seguramente nos ayudarán en el balance de energía total.
Además, seguiremos contando con el aporte proteico que es de gran relevancia y el de vitaminas y minerales.
Una buena opción puede ser incluir las distintas partes del pollo en guisos, arroz con pollo, carbonadas. Son platos ideales para sumar hidratos de carbono, grasas de buena calidad, salsas y vegetales.
También se pueden hacer preparaciones sencillas y hacer más hincapié en los acompañamientos. O bien, hacer budines, tartas, hamburguesas con pollo y aprovecharlos para vehiculizar más alimentos e ingredientes en la misma preparación.
MEJORAR DIGESTION o COMER LIVIANO
En ocasiones, algunas personas requieren tomar medidas sobre la alimentación que llevan, con el fin de facilitar la digestión para tolerar mejor los alimentos.
Ejemplos de ello pueden ser las personas que tienen gastritis o reflujo gastroesofágico; personas que cursan con algún cuadro de gastroenteritis; embarazadas en tercer trimestre con molestias digestivas propias de su estado o adultos mayores con dificultades en la digestión de alimentos.
En estos casos, es importante elegir alimentos con poca grasa, como la pechuga de pollo y siempre sacarle la piel, ya que las grasas retardan la salida del alimento del estómago. También será importante cuidar la cocción. Es preferible elegir métodos de cocción húmeda (como el vapor, el hervido o la cacerola) sin agregados de aceite o salsas, idealmente, para que las fibras de la carne se digieran más fácilmente.
Por lo tanto, el pollo se convierte en un gran aliado para cumplir con tus objetivos. Sumá carne de pollo, es un alimento versátil, práctico, accesible, saludable y sustentable.
¡Hasta la próxima!









