Dr. Fernando Cavazos
Servicio Técnico ABS México
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La relevancia de esta pregunta se hace palpable cuando manejamos ganado durante las actividades cotidianas de una lechería, como llevar las vacas a la sala de ordeño, llenar la sala, entrampar el ganado para manejo reproductivo, cambiar vacas de un corral a otro, etc. La clave es comprender que los bovinos ven y perciben el mundo que los rodea de una manera diferente y peculiar. Cuando las personas que manejan ganado tienen una idea clara de cómo ven y oyen las vacas, y en base a ello aplican ciertos principios básicos, no sólo se hace el manejo mucho más sencillo y rápido (ej. el llenado de la sala de ordeño), sino que las vacas experimentan menor tensión, ansiedad, y estrés (ej. menor defecación en sala de ordeño) y hay también menos accidentes como vacas que se resbalan y se lesionan al caer al piso o vacas que se golpean contra las puertas o instalaciones.

PERCEPCIÓN VISUAL

La vista es el órgano de los sentidos dominante y el responsable del 50% del total de información sensorial que recibe el bovino. Sin embargo, se estima que la agudeza visual del bovino es de 1/50 de la del humano (en calidad de imagen). Hay diferencias significativas entre los ojos de los bovinos y los nuestros, tomando en cuenta que los herbívoros evolucionaron como animales que pastorean; y era ahí donde sus principales depredadores los atacaban y por lo tanto sus ojos están adaptados a sobrevivir en ese entorno.

Cubierta reflejante en el fondo del ojo: La mayoría de los rumiantes tienen una cubierta reflejante en el fondo de sus ojos (Tapetum lucidum) que actúa como un intensificador de la luz que penetra al ojo, permitiéndoles ver bien en escaso nivel de luz. Se estima que un bovino puede ver cuatro veces mejor que un humano bajo condiciones de bajos niveles de iluminación. Esa cubierta reflejante es la que brilla cuando se dirige la luz de un faro hacia los ojos del animal.

Pupilas de forma oval alargada y en posición horizontal: Este tipo de pupila les permite tener un campo de visión horizontal muy amplio, pues un bovino que se encuentra pastoreando (con su cabeza baja y el morro a nivel casi del suelo) puede ver prácticamente 360 grados a su alrededor. Sus ojos son muy efectivos para detectar el más mínimo movimiento de un objeto a su alrededor (importante cuando tenían que detectar depredadores), aunque luchan para enfocar bien dicho objeto.

Cuando el bovino levanta su cabeza, su campo de visión horizontal se reduce un poco, a unos 330 ó 340 grados a su alrededor. Sin embargo, ese tipo de pupila ocasiona que los bovinos tengan un campo de visión vertical muy estrecho (aprox. 60-70 grados), más reducido que el del humano (140 grados), es decir, no ven muy ampliamente de arriba hacia abajo. Esto determina que las vacas vean mejor las líneas verticales que las horizontales ya que las primeras pasarán a través de la mayor parte de su campo visual mientras que las horizontales pueden quedar en el límite del campo visual (superior o inferior) en donde la vaca ve muy borroso o no ve, a menos que baje o levante su cabeza. Por eso las puertas y cercos construidos con tubos verticales son más efectivos dado que las vacas rara vez intentarán brincar por encima de ellos porque las líneas verticales son más visibles para ellas.

Otra cualidad de la pupila bovina es que, por su forma oval, les proporciona mayor agudeza visual en el plano vertical. Los bovinos cuentan así mismo con una franja visual, que es un área alargada en el plano horizontal de la retina en el que hay alta densidad de células ganglionares. Todas estas características contribuyen a identificar con facilidad a depredadores, tan pronto aparezcan en el horizonte. La forma elíptica de la pupila ayuda a formar imágenes claras de objetos verticales en el horizonte, aun cuando el animal se encuentra pastoreando (momento en el cual la hendidura de sus pupilas no está paralela al horizonte sino a unos 20 ó 30° por debajo del mismo). La agudeza visual del bovino es mayor para objetos en movimiento que para objetos estáticos.

Ojos bulboides a los lados de la cabeza: La colocación a los lados de la cabeza así como la forma bulbular de los ojos que hace que protruyan un poco de los lados de la cabeza, ayuda a incrementar un poco más la cantidad de luz que entra al ojo así como a incrementar el rango o ángulo de visión. Estas características, en adición a la pupila oval horizontal, hacen que el campo de visión horizontal sea muy amplio, quedando sólo una zona ciega atrás del animal de unos 20 a 30 grados. Sin embargo, ese amplio campo visual horizontal tiene un costo pues, como ya se mencionó, el campo visual vertical es reducido pero también se reduce considerablemente la visión binocular (percepción de la profundidad). La visión binocular ocurre cuando ambos ojos son dirigidos y enfocados sobre un objeto, de tal forma que se puede juzgar con mucha mayor precisión la distancia o profundidad. El campo de visión binocular en la vaca es de tan sólo 30 a 50 grados. Intentemos bajar una escalera tapando con nuestra mano completamente uno de nuestros ojos y nos daremos una idea de cómo ve una vaca fuera de su campo de visión binocular.

Los bovinos cuentan con músculos oculares relativamente débiles y esto les dificulta el poder enfocar con precisión y rapidez. Esta dificultad para enfocar rápidamente, la dificultad para poder ver las líneas horizontales, el rango limitado de visión vertical y la escasa zona de visión binocular, todo ello afecta el comportamiento de los bovinos. Es por ello que frecuentemente se da el caso de que una vaca se detenga y se quede mirando fijamente con su cabeza baja, algún objeto extraño o llamativo y se rehúse a seguir avanzando.

PERCEPCIÓN DE LOS COLORES

Los estudios revelan que los bovinos pueden ver con mayor facilidad colores de longitud de onda larga o intermedia, de 700 a 550 nanómetros: En orden descendente, naranja > rojo > amarillo-verde > amarillo. Tienen bastante dificultad para distinguir los colores de longitud de onda corta, de 500 a 400 nanómetros, como el azul, gris y algunos verdes.

El color que más se les dificulta ver es el violeta.

PERCEPCIÓN AUDITIVA

Hay tres aspectos relevantes con respecto a la percepción auditiva: 1) La intensidad del sonido, en otras palabras, el volumen del mismo. 2) El número de “ciclos por segundo” con que el sonido golpea sobre el tímpano del oído, o sea la frecuencia de la onda sonora. 3) La habilidad del animal para localizar con precisión el punto de dónde procede el sonido, a lo cual se le llama habilidad direccional.

Intensidad del sonido: Esta se mide en una escala logarítmica cuyas unidades son los decibeles (dB) y en la que un sonido con intensidad de cero dB es aquel que apenas puede ser percibido por el oído humano promedio. Como se trata de una escala logarítmica, cuando la intensidad del sonido se duplica, sólo hay un incremento de 3 dB en la escala, de tal forma que, un sonido con 90 dB es mil millones de veces más intenso que otro de cero dB.

Cabe mencionar que, el oído humano y el de los bovinos y otros animales es capaz de percibir los sonidos de cierta “frecuencia”, a una intensidad muy baja, mientras que los sonidos de otras frecuencias (muy baja o muy alta), requieren que la intensidad sea mucho más elevada para poder ser percibidos (véase el sonograma adjunto). A manera de comparación, al conversar dos personas a un metro de distancia, la intensidad del sonido a esa distancia de la boca del que habla, es de unos 60 dB. El ruido en un crucero muy transitado puede alcanzar de 75 a 130 dB. Se considera que en 120 dB se encuentra el umbral en donde comienza la molestia para el oído humano (pero ese umbral suele estar mucho más abajo para los bovinos).

Frecuencia de la onda sonora: El sonido se genera al comprimirse y expandirse el aire alternativamente y una onda sonora está compuesta de una expansión y una compresión sucesivas. Si, a la onda sonora completa le toma un segundo pasar por un determinado punto (ej. el tímpano del oído), entonces se habla de una frecuencia de un ciclo por segundo. La frecuencia de la onda sonora se mide en Hertz (Hz) que es sinónimo de ciclos por segundo.

Se piensa que las vacas pueden comunicarse con sonidos de frecuencias muy bajas que no somos capaces de escuchar y es así como se localizan y comunican unas a otras en la oscuridad de la noche en un corral por ejemplo. Se cree que esta habilidad les permite quizá a estos animales percibir sismos inminentes.

En el sonograma se aprecia que la máxima agudeza auditiva del humano (cuando el sonido logra ser percibido a la intensidad más baja posible), está a una frecuencia de 3000 Hertz, mientras que la del bovino está a 8000 Hertz, pero el bovino es capaz de escuchar esos sonidos a una intensidad muchísimo más baja que el humano, a -10 decibeles de intensidad y en general puede apreciarse que el bovino es capaz de oír cualquier frecuencia a intensidades mucho menores que el humano. La aplicación práctica de esto es que no se requiere gritar o chiflar muy fuerte cuando intentamos mover ganado; y estar conscientes de que muchas veces, ruidos agudos (de alta frecuencia) que a nosotros nos ocasionan una leve molestia, pueden ser extremamente irritantes al oído y causar tensión en los bovinos quienes tienen una agudeza auditiva de unas 15 veces superior a la nuestra. También se dan casos de ruidos de tono elevado, producidos por la maquinaria del equipo de ordeña u otro tipo de aparatos, que no son percibidos por el humano pero que molestan notablemente al bovino.

Habilidad direccional: Un coyote es capaz de localizar con altísima precisión el punto exacto de dónde proviene el leve ruido que hace un ratón al moverse bajo el pasto y rara vez fallan al abalanzarse sobre la presa para atraparla. Lo logran debido a que son capaces de percibir el ligero cambio en la fase de la onda sonora que ocurre cuando el sonido llega primero a uno de sus tímpanos y luego al otro. Los bovinos no tienen ese nivel de perfección en esta habilidad y a ellos les basta con localizar en forma aproximada la dirección de dónde proviene el sonido para, en todo caso, correr inmediatamente en sentido contrario a donde está el foco de peligro. Las vacas pueden localizar el punto de dónde procede un sonido con una precisión de más o menos 15 grados al punto real en sí, es decir dentro de un rango de unos 30 grados en total.

Artículo publicado en Entorno Ganadero Abril-Mayo 2011