Redacción BM Editores.
De acuerdo con la agencia de noticias internacional AP, la decisión de Estados Unidos de suspender las importaciones de ganado proveniente de México llega en el peor momento para el ganadero Martín Ibarra Vargas, quien tras dos años de una fuerte sequía esperaba sacar adelante a su familia y su finca vendiendo sus terneros al otro lado de la frontera norte.
Al igual que lo hizo su padre y su abuelo antes que él, Ibarra Vargas ha criado ganado en las desérticas tierras de Sonora, el estado del noroeste de México que comparte una larga frontera con Estados Unidos, en particular con Arizona. Su familia ya se había enfrentado a sequías devastadoras, pero nunca había tenido que hacer frente al impacto económico de una nueva plaga: el gusano carnívoro.
Las autoridades agrícolas estadounidenses detuvieron el paso de ganado vivo por la frontera en julio -la tercera suspensión en los últimos ocho meses- debido a las preocupaciones generadas por el gusano barrenador que se ha detectado en el sur de México y que se está desplazando hacia el norte.
El gusano barrenador es una larva de la mosca Cochliomyia hominivorax que puede invadir los tejidos de cualquier animal de sangre caliente, incluido los humanos. El parásito penetra en la piel de los animales causándoles graves daños y lesiones que pueden ser mortales.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos lo calificó como una “plaga letal” y afirmó en junio que supone una amenaza para la industria ganadera estadounidense, así como su economía y su cadena de suministro de alimentos. Las autoridades han emprendido otras medidas para mantener la plaga fuera de Estados Unidos, que la erradicó hace décadas.
Como parte de su estrategia, Estados Unidos se dispone a producir miles de millones de moscas estériles y liberarlas en México y el sur de Texas. El objetivo es que los machos estériles se apareen con hembras y que luego no produzca descendencia.










