Redacción BM Editores.
La porcicultura es un pilar fundamental en el sector agropecuario, actuando como un motor clave para la generación de empleo directo e indirecto, especialmente en las zonas rurales.
Su impacto socioeconómico radica en la cadena de valor que abarca desde la producción hasta la comercialización final, impulsando la economía local y la seguridad alimentaria (Gob. MX).
Alto impacto en el empleo directo e indirecto
En México, la industria porcícola genera más de 391,000 empleos directos y 1’800,000 indirectos, totalizando más de dos millones de puestos de trabajo, según datos de OPORMEX, que clasifica como empleos directos aquellos que laboran en actividades como granjas, producción y manejo, y cuidado animal. Y catalogan como indirectos a aquellos que laboran a lo largo de toda la cadena como: transporte, insumos, procesamiento, comercio y servicios.
Siendo la porcicultura una actividad con un rápido ciclo de producción (5 a 6 meses), ofrece alta rentabilidad, lo que permite la reinversión y la creación continua de puestos de trabajo (OCETIF).










