Fabio Napolitano
Isabel Guerrero-Legarreta
Arthur Fernandes-Bettencourt
Marcelo Ghezi
Ayman H. Abd El-Aziz
Juana Fernández-López,
José Ángel Pérez-Álvarez
Brenda Reyes
Fabiola Torres
Adriana Domínguez
Daniel Mota-Rojas
INTRODUCCIÓN
El búfalo de agua (Bubalus bubalis) ha desempeñado un papel importante en los sistemas agropecuarios de diversas regiones tropicales y subtropicales del mundo. Históricamente, esta especie fue utilizada principalmente como animal de trabajo en actividades agrícolas y de transporte, particularmente en zonas rurales de Asia donde las condiciones ambientales favorecieron su integración en sistemas tradicionales de producción, especialmente en terrenos inundados como los arrozales (Cockrill, 1981; Chantalakhana y Bunyabejchewin, 1994). Sin embargo, el avance de la mecanización agrícola y la creciente demanda de productos de origen animal han favorecido una transición productiva orientada hacia la producción de leche y derivados lácteos, consolidando al búfalo de agua como una especie de interés pecuario y agroindustrial (Borghese, 2005; Minervino et al., 2020).
En la actualidad, el búfalo de agua representa la segunda especie de mayor importancia en la producción mundial de leche después del ganado bovino (Bos taurus) (Minervino et al., 2020; FAO, 2025a). La producción de leche de búfala se concentra principalmente en países asiáticos como India y Pakistán, donde constituye un componente relevante de los sistemas pecuarios y del abastecimiento de productos lácteos (FAO, 2025a). Además de su importancia productiva, la leche de búfala se caracteriza por presentar mayores concentraciones de grasa, proteína y sólidos totales en comparación con la leche de vaca, propiedades que favorecen su aprovechamiento tecnológico e industrial (Ahmad et al., 2008; Mahmood y Usman, 2010).
Las características fisicoquímicas de la leche de búfala han favorecido su utilización en la elaboración de diversos productos lácteos, entre los que destacan quesos, mantequilla, ghee, yogur y otros derivados tradicionales y funcionales. En este contexto, la Mozzarella di Búfala Campana constituye uno de los principales productos agroindustriales elaborados a partir de leche de búfala en Europa (Borghese, 2005). Asimismo, en diferentes regiones asiáticas, la leche de búfala continúa siendo empleada en la producción de alimentos tradicionales asociados a sistemas alimentarios locales y regionales (Borghese, 2005; Vargas-Ramella et al., 2021).
Recientemente, el interés científico por la leche de búfala se ha incrementado debido a sus propiedades fisicoquímicas, nutricionales y funcionales. De acuerdo con una revisión de Mota-Rojas et al. (2026), la leche de búfala presenta mayores concentraciones de sólidos totales, grasa, proteína, calcio y fósforo en comparación con la leche de bovinos (Bos taurus y Bos indicus), además de características tecnológicas como mayor viscosidad, estabilidad térmica y capacidad amortiguadora, propiedades que favorecen su procesamiento industrial y la elaboración de productos lácteos de alto rendimiento. Asimismo, dichos autores destacan la presencia de vitaminas antioxidantes, minerales y compuestos bioactivos asociados con potenciales efectos antioxidantes, antiinflamatorios e inmunomoduladores.

De igual forma, Mota-Rojas et al. (2026) señalan que la leche de búfala posee un perfil lipídico y proteico de interés tecnológico y nutricional, caracterizado por una elevada proporción de triacilglicéridos, ácidos grasos y caseína tipo A2, componentes relacionados con la calidad de productos derivados como quesos y yogures. Además, la revisión resalta el creciente interés en la leche de búfala como alimento funcional, debido a la presencia de péptidos bioactivos y otros compuestos que podrían contribuir al desarrollo de productos lácteos con valor agregado para la industria alimentaria y la nutrición humana. Adicionalmente, el búfalo de agua posee una elevada capacidad de adaptación a diferentes condiciones ambientales y sistemas de producción, lo que ha favorecido su expansión en regiones de América Latina, África y Europa (Minervino et al., 2020; da Silva et al., 2021; Borghese et al., 2022).
No obstante, aún persisten desafíos relacionados con el monitoreo y la estandarización de información productiva y poblacional entre países, lo que limita la comparación de indicadores y el desarrollo de estrategias integrales para el sector bufalino (Matera et al., 2025). Por lo anterior, el presente manuscrito tiene como objetivo analizar la producción mundial de leche de búfala y la importancia agroindustrial del búfalo de agua, integrando aspectos relacionados con la transición productiva de la especie, la composición nutricional y tecnológica de la leche, así como las perspectivas actuales de los sistemas bufalinos.
TRANSICIÓN PRODUCTIVA DEL BÚFALO DE AGUA A ESCALA MUNDIAL
Los búfalos de agua han experimentado una profunda transformación en cuanto a su rol productivo a través de la historia, ya que anteriormente se desempeñaban como un animal de trabajo multifuncional. En contraste, actualmente se han establecido como una especie estratégica en la producción de leche y carne en por lo menos 67 países, lo cual los convierte en un recurso indispensable para la agroindustria (FAO, 2000; FAO 2025a). En este sentido, el búfalo de agua ha sido utilizado como animal de tiro y transporte en los sistemas agrícolas tradicionales, contribuyendo en gran medida a la economía local de las zonas rurales, sobre todo de países en desarrollo donde el 70-85% de la población se dedica a la agricultura (Chantalakhana y Bunyabejchewin, 1994; Mishra et al., 2015).

De manera particular, en Asia, las condiciones ambientales para la producción de arroz dificultaban la integración de otras especies. Por ello, debido a que el búfalo de agua puede trabajar en terrenos inundados, como los arrozales, se convirtió en un recurso indispensable para la producción (Cockrill, 1981; Chantalakhana y Bunyabejchewin, 1994; Kumar et al., 2007b). Por ejemplo, estudios han indicado que los búfalos de agua machos (de 400 a 900 kg de peso corporal) son capaces de generar una fuerza de tiro equivalente a 0.75 caballos de fuerza, una fuerza similar a la de un caballo (Cockrill, 1974).
Esta fuerza, en conjunto con la adaptabilidad a diversos ambientes, lo hace un animal de trabajo valioso, sobre todo para agricultores a pequeña escala de países en desarrollo (Mota-Rojas et al., 2021). Con la tecnificación agrícola y los procesos de mecanización, el uso del búfalo de agua como fuerza de trabajo ha disminuido progresivamente, favoreciendo su especialización productiva en sistemas orientados a la obtención de leche y carne. Esta transición también se ve favorecida por la creciente demanda de productos de origen animal y por el reconocimiento del valor nutrimental de los derivados de producciones bufalinas.
Por ejemplo, la leche de búfala se caracteriza por un mayor contenido de grasa, proteína y sólidos totales (Colli et al., 2018), lo que la coloca a nivel global en un segundo lugar de popularidad y consumo después de la leche de vaca (Felice et al., 2021). Estimaciones desde 1994 hasta 2022 indican que la producción de leche de búfala incrementó de 50 millones de toneladas a 150 millones de toneladas, particularmente en países asiáticos (Matera et al., 2025). De manera paralela, la producción de carne de búfalo destaca en mercados internacionales, por su bajo contenido de grasa, así como por su potencial como alternativa sostenible y de exportación (Anjaneyulu et al., 2007). Un ejemplo se ha observado en Bangladés, como lo reporta Hamid et al. (2017), quienes registraron un crecimiento en el consumo de carne de búfalo del 0.94%, asociado a sus bajos niveles de colesterol y alta calidad.
A pesar de tales ventajas, los búfalos de agua suelen ser una especie subestimada en comparación con el ganado Bos taurus/indicus. Sin embargo, en los últimos años, la revaloración zootécnica se ha manifestado a través de su eficiencia productiva y rusticidad. Así mismo, los avances en genética han permitido impulsar programas de mejoramiento genético, mejorando el posicionamiento del búfalo de agua doméstico como una especie de alto valor estratégico en la seguridad alimentaria global (Colli et al., 2018; Zhang et al., 2020). Por ello, la transición productiva del búfalo de agua ha trascendido por las demandas de producción sostenible y de aprovechamiento de recursos. Este proceso evidencia la especialización hacia la producción de leche y carne y otros subproductos que el búfalo de agua ofrece.
PRODUCCIÓN MUNDIAL DE LECHE DE BÚFALA
Importancia relativa frente a otras especies lecheras Actualmente, la leche de búfala se posiciona como un sector industrial en crecimiento sostenido y como un producto de alta demanda comercial por su superioridad nutricional y alto rendimiento industrial en comparación con la leche de vaca (Borghese, 2005; Vasile et al., 2025). A escala global, el búfalo de agua se considera como la segunda especie más importante en la producción total de leche, superada únicamente por el ganado Bos taurus (Viana et al., 2025). Por ejemplo, en el 2024, de la producción láctea mundial (alrededor de 900 millones de toneladas), el 81% corresponde a vacas, 15-16% a búfalas, 2% a cabras, 1% a ovejas y 0.37% a camellos (Minervino et al., 2020; FAO, 2025a).
De acuerdo con la FAO, desde 1994 hasta 2024, la producción láctea de búfalas de agua incrementó de aproximadamente 50 a 153 millones de toneladas; es decir, el triple de la producción mundial. En contraste, la leche de vaca incrementó únicamente un 10.67% en la última década (de 617 a 683 millones de toneladas) (Minervino et al., 2020). El crecimiento sostenido en los sistemas de producción láctea bufalina puede estar vinculado a múltiples factores como el alto valor nutricional en comparación con la leche de otras especies (p. ej., vaca). Estudios comparativos muestran que la leche de búfala tiene un contenido más alto de proteína, grasa, lactosa y sólidos totales que la leche de vaca.
Por ejemplo, Ahmad et al. (2008) reportaron niveles de grasa de 70 ± 6 g/kg en leche de búfalas de la raza Murrah y valores menores en vacas Holstein (41 ± 1 g/kg). Las concentraciones de proteína y lactosa en la leche de búfala también fueron significativamente más altas que aquellas registradas en las vacas Holstein (4.36 ± 0.23% y 5.41 ± 0.54% vs. 3.37 ± 0.32% y 4.39 ± 0.34%, respectivamente) (Mahmood y Usman, 2010). La densidad nutricional se puede traducir a un contenido de sólidos totales mayor, donde la leche de búfala tiene aproximadamente un 30% más de sólidos totales que la de vaca (Minervino et al., 2020). El cuadro 1 presenta una comparación de las características nutricionales entre las especies que dominan la producción láctea a nivel mundial.

Adicionalmente, propiedades como el alto contenido en grasa posicionan a la leche de búfala como la materia prima ideal para la industria de subproductos lácteos como el queso, la mantequilla, el ghee y otros productos funcionales (Vargas-Ramella et al., 2021). Particularmente, la raza Mediterránea italiana es la fuente principal de materia prima para la producción de queso mozzarella en Italia. En este sentido, de acuerdo con los reportes de la FAO en el año 2024, Europa produce al menos el 45.4% del queso total (fresco o procesado) derivado de leche de búfala a nivel mundial. Con respecto a subproductos como mantequilla y ghee, su producción se concentra en el continente asiático y la materia prima proviene casi exclusivamente de hatos bufalinos (FAO, 2025a).
Un componente distintivo de la leche de búfala frente a la leche de vaca es su contenido de compuestos bioactivos, como la δ-valerobetaína y acetil-L-carnitina, que le confieren propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, con amplios beneficios para la salud humana (Liao et al., 2025). En conclusión, aunque el volumen en la producción de leche de búfala mundial no compite con la leche de vaca, su valor nutricional, otorgado por mayor contenido de componentes como proteína, grasa y compuestos bioactivos, en conjunto con su rendimiento industrial, la consolidan como una alternativa funcional, reflejándose en su crecimiento sostenido en las últimas décadas.
Principales países productores
El 97.59% de la producción de leche de búfala está concentrada en al menos diez países principales como India, Pakistán, China, Egipto, Nepal, Venezuela, Myanmar, Italia, Irán y Bangladés (Minervino et al., 2020). El cuadro 2 muestra la producción mundial de leche de búfala en las últimas décadas. De estos sectores, el continente asiático domina la producción láctea de la especie bufalina, aportando el 97.88% de la producción mundial en el año 2018 (Minervino et al., 2020; Zhang et al., 2020), sobrepasando las 120 millones de toneladas en el año 2024 (FAO, 2025a).
Dentro del continente asiático, India es el principal productor mundial de leche de búfala, con 105 500 000 toneladas en 2024, principalmente de razas nativas, mestizas y exóticas como Nili-Ravi y Murrah (Borghese, 2005; Minervino et al., 2020; FAO, 2025a; Kona et al., 2025). Se estima que la participación de India en la producción mundial de leche de búfala durante los próximos 25 años sea del 15% (Kona et al., 2025). Pakistán representa el segundo país asiático con la mayor producción lechera bufalina, con el 25.96% de participación (FAO, 2025a).
Esta cifra está sustentada por la eficiencia productiva de las razas nativas (Nili-Ravi y Kundi), cuyo potencial lácteo alcanza hasta 5000 L por lactancia. En el panorama nacional, de la producción total, el 68% es derivado de la búfala, el 27% de la vaca y el 5% restante de pequeños rumiantes (cabras y ovejas) y camellos (Bilal et al., 2006). El tercer lugar mundial de producción de leche de búfala lo ocupa China, con cerca de 3 millones de toneladas en 2024 (Minervino et al., 2020; FAO, 2025a). Esta participación relativa también se asocia con la especialización de razas bufalinas. En un principio, sus búfalos nativos eran de tipo pantano con baja aptitud lechera (500-800 kg/lactación).
No obstante, programas masivos de cruce con razas Murrah y Nili-Ravi han elevado significativamente los rendimientos hasta acelerar su producción láctea (Lu et al., 2020). En África, Egipto es el cuarto productor mundial con 1 321 666 toneladas en 2024 (FAO, 2025a). En esta nación, la leche de búfala es el pilar de la industria láctea, representando el 81% de la producción total del país (Borghese, 2005; Khedkar et al., 2016). Sin embargo, se estima un declive en la producción láctea desde el año 2014 (2.923 toneladas) hasta el año 2024 (1.321 toneladas) (FAO, 2024a). Por otra parte, en Europa, Italia registró aproximadamente 254 mil toneladas de leche de búfala en el 2024, lo cual representa el 97% de la leche bufalina de todo el continente europeo (FAO, 2025a).
Esta producción láctea se destina a la industria quesera de “Mozzarella di Búfalo Campana” (Minervino et al., 2020). De acuerdo con la base de datos nacional italiana de registro zootécnico, en las regiones del sur como Campania, Lacio y Puglia se concentran la mayor cantidad de hatos bufalinos lecheros destinados a la fabricación de este tipo de queso (1868 granjas) y se estima que al menos el 50% del ganado total es productivo. Por ello, anualmente, aproximadamente 135 mil búfalas están en periodo de lactancia (cada una con un rango de 8 kg/cabeza/día) (Cappelli et al., 2021). Por último, la producción en el continente americano es menor en comparación con las regiones anteriores.
El principal productor es Venezuela, con una estimación de 430 mil toneladas durante el año 2024 (FAO, 2025a). En el caso de Brasil, aunque es una de las regiones con mayor expansión de hatos bufalinos en las últimas décadas, su producción estimada es de tan solo 87 472 toneladas (Minervino et al., 2020) debido a que su población lechera representa menos del 1% del total de población de búfalos del país (Viana et al., 2025).
Tendencias globales y regionales
En las últimas décadas, la producción mundial de leche de búfala se ha consolidado como uno de los sectores pecuarios más prometedores, particularmente en países asiáticos como India, China, Pakistán y Nepal, los cuales concentran la mayor proporción de la producción láctea bufalina (entre 806 694 a 48 000 000 toneladas de leche) (Nanda y Nakao, 2003). En regiones específicas, la contribución del búfalo a la producción láctea presenta marcadas variaciones. En zonas montañosas del Himalaya, esta especie aporta 98% de la producción total de leche, constituyendo un recurso esencial a nivel local (Nanda y Nakao, 2003). En contraste, en países como Sri Lanka, su participación es considerablemente menor, representando aproximadamente el 4.1% de la producción (Nanda and Nakao, 2003). Recientemente, la producción global de leche de búfala ha superado los 150 millones de toneladas, manteniéndose India y Pakistán como los principales líderes del sector (FAO, 2025a). En este país, el búfalo Khuzestaní, con 97 000 cabezas en la provincia de Juzestán, junto con Azerí y Mazandaraní, constituye la base del sistema productivo nacional, destacando por su adaptación a condiciones ambientales adversas y su desempeño fundamental en el suministro (Safari et al., 2018; Rafiepour et al., 2021).
Importancia tecnológica y agroindustrial de la leche de búfala
Las propiedades de la leche de búfala la convierten en una materia prima que se puede emplear para la elaboración de una gran variedad de productos lácteos, por su menor contenido de agua y más grasa. Asimismo, contiene propiedades tecnológicas potenciales asociadas a su contenido de probióticos en leche cruda como Lactobacillus plantarum, paracasei, fermentum, delbrueckii y kefiranofaciens, Lactococcus lactis, Streptococcus thermophilus y macedónico (Quigley et al., 2013), donde resultan limitados los estudios de aislamiento tras la pasteurización, pero que podrían potenciar la producción de distintos tipos de quesos para diversificar el producto en un mercado cada vez más competitivo (Vargas-Ramella et al. 2021)
A pesar de lo anterior, el producto agroindustrial más emblemático es la Mozzarella di Búfala Campana, cuya normativa en Italia exige el uso exclusivo de leche fresca de búfala seleccionada para este fin. El rendimiento industrial en la producción de queso mozzarella es notablemente superior, alcanzando el 24% frente al 13% obtenido con leche de vaca (Borghese, 2005). En Italia se utiliza el “Índice de Mozzarella” para seleccionar genéticamente a los animales que optimizan la producción de queso por kilogramo de leche. Para ello se emplea como medida el mayor tamaño de glóbulos grasos y mayor proporción de grasa sólida, así como una separación de crema y batido para mantequilla más rápido y eficiente, con menores pérdidas de grasa en el suero (Borghese, 2005).
Estudios como el de Shakerian et al. (2016) mencionan que la composición de leche de búfala proporciona mejores rendimientos (27-37%) en el queso feta con una mejor actividad de los cultivos termofílicos y mesofílicos a 34 y 38°C, lo que sugiere que la leche de búfala resulta ser una excelente materia prima por sus características elevadas de grasa, proteína y calcio. En Asia meridional, la leche de búfala es preferida para productos deshidratados por calor como el khoa y el rabri, proporcionando una textura más suave y cremosa que la leche de vaca. Para la producción de yogur, la leche de búfala permite que los cultivos iniciadores crezcan más rápido y generen más acetaldehído, mejorando las cualidades organolépticas del producto final (Borghese, 2005).
Su color blanco puro característico se debe a la conversión eficiente de β-caroteno en vitamina A, careciendo de los pigmentos carotenoides que dan tonos amarillentos a la leche de vaca. En Nepal, la mantequilla clarificada (también llamada ghee) se elabora no solo para consumo doméstico sino también para su comercialización. Este producto es exportado a India con ingresos que alcanzan los 44.2 millones de rupias (Rasali, 2000). Otros productos lácteos tradicionales son el dhai y el yogur, que resultan productos tradicionales en países asiáticos y caucásicos (Basilicata et al., 2018).
Estas variedades constituyen el uso de la leche de búfala como un sustituto potencial de la leche de vaca, además de ser empleadas como sustituto para aquellos individuos con alergias a la leche (Sheehan y Phipatanakul, 2009). En este sentido, la identificación de ingredientes innovadores para favorecer esta materia prima podría ofrecer un campo creciente en la industria, que va desde mejorar el valor nutricional hasta optimizar su calidad y vida útil (Ali et al., 2022; Miller et al., 2024).
PERSPECTIVAS FUTURAS
El creciente reconocimiento del búfalo de agua como una especie eficiente a nivel productivo y adaptable ha generado interés en la expansión y consolidación mundial, particularmente frente a los desafíos que establecen la seguridad alimentaria y el cambio climático. Los búfalos de agua poseen una notable capacidad de adaptación a diversas condiciones ambientales, lo cual se ha acompañado de adaptaciones morfológicas, fisiológicas y conductuales (Mota-Rojas et al., 2021). Anatómicamente, sus características lo hacen una especie ideal para trabajar en zonas donde la mecanización no es posible (Borghese et al., 2022).
Por ejemplo, en Brasil, el país de Sudamérica con el mayor número de búfalos (1.39 millones de cabezas), los sistemas bufalinos se producen en cuatro ecosistemas de pastoreo diferentes: pastos inundados nativos en la isla de Marajó; pastos inundados nativos de la Amazonia media y baja; pastos de secano nativos; y pastos cultivados (da Silva et al., 2021). Este tipo de humedales también se distribuyen en diferentes regiones del mundo (entre 7 y 9 millones de km2) como Irak, Bangladés e Indonesia, además de Venezuela, Argentina, Paraguay y Colombia (Mitsch, 2005). La adaptabilidad del búfalo de agua lo convierte en un elemento fundamental para una gran variedad de sistemas de producción, desde granjas familiares hasta sistemas de producción intensivos, lo que evidencia su capacidad de desarrollarse en climas diversos.

En este sentido, el reconocimiento de la aptitud del búfalo para la recolección eficiente de biomasa y limpieza de lechos fluviales facilita la regeneración de plantas, semillas y organismos que fungen como alimento para las aves acuáticas. Por lo tanto, su presencia incrementa la biodiversidad en humedales. Por ello, el búfalo de agua se considera un modelo potencial para la conservación del propio hábitat y una estrategia contra el cambio climático (Borghese et al., 2022) No obstante, uno de los principales desafíos del sector bufalino agropecuario es la limitada disponibilidad de datos estandarizados a nivel global. La falta de estadísticas poblacionales referentes a la producción y rendimiento difiere entre países, lo cual dificulta la comparación entre regiones y el establecimiento de políticas basadas en evidencia (Matera et al., 2025).
Debido a ello, la estandarización de los indicadores productivos y reproductivos, así como la implementación de registros confiables, es esencial para fortalecer la investigación y mejorar la toma de decisiones dentro del sector. Una alternativa es la instauración de tecnologías para la identificación animal a través de dispositivos electrónicos subcutáneos para lograr optimizar el monitoreo nutricional, de salud y desempeño reproductivo.
CONCLUSIONES
Los búfalos de agua (Bubalus bubalis) constituyen una especie doméstica de amplia relevancia productiva, económica y agroindustrial en diferentes regiones tropicales y subtropicales del mundo. Su proceso de domesticación, originado en la región China-Indochina hace aproximadamente 6300 años, permitió el desarrollo de poblaciones adaptadas a diversos sistemas agrícolas y pecuarios. Aunque comparte similitudes taxonómicas con los bovinos (Bos taurus y Bos indicus), el búfalo de agua presenta características fisiológicas, productivas y funcionales particulares que han favorecido su permanencia y expansión en distintos continentes.
La diferenciación entre búfalos de río (B. bubalis) y búfalos de pantano (B. carabanensis) refleja procesos de domesticación independientes que actualmente se asocian con diferencias genéticas, morfológicas y productivas entre ambas subespecies. Asimismo, la distribución mundial de más de 205 millones de cabezas evidencia la importancia creciente de la especie dentro de los sistemas pecuarios contemporáneos. La expansión del búfalo de agua desde Asia hacia América, África y Europa ha favorecido el establecimiento de sistemas de producción especializados orientados principalmente hacia la obtención de leche y derivados lácteos. En este contexto, la leche de búfala representa actualmente la segunda fuente láctea de mayor importancia a nivel mundial después de la leche bovina.
La producción mundial de leche de búfala, superior a 150 millones de toneladas, refleja la relevancia productiva de la especie y su contribución al abastecimiento de alimentos y al desarrollo de economías rurales. Además, la adaptabilidad del búfalo de agua a ambientes tropicales, humedales y regiones con limitaciones productivas ha favorecido su incorporación en sistemas extensivos, semi-intensivos e intensivos, consolidándolo como una alternativa pecuaria viable para diferentes condiciones ambientales y productivas. Las propiedades nutricionales y tecnológicas de la leche de búfala representan uno de los principales factores que impulsan el crecimiento de la industria bufalina. Su elevado contenido de grasa, proteína, calcio, fósforo y sólidos totales favorece el rendimiento industrial y la elaboración de productos lácteos de alto valor agregado, entre los que destacan quesos, mantequilla, ghee, yogur y otros derivados tradicionales y funcionales.
Asimismo, características fisicoquímicas como la viscosidad, estabilidad térmica y capacidad amortiguadora favorecen su procesamiento industrial y la obtención de productos con propiedades sensoriales y tecnológicas diferenciadas. Estas características han permitido el posicionamiento de derivados como la Mozzarella di Búfala Campana dentro de mercados especializados y de alto valor comercial. Adicionalmente, el creciente interés científico por la leche de búfala se relaciona con la presencia de compuestos bioactivos y componentes funcionales asociados con potenciales beneficios para la salud humana. La presencia de caseína tipo A2, vitaminas antioxidantes, minerales, péptidos bioactivos y diversos metabolitos funcionales ha incrementado el interés en la leche de búfala como materia prima para el desarrollo de alimentos funcionales y productos lácteos con valor agregado.
De igual forma, diversos estudios han señalado que algunos de estos compuestos podrían participar en procesos antioxidantes, antiinflamatorios e inmunomoduladores, lo que amplía las perspectivas de investigación relacionadas con nutrición humana y desarrollo agroindustrial. Asimismo, las propiedades fisicoquímicas de la leche de búfala no solo influyen en su valor nutricional, sino también en su comportamiento tecnológico durante los procesos de fermentación, coagulación y elaboración de derivados lácteos.
La elevada concentración de sólidos totales y caseínas favorece la formación de cuajadas firmes y altos rendimientos queseros, mientras que la composición lipídica y proteica contribuye a mejorar la textura, estabilidad y características organolépticas de diversos productos lácteos. En consecuencia, la leche de búfala representa una materia prima con alto potencial para la innovación tecnológica y la diversificación de la industria láctea. No obstante, a pesar del incremento progresivo de la información científica relacionada con genética, reproducción, nutrición, bienestar animal, sistemas productivos y calidad de la leche, aún persisten vacíos importantes de información en diferentes regiones productoras.
En varios países continúa existiendo limitada disponibilidad de estadísticas poblacionales y productivas actualizadas, así como escasa información relacionada con sistemas de trazabilidad, eficiencia productiva y sostenibilidad de las unidades de producción. Además, la caracterización comparativa entre sistemas intensivos, extensivos y mixtos continúa siendo limitada, particularmente en regiones emergentes donde la industria bufalina se encuentra en expansión. Finalmente, el fortalecimiento de la industria bufalina dependerá del desarrollo de estrategias integrales orientadas hacia la mejora genética, el monitoreo productivo, la sostenibilidad de los sistemas de producción y el aprovechamiento tecnológico de la leche y sus derivados.
La integración de investigación científica, innovación agroindustrial y sistemas de producción sostenibles permitirá consolidar al búfalo de agua como una especie estratégica para la producción de alimentos de origen animal y para el desarrollo de sistemas pecuarios adaptados a las demandas productivas y ambientales actuales.
BIBLIOGRAFÍA
Para acceder a las referencias, consulte a los autores. Para mayores detalles de éste y otros temas en búfalos de agua, consulte de manera gratuita los 47 capítulos y más de 1300 páginas de la 5ta. edición del libro “El búfalo de agua en las Américas: comportamiento y productividad”. Editorial BM Editores. D. Mota-Rojas, F. Napolitano y A. Orihuela et al., (2024). https://bmeditores.mx/ganaderia/descargas/el-bufalo- de-agua-en-las-americas-comportamiento-y-productividad- 5ta-edicion/
Artículo publicado en “Entorno Ganadero Junio Julio 2026“










