Mtra. Patricia Mora Medina. Departamento de Ciencias Pecuarias. FESC, Universidad Nacional Autónoma de México. UNAM. Experta en Bioética y Bienestar Animal. Co-autora en diversos capítulos en el Libro Bienestar Animal. Editorial Elsevier-2016, Barcelona-España.

Dr. Daniel Mota Rojas. Editor en Jefe del Libro Bienestar animal, una visión global en Iberoamérica. Editorial ELSEVIER-España. Línea de investigación: Fisiopatología del Estrés y Bienestar de los Animales Domésticos, DPAA. Es miembro de la Comisión del Doctorado en Ciencias Biológicas y de la Salud. Profesor del Módulo Preservación del Bienestar Animal. Universidad Autónoma Metropolitana, (UAM), Ciudad de México. [email protected]

Dra. Maria Nelly Cajiao [Representante-Consejera por Latinoamérica ante la Junta Directiva de la World Veterinary Association (WVA) y miembro del Comité de Política y del Grupo de Trabajo en Bienestar Animal de la WVA. Colombia]. Editora asociada Libro Bienestar animal, Editorial Elsevier, España. Profesora Investigadora de Bienestar animal en la Universidad UNIAGRARIA, Bogotá, Colombia.

Dr. Emilio Arch Tirado. Investigador en Ciencias Médicas. Instituto Nacional de Rehabilitación (INR). Línea de investigación en Audiología y aprendizaje con modelo animal. Discapacidad por alteraciones sensoriales (audición, voz, lenguaje y aprendizaje).

Dr. Agustín Orihuela Trujillo. Posdoctorado en Etología en la Universidad de California, Davis en E.U. Co-autor del Libro Bienestar animal. Editorial Elsevier, Barcelona-España. Profesor Investigador en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México. Es el Investigador Mexicano con más artículos científicos publicados en el ámbito de Comportamiento y Bienestar Animal, se le atribuyen más 100 publicaciones en revistas de alto impacto consignadas en el ISI-JCR y SCOPUS. Realiza investigación en el área de bienestar y comportamiento animal aplicado.

Lectura recomendada para la asignatura de BIENESTAR ANIMAL

INTRODUCCIÓN

Cada vez es más frecuente escuchar en la televisión, la radio, los diarios o en las reuniones sociales o de profesionistas, que se aborden temas relacionados con la protección de los animales ante actos de crueldad en diferentes ámbitos de su vida, ya sea de animales de compañía, de trabajo, para la recreación, para su uso en experimentación, o en particular de los de granja, que nos proporcionan alimentos. En la argumentación, es común utilizar indistintamente los conceptos como bienestar animal, trato humanitario y proteccionismo/animalismo. Cuando se debate en torno al bienestar animal, las posiciones suelen ser muy viscerales, subjetivas y en ocasiones sensacionalistas, confundiéndose y mezclándose conceptos como maltrato, derechos de los animales, libertad, tortura, etc., con condicionantes culturales, filosóficos, religiosos… y generalmente desde un punto de vista humano. En la primera parte de este documento consideramos necesario y oportuno dar respuestas a las primeras 5 preguntas frecuentes proporcionando elementos de juicio que permitan al lector ya sean ganaderos, veterinarios, dirigentes de asociaciones protectoras de animales, estudiantes de medicina veterinaria, así como de estudiosos e interesados sobre el tema; formar criterio y tener una opinión informada dejando de lado los juicios morales y la pasión que por los animales sentimos.

  1. ¿Los términos Bienestar animal, trato humanitario y proteccionismo, son iguales?

A partir de la divulgación del Bienestar Animal como ciencia, a menudo, solemos confundir este término con Trato Humanitario o Proteccionismo. Mucha de esa confusión surge porque no hemos establecido claramente las diferencias entre los conceptos. Entendemos claramente que la protección animal y trato humanitario son el primer escalón de una escalera larga, y en la punta; escalones arriba, encontrarás al bienestar animal. Para llegar a comprender de manera integral la ciencia del bienestar animal, se requieren conocimientos sólidos en materia de Fisiología, Patología, Etología, Deontología, entre otras ramas de las ciencias veterinarias. Por ello es importante, retomar la definición de Bienestar Animal enunciada por Broom (1991): “El bienestar de un individuo es su estado en relación con sus intentos de afrontar el ambiente”; mientras que proteccionismo por el contrario tiene como objetivo resguardar, defender o amparar a los animales contra el sufrimiento y el dolor causados directa o indirectamente por el hombre (Romero y Sánchez, 2011), considerando tres vertientes: derecho, el respeto y la moral (Quintanilla, 2008). Y el “Trato humanitario”, lo ha definido la normativa oficial mexicana como al “conjunto de medidas para disminuir la tensión, sufrimiento, traumatismos y dolor de los animales durante su captura, movilización, exhibición, cuarentena, comercialización, aprovechamiento, entrenamiento y sacrificio” (NOM-051-ZOO-1995).

Figura 1. Trato humanitario versus Bienestar animal. Debemos garantizar que el bienestar no se vea comprometido más allá de un nivel éticamente aceptable. Protegerlos y vigilar que el animal mantenga un estado de armonía con su ambiente es importante. Por ello, los objetivos de la investigación científica relacionada con el bienestar de los animales de granja va más allá de protegerlos y de imprimirle sentimientos y pasión que son elementos muy válidos en el ser humano. Sin embargo, para entender la ciencia del bienestar animal es necesario integrar múltiples conceptos de fisiología, patología y neuroetología. Veterinarios y Zootecnistas, aprendamos juntos de bienestar animal, y con criterio y argumentos científicos establezcamos un justo medio, por un lado donde evitemos la crueldad y el dolor en los animales sin lugar a dudas, y por el otro proponer sistemas alternativos con estrategias basadas en el comportamiento de la especie, que nos permitan incrementar la productividad. Desarrollar métodos que permitan evaluar el bienestar de los animales de forma objetiva. Profundizar en la comprensión de los mecanismos cognitivos y neurofisiológicos relacionados con el sufrimiento, las emociones y los mecanismos de adaptación de los animales.

Entonces, la ciencia del bienestar estudia al animal por sí mismo y cuál es su respuesta fisiológica, mental o comportamental a los estímulos del entorno, que pueden ser: alguna práctica zootécnica o quirúrgica, otras personas, otros animales, al arreo, al transporte post-destete, a los factores climáticos, a las instalaciones, al aturdimiento, entre otros. Si su respuesta es favorable y puede contrarrestar al estímulo negativo sin mucha demanda de sus sistemas de control fisiometabólico, el animal mantiene su desempeño físico, esto es, no habrá sobre-esfuerzo y podrá regresar a su estado de homeostasis. Pero, si por el contrario su respuesta es desfavorable, el animal sobrecarga sus sistemas de control fisiológicos, da una respuesta conductual alterada y tiende a reducir su desempeño físico, puede incluso disminuir sus parámetros productivos y/o reproductivos, enfermarse o morir.

En pocas palabras el bienestar estudia al animal y el grado en que le afectan los estímulos del ambiente que le rodea. No es algo que se le proporcione al animal. Mientras que en el trato humanitario se pretende que el ser humano proporcione los recursos necesarios para satisfacer las necesidades o requerimientos del animal cuando éste se encuentra bajo su resguardo. Trato humanitario está más relacionado con “hacer lo correcto para beneficio de ese ser vivo”: darle de comer, sacarlo a pasear, llevarlo al veterinario, ponerle sombra a su corral, construir un corral con cemento para que no se encharque, corregir las goteras en los bebederos, entre otros. Y finalmente, proteccionismo hace referencia a evitar el sufrimiento de los animales, evitar la crueldad, así como procurar que el animal no sienta dolor. Para mayores detalles consulte los siguientes capítulos en el libro “Bienestar animal”. Editorial ELSEVIER-España que le permitirán detallar con precisión estos conceptos (Figura 2):

-Mora-Medina P, et al. 2016. Capítulo 1. Bioética y bienestar animal. pp. 3-14. – Orihuela A. 2016. Capítulo 16. Incrementando el bienestar animal y la producción a través de la etología. Editorial Elsevier. Barcelona, España. pp. 199-209. – Galindo F y Mantexa X. 2016. Capítulo 15. Evaluación científica del bienestar animal. Barcelona, España. pp. 191-198

blankFigura 2. Portada del Libro Bienestar animal. El libro ha sido editado nuevamente por la prestigiosa editorial Holandesa ELSEVIER y la tercera edición está ya disponible como libro impreso y electrónico (eBook), desde el mes de abril del 2016 para toda Iberoamérica. Los editores: Daniel Mota Rojas (México), Antonio Velarde Calvo (España), Stella Maris Huertas (Uruguay) y María Nelly Cajiao (Colombia). ©2016 Elsevier- España. ©Elsevier España -2016. Ya está disponible. Para formato impreso: http://tienda.elsevier.es/bienestar-animal-studentconsult-en-espanol-pb-9788491130260.html. Para formato digital (eBook): http://store.elsevier.com/product.jsp?isbn=9788491130642&_requestid=2815833

  1. ¿Por qué el estudiante de Medicina Veterinaria y Zootecnia debe cursar contenidos relativos a la ciencia del Bienestar Animal en los planes y programas de estudio?

La educación en Bienestar Animal es fundamental para el desarrollo integral de la sociedad ya que es un criterio de sostenibilidad y tema básico en la salud y la producción animal. Más allá de la empatía que los estudiantes de veterinaria sienten por los animales, esto debido a su formación y habilidades únicas en el conocimiento y cuidados hacia los animales (Ortega y cols., 2014); todos los veterinarios de cada país son responsables de la prestación de servicios veterinarios nacionales, es decir, los servicios brindados dentro del marco legislativo y bajo los auspicios de la autoridad gubernamental de un país para garantizar la sanidad y el bienestar de los animales, las poblaciones y los ecosistemas (OIE, 2012). Los veterinarios deben ser los primeros defensores del bienestar de todos los animales, dada la contribución esencial que hacen a la sociedad a través de la producción de alimentos, la compañía que brindan y su utilidad en la investigación biomédica y en la educación. Para cumplir con estas obligaciones el veterinario debe prepararse para enfrentar los grandes retos, ya que para mantener la salud de los animales y garantizar su bienestar, se requiere que los estudiantes de Medicina Veterinaria adquieran conocimientos de asignaturas como patología, fisiología, diagnóstico clínico, bioética y etología para que de forma integral puedan aprender y asimilar el concepto de bienestar animal. Sin duda, la inclusión de aspectos de bienestar animal en los programas de estudio complementará la formación profesional del futuro MVZ.

blankFigura 3. Grupo de estudiantes de la Licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) (Ciudad de México), que demostraron un gran interés y compromiso durante la Asignatura de “Bienestar Animal” (2015). Los veterinarios debemos tratar de dejar a un lado los juicios morales y tomar decisiones con base en argumentos científicos probados, pasemos de ser proteccionistas a ser bienestaristas. Aprendamos a identificar los puntos críticos que nos permitan capacitar y corregir de inmediato las acciones erróneas y rutinarias de nuestro personal en pro del bienestar de los animales, la salud pública, la seguridad alimentaria y las ganancias o utilidades de los ganaderos. Hagamos del bienestar animal una herramienta que lejos de considerarla una amenaza, sea una oportunidad de negocio para los empresarios involucrados en toda la cadena de producción de la proteína animal (leche, carne y huevo). Es nuestra responsabilidad como veterinarios.

Por otro lado, los veterinarios también debemos ser conscientes de que los signos clínicos relacionados con un bienestar físico alterado, también pueden estar ligados a pobre bienestar en los aspectos mentales y comportamentales, no únicamente a factores físicos: vacas lecheras en sistemas intensivos pueden desarrollar calambres musculares por estar alojadas en corrales con áreas destinadas al ejercicio (desplazamiento) muy reducidas. O bien, los animales confinados en jaulas para la experimentación o en los zoológicos con infraestructura tradicional, con espacios reducidos que implican actividad restringida y falta de ejercicio, frustran la expresión de la naturaleza propia de los animales.

blankFigura 4. Estudiantes de Medicina Veterinaria de la Fundación Universitaria Agraria de Colombia UNIAGRARIA al término de la clase del curso de “Bienestar Animal, Etnología y Etología”, impartido por la Dra. María Nelly Cajiao (Bogotá, C
lombia).

Estudiar sobre el comportamiento de los animales de granja (aves, cerdos, bovinos, ovinos y otros), es una herramienta invaluable para detectar si se está afectando su bienestar. Cuando los veterinarios hacemos intervenciones en la infraestructura y el manejo de los animales, como podría ser un cambio de tipo de piso en el vehículo de transporte o una capacitación del personal, es imprescindible realizar evaluaciones del comportamiento antes y después para saber si aquellas mejoran o empeoran el bienestar de los animales. Idealmente, si la intervención lo amerita, se pueden también realizar evaluaciones de la salud de los animales (presencia o ausencia de enfermedades, lesiones, suciedad y otros) y utilizar indicadores fisiológicos, como temperatura, frecuencias cardiaca y respiratoria e indicadores sanguíneos. Muchas veces la evaluación del bienestar de los animales de granja considerará algunas mediciones directas de tipo productivo, tales como peso o condición corporal ganados o perdidos y cantidad de huevos, lana, carne o leche producidos (Gallo, 2016).

Según Recomendaciones de la OIE sobre las competencias mínimas que se esperan de los veterinarios recién licenciados para garantizar Servicios Veterinarios Nacionales de calidad, se señala que en el ámbito del bienestar animal los objetivos específicos de aprendizaje para esta competencia permiten que los recién licenciados sean capaces de:

  • explicar el bienestar animal y las responsabilidades correspondientes de los propietarios, operarios, veterinarios y de otras personas a cargo del cuidado de los animales;
  • identificar los principales problemas de bienestar animal y participar en las medidas correctivas;
  • saber dónde encontrar información actualizada y fiable sobre las reglas y normas locales, nacionales e internacionales de bienestar animal, con el fin de describir métodos de cuidados decentes en los siguientes casos:
  • pequeñas especies,
  • animales silvestres,
  • producción animal;
  • transporte;
  • sacrificio de animales con fines de consumo humano y matanza de animales con fines profilácticos.

Para mayor profundidad sobre el tema revise el documento: Recomendaciones de la OIE sobre las competencias mínimas que se esperan de los veterinarios recién licenciados para garantizar Servicios Veterinarios Nacionales de calidad. 2012. www.oie.int. Paris, Francia.

blankFigura 5. Estudiantes del Módulo del “Preservación del Bienestar Animal” durante la práctica “Monitoreo de signos vitales”, donde adquieren competencias no sólo en el manejo de equipo, sino además aprenden a identificar e interpretar las modificaciones a los signos vitales sin provocar dolor a los animales. Aunque el canino de la raza Gran Danés de nombre “Horacio” no está habituado al manejo de este equipo, los indicadores fisiológicos estables indican que se encuentra sin estrés (Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) campus Xochimilco, Ciudad de México).

De acuerdo a lo descrito por Gallo y Cajiao (2013), las opiniones vertidas por los integrantes de la Mesa de Bienestar Animal en la reunión “Perfil Profesional del Médico Veterinario en Latinoamérica – Visión al 2030-“ indicaron que el Médico Veterinario del 2030 deberá ser capaz de:

– Articular/integrar su formación ética, filosófica, moral y sociocultural con la formación técnica profesional.

– Armonizar y encontrar las soluciones efectivas éticas, humanitarias, médicas y técnicas para trabajar los aspectos de salud pública y producción de forma integral.

– Promover el bienestar animal en la práctica profesional con todas las herramientas disponibles.

– Evitar hacer procedimientos que pongan en riesgo las necesidades de los animales y evitar el dolor.

– Mejorar la producción e inocuidad alimentaria sin afectar el bienestar animal.

– Conocer la legislación y ser capaz de comunicar y generar cambios favorables hacia el bienestar animal.

– Utilizar argumentaciones técnicas/científicas para la racionalización del uso de animales en experimentación, investigación y docencia.

– Reconocer científicamente las necesidades y la etología normal de los animales.

– Identificar problemas de bienestar y proponer soluciones.

– Actuar en la gestión de riesgos y manejo de desastres.

blankFigura 6. Estudiantes de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán-UNAM (México) presentando carteles sobre tópicos de Bienestar Animal. El estudiante de Medicina Veterinaria y Zootecnia debe adquirir las competencias necesarias (conocimientos, habilidades y destrezas) para poder identificar el bienestar de los animales, cualquiera que sea su fin zootécnico (compañía, recreación, producción, enseñanza, investigación, entre otros), por lo cual se deben desarrollar actividades que les permitan intercambiar experiencias y unificar criterios. Con este fin se realizan eventos académicos en donde los alumnos integran los conocimientos de las asignaturas como patología, fisiología, diagnóstico clínico, bioética y etología para que de forma integral puedan aprender y asimilar el concepto de bienestar animal. Sin duda, actividades formales y no formales como la presentación de carteles complementa la formación profesional del futuro MVZ en la Ciencia del Bienestar Animal.

  1. ¿Qué ganadería ofrece mayor nivel de bienestar animal, la intensiva o extensiva?

Frecuentemente se asume la lógica de que los sistemas de producción extensiva o al aire libre son buenos desde el punto de vista de bienestar, debido a que permiten a los animales mayor libertad de elección y de movimientos, y donde éstos sólo entran en contacto con los humanos eventualmente para el tratamiento de alguna enfermedad. No obstante estos sistemas al aire libre, también tienen problemas que si no se manejan adecuadamente atentan contra el bienestar animal; principalmente relacionados con la nutrición, suplemento de agua, falta de sombra, enfermedades parasitarias, condiciones climáticas extremas, cojeras, depredadores o falta de supervisión entre muchas otras (Mota-Rojas et al., 2016a).

En cambio, los sistemas intensivos o confinados se cree que son malos porque la libertad de elección y movimientos están restringidos, sin embargo, esta clasificación no es tan simple, ya que en ambos sistemas existe un factor importante que influye sobre el bienestar, que es el estrés que experimentan los animales (Mota-Rojas et al., 2016a). No debe existir incompatibilidad entre ganadería extensiva e intensiva, las dos pueden y deben coexistir pues no son excluyentes, ni tampoco mejores o peores. La ganadería extensiva sería incapaz de abastecer de proteína animal a la sociedad, y tampoco es la panacea en bienestar pues si pensamos en las condiciones meteorológicas adversas, la acción de los depredadores, las deficiencias nutricionales y los niveles de bioseguridad más bajos, etc., la imagen bucólica que se tiene no es real (Bellés Medall, 2010). La ganadería intensiva debe estar regulada de forma que se garanticen un ambiente y trato adecuado a los animales, así como un control sanitario idóneo, de forma que además sea rentable la cría de estos mismos para la producción de alimentos (Bellés Medall, 2010).

Aprendamos juntos de bienestar animal y con criterio y argumentos científicos establezcamos un justo medio, por un lado donde evitemos la crueldad y el dolor en los animales sin lugar a dudas y por el otro propongamos sistemas alternativos de producción intensiva con estrategias basadas en el comportamiento de la especie, que nos permitan incrementar la productividad. Aprendamos a identificar los puntos críticos que nos permitan capacitar y corregir de inmediato las acciones erróneas y rutinarias de nuestro personal en pro del bienestar de los animales, la salud pública y las ganancias o utilidades de los ganaderos. Hagamos del bienestar animal una herramienta que lejos de considerarla una amenaza, sea una oportunidad de negocio para los empresarios involucrados en toda la cadena de producción de la proteína animal (leche, carne y huevo). Es nuestra responsabilidad como veterinarios. Para mayor profundidad en el tema consulte el Capítulo 13. Bienestar animal y productividad. Libro Bienestar animal, tercera edicipón. Editorial ELSEVIER-España.

  1. ¿Por qué se prohíbe la exhibición de los animales en los circos y se siguen manteniendo las corridas de toros?

Se atribuye que los animales en los circos están potencialmente expuestos a diversos factores estresantes que comprometen su bienestar, principalmente por su incapacidad de adaptarse a un medio que no cubre sus requerimientos naturales, el espacio limitado en el cual son alojados que no permite que expresen un comportamiento propio de su especie (Mota-Rojas et al., 20016b). En cuanto a la falta de adaptación al medio, es importante mencionar que la mayoría de los animales utilizados para los espectáculos dentro de los circos son individuos que no están domesticados (socializados), por lo tanto, viven vidas muy alejados de sus hábitats naturales y grupos sociales, sin considerar que estos animales requieren cuidados especializados que mínimamente les permitan habituarse a su medio (Lossa et al., 2009). En el otro contexto tenemos al toro de lidia, que con base en la evidencia científica se sabe que este animal exhibe intenso dolor provocado por las lesiones de las banderillas, la puya y la espada, o un grado de estrés severo que genera una fatiga muscular extrema y finalmente la muerte a consecuencia del choque hipovolémico ocasionado por la gran pérdida de sangre de la estocada final. Se recomienda consultar el capítulo 8, del libro Bienestar animal. Tercera edición. Editorial Elsevier-España.

Reflexionemos al respecto… Si la ciencia del bienestar pudo probar y ahora es ampliamente aceptado que todos los vertebrados (mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces) son seres sensibles porque tienen la capacidad de sentir dolor, padecer angustia y sufrimiento así como experimentar sentimientos positivos y negativos; entonces en ambos casos (circo y corridas de toros) se exhiben seres sensibles que se enfrentan a estímulos estresantes con consecuencias negativas en los animales (físicas, comportamentales y mentales), por lo tanto se deben prohibir ambos espectáculos.

En los circos introducir la vida silvestre al entretenimiento humano tuvo un gran auge en la exhibición de actos circenses en donde los animales salvajes de diferentes especies y orígenes actuaban realizando trucos excepcionales que eran vistos por un gran número de personas (Tait y Farell, 2010). En ese contexto, no se dimensionó la afectación física, mental o comportamental sobre los animales del circo. Sin embargo, como cualquier otro ser sensible, no están exentos de padecer estrés y en consecuencia desencadenar cambios negativos en su fisiología, su mente y en su comportamiento.

blankFigura 7. Con base en la evidencia científica, se debe establecer un criterio analítico dejando fuera los prejuicios morales, creencias y preferencias sobre esta práctica inapropiada. Con juicio científico, consideramos que la “fiesta brava” NO es un arte si el toro exhibe intenso dolor provocado por las lesiones de las banderillas, la puya y la espada, o un grado de estrés severo que genera una fatiga muscular extrema y finalmente la muerte a consecuencia del choque hipovolémico ocasionado por la gran pérdida de sangre de la estocada final. Para mayor profundidad sobre el tema consulte el capítulo 8, del libro Bienestar animal. Mota-Rojas y cols. 2016. Tercera edición. Editorial Elsevier.

Mucho se ha dicho en favor y en contra del sufrimiento que experimentan los animales en los circos por enfrentarse a condiciones adversas a su naturaleza como las limitaciones de espacio y la pérdida de sus estructuras sociales (por ejemplo, los leones y los tigres en general deambulan más 160 Km2 en su hábitat natural) (Tait yFarell, 2010). En contraposición, y con evidencia científica la Dra. Marthe Kiley-Worthington, especialista en comportamiento animal, no encontró mayores diferencias entre la crueldad y el maltrato físico que recibían los animales en el circo y la que se presenta en otros sistemas de producción de animales.

En ambos sitios obtuvo prácticamente los mismos resultados para los trastornos psicológicos debidos a estrés (medidos a través de las pruebas de salud física, frecuencia de enfermedades “ocupacionales” y manifestación de comportamientos anormales). Aunado a esto hay evidencia científica reciente que ha determinado estereotipias en los animales mantenidos en circos: deambular de un sitio a otro y regresar al mismo punto en grandes felinos debido a la falta de contacto con coespecíficos y por la simpleza de la jaula (sin enriquecimiento) más que por la reducción en las dimensiones de su albergue (Lyons et al 1999; Krawczel et al, 2005). Siendo las estereotipias una forma en la que los grandes felinos, en especial los tigres lidian con cualquier situación estresante como podrían ser las horas previas al acto o el maltrato mental que algunos entrenadores les infringen llevándolos al extremo de realizar conductas no propias de su especie (Yoram, 2002). Otro ejemplo es el vaivén del cuerpo o movimientos de cabeza de arriba hacia abajo en elefantes encadenados por uno de sus miembros con mayor frecuencia de presentación que
n elefantes mantenidos en pequeños grupos dentro de un área limitada por cercos eléctricos (Gruber et al, 2000)

En este mismo tenor de la ciencia del bienestar, en las corridas de toros, los bovinos de lidia están bajo un cúmulo de estímulos estresantes desencadenando en ellos una serie de fenómenos fisiopatológicos que afectan su homeostasis. Para demostrar esto, basta con revisar una crónica taurina y sus consiguientes repeticiones en los segmentos informativos de índole deportiva en donde se observa cómo se lesiona al animal en cada uno de los tercios, sin el menor esbozo de molestia por parte de la audiencia, ya que la principal razón para que el toro se encuentre en el ruedo es que fue criado para ser lidiado (Silva et al, 2006) y mostrar su bravura, acometida, embestida, vivacidad, entre otras.

Para ahondar más al respecto, recomendamos la lectura detallada de la investigación desarrollada por Dávila-Montero M.U. (2013). Osteocondrosis y su relación en la “caída» del toro de lidia. Tesis Doctoral. Facultad de Veterinaria; Universidad de Córdoba.

Con estos argumentos, aún no se entiende por qué no se han prohibido las corridas de toros de lidia. Tal vez los argumentos a favor de mantener las corridas las encontremos en los siguientes puntos algunos de ellos absurdos:

  1. a) Inexistencia de legislación en muchos de nuestros países latinoamericanos que prohíba las acciones que comprometen el bienestar de los toros de lidia.
  2. b) Al ser una especie superdotada, no se considera que el animal sufra o sienta dolor debido a que la raza de lidia dispone de una capacidad de respuesta ante el estrés que difiere mucho del resto de las especies animales.
  3. c) Es una expresión artística y al ser “una expresión artística del Ser Humano” no es sujeto de norma jurídica de prohibición. Así se da cuenta en el marco jurídico de varios países Latinoamericanos en donde prácticamente se valida el maltrato al que son sometidos los toros en las corridas como una expresión artística (García-Arango, 2008). La justificación del arte, es férreamente defendida por los aficionados a la “fiesta brava”, como lo expresa Grave (2002): “…Con esto quiero decir que el uso del toro de lidia en la corrida, se basa en la idea de que la lucha de los animales, al igual que un animal valiente, pone el valor intrínseco de su combate por encima de su propio sufrimiento – y esto es exactamente lo que define su bravura”.
  4. d) Generan altos ingresos económicos. En lugares tan lejanos como Japón, existe una variante de las corridas de toros denominada “pelea de toros” (animal-animal) realizada en espacios abiertos. Pasa de ser una diversión local a un negocio, que en un tiempo fue prohibido por las autoridades, no para evitar comprometer el bienestar animal, sino en virtud del incremento en los precios de los toros dedicados a este tipo de diversión. Posteriormente, la pelea de toros repuntó en varias ciudades de Japón a partir de los años 50, organizando a los productores y promotores en grandes asociaciones para el fomento y su comercialización, llegando incluso a la construcción de un gran domo para dichas exhibiciones. Actualmente es un importante sitio que anualmente atrae a miles de turistas (Isshi, 2006).

En Europa, los aficionados a las corridas de toros han sido contundentes en determinar que la lidia de toros es un importante motor de la economía en España, David Roman escribió un artículo titulado «World News: El tropiezo de los Toros en España», donde claramente se percibe que «El toreo es una industria de 2,5 billones de euros ($ 3.3 millones de dólares americanos), que emplea a más de 10,000 personas en toda España, incluyendo matadores y asistentes, gerentes, los genetistas, los toros y los promotores» (Read, 2014).

Como podemos observar, los animales tanto exhibidos en el circo como los expuestos en las corridas de toros sufren estrés crónico o agudo, respectivamente con manifestaciones negativas en sus aspectos fisiológicos, mentales y comportamentales.

  1. ¿Se deben seguir usando los animales con fines de experimentación?

Recientemente con los avances en la bioética, es una pregunta difícil de responder y más aún considerando que desde tiempos inmemoriales los animales han sido sujeto de experimentación por parte del ser humano para beneficio de él mismo y en favor de los propios animales. Un hecho importante que ejemplifica esta situación lo tenemos en la domesticación como resultado de la interacción animal-humano que ha traído beneficio mutuo para ambos animales humanos y especies animales no humanas domesticadas. Tomando en cuenta que cuando se inició el proceso de domesticación, se establecieron de igual forma una serie de cambios tanto en el hombre como en los animales (Gutiérrez et al, 2007).

Por otro lado, una alta proporción del avance que ha tenido la ciencia médica se ha fundamentado en las investigaciones hechas sobre los animales. Basta con señalar el otorgamiento de los premios Nobel que desde principios del siglo XX, se hace para reconocer a personas o instituciones que hayan llevado a cabo investigaciones, descubrimientos o contribuciones notables en el área médica en beneficio de la humanidad. Por lo que se considera que estos premios han trazado los avances médicos más sobresalientes en el mundo. Cabe hacer énfasis en que de los 104 premios Nobel entregados por el desarrollo de trabajos en Fisiología o Medicina, 88 eran dependientes de la investigación con animales. Esto incluye a todos los premios otorgados por los últimos 30 años. Sin embargo, es necesario reconocer que muchas de estas investigaciones han beneficiado también a los animales: desarrollo de la sutura de vasos sanguíneos en gatos, perros y conejos por Alexis Carrel (1912); el descubrimiento de la insulina hecha por Frederick Grant Banting y John MacLeod usando vacas, perros, peces, cerdos y conejos (1923) (Martínez-Mier y Toledo-Pereyra, 2000); el descubrimiento de la penicilina se debe a las investigaciones empleando ratones de Alexander Fleming, Ernst Chain y Howard Walter Florey (1945); la organización de patrones sociales de comportamiento teniendo como cabeza de las investigaciones a Konrad Lorenz, Nikolas Tinbergen y Karl von Frisc (1973) estudiando aves domésticas y de vida libre así como otros invertebrados; o el desarrollo de las técnicas de trasplante de órganos por Joseph E. Murray y E. Donnall Thomas empleando perros, ratones y conejos (1990); así como el uso de ranas y ratones por John Gurdon y Shinya Yamanaka (2012) para demostrar que las células maduras pueden ser reprogramadas para convertirse en células pluripotenciales.

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Figura 8. La primatóloga Jane Goodall ha pedido instituir un premio Nobel para científicos que no hagan experimentos con animales, pero la historia muestra otra tendencia. En los últimos 110 años, a 80 investigadores que en algún momento lo hicieron, les fue otorgado el preciado galardón en Fisiología y Medicina. Los más célebres son el médico Frederick Grant Banting, descubridor de la insulina, hormona que administró primero en perros diabéticos y luego a pacientes humanos. Joseph Murray, pionero de los trasplantes renales, que ensayó en perros, conejos y ratones, y el fisiólogo Ivan Pavlov, que utilizó perros en sus experimentos de reflejos condicionados (Cárdenas, 2013. Experimentos con animales ¿mal necesario?. ¿Cómo ves? Vol. 15:179:10-14.

Otra razón para usar animales en la investigación se basa en la necesidad de averiguar lo que ocurre en un organismo vivo completo, que es mucho más complejo que la suma de sus partes. En este caso es prácticamente imposible sustituir el uso de animales vivos por métodos alternativos en la investigación (AnimalResearch.info, 2016).

El grupo animal que más es utilizado en laboratorio, en orden decreciente lo encabezan los roedores y lagomorfos (84%); seguido de reptiles, anfibios y peces (9%); y en tercer lugar las aves (6%).

Prácticamente en las instituciones educativas, los porcentajes son similares, aunque además de los animales tradicionalmente denominados como animales de laboratorio, se incluyen ovinos, bovinos y equinos (Mora-Medina et al, 2013), que en varias de las regulaciones nacionales no son considerados como animales de laboratorio (NOM-062-Z00-1999).

En algunas instituciones se justifica el uso de los roedores y lagomorfos como modelos para la investigación (85-90%) porque la gran mayoría de los efectos o reacciones que muestran es muy similar a los que suceden en el humano, su fácil manejo, su bajo costo, su fácil mantenimiento, su reproducción rápida. En menor uso perro, gato y cerdo, siendo más complicado su manejo (Muñoz et al, 2010) y la infraestructura que se requiere para albergarlos.

Es imprescindible señalar que muchos de esos animales han sido creados específicamente para dar respuestas particulares en la investigación de ciertas condiciones, ejemplo de ello son los ratones portadores de mutaciones ob y db que condujeron al descubrimiento de la leptina, molécula clave involucrada en la fisiología del apetito y la regulación energética. Estos ratones se emplean como modelos de estudio de la Diabetes Humana Tipo 2 (Arias-Díaz y Balibrea, 2007); o el ratón Nude (nu/nu) como modelo animal de inmunodeficiencia (Carbone y Maschi, 2006).

Entonces, nuestra respuesta a la pregunta planteada es: “sí, se deben seguir usando los animales con fines de experimentación ya que su prohibición traería atrasos en el progreso de los avances científicos en el campo de la medicina”. De hecho, mientras se sigan empleando los animales para la investigación y la enseñanza, es más que fundamental, garantizar su bienestar. Por eso se deben exigir, con minucioso rigor científico, elementos básicos mínimos que deban observarse para el bienestar de los animales de laboratorio. Entre ellos, destacamos cumplir con las 3R´s, mínimo número de manipulaciones y evitar perturbarlo; ofrecer espacio confortable y seguro evitando exposición a daños y riesgo de fugas o ingreso de otra fauna; los alojamientos deberán ser los apropiados a la especie y para los fines de que se trate y lograr los objetivos del experimento, ensayo o validación con el mínimo de variables de tiempo y sobre todo de animales (Concepción et al, 2007).

Cada uno de los elementos arriba mencionados deberá ser evaluado de manera continua y mejorando cada vez las condiciones del animal en cuanto a su bienestar se refiere, presentando los resultados a la comunidad científica, así como a la sociedad para asegurar que se garantiza el bienestar de los animales y ser transparentes con el manejo que se hace de ellos, del grado de dolor al que son expuestos y de la validez de los resultados obtenidos (Mercado et al, 2013). Nos parece oportuno mencionar que también las políticas de aceptación de artículos para ser publicados en revistas científicas o de divulgación deberían vigilar que los estudios realizados cuenten con la aprobación de los respectivos comités de bioética en donde se haga constar que se respetó el bienestar de los animales al realizar las fases experimentales.

Pero lo anterior, no es un listado de buenas intenciones de la voluntad humana. Todos los principios del manejo de los animales de laboratorio han sido regulados, esto es, los gobiernos de muchos de nuestros países han generado, un estudio previo de validez científica e importancia para la sociedad una serie de documentos que permiten que los principios del bienestar sean cubiertos en aquellos animales que se destinan a la experimentación, constatación o de enseñanza. Aunque muchas de estas regulaciones ya cuentan con principios obsoletos, es responsabilidad de todos los involucrados participar, sobre bases científicas, para actualizar el marco legal aplicable en este importante rubro de la experimentación sobre animales (Mora-Medina, 2012a).

Por ello, más que satanizar el uso de los animales en los procesos experimentales, tanto de la investigación o en la docencia, deberemos ser más exigentes en garantizar, regular y sobretodo cumplir y hacer cumplir el bienestar de dichos animales, esto será a través de la concientización de los investigadores, los profesores, los alumnos (Mora-Medina et al, 2012b) y todo el personal involucrado en la investigación o en la enseñanza, con la finalidad de que quede claro que no estamos incluyendo un “elemento” más de los materiales y métodos para la investigación o para la sesión práctica de docencia (como podrían ser los reactivos, cristalería, equipos), sino que estamos introduciendo en la experimentación “seres vivos, animales sintientes” al dolor, al miedo, angustia o placer, igual que los animales no humanos. Y al igual que nosotros, se enferman, tienen hambre, sed, calor, frío. Si estos no son suficientes argumentos para garantizar el bienestar de los animales, entonces se deberán emplear los argumentos en el lenguaje propio de los investigadores sobre la validez de los resultados de la investigación: “la buena calidad de las investigaciones depende del bienestar animal” (OIE, 2015). Sin embargo también ser enfáticos para exigir dentro de los grupos de investigación a los Médicos Veterinarios quienes contamos con el conocimiento, habilidades y destrezas para recomendar acciones para la mejora del bienestar o limitar procedimientos en los cuales el bienestar de los animales se vea comprometido.

Para mayor información sobre los requerimientos de los animales destinados a la experimentación o a la enseñanza, sugerimos consultar los documentos Code of Practice for the Housing and Care of Animals Bred, Supplied or Used for Scientific Purposes (2014), UK. Extract. Fish, Amphibians, Reptiles and Cephalopods y el Code of Practice for the Housing and Care of Animals Bred, Supplied or Used for Scientific Purposes (2014), UK.

Para concluir nuestra argumentación, incluimos la reflexión hecha por el Dr. D. Vicente Gaudioso Lacasa al pronunciar un discurso sobre Explotación y Bienestar animal: de los “derechos” a las “libertades”, en lo que concierne a Bienestar de los animales de laboratorio o experimentación: “El futuro del uso de animales de laboratorio para investigaciones biomédicas tenderá a ser cada vez más restringido y limitado a aquellos protocolos que cumplan todos y cada uno de los criterios siguientes: que no exista un modelo alternativo, “in vitro” o similares, que no pueda ejecutarse con humanos, con las oportunas garantías éticas, y que la renuncia a utilizar an
males para la investigación evite o ralentice significativamente avances importantes para prevenir, controlar o tratar amenazas para la vida”
(Gaudioso, 2014).

blankFigura 9. Los animales con fines de experimentación se deben seguir usando, ya que su prohibición traería atrasos en el progreso de los avances científicos en el campo de la medicina. Los animales de laboratorio, viven en condiciones excepcionales de higiene, esterilidad y con alimento especial. En Europa desde el siglo XIX se establecieron estrictas normas para limitar o evitar en lo posible el dolor de animales de laboratorio y existe la Convención para la protección de los animales vertebrados utilizados en experimentos y otros procedimientos científicos. En México hay muchas disposiciones legales que regulan el tema, entre ellas la Ley General de Vida Silvestre (2006), la Ley General de Sanidad Animal (2007) y la Norma Oficial Mexicana NOM-062-ZOO-1999 con las especificaciones técnicas para la producción, cuidado y uso de los animales de laboratorio.

CONCLUSIONES

Como se ha percibido, éstas y otras preguntas han generado controversia entre la sociedad, sin embargo, es básico tener claro que para responderlas debe prevalecer el criterio científico, y en ocasiones el razonamiento científico parte de un postulado ético, por lo que es importante dejar claro que para tomar una decisión ya sea sobre la vida y el destino de los animales o de las acciones que tomemos y su repercusión en ellos, se deberán siempre anteponer los principios de la ciencia del bienestar animal y para ello los médicos veterinarios tenemos la responsabilidad de capacitarnos continuamente para elevar día con día el bienestar de todos los animales. Tener presente que no siempre nuestros conocimientos técnicos encontrarán eco en los argumentos económicos, sin embargo nuestra participación debe conducirse éticamente buscando el equilibrio en beneficio de los animales e integrar el concepto de una sola salud. Esta es la primera entrega de “Temas controversiales y preguntas frecuentes en bienestar animal”, estaremos haciendo contacto contigo en breve con la segunda entrega.

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