Prof. Dr. Fabio Napolitano.Scuola di Scienze Agrarie, Forestali, Alimentari ed Ambientali, Università degli Studi della Basilicata, Potenza, Italy. Es autor de 107 artículos científicos indexados con 1596 citas y un índice H de 24 (Scopus, 5 de mayo de 2018). Editor en Jefe de la revista “Journal of Buffalo Science” Lifescience Global, Canadá.

Dr. Daniel Mota Rojas. Neurofisiología del estrés, comportamiento y bienestar de los animales domésticos y silvestres. Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), México. Editor del Libro Bienestar Animal. Elsevier. España. Pertenece al Consejo editorial de la revista “Journal of Buffalo Science” Lifescience Global, Canadá. [email protected]

Dra. Patricia Mora Medina. Departamento de Ciencias Pecuarias. FESC. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Dr. Jesús Alfredo Berdugo-Gutiérrez. Latin American Center for the Study of Buffalo, Colombia. Grupo de Investigación en Reproducción Animal y Salud de Hato. FMVZ-Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. Asociación Colombiana de Criadores de Búfalos. Medellín, Colombia.

MVZ. José Nava Adame. Grupo selecto de MVZ´s y Posgrado. Área de Neurofisiología del estrés y bienestar de los animales domésticos y silvestres. UAM. México.

Dr. Jhon Didier Ruíz-Buitrago. Decano FMVZ-Universidad CES, Medellín, Colombia. Asociación Colombiana de Criadores de Búfalos, Medellín Colombia.

Dra. Isabel Guerrero-Legarreta. Departamento de Biotecnología, Profesora Emérita. Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. México.

Introducción

La conducta materna es el proceso que resulta de los cambios marcados en los perfiles hormonales de todas las hembras mamíferas (Wakerley et al., 1994) incluyendo a la búfala, cuyo fin lleva a la madre a mantener la calma, a proteger a sus crías y finalmente a establecer al amamantamiento (Spinka et al, 2000, Alonso-Spilsbury et al., 2006).

Diferentes especies utilizan diversas modalidades sensoriales para la interacción madre-cría (Olazábal et al., 2013b). El olfato en el inicio del comportamiento materno, no puede generalizarse en todas las especies, por ejemplo en ratas, el olfato no es necesario, mientras que en ovejas es indispensable, al menos para las madres sin previa experiencia materna. La visión y olfato materno son factores fundamentales para establecer el vínculo vaca-becerro y la consecuente inhibición de LH (Griffith y Williams, 1996). Si deseas profundizar sobre la importancia del olfato y su efecto en el comportamiento y bienestar animal te recomendamos consultes: Mota-Rojas, D., Orihuela, A., Napolitano, F., et al. 2018. Invited review: Olfaction in animal behaviour and welfare. CAB Reviews. 13, 1–13. https://doi.org/10.1079/PAVSNNR201813030.

Tras el parto, la hembra inicia su comportamiento maternal mediante el cuidado, lamido y establecimiento de la relación con la cría, a este proceso se le llama también vínculo o impronta materna (Abitbol y Inglish, 1997). Ha sido demostrado que el cuidado materno y lamido influyen en el desarrollo cerebral, en el comportamiento, en las habilidades sociales y emocionales para relacionarse en las crías de muchos mamíferos (Hess, 2008).

Tratando de explicar el origen del estudio del vínculo madre cría, no podemos dejar de mencionar a Konrad Lorenz quién fue un médico austríaco investigador de la conducta animal y fundador de una ciencia que se llamó etología. Por sus importantes investigaciones científicas obtuvo el premio Nobel de Medicina en 1973. Él llamó “imprinting” (podría traducirse como impronta) a la huella que queda en el cerebro de los recién nacidos con la imagen de su madre o del primer ser que encuentra al salir del cascarón (Canavari, 2005). Otras definiciones podrían ser:

  • Rápida adquisición de una preferencia clara y estable por un tipo particular de estímulo al que se expone el animal durante un periodo muy breve de su desarrollo, denominado periodo sensible (Maier 2001).
  • Es la formación rápida de una fijación permanente entre el animal y un objeto notorio de su entorno, como pudiera ser su madre durante el periodo pos-natal precoz (Fraser 1980).

Para el desarrollo y fortalecimiento del vínculo madre-cría el lamido es esencial. La conducta de lamer a las crías es propia de la gran mayoría de los mamíferos, los camellos y los cerdos son algunas excepciones. La cantidad de cuidado materno recibido durante la vida temprana repercute en el patrón de comportamiento y en el aprendizaje en cachorros de dos meses de edad, así como también contribuye a mejorar las relaciones con otros individuos (Guardini, et al., 2017).

En la presente revisión destacamos la importancia de la conducta materna de la búfala, sus semejanzas con otras especies de rumiantes y enfatizamos la relevancia del proceso de improntación en la vinculación madre-cría.

EL COMPORTAMIENTO MATERNO

La descendencia de los mamíferos de diferentes especies nace con distinto grado de madurez en términos de desarrollo motor, sensorial o de termorregulación. En consecuencia, el comportamiento de la madre, que debe ser perfectamente adaptado a las necesidades del recién nacido, varía según el grado de desarrollo de sus crías al nacimiento (Poindron 2005; Mora-Medina 2016). El comportamiento materno es un proceso que resulta de una combinación de factores neuronales, humorales y sensoriales, y está diseñado para dar lugar a que la madre alimente y cuide individualmente a su descendencia mediante la manifestación de diversos patrones de conducta orientados a asegurar la viabilidad de las crías (Ramírez et al.,2011). El estado de desarrollo de los recién nacidos también varía con el tamaño de la camada, al igual que de los patrones de interacción madre-cría (Nowak et al.,2000). Por lo tanto, en las especies altriciales (es decir, cánidos, félidos, la mayoría de los roedores y lagomorfos, entre otros), la madre construye un nido, o busca una zona protegida en la que da a luz a una gran camada de recién nacidos que no están completamente desarrollados y tienen limitadas las capacidades sensoriales y del aparato locomotor.

Dado que la interacción madre-cría comienza en el interior del nido, no suele depender en gran medida de reconocimiento mutuo, sino, más bien, en la continuidad de la relación (González-Mariscal y Poindron 2002; Numan et al., 2006). En un tipo intermedio de mamíferos, llamado “tranportados o albergados por la madre”, los sistemas sensoriales de los recién nacidos son funcionales, pero la termorregulación es ineficiente -como en los cerdos- y sus capacidades locomotoras limitadas. Esto es característico de los marsupiales (matricolia interna) y primates (matricolia externa). Las madres y los recién nacidos de este tipo de mamíferos deben, por lo tanto, resolver tanto los problemas comunes e individuales durante el período perinatal (Nowak et al.,2000; González-Mariscal y Poindron 2002; Numan et al., 2006).

Las especies precoces (la mayoría de los ungulados) como la búfala, se caracterizan por una cría completamente desarrollada que es capaz de seguir a la madre poco después del nacimiento (sólo 30 minutos), y que empiezan a mamar dentro de 1 h (Nowak et al.,2000) (Fig. 1). Estas crías también son capaces de percibir señales olfativas, acústicas, visuales y táctiles del medio ambiente (González-Mariscal y Poindron 2002; Numan et al.,2006).

Figura 1. Interacción madre-bucerro. El comportamiento materno es un proceso que resulta de una combinación de factores neuronales, humorales y sensoriales, y está diseñado para dar lugar a que la madre alimente y cuide individualmente a su descendencia mediante la manifestación de diversos patrones de conducta orientados a asegurar la viabilidad de las crías. En lo que respecta al contacto directo, al inicio de la interacción madre-cría, la combinación de la estimulación al nacer y la lactancia, constituyen un sustrato ideal para el desarrollo del vínculo mutuo. La integración madre-cría es importante para la supervivencia y el desarrollo del comportamiento y la madre juega un papel clave en el fomento de dicha cohesión social. Por lo tanto, el desarrollo de la familiaridad social es quizás la etapa más temprana en el proceso de establecimiento de las relaciones sociales y, en consecuencia, es crucial para el desarrollo social normal de los individuos.

¿CÓMO FUNCIONA LA IMPRONTA?

El aprendizaje es un complejo proceso que involucra la adquisición, almacenamiento y recuperación de información lo cual forma la memoria y el cúmulo de memoria a largo plazo consolida el comportamiento aprendido (Fraser 1980, Horn 1981). El tiempo necesario para formar la memoria que varía entre especies (Alcock 1993), pero inicia en un periodo crítico o sensitivo en la vida del animal en el cual se produce cierto aprendizaje importante para su desarrollo como especie (Fraser 1980; Mandujano-Camacho, 2010). Una impronta forzada no es efectiva al paso del tiempo como lo es la impronta natural que ocurre en el momento preciso, bajo el contexto conductual correcto, permitiendo que la conducta trascienda en el tiempo. Algunos de los periodos críticos coinciden con episodios de actuación aguda de los sentidos como la visión, la audición, el olfato e incluso el tacto, de tal forma que quizá la impronta se dispara con base en el sentido dominante de la especie, además del estado de motivación apropiadamente orientado (Fraser 1980, Maier 2001). Esto ayuda a que el contacto social temprano determine el carácter del comportamiento social como adulto (Mandujano-Camacho, 2010).

IMPRONTACIÓN

Para los padres, el reconocimiento de la descendencia favorece el cuidado dirigido de los padres hacia sus propias crías, limita su gasto de energía y asegura su éxito reproductivo. Además, para las crías, el reconocimiento de los padres es esencial para su propio bienestar y supervivencia, ya que en la mayoría de las especies gregarias, las madres, solo alimentan a sus propios descendientes (Charrier et al. 2003). Asimismo, durante los primeros meses de vida, son las madres de todas las especies de mamíferos las que constituyen el contacto social más importante para sus crías, ya que facilitan además del alimento y cuidados, la adquisición de información sobre los entornos físicos y sociales (Coulon et al. 2011). Por ello y con el fin de garantizar la sobrevivencia de las crías, se debe desarrollar el vínculo madre cría que tiene lugar durante e inmediatamente después del parto.

Figura 2. Se ha observado que en las razas de búfalos Murrah y Surti, se desarrolla el comportamiento epimelético (cuidado y atención de la madre hacia la cría). Inmediatamente después del nacimiento, la madre se pone de pie (Dubey, et al, 2018) lame a la cría y la olfatea (Yadav, et al, 2009), con esta actividad, la búfala (Dubey, et al, 2018) estimula el centro respiratorio, la circulación, la micción y la defecación del becerro (Dubey, et al, 2018).

Al pasar por el canal de parto, el bucerro produce estimulación cervico-vaginal activando al hipotálamo, liberando oxitocina y esta hormona actúa sobre el bulbo olfatorio de la búfala, lo que a su vez, permite la secreción de dopamina, la cual inicia el período sensible durante el cual la madre identifica a su propio becerro (Singh, et al, 2017). En vacas lecheras, el contacto de 5 minutos con su ternero inmediatamente después del parto, es suficiente para la formación de un vínculo fuerte y específico entre la madre y su cría (Hudson and Mullord, 1977; Johnsen et al, 2015b). En ganado de carne, durante el lamido de las crías y las membranas fetales, las vacas frecuentemente ingieren algo o toda la placenta 2–6 h después del parto (Von Keyserlingk and Weary, 2007). El tiempo dedicado
este comportamiento es mayor en la búfala multigesta que en primerizas (Yadav, et al, 2009) y esto es similar a lo que se ha observado en otros rumiantes.

Figura 3. Placentofagia. La limpieza del neonato y la ingesta del líquido amniótico y de la placenta es un comportamiento muy común en los mamíferos (Abitbol y Inglisn, 1997), excepto en los mamíferos acuáticos (cetáceos) o semiacuáticos (pinnípedos) (Lévy, 2016) y se ha comprobado que existe una correlación positiva entre la ingesta del líquido amniótico y el consumo de la placenta, en el desarrollo del vínculo entre la madre y crías (Abitbol y Inglish, 1997; Dunbar, et al., 1981).

blankLas pautas de comportamiento de las crías inician levantando la cabeza, colocándose en posición ventral-esternal, seguidas de intentos vacilantes y secuenciales para ponerse de pie, primero los miembros torácicos y posteriormente los pélvicos. Estos movimientos le permiten acceder a la ubre y alimentarse (Dubey, et al, 2018). Otra de las conductas es emitirvocalizaciones, las cuales tienen el objetivo de llamar la atención de la madre, como parte de la estrategia de sobrevivencia de la cría (Dubey et al, 2018; Yadav et al, 2009).

Figura 4. En las especies precociales como el búfalo (la mayoría de los ungulados) la cría se caracteriza por nacer completamente desarrollada ya que el bucerro es capaz de seguir a la madre poco después del nacimiento (sólo 30 minutos), y pueden empezar a mamar en menos de 1 hora. Los bucerros son capaces de percibir señales olfativas, acústicas, visuales y táctiles del medio ambiente.

blankEn cuanto al comportamiento de las madres, en sistemas extensivos, se ha documentado que siendo animales presa como es el caso del búfalo, mantienen ocultas a sus crías recién nacidas por varios días post-parto, volviendo a ellas por la noche para alimentarlas, lo cual garantiza la sobrevivencia de las crías (De Rosa, et al, 2009b). El comportamiento de ocultamiento de las crías, también se presenta en los terneros de carne de la raza Curraleiro Pé Duro, ganado naturalizado en Brasil, comouna estrategia que muestran también los ungulados silvestres para protegerse de sus depredadores.

Figura 5. Amamantamiento del bucerro. Las pautas de comportamiento de las crías inician levantando la cabeza, colocándose en posición ventral-esternal, seguidas de intentos vacilantes y secuenciales para ponerse de pie, primero los miembros torácicos y posteriormente los pélvicos. Estos movimientos le permiten acceder a la ubre y alimentarse.

blankCon respecto al comportamiento neonatal posparto, éste depende del tipo de comportamiento materno. En el búfalo Surti se ha observado que madres categorizadas como muy agresivas y atentas para proteger a su ternero, paren a crías que presentan menor tiempo para acceder a la ubre y destinan mayor tiempo para alimentarse, en comparación con becerros de madres indiferentes o apáticas (Dubey, et al., 2018).

Si deseas seguir actualizándote en temas relacionados con el Búfalo, te invitamos a que consultes la revista Journal of Buffalo Science(Figura 6) en la siguiente liga:

Figura 6. Portada de la revista “Journal of Buffalo Sciences”.

http://www.lifescienceglobal.com/journals/journal-of-buffalo-science

CONCLUSIONES

Diversos estudios realizados en mamíferos recién nacidos han demostrado que la expresión del comportamiento materno influye directamente con la supervivencia neonatal, ya que las tasas de mortalidad existentes entre el nacimiento y el destete se encuentran relacionadas con la conducta materna y neonatal.

La conducta materna es el proceso que resulta de los cambios marcados en los perfiles hormonales de todas las hembras mamíferas, cuyo fin lleva a la madre a mantener la calma, a proteger a sus crías y finalmente a establecer al amamantamiento. Después de la expulsión del bucerro, la búfala inicia su comportamiento maternal mediante el cuidado, lamido y establecimiento de la relación con la cría o proceso de improntación materna. Ha sido demostrado que el cuidado materno y lamido influyen en el desarrollo cerebral, en el comportamiento, en las habilidades sociales y emocionales para relacionarse en las crías de muchos mamíferos.

La conducta de lamer a las crías es propia de la gran mayoría de los mamíferos, los camellos y los cerdos son algunas excepciones.El lamido de la cría y la ingestión del líquido amniótico contribuye no sólo a que la cría se seque más rápido disminuyendo el riesgo de hipotermia; lamer la zona anogenital, permite que la hembra aprenda a reconocer el olor de su bucerro. La cantidad de cuidado materno recibido durante la vida temprana repercute en el patrón de comportamiento y en el aprendizaje de los bucerros, así como también contribuye a mejorar las relaciones entre sus congéneres.

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