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El incremento de las importaciones, la apertura de nuevos mercados y el crecimiento en el consumo de carne de cerdo han llevado al sector porcino de Costa Rica a evolucionar hacia una industria más competitiva y con una mayor tecnificación. Según datos del último censo agropecuario, en Costa Rica existen alrededor de 14.600 granjas productoras de cerdos, con una población de 400.000 ejemplares. De estas granjas, más de un 82% son explotaciones pequeñas con menos de diez cerdos; el resto son granjas de mayor escala, que producen el 80% de la carne de cerdo del país.

Tendencias actuales

En los últimos años, el sector porcino de Costa Rica ha tendido a aumentar el tamaño de las granjas. Este crecimiento ha llevado a mayores esfuerzos económicos y tecnológicos por parte de los porcicultores del país. Un claro ejemplo de tecnificación lo vemos en las inversiones realizadas por muchos productores con el fin de mejorar la genética de sus animales, con una apuesta por genéticas superiores que contribuyen a producir más carne y de mayor calidad. Esta mejora se ha reflejado en el incremento del rendimiento de los cerdos, que ha pasado de animales con un promedio de entre 70 y 75 kg, a animales de entre 80 y 85 kg.

Un comercio creciente

Los tratados de libre comercio han llevado a una mayor competencia en el porcino costarricense ya que, debido a estos acuerdos comerciales, la carne local debe competir con el producto que llega de países como Canadá, Estados Unidos y Chile, de los cuales se importan alrededor de 5.000 toneladas de carne de cerdo por año. Esta situación ha llevado a muchos porcicultores a solicitar medidas contra las importaciones por los altos costos de la producción local.

La aprobación de los tratados de libre comercio también ha supuesto una oportunidad para exportar hacia mercados de alto valor como Hong Kong, Corea del Sur, Japón y China, países a los que se exportan sobre unas 500 toneladas de carne de cerdo por año. En el caso del gigante asiático, el tratado fue aprobado en 2018 y supuso una de las mayores oportunidades de crecimiento para el porcino costarricense, dado que China es el segundo mayor consumidor de carne de cerdo per cápita, solo por detrás de la Unión Europea.

Así pues, la llegada de grandes cantidades de carne que compiten directamente con el producto local y la oportunidad para exportar a grandes mercados han llevado al sector a tener una industria más competitiva a nivel internacional, que debe enfrentarse a estilos productivos mucho más eficientes que las de Costa Rica.

Nave de gestación en una granja costarricense.

Consumo en alza

A su vez, el incremento de las importaciones y la abertura de nuevos mercados han ido acompañados por el crecimiento del consumo: desde el año 2017, el consumo de carne de cerdo per cápita en Costa Rica ha superado al de vacuno. También han contribuido a dicho crecimiento factores como la mayor diversificación de cortes, una mejora de la genética y, con ello, de la calidad del producto, y la estabilidad de los precios.

Según cifras de la Cámara Nacional de Porcicultores, el consumo de carne de cerdo se elevó de los 11,55 kg por persona y año en 2014 a 15,41 kg por persona y año en 2018, solo superado por la carne de pollo. Además, en 2016 Costa Rica fue el país centroamericano que registró el mayor consumo per cápita anual, por delante de Panamá, Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador. Este hecho también contribuyó a que, ese mismo año, la industria de la carne de cerdo fuese de los pocos sectores costarricenses en cumplir los objetivos anuales de producción.

El comportamiento del mercado de cerdo en Costa Rica también se ha reflejado en el volumen de animales sacrificados por año. Datos del Consejo Nacional de Producción indican que en el año 2014 se sacrificaron 513.279 cerdos, frente a los 601.436 del último año.

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La bioseguridad, una prioridad

Costa Rica fue reconocido oficialmente como país libre de la peste porcina clásica (PPC) en la 86ª Asamblea Mundial de Delegados de la Organización Mundial de la Salud Animal, celebrada en 2018. Dicho reconocimiento le otorga un estatus sanitario oficial, gracias a que en el país no existe la enfermedad y se han cumplido las condiciones de legislación, servicios veterinarios, estrategia de control y erradicación, sistema de identificación de los animales, control de sus desplazamientos y diagnóstico de laboratorio, entre otros.

No obstante, los porcicultores costarricenses y del resto de la región centroamericana no bajan la guardia y, en el último año, desde el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura se han reforzado los controles sanitarios para evitar la aparición de la peste porcina africana (PPA) en América. En este sentido, se han reforzado los controles sanitarios en fronteras, el manejo de desperdicios alimentarios de aviones y barcos, la atención a los signos clínicos del porcino en las granjas para eventuales reportes a los servicios oficiales de sanidad, así como el incremento de las medidas de bioseguridad.

Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno