Redacción BM Editores.
El Consejo Nacional Agropecuario (CNA) señaló que fortalecer el sector agropecuario es una decisión estratégica para evitar la descapitalización del campo, proteger la seguridad alimentaria y garantizar precios estables para los consumidores, así como el empleo en las regiones rurales.
Por ello, el organismo ha aceptado la invitación para construir un Sistema Nacional de Ordenamiento y Comercialización Agropecuaria, proponiendo tres ejes:
Impulsar la agricultura por contrato, junto con financiamiento competitivo, seguros y mecanismos de cobertura cambiaria, para reducir riesgos y brindar certidumbre en precios, volúmenes y condiciones de venta desde la siembra.
Reconocer la diversidad del campo mexicano, con instrumentos diferenciados para pequeños, medianos y grandes productores, bajo esquemas escalonados, progresivos y corresponsables.
Implementar apoyos directos y focalizados a la comercialización, activados únicamente cuando el mercado no cubra los costos de producción ni una rentabilidad mínima, garantizando un ingreso objetivo al productor.
El CNA hizo, un llamado a construir, de manera conjunta entre autoridades, productores y los distintos actores de la cadena agroalimentaria, soluciones que fortalezcan al campo mexicano dentro de un marco de libre comercio, seguridad, certidumbre jurídica y corresponsabilidad.
Reconoció que, para avanzar hacia un sistema agroalimentario justo, se tienen que enfrentar retos complejos, que no se lograrán superar si no incluyen apoyos económicos gubernamentales.
La organización sostiene que, las soluciones para el sector de granos no pasan por el aislamiento comercial ni por esquemas de compras gubernamentales con precios oficiales que distorsionan los mercados y encarecen los alimentos. El campo requiere de apoyos que fortalezcan la productividad, reduzcan riesgos y otorguen certidumbre a productores, compradores y consumidores.
El CNA reafirma la importancia de preservar y fortalecer el T-MEC como instrumento estratégico para el crecimiento económico, la certidumbre comercial, la integración regional del sector agroalimentario, la generación de empleos y la atracción de financiamiento.
Su correcta implementación garantiza reglas claras y condiciones equitativas para los productores mexicanos, permite atender de manera estructural los retos del campo y asegurar el abasto de alimentos a precios competitivos para la población.
El T-MEC no es el origen de los problemas de rentabilidad del sector de granos en México. Por el contrario, ha sido un instrumento clave para asegurar el abasto y la producción de proteínas a precios accesibles. Los desafíos actuales responden a desventajas estructurales frente a otros países, derivadas de asimetrías en subsidios, financiamiento, acceso a tecnología y mecanismos de gestión de riesgos, agravadas por la volatilidad internacional y el cambio climático.
El CNA reconoce y valora la disposición permanente al diálogo del Gobierno de México para establecer apoyos a la comercialización que incentiven la productividad y la rentabilidad, más allá del acopio o la compra directa de cosechas, de forma que los productores compitan en condiciones equitativas con nuestros socios comerciales.









