Redacción BM Editores.
El pasado 18 de febrero, las médicas y los médicos veterinarios del país, se manifestaron en una marcha nacional que se desarrolló en varias ciudades del país… el fin, que se ponga un alto al acoso y al hostigamiento presencial y vía digital, la extorsión y el vandalismo que muchos de los profesionistas del ramo han tenido que soportar. Además de pedir justicia por el asesinato del MVZ Héctor Hernández Cañas, quien fue ultimado presuntamente por los dueños de una perrita Yorshire, misma a la que había intervenido quirúrgicamente para extraerle un hueso que le obstruía el esófago, y que lamentablemente murió por complicaciones después de la operación. El hecho se suscitó el pasado 11 de febrero en Tultepec, Estado de México, han pasado dos semanas, y aún no se sabe si siguen prófugos o ya los detuvieron.
Bajo la consigna “ni un veterinario más”, la denominada “Marcha Nacional por la discriminación de la Medicina Veterinaria y Zootecnia”, se llevó a cabo en varias ciudades importantes del País, entre ellas, Pachuca, Chihuahua, Zacatecas, San Luis Potosí, Cancún y Playa del Carmen, Mérida, Monterrey, La Paz, Tampico, Reynosa, Aguascalientes, León, Tuxtla Gutiérrez, Durango, Guadalajara, la Ciudad de México, también se realizaron protestas en ciudades del Estado de México, Sonora, Guerrero, Michoacán, Morelos, Veracruz, entre otras entidades.
El hostigamiento hacia los médicos veterinarios se ha vuelto una constante, y se ha extendido a las redes sociales, un paraíso para los “anónimos”, que, bajo un velo de impunidad, se convierten en una “santa inquisición”, condenando a quienes consideran “impuros”. Lo terrible es cuando del acoso digital se pasa a la agresión física, que en ocasiones es mortal. Según el MVZ Miguel Torres Bautista, en una búsqueda personal, encontró registros de que 19 veterinarios han sido asesinados desde el 2019 a la fecha.
Uno de los objetivos de la marcha en la Ciudad de México, fue llegar hasta el Senado de la República y al Congreso de la CDMX, con el fin de entregar un pliego petitorio con sus exigencias de “incluir la figura del Médico Veterinario dentro de la Ley de Bienestar Animal, recientemente aprobada por el Congreso, y reformas al código penal para sanciones más severas en este tipo de agresiones”, (según consignó el medio Enfoque Noticias).
Días antes, la Federación de Médicos Veterinarios del país, a través de su presidenta la Dra. Laura Arvizu Tovar, en sus redes sociales, había condenado el hecho del ataque al Médico ultimado, y más adelante compartió el Decálogo de los “Derechos de las Médicas y Médicos Veterinarios Zootecnistas y los Responsables de Animales, en los Servicios de Atención Médica”, donde establece que se trata de una “herramienta que promueve y permite una relación armónica y de cordialidad entre las y los profesionales de la salud animal y los usuarios de sus servicios, al establecer los derechos de las partes involucradas y con ello, dilucidar de forma amigable y de buena fe los posibles conflictos derivados de la prestación de los servicios médicos veterinarios”.
En una encuesta que realizamos hace algunos años en calles de la Ciudad de México, pudimos constatar que, según las respuestas, la labor del Médico Veterinario era cuidar y curar “perritos” y “gatitos”, y otros animales de compañía… a eso se reducía el campo laboral del profesionista en la salud animal, según los encuestados. Pero la realidad es diferente, y su labor es de suma importancia dentro de la sociedad, ya que algunos médicos enfocan sus conocimientos a la prevención de la salud pública al estar al pendiente de las enfermedades zoonóticas, además de la producción de proteína animal y el bienestar de los animales de producción, de zoológicos, de clubes hípicos, exóticos, y por supuesto, de los domésticos como lo son las distintas mascotas.
Además, no hay que olvidar la labor social del MVZ, ya que muchos de ellos, de forma independiente se convierten en pequeños empresarios con todas sus obligaciones fiscales, y son creadores de fuentes de empleos.
Así que Sres. Autoridad, volteen a ver a la Médica y Médico Veterinario, denle la importancia que merece el gremio, y bríndele la seguridad que tanto requieren. Y a la sociedad, ténganle el respeto que merece la profesión y la labor que desarrollan, ya que en mucho colaboran para el bien del país.
El MVZ atiende al animalito con la consigna de salvar una vida, no de ocasionar daño alguno al paciente. Más bien, el tutor de la mascota debería de buscar los servicios médicos veterinarios ante el menor signo de molestia del animal, no esperarse ni dejar pasar un tiempo valioso para la atención médica. La primera responsabilidad sobre la salud de los animales, es de los dueños o tutores, y empieza en el hogar, y no culpar después a quien hace hasta lo imposible por devolverle la salud.









