Dr. Oscar Ángel García
Posgrado en Ciencias en Producción Agropecuaria,
Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro Unidad Laguna,
Torreón, Coahuila, México.
e-mail: [email protected] com

Dr. Francisco Gerardo Veliz Deras.
Profesor Investigador del Sistema Nacional de Investigadores (SNI II) del CONACyT.
Depto. de Ciencias Médico Veterinarias Universidad Autónoma
Agraria Antonio Narro Unidad Laguna, Torreón, Coahuila, México.

MC. Ma. Guadalupe Calderón Leyva
Postgrado en Ciencias en Producción Agropecuaria,
Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro Unidad Laguna,
Torreón, Coahuila, México.

INTRODUCCIÓN

Los eventos reproductivos son controlados por varios factores entre los que destacan los factores internos (endocrinología, genética, edad, experiencia, etc.) y medioambientales (fotoperiodo, temperatura, nutrición, interacciones sociosexuales, etc.). Uno de los factores ambientales primarios que regula estos eventos es el fotoperiodo. En el subtrópico de México (26° LN), las variaciones naturales del fotoperiodo de la región son más moderadas (13 h 41 min de luz en el solsticio de verano y 10 h 19 min en el solsticio de invierno), comparadas con las latitudes templadas, además que en regiones subtropicales la nutrición puede influir en la actividad reproductiva de los caprinos y ovinos.

Las ovejas y cabras poseen un sistema neurofisiológico capaz de transformar la señal luminosa en una señal hormonal a través de la síntesis de melatonina y de esta manera detecta las variaciones anuales en la duración del fotoperiodo. Los estudios de la actividad sexual anual en varias razas de cabras sólo ha sido estudiada en algunas regiones; sin embargo, la información que se tiene en muchos aspectos de la actividad reproductiva es escasa y en muchos casos solamente se tienen las características de las razas locales y de las razas puras en sus regiones de origen. La mayoría de los estudios que se conocen son en los caprinos de las latitudes templadas (>35° Latitudes Norte o Sur), mientras que en las latitudes subtropicales (25 a 35° Latitudes Norte o Sur) existe muy poca información.

INACTIVIDAD SEXUAL EN EL MACHO

Las ovejas y las cabras presentan un periodo de inactividad sexual estacional de duración e intensidad variable entre razas (Thiery et al., 2002). La estacionalidad en la actividad reproductiva se caracteriza por la alternancia de un periodo de inactividad sexual en el macho y anestro estacional en la hembra que es seguido por un periodo de actividad sexual (Carrillo et al., 2010; Delgadillo et al., 2001). La estacionalidad de la actividad neuroendocrina es responsable de las grandes variaciones estacionales en la actividad sexual.

Este efecto es mediado por el fotoperiodo, el cual actúa sobre el sistema nervioso central a través de la modificación de la duración de la secreción nocturna de la melatonina (Chemineau y Delgadillo, 1993). Las variaciones en la frecuencia y pulsatilidad de la liberación de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH) pueden tener un efecto diferencial en la producción de la hormona luteínizante (LH) y la hormona folículo estimulante (FSH). Las gonadotrópinas tienen múltiples funciones por ejemplo, en el macho participan en la esteroidogénesis en las células de Leyding y de Sertolí. La inhibina, activina y folistatina son producidas por las gónadas y reguladas por la liberación de FSH por la pituitaria. La inhibina reduce la producción de FSH mientras que la activina aumenta la producción de FSH independientemente del GnRH (Squires, 2003).

La actividad espermatogénica en el macho depende de la LH y FSH. Estas hormonas inducen la diferenciación y la multiplicación de las células germinales, así como la sínte- sis y la secreción de la testosterona (T) por las células de Leydig del testículo. La T participa en el mantenimiento de la espermatogénesis, también induce la actividad sexual y ejerce una retroalimentación sobre la secreción de las gonadotropinas (Figura 1). La LH es liberada de manera pulsátil (periodos breves de secreción) por la hipófisis provocado por la actividad de las neuronas de GnRH del hipotálamo, las que se alternan con un periodo de reposo en los que se registra un nivel basal (Squires, 2003).

Aunque la actividad espermática y el comportamiento sexual siempre están presentes, hay una variación marcada según la estación del año en que se encuentren (Chemineau et al., 2010). Durante la inactividad sexual, la secreción de LH,T,el peso testicular y la producción espermática cualitativa y cuantitativa se encuentran disminuidos (Carrillo et al., 2010; Delgadillo et al., 2001), por lo tanto, en dicho periodo, el comportamiento sexual de los machos se ve reducido, el número de montas disminuye y las copulaciones pueden desaparecer totalmente (Carrillo et al., 2010). Se conoce que los machos cabríos de la raza Blanca originarios de China muestran cambios en los niveles sanguíneos de T en los machos de 2, 3, 4 y 6 años de edad que fueron estudiados durante un año (enero a diciembre). Los análisis realiza- dos muestran que los promedios mensuales generales de T durante los 12 meses tienen diferencias significativas entre las estaciones primavera-invierno (Polat et al., 2012).

En efecto, en machos cabríos de la raza Zuraibi en Egipto, (latitudes 31°E, 30°N), se demostró que la estación del año ejerce un efecto sobre las características físicas de la calidad del semen, encontrándose cambios durante el otoño en la estructura histológica del testículo (estación de reproducción natural), y que los túbulos seminíferos ocuparon la mayoría de los tejidos testiculares (76.6%) y las capas espermáticas fueron mayores en esta estación comparadas con las demás estaciones del año (Barkawi et al., 2006).

Actualmente se están realizando estudios de investigación con el uso de nuevas biotecnologías para inducir la actividad sexual en machos cabríos y contrarrestar la época de inactividad sexual en condiciones del subtrópico de México a través de tratamientos hormonales que consisten en la aplicación de tratamientos hormonales. Por ejemplo, Luna-Orozco et al. (2012) demostraron que el uso de testosterona exógena induce la actividad sexual en macho cabrío, logrando que estos machos sean fértiles y logren preñar a las hembras en época de anestro estacional lo que trae grandes beneficios a los caprinocultores en estas condiciones del subtrópico mexicano al lograr producir leche y cabrito fuera de la época natural de producción.

LITERATURA CITADA

  1. Barkawi, A. H., E. H. Elsayed, G. Ashour y E. Shehata. 2006. Seasonal changes in semen characteristics, hormonal profiles and testicular activity in Zaraibi goats. Small Rumin Res 66: 209-213.
  2. Carrillo, E., C. A. Meza-Herrera y F. G. Véliz. 2010. Reproductive seasonality of young French-Alpine goat bucks adapted to subtropical conditions in Mexico. Rev Mex Cienc Pec 1: 169-178.
  3. Chemineau, P. ,L. Bodin, M. Migaud, J. C. Thier y y B . Malpaux . 2 0 1 0 . Neuroendocrine and genetic control of seasonal reproduction in sheep and goats. Reprod Domest Anim 45 Suppl 3: 42-49.
  4. Chemineau, P. y J. A. Delgadillo. 1993. Neuroendocrinología de la reproducción en el caprino Rev Cient 3: 113-121.
  5. Delgadillo, J. A., E. Carrillo, J. Moran, G. Duarte, P. Chemineau y B. Malpaux. 2001. Induction of sexual activity of male creole goats in subtropical northern Mexico using long days and melatonin. J Anim Sci 79: 2245-2252.
  6. Luna-Orozco, J. R., J. M. Guillen-Muñoz, M. A. De Santiago- Miramontes, J. E. García, R. Rodriguez-Martinez, C. A. Meza- Herrera, M. Mellado y F. G. Veliz. 2012. Influence of sexually inactive bucks subjected to long photoperiod or testosterone on the induction of estrus in anovulatory goats. Trop Anim Hlth Prod 44: 71-75.
  7. Polat, H., G. Dellal, I. Baritci y E. Pehlivan. 2012. Annual Change of the Testosterone Hormone in Male White Goats. Agricultural Sciences in China 10: 312-316.
  8. Squires, E. J. 2003. Applied Animal Endocrinology. CABI Publishing is a division of CAB International, Cambridge, MA 02139 USA.
  9. Thiery, J. C., P. Chemineau, X. Hernandez, M. Migaud y B. Malpaux. 2002. Neuroendocrine interactions and seasonality. Domest Anim Endocrinol 23: 87-100.

Artículo publicado en Entorno Ganadero Febrero-Marzo 2015