Guía de la alimentación de becerras de lechería del nacimiento al destete

Miguel Mellado
Jesús Mellado

INTRODUCCIÓN

Como animales de reemplazo, las becerras lecheras deben alimentarse teniendo como meta maximizar su crecimiento. La alimentación con leche de las becerras representa el 40% de los costos totales de cría, desde el nacimiento hasta el destete, la fase más costosa de criar novillas de reemplazo. Las tasas de crecimiento de las becerras (alrededor de 750 g/día) determinan su edad al primer parto, siendo las novillas que paren a los 23-24 meses más rentables que las novillas que paren más tarde. El primer parto a los 24 meses conduce a una eficiencia económica óptima, como resultado de una mayor fertilidad, supervivencia y producción de leche a lo largo de la vida, en comparación con las novillas que paren más tarde.

ALIMENTACIÓN DEL CALOSTRO

Antes del nacimiento, el feto se encuentra en un ambiente libre de agentes patógenos, por lo que su sistema inmunológico no cuenta con anticuerpos específicos contra ellos. Por lo tanto, al momento del nacimiento, el becerro carece de defensas frente a agentes infecciosos. El factor más importante para la salud y supervivencia de las becerras es proporcionarles 4 litros de calostro de alta calidad en las primeras 6 horas postparto (idealmente entre 1 y 2 horas después del nacimiento). La capacidad de las becerras para absorber inmunoglobulinas disminuye aproximadamente un tercio en las 6 horas posteriores al nacimiento. A las 24 horas de edad, una becerra absorbe menos del 10% de las inmunoglobulinas que podía absorber originalmente. El calostro tiene una alta concentración de anticuerpos (inmunoglobulinas, principalmente IgG, IgM e IgA) en comparación con la leche.

La vacunación de las vacas secas contra rotavirus, coronavirus, clostridios y Escherichia coli (enterohemorrágica) mejora la calidad de su calostro, incrementando aún más la inmunización pasiva de las becerras. Los anticuerpos protegen a las becerras de microorganismos nocivos. Estas Ig identifican y neutralizan los microorganismos patógenos, impidiendo que causen enfermedades. El calostro también contiene nutrientes que contribuyen al crecimiento, a la salud, al desarrollo intestinal y a una mayor producción de leche subsecuente en la primera y la segunda lactancia de las vacas. Durante las primeras semanas de vida, el sistema inmunológico de las becerras está en desarrollo y su respuesta frente a los patógenos es limitada. Los anticuerpos transferidos en las primeras tomas brindan protección contra las enfermedades (inmunidad pasiva) y protegen a la becerra hasta que su propio sistema inmunológico se vuelve competente.

La falla en la transferencia de inmunidad pasiva (FTPI) ocurre si la becerra no recibe una cantidad y calidad aceptables de calostro (concentraciones séricas de IgG inferiores a 10 g/L). En México, entre el 8% y el 37% de las becerras lecheras padecen FTPI. Se recomienda alimentar a las becerras con tomas de 3 L de calostro, leche de transición o una mezcla de calostro y leche a intervalos de 12 horas durante 3 días antes de cambiar a leche o sustituto de leche. Las becerras que maman de la madre tienen un mayor riesgo de FTPI, ya que no se puede medir ni la calidad ni la cantidad del calostro ingerido. La alimentación con calostro mediante biberón, cubeta o sonda esofágica ayuda a alcanzar niveles aceptables de transferencia pasiva; es preferible la alimentación con biberón. Se debe limpiar y desinfectar siempre el equipo de alimentación antes y después de cada uso.

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El contenido de anticuerpos en el primer calostro suele ser de 50 a 60 g/L, pero puede variar entre 20 y 150 g/L. El tratamiento térmico del calostro en la granja puede reducir significativamente la presencia de patógenos. El calostro puede calentarse a 60°C sin dañar los anticuerpos. Sin embargo, al calentarlo a 63°C, la concentración de anticuerpos se reduce en un 34%. Para minimizar el crecimiento bacteriano, el calostro tratado térmicamente debe servirse de inmediato o almacenarse a 1-2°C durante un máximo de 3 días. Alternativamente, puede conservarse a -20°C en recipientes de plástico de dos litros, hasta por un año. El descongelamiento del calostro se realiza en un baño de agua a 50°C. No se recomienda descongelar el calostro en el microondas ni mezclarlo con el de dos o más vacas, ya que aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades y no incrementa la concentración de anticuerpos. Los sustitutos de calostro son eficaces para aumentar la protección inmunitaria en becerras.

El sustituto debe contener al menos 100 g de IgG por dosis. También, los suplementos comerciales de calostro (40-60 g de IgG por dosis) pueden aumentar la inmunidad de las becerras. Para evaluar la calidad del calostro, se puede utilizar un refractómetro Brix: se colocan unas gotas sobre el instrumento y se observa a contraluz. El valor de grados Brix debe ser superior al 22% (50 mg IgG/mL).

También, el calostrómetro (hidrómetro) estima el contenido de IgG del calostro. Éste se coloca en un recipiente con calostro, donde el calostro de la zona verde contiene entre 50 y 140 mg/mL de IgG; el calostro de la zona amarilla o roja (menos de 50 mg/mL) no debe ofrecerse a las becerras.

 

El calostro contiene el doble de materia seca y minerales, y cinco veces más de proteína que la leche entera. También es más rico en energía y vitaminas. Su alto contenido de grasa y vitaminas es especialmente importante, ya que las becerras recién nacidas tienen bajas reservas de estos nutrientes. Asimismo, su contenido relativamente bajo de lactosa reduce la incidencia de diarrea. Los anticuerpos que permanecen en la luz intestinal tras la ingesta de calostro proporcionan inmunidad local contra infecciones virales entéricas y diarrea causada por enterotoxinas bacterianas, y favorecen el desarrollo de las vellosidades intestinales.

Por lo tanto, la ingesta de calostro más allá de la primera toma aporta beneficios por sus propiedades antipatógenas, así como los factores de crecimiento que promueven la salud intestinal, la reparación tisular y la reducción de la inflamación sistémica y el estado oxidativo.

LECHE ENTERA

La leche entera es el estándar biológico para la alimentación de becerras, ya que contiene una combinación equilibrada de proteínas, grasas, lactosa, inmunoglobulinas, factores de crecimiento, vitaminas y minerales. Las prácticas tradicionales de alimentación de becerras contemplan raciones diarias de leche equivalentes al 10% del peso corporal de la becerra, para aumentar la ingesta de alimento sólido y facilitar el desarrollo del rumen, con destete alrededor de los 60 días de vida.

Sin embargo, aumentar la cantidad de leche administrada al 20% del peso corporal, u ofrecer leche adicionada con sustitutos de leche hasta alcanzar un 15% de sólidos totales, mejora notablemente las tasas de crecimiento (pre y postdestete), el desarrollo mamario, la salud general, la eficiencia alimenticia, el desempeño reproductivo y la producción subsecuente de leche. La alimentación acelerada, sin embargo, incrementa los costos de la alimentación con leche adicional o sustituto de leche y requiere tomas adicionales, lo que puede resultar costoso y difícil de implementar en algunos establos.

La alimentación dos veces al día es el esquema más común en los establos lecheros. Las becerras reciben dos porciones iguales de leche (leche entera o sustituto de leche) al día, por la mañana y por la tarde. Finalmente, la leche “entera” cruda también conlleva riesgos, pues puede ser un vector de patógenos como Mycoplasma, Salmonella y Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis.

LECHE DE TRANSICIÓN

La leche de transición es la que produce la vaca después del calostro, entre el segundo y el sexto ordeño tras el parto. Aunque tiene el mismo aspecto que la leche normal, contiene niveles elevados de factores inmunitarios, nutrientes y compuestos que favorecen el crecimiento. Alimentar a las becerras con esta leche sirve de puente entre el calostro, altamente concentrado, y la leche, ofreciendo un apoyo inmunitario continuo a medida que la becerra comienza a desarrollar su sistema inmunológico. Los compuestos bioactivos de la leche de transición ayudan a cerrar la pared intestinal, favorecen la flora bacteriana intestinal benéfica y reducen el riesgo de diarrea y otras enfermedades en las becerras predestete. Para maximizar sus beneficios, la leche de transición debe recolectarse y almacenarse por separado de la leche comercializable. Puede pasteurizarse para reducir la carga bacteriana.

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LECHE ACIDIFICADA

A la leche acidificada/sustituto de leche se le añade ácido cítrico o propiónico, para reducir su pH, a 4.0-4.5. Esto ayuda a prevenir el crecimiento de bacterias patógenas, lo que permite que la leche se mantenga fresca a temperatura ambiente durante más tiempo. La acidificación puede realizarse manualmente en la granja o mediante la compra de sustitutos de leche preacidificados. Alimentar a las becerras con leche acidificada tiene varios beneficios. El ambiente ácido imita la acidez natural del abomaso de una becerra sana, lo que favorece el crecimiento de las becerras, mejora la digestión y reduce el riesgo de diarrea. También promueve el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas y mejora la absorción de nutrientes. Al preparar leche acidificada en el establo, es importante medir con precisión el pH y asegurar una mezcla homogénea. Una acidificación excesiva puede reducir la palatabilidad y el consumo, mientras que una acidificación insuficiente no evitará que se eche a perder.

LECHE DE DESCARTE Y CALOSTRO SOBRANTE

La leche de descarte proviene de vacas recién paridas, de vacas tratadas con antibióticos o de vacas con otras enfermedades que impiden que la leche ingrese al tanque de almacenamiento. Es similar a la leche entera en cuanto a nutrientes, pero conlleva el riesgo de transmisión de enfermedades y de resistencia a los antibióticos. Aunque la alimentación con esta leche contiene residuos antimicrobianos, parece aumentar la excreción de bacterias resistentes a los antimicrobianos en las becerras; dicha excreción suele ser breve y transitoria. Al igual que la leche entera, la leche de descarte debe administrarse diariamente en una cantidad que represente entre el 12% y el 20% del peso al nacer de la becerra.

Es una opción económica porque no se puede vender. Proporciona tasas de crecimiento similares a las de la leche entera sin costos adicionales. Si fuera posible, la leche de descarte debe pasteurizarse para reducir el riesgo de propagación de microorganismos patógenos y de residuos de antibióticos. Un manejo y almacenamiento inadecuados pueden provocar contaminación bacteriana, lo que afecta negativamente la salud de las becerras. En los sistemas intensivos de producción de leche, las vacas producen entre 45 y 70 kg de calostro. Dado que la becerra solo consume alrededor de 12 kg de este alimento, en ciertas épocas del año pueden acumularse cantidades importantes de calostro.

Este alimento puede seguir ofreciéndose a las becerras en lugar de la leche o de los reemplazadores. El calostro puede ofrecerse a las becerras a partir del tercer día de vida mezclándolo con agua (libre de coliformes) en una proporción de 2 partes de calostro por 1 de agua. La mezcla de calostro de varias vacas puede ser problemática, ya que aumenta el riesgo de transmisión de patógenos (por ejemplo, Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis, especies de Salmonella y Mycoplasma bovis). La pasteurización del calostro mezclado (a 60°C durante 60 minutos) reduce este riesgo. Alternativamente, las bacterias pueden eliminarse acidificando el calostro en recipientes de plástico.

Se deben tener 3 recipientes, uno para colectar el calostro recién ordeñado, otro para el proceso de fermentación y un tercero del cual se extrae diariamente el calostro para servir a las becerras. El calostro recién ordeñado de diferentes vacas se mezcla y se deposita en uno de los recipientes. Luego se añade una taza de calostro fermentado o media taza de yogurt. Esta fermentación se inicia de inmediato y se completa en aproximadamente 10 días. Una vez terminada la fermentación, el calostro puede almacenarse durante 4 semanas. El almacenamiento del calostro debe realizarse en lugares frescos y sombreados. La temperatura óptima para la fermentación es de entre 10 y 15°C. Un calostro bien fermentado tiene un olor similar al de la mantequilla o a la crema agria y un pH de 4.6 a 5.0.

SUSTITUTO DE LECHE

Los sustitutos de leche ofrecen una composición uniforme, y presentan mayor bioseguridad y escalabilidad. Los productos de alta calidad basados en proteínas lácteas (proteína de suero o leche descremada en polvo, con una digestibilidad de 92-98%) pueden replicar fielmente la digestibilidad de la leche entera. Además, los sustitutos de la leche pueden lograr un aumento de peso y resultados de salud comparables a los de las becerras alimentadas con leche entera pasteurizada, siempre que la ingesta de nutrientes sea equivalente.

Adicionalmente, el precio de los sustitutos de la leche es más bajo que el de la leche entera. Las becerras pueden comenzar a usar un sustituto de leche entre los 2 y los 4 días de edad, pero el cambio de la leche entera al sustituto debe ser gradual para evitar diarrea y estrés nutricional. Los sustitutos de leche están diseñados para terneros de diferentes edades, por lo que deben seguirse cuidadosamente las instrucciones de la etiqueta del producto. Al comparar productos, el primer paso es leer la etiqueta. Los aspectos más importantes a identificar son el contenido de proteína (comúnmente entre 20 y 22%) y los niveles de grasa (comúnmente 20%).

La temperatura del agua libre de coliformes debe ser de 43-49°C. Un buen sustituto de leche se disuelve fácilmente y no deja grumos ni polvo. El sustituto de leche no es una solución propiamente dicha, sino una suspensión, por lo que la mayoría se asienta si se deja reposar durante más de 15 minutos. Si es necesario dejar reposar el sustituto de leche antes de alimentar a las becerras, se debe revolver brevemente antes de ofrecerlo.

AGUA

Se debe proporcionar agua limpia y fresca de libre acceso a las becerras, incluso cuando consumen leche o sustitutos de la leche. El agua desempeña un papel fundamental en el desarrollo del rumen, en la digestión de los alimentos sólidos y en la hidratación en general. A diferencia de la leche, que no llega al rumen por desviarse en el canal esofágico, el agua sí llega al rumen, donde estimula la ingesta de alimento iniciador y favorece el crecimiento de los microorganismos ruminales, esenciales para el desarrollo del rumen, lo cual se refleja en un mayor crecimiento de las becerras.

DIETA SÓLIDA

El objetivo del desarrollo de las becerras es que dupliquen su peso al nacer y lo mantengan hasta el destete. Una becerra tiene una tasa de conversión alimenticia de aproximadamente el 50% (es decir, 100 g de alimento equivalen a 50 g de aumento de peso) durante el período de lactancia. La conversión alimenticia es de alrededor del 30% justo después del destete. Por lo tanto, acumular 1 unidad de peso corporal antes del destete resulta más económico que hacerlo más adelante en la vida. Como regla general, una becerra necesitará al menos 700 g de leche en polvo al día, además del concentrado de iniciación, para alcanzar una tasa de crecimiento de aproximadamente 0.7 kg/ día.

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A las becerras se les debe ofrecer una mezcla de grano seco a partir de los 3 días de edad. Durante la primera semana de vida, las becerras consumen muy poco grano, pero a partir de la segunda semana empiezan a consumir cantidades significativas. Una ingesta temprana y adecuada de alimento seco es importante para estimular el desarrollo del rumen. El alimento seco aumenta la cantidad y la variedad de bacterias y protozoarios ruminales, y produce principalmente butirato y propionato, necesarios para el desarrollo del rumen. Aunque el forraje puede ayudar a prevenir la acidosis, se sugiere no ofrecerlo desde el primer día, porque a edades tempranas, el consumo de forraje disminuye la ingesta de energía.

Las becerras tienen un espacio limitado en su tracto digestivo, y los forrajes voluminosos lo llenan rápidamente, lo que disminuye el apetito. Además, cuando los microorganismos del rumen digieren el forraje, producen acetato, que no afecta el desarrollo ruminal. Los granos se fermentan con butirato y propionato, que sí estimulan el desarrollo ruminal. El butirato es la principal fuente de energía para el crecimiento de las papilas ruminales. Por lo tanto, el consumo de forraje picado (aproximadamente 2 cm) antes del destete debe limitarse a no más del 5% de la dieta, especialmente para becerras que comen iniciadores peletizados.

Para promover el consumo de alimentos sólidos antes del destete, es fundamental ofrecer un concentrado de iniciación muy palatable y rico en carbohidratos fermentables, con un contenido de almidón entre el 25% y el 35%, y un 20% de proteína en base a materia seca (18% en base a materia fresca). La grasa en los concentrados de iniciación no es eficaz para aumentar la ingesta de energía, ya que disminuye la ingesta de materia seca y no contribuye al desarrollo ruminal. El objetivo es que la becerra consuma suficiente alimento de iniciación para mantener una buena ganancia diaria de peso, cercana a la del destete (alrededor de 1 kg/día). Las becerras destetadas a las 8 semanas deben consumir al menos 1 kg de alimento iniciador por cabeza y día durante 3 días consecutivos previos al destete.

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