El ganado lechero de hoy está genéticamente preparado para producir grandes cantidades de leche. Ello conlleva la necesidad de consumir y digerir grandes cantidades de alimento. La incidencia del desplazamiento del abomaso (DA) puede estar aumentando en nuestros hatos lecheros tanto a través de la selección genética para lograr una mayor producción de leche, como por el cambio a dietas más densas en energía que pueden tener menor contenido de fibra efectiva. Aproximadamente el 5 % de las vacas lecheras de alta producción pueden presentar desplazamiento del abomaso.

El abomaso es el estómago «verdadero» de los rumiantes, comparable al estómago de los animales monogástricos. No es un órgano pequeño ya que puede contener 27 litros de fluidos; sin embargo, resulta insignificante en comparación con los 180 litros o más del rumen-reticulo. Ubicado del lado derecho y a lo largo de la parte inferior del rumen, el abomaso puede sufrir cambios en el movimiento o la posición debido a cambios en el llenado del rumen o el tamaño y localización de los órganos internos. Los cambios asociados al parto y al consumo de alimento son claves en el desplazamiento del abomaso. Cuanto más tiempo permanezca lleno el rumen, menor la oportunidad del abomaso para desplazarse. Sin embargo en el parto produce un importante vacío en la vaca con la salida de 3 elementos: el ternero, la placenta y el fluido asociado. Los órganos cambian de ubicación y el abomaso puede deslizarse de su posición normal. Asimismo, las vacas a menudo presentan un menor consumo de alimento asociado al parto, lo que también puede facilitar que el rumen se deslice de su posición normal. La cetosis que ocurre durante los primeros meses de lactancia también puede contribuir a una disminución del consumo de alimento y un aumento de la incidencia del desplazamiento del abomaso. Cerca del 80 % de los casos de DA ocurren durante el primer mes de lactancia. El desplazamiento «izquierdo» en que el abomaso se «desliza» hacia arriba del lado izquierdo del rumen es el más común y representa el 80% de los desplazamiento.

Síntomas

Los primeros signos son la disminución del consumo de alimento, el comportamiento apático y la caída en la producción de leche. La cantidad de heces producidas puede ser menor y contener más fluidos de lo normal. Los ritmos cardíaco y respiratorio pueden permanecer relativamente normales. La mejor prueba diagnóstica suele ser la prueba «prueba del ping» Usando un estetoscopio se puede escuchar un «ping» como resultado de percutir el área. Al estar desplazado el abomaso, los gases tienden a acumularse ya que el flujo regular disminuye debido a la torsión del duodeno. En ocasiones, el DA puede corregirse «haciendo rodar» a la vaca o haciéndola trotar para facilitar que los órganos recuperen su posición normal. El práctica, ya para cuando se observa una vaca y se sospecha de un DA , es problema, es probable que se tenga que recurrir a la cirugía. La cirugía puede realizarse con técnicas mínimamente invasivas, aunque toda cirugía puede realizarse con técnicas mínimamente invasivas, aunque toda cirugía tiene un riesgo y la vaca deberá atravesar un periodo de recuperación de baja producción, o si se trata con antibióticos, habrá que descartar la leche.

Prevención

La mejor prevención es el consumo consistente de alimento. El llenado del rumen y el flujo continuo de materia ayudan a mantener tanto el rumen como el abomaso en su posición correcta. Desafortunadamente, existen momentos en que el consumo consiente no es posible. Además de los problemas en torno al parto, el ganado puede rechazar el alimento debido a enfermedad, desafíos de micotoxinas y cambios en la dieta. Incluso el clima puede afectar el consumo. Ciertas decisiones de manejo pueden reducir las interrupciones del consumo de alimento.

Resumen

El desplazamiento del abomaso se está volviendo más común en explotaciones lecheras como una combinación de cambios genéticos y en los programas de alimentación. El manejo y los programas de alimentación que contribuyen a asegurar el llenado del lumen a través de un buen consumo de materia seca y que reducen a la vez el déficit de energía, deberían ayudar a reducir el número de desplazamientos del abomaso observados.

Consejos para mantener el consumo de alimento

Contar con un programa de transición que estimule el consumo de alimento y el llenado del rumen. Numerosos estudios han demostrado que cuanto menos disminuya el consumo de alimento de una vaca en el parto, más rápidamente aumentará el consumo de materia seca luego del parto.

Estimular el consumo de alimento mediante el uso de forrajes de mejor calidad.

Considerar la incorporación de levaduras o productos de cultivo de levaduras a la ración. Los productos de levaduras pueden contribuir a la digestión de la fibra y el consumo de alimento, aunque también han sido utilizados como mejores de la palatabilidad.

Mantener este consumo de alimento es crítico para reducir tanto la cetosis clínica como la subclínica. La cetosis es conocida por causar una reducción del consumo de alimento, lo que explica los incrementos de DA asociados a ella . Una reducción de la motilidad ruminal también puede relacionarse con el DA.

La longitud y proporción de la fibra en la dieta pueden influir en el DA. La falta de fibra puede conducir a una disminución de la rumia y del llenado necesario para mantener el rumen en su posición normal. Al mismo tiempo, las vacas lecheras de alta producción necesitan energía. Las fuentes de fibra con buena digestabilidad o la incorporación de productos a base de levaduras que pueden ayudar a satisfacer tanto la necesidad de energía de este ganado.

Para obtener más información, consulte www.mycotoxinis.info

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