Vanessa Janeth Ramírez López
Dr. Alejandro Cordova Izquierdo
Dr. Pablo Acosta Dibarrat
OVINOCULTURA A NIVEL MUNDIAL
La ovinocultura es la práctica de criar ovejas para obtener productos como carne, lana y leche, así como para mejorar razas y promover la salud animal (SADER, 2024). Las ovejas se encuentran en diferentes partes del mundo, siendo Asia y África las regiones geograficas que se caracterizan por la mayor críanza de ovejas. Oliveira (2025), señaló que los países con las mayores poblaciones de ovejas no siempre son los principales productores de carne, ya que las diferencias tecnológicas afectan significativamente la productividad.
A nivel mundial, México ocupa el lugar número 31 como productor de carne en canal de ovino con 68 mil 451 toneladas, con lo cual contribuyó con el 0.7 por ciento de entre 178 naciones; China, aportó 2.6 millones de toneladas con 26.1 por ciento del volumen mundial (BM Editores, 2024). Oliveira (2025), señaló que la cría de ovejas va en crecimiento debido a su versatilidad y potencial económico ya que proporcionan carne, leche y lana, y su adaptabilidad a diversos climas y condiciones de pastoreo las convierte en una opción sostenible para muchos ganaderos. La investigadora plantea que en los ultimos 10 años, ha habido un cambio en las preferencias de los consumidores, observando un incremento en la demanda de carne de oveja.

Desde el punto de vista de la investigadora y basa da en sus datos, los 5 paises que son considerados como principales productores de ovejas son China, Australia, India, Nueva Zelanda e Irán. En el gráfico es posible identificar que para marzo del 2025, China figura como lider en la producción ovina, ademas de tener la mayor población de la misma especie animal. Se conoce que las principales regiones productoras de ese país son Mongolia Interior y Xinjiang. En segundo lugar se aprecia Australia y una de sus principales ventajas, son las importantes extensiones de terreno que emplean en el pastoreo para realizar la explotación de ovinos en sistemas de tipo extensivo. Ellos producen en mayor medida lana, cordero y carnero.
Y en tercer lugar figura India con razas autóctonas y producen principalmente carne y lana. Vale la pena señalar que Nueva Zelanda se encuentra en cuarto lugar, con un sistema de producción de pastura y prácticas sostenibles. No obstante, su producción ha ido disminuyendo y su enfoque es más a la leche. Y en quinto lugar figura Irán caracterizada por la tradición en la producción de ovejas de razas autóctonas.
OVINOCULTURA EN MÉXICO
La base de la ganadería ovina está formada por el ovino conocido como “tipo criollo”, vale la pena recordar que estos ovinos surgen de los primeros animales traidos por los españoles, destacando razas como Lacha, Churra y Manchega. Años más tarde se introdujeron la Merino español y a la mitad del siglo XX, por la mezcla de éstas con razas especializadas en la producción de carne, destacando las razas Hampshire, Suffolk, Dorset y Corriedale (Romero, 2005). Se ha indicado que los rebaños más grandes del país fue con las razas Merino y Rambouillet y que a partir de ahí, la ganadería ovina está presente en todos los estados de la República Mexicana (SADER, 2024).
Importante recordar que los cruzamientos generaron ovinos con mayor producción de leche carne y lana, pero preservando la rusticidad. En México, la ovinocultura se realiza bajo sistemas de pastoreo tradicionales, con escasa tecnología y baja productividad (SIAP, 2013). En ella se caracterizan y distinguen por regiones. En el centro del país predomina el sistema de producción extensivo de zonas rurales de montaña, sierra y valles. En este tipo de unidades de producción el objetivo de la producción es el ahorro y la capitalización de la unidad de producción.
El tipo genético de los ovinos son cruzas de Suffolk, Criollos y otras razas (Vázquez-Martínez et al., 2009). El Estado de México es el más importante productor de ovinos, pues concentra el 30 por ciento del inventario nacional, le siguen Hidalgo con el 25 por ciento y Veracruz con el 15 por ciento. También el ganado ovino se presenta como una excelente opción para su desarrollo en zonas áridas, pues se adapta con facilidad a estas condiciones (Gobierno de México, 2023).
En México, cada vez incrementan las exigencias del mercado en términos de calidad y homogeneidad de subproductos ovinos, siendo imprescindible implementar programas de mejoramiento genético en rebaños, manejo sanitario, reproductivo y de alimentación con la finalidad de incrementar la calidad (Frías et al., 2011). La participación gubernamental ha sido importante en los últimos años, destinando recursos para el fomento de la ovinocultura. Sin embargo, es poco perceptible el efecto de estas acciones, debido a que no se tiene información que precise el estado y características que guardan los sistemas de producción ovina regionales, para tomarse como punto de partida en el diseño y la gestión de programas encaminados a fomentar la ovinocultura (Vilaboa et al., 2009).
Producción ovina
Andrade et al. (2025), reportaron que para fin de la década de los 90`s, la producción ovina fue considerada como la segunda producción animal más importante a nivel mundial. En el mes de noviembre del 2024, se registraron restricciones de Estados Unidos para la exportación de ganado bovino. Lo anterior ha alentado a ganaderos de la región norte del país para invertir en el área ovina. Hernández (2025), señaló que el sector ovino ha sido de los menos explotados en el norte del país pero con buen potencial. En este sentido, se tiene registro de que el precio por kilo de oveja en pie ronda los 85 pesos, un aumento notable frente a los 30 pesos que costaba hace 15 años.

Actualmente, México aporta tan solo el 0.71% de la producción ovina a nivel mundial (Hernández et al., 2017), lo anterior tiene una explicación importante, pues se piensa aún que es una consecuencia de lo ocurrido en la pandemia. En México los productores redujeron su inventario los últimos años pasando de 7 a 8 milllones de cabezas a tan solo 5 millones. Siendo Hidalgo y el Estado de México los que se enfocan mejor en esta especie y Chihuahua que produce pie de oveja de pelo hace relativamente poco, tan solo hace 20 años. Datos recientes señalan que México pasó del lugar número 2 hasta el lugar 71 del ranking mundial en producción de carne ovina, con un inventario de 3’318,262 cabezas de ovinos, de los cuales se obtiene principalmente carne, piel, despojos y grasa (Andrade et al., 2025).
Vale la pena señalar que la mayoría de estos animales se encuentran en sistemas de producción de traspatio y en algunos casos sistemas semitecnificados (Hernández et al., 2017). En sintesis, podemos afirmar que los ovinocultores de México tiene una oportunidad importante para poder repuntar en la producción y exportación de la carne de ovino. Lo anterior, basado en las oportunidades del mercado con los Estados Unidos de Ámerica.
Artículo publicado en “Entorno Ganadero Diciembre Enero 2025“










