¿La atención al binomio cerda-lechón puede contrarrestar el estrés pre y posparto?

Tércia Cesária Reis De Souza
Facultad de Ciencias Naturales
Universidad Autónoma de Querétaro

José Guadalupe Gómez Soto
Facultad de Ciencias Naturales
Universidad Autónoma de Querétaro

Gerardo Mariscal Landín
CENID-Fisiología. INIFAP.
Ajuchitlán, Querétaro

INTRODUCCIÓN

Según la OMS (2023), el estrés es definido como un estado de tensión mental provocado por una situación o ambiente difícil. Es una respuesta natural del animal que está propenso y expuesto a amenazas y otros estímulos. Puede surgir por diversos factores, tales como un manejo inadecuado, el transporte y las condiciones ambientales. En respuesta a los factores de estrés se observan cambios en la conducta de los animales y algunos de ellos son las denominadas “estereotipias”, que se definen como conductas repetitivas, invariables y que carecen de una función aparente.

Los lechones se comunican con sus madres y hermanos a través de masajes de la ubre, contacto naso-nasal y vocalizaciones. Alteraciones en estos comportamientos pueden indicar condiciones de estrés. El estrés en los cerdos representa un desafío significativo que afecta su salud, bienestar y productividad. El cerdo es un animal muy susceptible al estrés, sin embargo, en su vida hay dos momentos que se destacan por un elevado nivel de estrés y que están relacionados con el cambio de alimentación.

El primer momento es el nacimiento, cuando el animal cambia de una alimentación placentaria, o sea, provista por la sangre materna umbilical a la leche que debe ser succionada de un pezón, y el segundo momento es el destete, cuando hay un cambio de la alimentación líquida (leche) palatable y muy digestible, a la sólida (alimento iniciador) menos saborosa y digestible.

Los órganos que conforman el tracto gastrointestinal (TGI) son los que reciben directamente los impactos de los cambios de alimentación y, por lo tanto, deben ser cuidados para que su afectación sea la mínima posible. El TGI cumple diversas funciones, entre ellas, ser el sitio principal para la digestión y absorción de nutrientes, además de actuar como una barrera selectiva para evitar la entrada de sustancias nocivas exógenas en el sistema circulatorio, permitiendo al mismo tiempo la absorción selectiva de nutrientes, así como electrolitos y agua. Se ha reconocido que la microbiota luminal intestinal, contiene un conjunto de microorganismos que forman un microecosistema complejo, que tiene amplios efectos biológicos no solo en la salud intestinal y general, sino también en el rendimiento del crecimiento de los cerdos.

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La microbiota intestinal del lechón lactante se caracteriza por estar adaptada a la leche. El cambio abrupto de alimento al destete provoca alteraciones del equilibrio del TGI, resultando en una mayor cantidad de componentes dietéticos presentes en los contenidos digestivos y disponibles para la microbiota oportunista indeseable. Esto causa un “estrés microbiano” con la pérdida del equilibro entre bacterias comensales y patógenas, o sea una disbiosis, lo que puede causar diarreas. El calostro y la leche tienen componentes bioactivos cuya función es de protección de la mucosa del TGI del lechón recién nacido. En la etapa posdestete la presencia de ingredientes protectores de la mucosa del TGI en los alimentos sólidos pasa a ser responsabilidad de la persona que los formule.

En el presente trabajo se analizarán los efectos del estrés posnatal y posdestete en la vida y en la salud intestinal de los lechones. Dada la estrecha relación madre-cría, se revisarán los aspectos que inducen el estrés en la cerda y las consecuencias en los lechones lactantes.

RESPUESTAS FISIOLÓGICAS AL ESTRÉS

Los animales poseen mecanismos fisiológicos para recuperar la homeostasis después del momento de estrés (Figura 1a) en el que participa el sistema nervioso simpático-adreno-medular (SAM). En caso de estrés prolongado o crónico, los animales tienen otros mecanismos fisiológicos que los ayudan a retornar a la homeostasis, en donde participa el eje hipotálamo-hipófisis-corteza adrenal (HHA) (Figura 1b). La activación del HHA da lugar a la secreción de péptidos por el hipotálamo, principalmente de la hormona liberadora de corticotrofinas (CRH).

La CRH estimula la liberación de la hormona adrenocorticotrofica (ACTH) que promueve la secreción de corticoesteroides a través de la corteza adrenal, como los glucocorticoides. El cortisol es el principal glucocorticoide secretado por las glándulas adrenales en respuesta al estrés. Por ello, su concentración plasmática se utiliza como un indicador de estrés, ya sea agudo o crónico, y del bienestar animal. En términos generales, la respuesta al estrés tiene como objetivo mejorar el funcionamiento biológico del animal para recuperar la homeostasis del organismo y su correcto funcionamiento.

ESTRÉS MATERNO

Algunos estudios evidencian que el estrés materno y su impacto en la descendencia puede ocurrir tanto prenatal como posnatalmente, afectando la salud y la respuesta al estrés de la progenie. Existen diversos factores que pueden causar desequilibrio de la homeostasis en el organismo de las cerdas y consecuentemente estrés, afectando su condición reproductiva. Algunos factores se relacionan con la alta densidad (hacinamiento), la alta temperatura, la restricción alimentaria y deficiencias nutricionales, la imposibilidad de buscar alimento, reagrupamientos, mal manejo, interacción humano-animal que genere un trauma psicológico y/o físico como la cojera, que a su vez son causas probables de estrés crónico debido al dolor y la dificultad para acceder a los recursos alimenticios.

En las cerdas gestantes alojadas en jaulas individuales, las estereotipias pueden incluir morder las barras de la jaula, que puede estar causado por la combinación de dos factores: la restricción del alimento y la imposibilidad de mostrar una conducta exploratoria normal. En cerdas gestantes alojadas en grupos se observan conductas agresivas y competencia entre cerdas para establecer el liderazgo del grupo recién formado. Entre las conductas que han aparecido con el alojamiento de cerdas en grupo están las estereotipias como el rechinar de dientes y mordeduras de las barras, en menor escala que en jaulas individuales. Algunos estudios sugieren que el enriquecimiento ambiental durante la gestación puede mejorar la capacidad de la cerda gestante para afrontar el estrés, sin afectar su productividad y reducir la incidencia de conductas anormales entre las que destacan las estereotipias. Uno de los efectos más significativos del estrés en las hembras lactantes es la pérdida de apetito, haciendo con que bajen su consumo diario de alimento y, por ende, la producción de leche, lo que implica que no se estará satisfaciendo las necesidades de los lechones lactantes, causándoles estrés y frustración alimentaria.

De los aspectos que se pueden observar para evaluar el bienestar de las cerdas en la maternidad son: frecuencia de rascado, levantamientos durante el parto, golpear con el hocico el comedero, golpear la jaula, incremento de la duración total del parto (en horas) e intervalo entre nacimiento de cada lechón (en minutos), entre otros.

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ESTRÉS TÉRMICO EN LAS CERDAS

Según el trabajo de Zhao y Sung (2020) el rendimiento reproductivo de las cerdas se vio afectado negativamente por el estrés térmico. En las últimas décadas, la mejora genética de las cerdas para un alto rendimiento reproductivo ha dado como resultado una mayor producción de calor metabólico, lo que las hace más susceptibles a las altas temperaturas ambientales. El estrés calórico tiene un impacto negativo significativo en el rendimiento reproductivo de las cerdas, incluyendo un desarrollo embrionario deficiente, una menor ingesta de alimento y producción de leche, retraso en la pubertad de las cerdas jóvenes, y todo lo anterior resulta en pérdidas de fertilidad y productividad que ascienden a millones de dólares.

Se observa un menor número de lechones nacidos vivos y un aumento en los muertos, menor tamaño y ganancia de peso de las camadas. Por otro lado, otros autores mencionan que el efecto directo de las altas temperaturas sobre la producción de leche puede deberse a una redirección del flujo sanguíneo hacia la piel en lugar de a otros tejidos como la glándula mamaria.

ESTRÉS POSNATAL

El estrés en lechones recién nacidos causa respuestas fisiológicas y conductuales durante y después del nacimiento. Es difícil asociar condiciones ambientales específicas con un bajo rendimiento, un aumento de la mortalidad o un mayor riesgo de problemas de salud, con excepción de la baja temperatura. A menudo se observa que el entorno puede exacerbar las deficiencias nutricionales, el bajo consumo de alimento, el menor peso corporal y la movilidad del lechón. El estrés en lechones recién nacidos puede ser la consecuencia de varias circunstancias relacionadas o no con la madre, que suelen suceder alrededor del parto:

Estrés por el parto. Esto se debe a ciertas situaciones que suceden durante el paso de los lechones por el canal del parto, tales como compresiones, hipoxia (falta de oxígeno) temporal y fatiga del animal al nacer.

Estrés térmico. Los lechones jóvenes son muy susceptibles al frío. Al nacer cambian de una temperatura estable de 39°C en el útero, a un ambiente más frío y tienen una baja capacidad de termorregulación durante las primeras 72 horas de vida; agravado por la falta de tejido adiposo pardo, esencial para la termogénesis, por lo que pueden sufrir hipotermia rápidamente, constituyéndose uno de los principales riesgos de vida.

Competencia por el calostro. Puede suceder pues en camadas grandes algunos lechones tardan en acceder al pezón y la falta de calostro disminuye el aporte de energía al animal y la transferencia de inmunidad pasiva. La competencia en la ubre aumenta con el incremento del tamaño de la camada.

Manipulación y manejo periparto. Factores como el secado, identificación, traslado o intervención humana inmediata, pueden generar un estrés adicional. El manejo adecuado de los lechones durante estas primeras etapas es fundamental para mitigar el estrés y promover su desarrollo óptimo.

El lechón joven es un ser bastante dependiente de la madre, el contacto naso-nasal es un medio de comunicación entre los lechones y la cerda, y probablemente también entre los propios lechones. Cuidar el bienestar de las cerdas y, por ende, el estrés, implica una mejora de la supervivencia de los embriones y fetos, su crecimiento y desarrollo y que la gestación llegue a un buen término; además de que la hembra tenga reservas corporales para la producción de leche después del parto. Los problemas que se encuentran actualmente en camadas muy grandes se relacionan con espacio insuficiente en el útero para demasiados fetos o la insuficiente transferencia placentaria de nutrientes, incrementando la probabilidad de la presencia de lechones con restricción del crecimiento intrauterino (RCIU o IUGR en inglés).

Estos lechones tienen un desarrollo deficiente del cerebro y de muchos órganos, incluidos el corazón, el tracto gastrointestinal y los músculos, lo que dificulta la ingesta y absorción del calostro y conlleva a una baja vitalidad. También se observan muertes fetales por asfixia en el canal del parto, resultante de un parto de larga duración, llevando a una falta de oxígeno en caso de que el lechón no sea expulsado rápidamente después que se desprende de la placenta. Se deben encontrar estrategias nutricionales para las cerdas, que promuevan un mayor aporte sanguíneo y con esto una mejora de la calidad de la placenta y mayor vitalidad de los recién nacidos.

Que los fetos tengan un mayor desarrollo cerebral, lo que reduce el lapso entre el nacimiento y la primera posición de pie y la primera succión de calostro. Que los lechones recién nacidos tengan una mayor reserva de glucógeno hepático y muscular para cubrir sus necesidades energéticas y de termorregulación. Algunos autores observaron que los cerdos nacidos de cerdas que consumieron levaduras en sus dietas de gestación tuvieron una menor secreción de cortisol y parámetros inmunológicos mejorados al nacer y 24 horas después del nacimiento, lo que indica menos estrés. Algunos autores destacan un aumento progresivo de cortisol conforme se aproxima el destete describiendo un patrón de incremento en cortisol plasmático entre los días 14 y 21 de vida, que atribuyen al proceso natural de maduración endocrina y a una mayor actividad social en los lechones.

El aumento de cortisol hacia el final de la lactancia puede representar una preparación fisiológica ante el estrés que implica el destete. Por otro lado, la producción de leche de la cerda alcanza su pico máximo alrededor del final de la segunda semana de lactación, lo que puede implicar en una mayor disputa y competencia por las tetas preferidas durante las tomas sincrónicas, lo que sugiere un mayor estrés y niveles de cortisol.

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ESTRÉS POSDESTETE

Bajo condiciones naturales el destete de los lechones ocurre a las 17 semanas de edad. Sin embargo, en los sistemas modernos de producción porcina intensivos, el destete se reduce a las 3-4 semanas de vida. Se considera el destete uno de los períodos más críticos en la producción porcina, pero que se relaciona con los beneficios económicos de las granjas, por la disminución del intervalo entre partos, el incremento del número de parto/cerda/año y número de lechones destetados/cerda/año. En los sistemas de producción intensivos, muchos lechones suelen sufrir estrés al destete debido a la separación repentina de la cerda y hermanos, los cambios en la dieta y el entorno vital, entre otros desafíos sociales y ambientales.

Datos fisiológicos y comportamentales observados por diferentes autores demuestran que el traslado de los lechones recién destetados a un nuevo entorno y la nueva socialización, además de las perturbaciones producidas por la separación de la madre y la supresión de la lactancia (destete per se), tienen efectos de estrés. Las alteraciones comportamentales y fisiológicas inducidas por cada factor de estrés sueles ser específicas, pero se acumulan cuando ambos factores se combinan. El estrés social y ambiental son aditivos.

Las diferentes vocalizaciones de los lechones son en parte indicativas de su capacidad para adaptarse a la separación de su madre. La experiencia temprana de esparcimiento antes del destete parece mejorar el juego social posterior al destete y la adaptación a la interacción social durante el destete La función intestinal de los lechones es incompleta al momento del destete temprano. El estrés del destete suele provocar cambios en la morfología y la función del intestino delgado de los lechones, altera la digestión y la capacidad de absorción, causa disbiosis bacteriana, destruye la función de la barrera intestinal, en última instancia, conduce a una reducción del consumo de alimento, un aumento de la tasa de diarrea y un retraso del crecimiento.

La rápida renovación del intestino y la restauración del equilibrio de la microbiota en los lechones destetados es importante para resistir el estrés del destete y recuperar el crecimiento después del mismo. El estrés del destete es perjudicial para la salud intestinal, pero esta desventaja desaparece gradualmente a medida que los lechones se adaptan al nuevo entorno. Comprender correctamente los efectos del estrés en la salud intestinal, analizar los factores estresantes que amenazan a las cerdas y a los lechones y hacer las adecuaciones necesarias sociales y ambientales son medidas fundamentales para la regulación nutricional, reducción de las lesiones intestinales y regreso a la homeostasis del organismo.

La bibliografía sobre el tema se encuentra disponible con la autora.

Artículo publicado en “Los Porcicultores y su Entorno Mayo Junio 2026

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