Estrategias naturales para reducir el efecto de estrés por calor en cerdos

Rocha Mariana
Soria Arturo
Olvera Myrna
Castañón Erick, Villar Gonzalo
Departamentos de Investigación y Técnico de cerdo,
GRUPO NUTEC®

Introducción

Debido a ciertas características anatomofisiológicas en los cerdos, sus mecanismos de termorregulación enfrentan desafíos durante todas las etapas de crecimiento, como lo es la hipotermia en los lechones o la hipertermia en los animales adultos.

El estrés térmico es causante de una pérdida económica significativa en la porcicultura, debido a que reduce la productividad, disminuye la fertilidad, afecta el desarrollo embrionario, altera el metabolismo, reduce el consumo de alimento e impacta la ganancia de peso tanto en maternidad como en la línea de engorda. También genera un menor rendimiento en la calidad de la carne, afecta la integridad y salud intestinal, y se asocia con un aumento en la mortalidad (Ross et al., 2015). Esto se acentúa en unidades de producción sin ambiente controlado, ubicadas en zonas geográficas de clima cálido y húmedo. En Latinoamérica predominan los climas cálidos y tropicales, donde la humedad y la temperatura se combinan fácilmente. Afortunadamente, existen estrategias que pueden ayudar a minimizar las afecciones causadas por el estrés térmico

En resumen, el estrés térmico afecta el crecimiento, la conversión alimenticia, la reproducción, la salud y el bienestar de los animales, generando pérdidas económicas de importancia a los productores, principalmente en zonas tropicales.

Respuesta ante el estrés calórico

Cuando un animal se expone a un cambio de temperatura, puede experimentar una pérdida o captación considerable de calor antes de que se modifique su temperatura central. En el caso de animales expuestos a temperaturas que superan su umbral de normalidad, la primera respuesta fisiológica es una vasodilatación, la cual incrementa el flujo sanguíneo hacia la piel y las extremidades. Un aumento de tan solo 0.5°C en la temperatura central puede multiplicar hasta por siete el flujo sanguíneo cutáneo, favoreciendo así la pérdida de calor por radiación y convección en dichas zonas (véase Figura 1).

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Los cerdos pueden estar expuestos a temperaturas ambientales elevadas que, al superar su zona de confort térmico (umbral crítico superior de temperatura), inducen un estado de estrés térmico. Este puede generar una elevación de hasta 2.5°C en la temperatura corporal, debido a que, en tales condiciones, los animales no logran disipar el calor al mismo ritmo con el que lo adquieren. Esta situación activa diversos mecanismos fisiológicos y metabólicos destinados a regular la temperatura, los cuales, comprometen su potencial productivo debido al elevado gasto energético que conllevan:

  • El organismo prioriza la termorregulación; por ello, los nutrientes disponibles se redistribuyen principalmente para alcanzar la eutermia, lo que reduce su disponibilidad para procesos productivos como la síntesis de carne o leche.
  • En las cerdas, pueden observarse retrasos en la aparición de la pubertad, así como intervalos prolongados entre el destete y el estro. En el caso de los verracos, la calidad seminal se ve comprometida.

Si la vasodilatación no es suficiente para mantener la temperatura corporal dentro de los rangos fisiológicos normales, el organismo incrementa la disipación de calor mediante mecanismos de evaporación, como la sudoración, el jadeo o ambos. En el caso particular de los cerdos, estos presentan una deficiencia en la pérdida de calor por vía dérmica. Por lo tanto, más del 50% del calor producido es disipado a través de la evaporación respiratoria, lo que se traduce en un aumento de la tasa de jadeo como mecanismo compensatorio para la regulación de la temperatura corporal.

Como consecuencia del aumento de la tasa respiratoria para la disipación del calor (hiperventilación), se reduce la concentración de dióxido de carbono (CO₂) en la sangre, lo que desencadena un estado denominado alcalosis respiratoria. En respuesta, el organismo comienza a eliminar bicarbonato (HCO₃⁻) a través de la orina, lo que conlleva una reducción del pH sanguíneo y, posteriormente, genera una acidosis metabólica.

Paralelamente al incremento de la tasa respiratoria, el organismo redirige la irrigación sanguínea hacia los tejidos periféricos para facilitar la disipación de calor. Como resultado de un flujo sanguíneo reducido, en combinación con una temperatura corporal elevada, se desencadena un estado de estrés oxidativo —producto del desequilibrio entre los radicales libres y la capacidad antioxidante— afectando principalmente al intestino y al músculo esquelético de los cerdos.

Por lo tanto, la mitigación del estrés oxidativo y de la alcalosis respiratoria resulta fundamental para preservar la salud y el rendimiento productivo en los porcinos. En este contexto, la suplementación nutricional emerge como una estrategia flexible, eficaz y económicamente viable para contrarrestar dichos efectos adversos.

Afectaciones por estrés térmico

    1. Afectación en el consumo de alimento. La temperatura ambiental es uno de los factores de mayor impacto en la producción porcina. Diversos estudios han demostrado una relación lineal entre el aumento de la temperatura y la disminución en el consumo de alimento, lo que a su vez conlleva una menor ganancia de peso (véase Figura 2). Se ha observado que los cerdos más afectados por el incremento térmico son aquellos de mayor peso (Renaudeau et al., 2011).

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Figura 2. Relación Temperatura y consumo de alimento-Peso corporal (PC). (tomada de Renaudeau, et al., 2011)

  1. Afectación de calidad de la canal: Desde 1983, Heath observó que los cerdos bajo estrés térmico reducen el depósito de proteína en el músculo y aumentan la deposición de grasa, alterando la manera de asimilar los nutrientes y el metabolismo, lo cual tiene un impacto en la calidad de la canal (Ross et al., 2015).
  1. Afectación de la salud intestinal: Cuando hay estrés térmico, la sangre se desvía de las vísceras a la periferia en un intento por disipar el calor, lo que ocasiona cierto grado de hipoxia en el intestino. Esto provoca un aumento en la permeabilidad intestinal (Lambert et al., 2002), dejando acceso libre a patógenos.
  1. Afectación reproductiva: Se ha demostrado que el calor excesivo afecta negativamente la eficiencia reproductiva y el desarrollo embrionario. Se observó que los embriones viables de hembras con estrés térmico eran menos numerosos que en cerdas en temperatura de confort, especialmente durante la primera semana de gestación (Tompkins et al., 1967). Por otra parte, los sementales también se ven afectados, reflejándose en una menor calidad y cantidad de semen, así como un aumento en las anormalidades. Además, la fertilidad en hembras inseminadas con semen de animales bajo estrés térmico disminuyó considerablemente (Wettemann et al., 1976) (Figura 3).
  2. Figura 3. Principales impactos asociados al estrés por calor en la producción porcícola. En primer lugar, la reducción de la tasa de parto de las cerdas apareadas en estrés por calor aumentó los días no reproductivos y requirió que se aparearan más cerdas para mantener el suministro de cerdos de engorde al mercado, lo que aumentó la tasa de conversión alimenticia del rebaño. En segundo lugar, en el caso de las cerdas que logran parir después del apareamiento estival, una mayor proporción de la descendencia nace con un peso corporal bajo (< 1,1 kg) debido a los efectos del estrés térmico gestacional en el desarrollo fetal. El aumento de la proporción de lechones nacidos con bajo peso puede dar lugar a una tasa de crecimiento inferior, una tasa de supervivencia reducida y una mayor grasa corporal de la población descendiente. En tercer lugar, la ralentización de la tasa de crecimiento de los cerdos durante las condiciones de calor reduce el peso de la canal y, en consecuencia, limita los ingresos de los productores porcinos. Modificada de Liu et al., 2022

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Figura 3. Principales impactos asociados al estrés por calor en la producción porcícola. En primer lugar, la reducción de la tasa de parto de las cerdas apareadas en estrés por calor aumentó los días no reproductivos y requirió que se aparearan más cerdas para mantener el suministro de cerdos de engorde al mercado, lo que aumentó la tasa de conversión alimenticia del rebaño. En segundo lugar, en el caso de las cerdas que logran parir después del apareamiento estival, una mayor proporción de la descendencia nace con un peso corporal bajo (< 1,1 kg) debido a los efectos del estrés térmico gestacional en el desarrollo fetal. El aumento de la proporción de lechones nacidos con bajo peso puede dar lugar a una tasa de crecimiento inferior, una tasa de supervivencia reducida y una mayor grasa corporal de la población descendiente. En tercer lugar, la ralentización de la tasa de crecimiento de los cerdos durante las condiciones de calor reduce el peso de la canal y, en consecuencia, limita los ingresos de los productores porcinos. Modificada de Liu et al., 2022

¿Cómo saber si los cerdos están en un riesgo de estrés térmico?

Existe un índice que permite identificar el nivel de estrés térmico en los animales, el cual correlaciona la temperatura y la humedad relativa (ITH: Índice de Temperatura-Humedad). Este índice señala los rangos en los que dichos valores podrían provocar un estrés severo. La humedad ambiental juega un papel clave en la efectividad de la respuesta termorreguladora evaporativa de los cerdos: cuanto mayor sea la humedad (≥50%), menos eficiente será el enfriamiento por evaporación:

ITH=0.81*TA + (TA -14.4)* HR/100 + 46.4 (Earl C. Thom, 1959)

TA= temperatura ambiente y HR= humedad relativa

Además, los animales pueden experimentar estrés por calor a temperaturas relativamente más bajas en ambientes húmedos que en condiciones de aire seco, ya que la evaporación de líquidos a través del tracto respiratorio y la piel se ve reducida. Esto limita la capacidad del animal para disipar el calor de manera eficiente. En la Figura 4 se pueden identificar cuatro zonas importantes para cerdos en fase de finalización (Xin & Harmon, 1998).

Es importante mencionar que las ecuaciones para calcular el ITH se han modificado y adaptado a las diferentes fases productivas. Por ejemplo:

  • Cerdas en gestación: su rango de temperatura de confort oscila entre 15 y 18°C.
  • Lechones: requieren temperaturas más altas (30-35°C para recién nacidos y 22-28°C para destetados).
  • Cerdos en engorde: prefieren temperaturas entre 16 y 20°C.

Zona de Confort (Verde)

  • THI < 74
  • Condiciones óptimas para el desarrollo y bienestar de los cerdos

Zona de Estrés Leve (Amarillo)

  • THI entre 74-78
  • Los cerdos comienzan a mostrar primeros signos de incomodidad
  • Se observa una reducción inicial en la ingesta de alimentos

Zona de Estrés Moderado (Naranja)

  • THI entre 78-82
  • Aumento significativo en el consumo de agua
  • Reducción notable en el consumo de alimento

Zona de Estrés Severo (Rojo)

  • THI > 82
  • Riesgo elevado para la salud y productividad
  • Requiere medidas inmediatas de mitigación

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¿Qué medidas podemos implementar ante un desafío por estrés calórico?

Identificando el nivel de riesgo térmico al que podrían estar sometidos los cerdos dentro de la producción, existen distintas estrategias que pueden ser implementadas para favorecer el intercambio de calor en los animales. Destacan aquellas que consideran el control ambiental, como el uso de ventiladores dentro de las casetas, los cuales, a través de la convección forzada, aceleran la pérdida de calor; el uso de aspersores, que ayudan a que los cerdos disminuyan su temperatura mediante la evaporación del agua rociada sobre su cuerpo; y el uso de ventiladores de aireación, que favorecen la renovación del aire interno, disminuyendo la acumulación de aire viciado cargado de partículas nocivas (polvo, microorganismos y gases) y aumentando la oxigenación de las salas. Otras estrategias incluyen la instalación de nebulizadores, que permiten aumentar o disminuir la humedad relativa según sea necesario, y el uso de salas de ambiente controlado, donde se integran diversas tecnologías para lograr la temperatura deseada. Todas estas medidas operan mediante sistemas tecnificados o semitecnificados, que aplican sensores y controladores de temperatura y humedad ambiental para regular la activación de los sistemas instalados (Figura 1).

Nutricionalmente hay herramientas que ayudan durante el estrés térmico: a) formular con base en energía neta permite disminuir el incremento calórico, b) reducción de proteína cruda a través del uso de aminoácidos sintéticos, esto aunado al primer punto aumenta el confort del cerdo disminuyendo el estrés por calor, mejora la digestibilidad y la salud intestinal aumentando el consumo de alimento, de igual manera reduce el consumo de agua y generación de orina, además de reducir la excreción de nitrógeno en heces y c) ajuste del balance iónico: favorece el confort térmico y mejora el consumo, ya que considera factores alcalinizantes y acidificantes (Butrón et al., 2024).

Otra estrategia nutricional que destaca para regular la temperatura y minimizar los efectos provocados por el estrés calórico en los cerdos se enfoca en el diseño de dietas suplementadas con aditivos funcionales, como algunos fitobióticos. Diversos estudios han demostrado que estos compuestos pueden ayudar a enfrentar este tipo de desafío. Por ejemplo, en el ensayo realizado por Lan y Kim (2018), se observó que la suplementación con aceites esenciales y betaína disminuyó la concentración de hormonas y neurotransmisores asociados al estrés por calor, además de mejorar la digestibilidad de los nutrientes en comparación con una dieta sin fitobióticos, lo que se tradujo en mejores parámetros productivos en cerdos en finalización.

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Los fitobióticos son definidos como compuestos bioactivos derivados de plantas incorporados a las dietas de los animales para optimizar la productividad pecuaria a través del mejoramiento de la digestibilidad y la absorción de los nutrientes, disminuyendo la oxidación celular, los procesos inflamatorios y la eliminación de patógenos dañinos o no deseables en el intestino (Athanasiadou et al., 2007).

Thermo Control® está formulado para brindar las funcionalidades clave que ayudan a los animales a atenuar los efectos causados por un estrés por calor. La solución avanzada está compuesta por:

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El extracto de té verde es rico en polifenoles: Acción antioxidante.

En los últimos años, los polifenoles han despertado gran interés debido a su capacidad para actuar como antioxidantes. Gracias a esta propiedad, pueden ayudar a disminuir los efectos negativos del estrés por calor en los animales, un problema que suele provocar la generación de sustancias dañinas conocidas como especies reactivas de oxígeno (ERO). Estas especies afectan el equilibrio del sistema antioxidante natural, lo que puede traducirse en una reducción del consumo de alimento, menor ganancia de peso diario y un deterioro en la conversión alimenticia (Hu et al., 2019). Asimismo, se ha observado que el uso de polifenoles en cerdas reproductoras ofrece beneficios importantes: aumenta la producción de calostro y leche, mejora la supervivencia de los lechones durante sus primeras 24 horas de vida y reduce la cantidad de nacidos muertos (Papatsiros et al., 2022).

Estrategias naturales para reducir el efecto de estrés por calor en cerdos g7Como se ha mencionado anteriormente, los polifenoles actúan como agentes secuestrantes de los radicales libres generados en condiciones de estrés oxidativo, lo que permite al organismo recuperar el equilibrio entre la producción de especies reactivas y la disponibilidad de antioxidantes en sangre. La suplementación con extracto de té verde en las dietas ha demostrado favorecer el restablecimiento de dicho equilibrio, ya que constituye una fuente rica en polifenoles. Dentro de estos destacan, por su elevada capacidad antioxidante, un grupo de compuestos denominados catequinas —como la (-)-epicatequina, (-)-galato de epicatequina, (-)-galato de epigalocatequina y (-)-epigalocatequina—, así como el ácido gálico.

Capsaicina: Estimulador del apetito y termorregulación.

El estrés térmico desencadena principalmente respuestas autonómicas a través de la activación del sistema nervioso autónomo, mediado por catecolaminas como la adrenalina y la noradrenalina. Estudios como el de Cervantes et al. (2024), así como las investigaciones de los premios Nobel Julius y Patapoutian (2021), han demostrado que los alcaloides como la capsaicina —el compuesto picante presente en el chile— pueden ayudar a regular la temperatura corporal en animales sometidos a estrés por calor. Esto ocurre principalmente mediante la activación del receptor TRPV1, gracias a su efecto vasodilatador, es decir, la capacidad de dilatar los vasos sanguíneos y facilitar la disipación del calor (Szolcsányi, 2015).

Estrategias naturales para reducir el efecto de estrés por calor en cerdos g9Además, se ha comprobado que la capsaicina induce efectos beneficiosos sobre el metabolismo de la glucosa a través de diversos mecanismos, tales como el aumento de la sensibilidad a la insulina, la reducción de factores inflamatorios, el incremento en la oxidación de ácidos grasos, la estimulación de la secreción de insulina por las células β pancreáticas y la activación de moléculas de señalización implicadas en la homeostasis de la glucosa (Ferdowsi et al., 2023).

Bicarbonato de sodio: Efecto amortiguador.

Los tampones o amortiguadores, como el bicarbonato (HCO₃⁻), tienen la capacidad de “atrapar” iones hidrógeno libres (H⁺), los cuales son responsables de la disminución del pH sanguíneo. Al evitar su acumulación en los líquidos corporales, se previenen cambios bruscos de pH. La suplementación de la dieta con bicarbonato de sodio puede contribuir a restaurar estos amortiguadores perdidos durante episodios de estrés calórico, favoreciendo así el restablecimiento de la homeostasis y ayudando a disminuir la acidosis metabólica en los animales.

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En resumen:

Existen alternativas a través de la alimentación/nutrición, con las que podemos reducir los efectos negativos del estrés por calor en cerdos. Thermo® Control es una estrategia fitobiótica diseñada para brindar un efecto antioxidante, bufferizante, estimulador de apetito y termorregulador.

Referencias:

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