- En la nutrición de lechones post-destete
Durante años, la industria porcina ha operado bajo la suposición de que niveles moderados de inhibidores de tripsina (TI) en la harina de soja son tolerables. Sin embargo, investigaciones recientes¹ revelan que esta suposición está desactualizada. Incluso niveles moderados de TI – comúnmente presentes en la harina de soja actual – afectan negativamente el rendimiento de los lechones en post-destete y elevan el coste productivo. Ha llegado el momento de que los nutricionistas cambien su enfoque.
Un estudio reciente de 41 días realizado por la Universidad Estatal de Iowa evaluó 1,140 lechones en post-destete con dietas que contenían niveles de TI desde 0.41 hasta 3.96 TIU/mg¹. Los resultados fueron inequívocos: el rendimiento disminuyó linealmente con el aumento de TI. La ganancia diaria promedio disminuyó un 25%¹, el consumo diario promedio de pienso disminuyó un 22%¹, y la relación ganancia/pienso se redujo de 0.74 a 0.68¹. El peso corporal final fue 4 kg menor¹, con una mayor variabilidad dentro del corral, a pesar de no haber un incremento en los problemas de salud¹. Estas pérdidas se debieron a ineficiencias nutricionales, no a enfermedades clínicas, lo que confirma que incluso niveles aceptables de TI son problemáticos.
¿Por qué persiste el mito de un nivel “seguro” de TI? Existen dos razones principales. En primer lugar, la industria suele usar la ureasa como indicador indirecto de los TI. Sin embargo, las investigaciones confirman que la ureasa no es un buen indicador de los niveles reales de TI², especialmente dentro del rango que se encuentra típicamente en la harina de soja comercial. En segundo lugar, se ha utilizado la significancia estadística para justificar niveles umbral, pero este enfoque ignora las caídas económicamente significativas en el rendimiento que ocurren mucho antes de llegar a esos niveles.
Biológicamente, los efectos de los TI son más sutiles, pero igualmente impactantes. Inhibir la tripsina reduce la digestibilidad de las proteínas e incrementa la demanda de enzimas endógenas, lo que sobrecarga el páncreas. Esto afecta el consumo de pienso, especialmente en los primeros 10 a 14 días post destete, y estas ineficiencias pueden persistir hasta bien entrada la etapa de finalización.
La causa principal es la variabilidad en la calidad de la harina de soja. Con la expansión de la capacidad de procesamiento de soja en EE. UU. y la fluctuación de los precios, es común la inclusión de mayores tasas de ingredientes derivados de la soja. Sin embargo, estos ingredientes presentan un mayor riesgo de factores antinutricionales, en particular cuando existen inconsistencias en el procesamiento, como durante los reinicios de planta. Las investigaciones demuestran que la harina de soja procesada al inicio de la producción puede tener menor solubilidad en KOH y niveles más altos de TI debido a un tostado insuficiente¹. Además, la reintroducción de subproductos, como la pasta de neutralización de soja, puede afectar la calidad de los ingredientes y aumentar la variabilidad. Un estudio de 36 subproductos de soja mostró niveles de TI que oscilaban entre 1 y 10 TIU/mg¹.
Para abordarlo, los nutricionistas deben dejar de asumir que la harina de soja es neutral respecto al TI. Se deben implementar análisis de rutina, como el análisis NIR de TI de NOVUS, en el momento de la entrega. Cuando sea necesario, soluciones enzimáticas de eficacia comprobada, como CIBENZA® DP100 Aditivo Enzimático para Piensos, que actúa sobre los inhibidores de Kunitz y Bowman-Birk, pueden favorecer la digestibilidad de las proteínas y el rendimiento de los lechones.
En el competitivo mercado actual, las estrategias de nutrición en etapa post destete deben considerar el riesgo real y creciente de los TI. Las implicaciones sobre el rendimiento y la rentabilidad son demasiado significativas como para ignorarlas. Los nutricionistas que enfrentan este desafío de manera proactiva con datos, pruebas y soluciones específicas como CIBENZA® DP100 Aditivo Enzimático para Piensos obtienen una ventaja crucial.
Referencias:
- Miller, K. A., Spencer, J. D., Krishnan, H. B., Mendoza, O. F., McCallum, M. N., Mahoney, J. A., Burrough, E. R., & Gabler, N. K. (2025). The impact of soybean derived trypsin inhibitor concentrations on growth performance, health, and variability of nursery pigs. Journal of Animal Science, 103(Supplement_1), 75–76. https://doi.org/10.1093/jas/skaf102.082
- Chen, J., Wedekind, K., Escobar, J., & Vazquez‐Añón, M. (2020). Trypsin Inhibitor and Urease Activity of Soybean Meal Products from Different Countries and Impact of Trypsin Inhibitor on Ileal Amino Acid Digestibility in Pig. Journal of the American Oil Chemists Society, 97(10), 1151–1163. https://doi.org/10.1002/aocs.12394









