El comportamiento del cerdo destetado.

PhD. Marilú Alonso-Spilsbury
Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco DPAA, Área de Investigación: Ecodesarrollo de la Producción Animal.
[email protected]

PhD. Ramiro Ramírez- Necoechea
Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.
DPAA, Área de Investigación: Ecodesarrollo de la Producción Animal. DPAA, Área de Investigación: Ecodesarrollo de la Producción Animal.

El destete precoz segregado, originalmente empleado para optimizar la productividad y salud de los cerdos, no sólo ha fallado en mejorar la salud, sino que ha comprometido la composición corporal, el crecimiento y la viabilidad de los lechones, especialmente bajo situaciones de estrés inmunitario elevado (Cabrera et al., 2010). Aunado a ello, es causa de conductas anómalas indicativas de estrés. No obstante, no importando la edad a la que se realice, el destete siempre será una fuente de tensión para los lechones, aunque será mayor cuanto más temprano se realice la separación de la madre, conduciendo a dificultades en la adaptación de los cerdos en términos de respuestas conductuales, neuroendocrinas e inmunitarias (Amadori y cols., 2012).

Todos los lechones experimentan estrés al destete, sean grandes o pequeños; los más grandes encuentran tal vez más difícil la adaptación debido a su mayor demanda nutricional, mientras que los más pequeños, que reciben menos leche durante la lactancia, pueden sufrir más por la separación materna (Mason y cols., 2003). Weary y colaboradores (1999) demostraron que el diestrés por separación y la frustración ante la motivación de seguir mamando son problemas graves cuando los lechones son destetados con menos de 4 semanas de edad.

Se piensa que el comportamiento refleja los primeros intentos del animal para afrontar un estresor, y por ello indica de una forma más inmediata que cualquier otra medición fisiológica o patológica, una situación donde el bienestar del individuo está en riesgo (Dawkins, 1998). Entre las conductas anómalas que presentan los cerditos para afrontar los desafíos ambientales y sociales que conlleva el destete podemos observar: un aumento tanto en la tasa de vocalizaciones como en los eventos de agresión (Fraser, 1978); intentos de escape de su corral –posiblemente como un intento de re-encontrarse con la madre– (Weary y cols., 1999; Worobec y cols., 1999); masajeo (husmeo) de abdomen (Fraser, 1978; Metz y Gonyou, 1990; Weary y Fraser, 1995; Jarvis y cols., 2008) y postura de perro sentado (Fraser, 1980), éstas dos últimas indicadores de bienestar pobre en los animales (Dybkær, 1992). También puede haber mordisqueo de diversas zonas del cuerpo de otros cerdos (Dybkær, 1992; Smulders y cols., 2006; Oostindjer y cols., 2011).

Vocalizaciones.

Cuando los lechones son destetados, aún son social y nutricionalmente dependientes de la madre (Weary y cols., 2008). Al separarlos de la cerda emiten vocalizaciones que reflejan distrés por separación (Gonyou y cols., 1998; Worobec y cols., 1999; Weary y cols., 1999; Chaloupková y cols., 2007b). Esta respuesta aumenta durante los primeros minutos después de la separación (Weary y Fraser, 1995) y disminuye después de varios días si los lechones son destetados entre 3 y 5 semanas de edad (Weary y cols., 1997).

Las vocalizaciones son llamadas de solicitud (de baja frecuencia) o por separación (de alta frecuencia), las de alta frecuencia son consideradas llamadas por distrés (Weary y Fraser, 1995, 1997; Mason y cols., 2003). Las vocalizaciones son más frecuentes en lechones que padecen frío (Weary y cols., 1997), y en los hambrientos o ligeros de peso (Weary y Fraser, 1995). Las vocalizaciones de lechones expuestos a ambientes sociales y espaciales novedosos, aislados de la madre, reflejan una respuesta de miedo (Hötzel y cols., 2011).

Otras respuestas de distrés.

Otras respuestas de distrés en los destetados son hiperactividad y bajo consumo de alimento. De acuerdo con Hötzel y cols. (2011), el aumento en vocalizaciones y actividad junto con la agresión que se manifiestan al destete, están más asociados a la exposición social con animales desconocidos y al ambiente espacial, que con la ausencia de la madre.
Los lechones destetados requieren de memoria espacial y habilidades de condicionamiento operante para poder obtener su primer alimento post-destete (Pluske y Williams, 1996). Adicionalmente deben aprender a reconocer a sus compañeros de corral, tanto aquellos con los que están familiarizados como con los que no lo están, los individuos dominantes o subordinados, o hermanos de camada o ajenos al grupo social (Kendrik y cols., 1997). Sin embargo, el estrés por separación y la neofobia (miedo a lo novedoso), afectan un funcionamiento cognitivo apropiado (Mendl, 1999).

Colson y colaboradores (2012), observaron que el ambiente nuevo para los lechones destetados y el agrupamiento con animales desconocidos tienen efectos estresantes aditivos, es decir, acumulativos, con implicaciones en el bienestar de los cerdos. Exploran y juegan menos y pelean más que aquellos cerdos a los que sólo se les cambió a un lugar nuevo (cambio ambiental), o aquellos a los que no se les cambió de lugar pero fueron mezclados con cerdos con los que no estaban familiarizados (cambio social). Los cerdos a los que sólo se les cambia el grupo social, principalmente muestran agresión, en tanto que aquellos a los que se les desafía con un lugar que les es novedoso, presentan niveles persistentes de cortisol, la hormona del estrés.

Agresión.

Por razones económicas, generalmente se les desteta uniformando grupos por peso, lo que conlleva el establecimiento de un orden jerárquico violento con peleas (D ́Eath, 2005; Weary y cols., 2008), seguido de heridas, infecciones y abscesos, estrés general y reducción en la ganancia de peso, especialmente en los lechones de bajo rango (Fels y cols., 2014), ocasionándoles eventualmente diarrea y pérdida de peso, todo ello con repercusiones económicas para el productor. Las peleas son más intensas entre cerdos que tienen pesos similares. El establecimiento de una jerarquía estable lleva 3 días después del re-alojamiento y es necesario para prevenir el estrés permanente en los grupos (Meese y Ewbank, 1973). Una forma de disminuir las peleas al destete es realizando la agrupación de cerdos por la tarde y alojandolos con luz tenue.

Masajeo de abdomen y flancos.

Existe polémica en cuanto a las causas de masajeo de abdomen. La literatura clásica la asocia a destete temprano (van Putten y Dammers, 1976; Fraser, 1978; Blackshaw, 1981), disponibilidad de bebederos menor al requerido, hacinamiento, o simplemente a ambientes aburridos (Dybkjær, 1992; van Putten y Dammers, 1976). La frecuencia y ocurrencia de este comportamiento están inversamente relacionadas con la edad del lechón al destete (Widowski y cols., 2003), la conducta y sus lesiones aumentan considerablemente en lechones destetados a menos de 15 días de edad (Main y cols., 2005), aunque curiosamente, en lechones destetados a 42 días, el masajeo de abdomen se observó aun cuando todavía estaban con la madre, a los 28 días de edad (Jarvis y cols., 2008).

Gardner y colaboradores (2001), descartaron la idea de que la conducta –también referida como mamado o narigueo de flancos o vientre– se deba a la presencia de leche en el alimento o a una dieta de muy mala calidad proporcionada al destete, sugiriendo que el mamado de abdomen no está relacionado al hambre, ni a estímulos gustativos asociados con la leche o el alimento. Asimismo, Tucker y cols. (2010) coinciden en que el masajeo de abdomen en cerdos destetados no se debe ni al hambre ni al estrés nutricional.

El masajeo de abdomen se caracteriza por movimientos repetitivos y rítmicos con la trompa en el abdomen de otro lechón, similar al patrón de movimientos utilizados al mamar las tetas de la cerda (Fraser, 1978), por ello se le considera un amamantamiento redirigido (Fraser, 1978; Gonyou y cols., 1998; Weary y cols., 1999). Es un patrón conductual que se desarrolla pocos días después del destete. Bench y Gonyou (2009) observaron que en lechones destetados a los 14 días de edad, el masajeo se presentó 4 días post-destete, con un pico de incidencia entre los días 23 y 28 de edad, decreciendo después de forma gradual. Straw y Bartlett (2001), por su parte, encontraron que aproximadamente el 50% de los lechones destetados a 18 días presentaron el masajeo, el pico se dio una semana después del destete y no hubo diferencias entre hembras y castrados, aunque los machos castrados recibieron más lesiones.

El tiempo que los cerdos invierten en realizar el masajeo de flancos raramente excede el 2% del total de su presupuesto (van Putten y Dammers, 1976; Fraser, 1978; Metz y Gonyou, 1990; Dybkjær, 1992; Gonyou y cols., 1998). Hay una variación individual muy grande en la conducta con una gran proporción de animales que no se involucran, sin embargo, en lechones destetados precozmente (12 a 14 días), Li y Gonyou (2002) observaron que el día 7 post-destete, 81% de los cerdos realizaron masajeo de abdomen con un promedio de tiempo de 2.4%. El patrón de desarrollo de la conducta a través del tiempo y dentro de los corrales, sugiere que puede ser una conducta contagiosa (Fraser, 1978; Blackshaw, 1981).

Es importante que el masajeo de abdomen no se presente, ya que se ha demostrado que está correlacionado con la ganancia diaria de peso (Fraser, 1978; Straw y Bartlett, 2001) y puede persistir como mamado de abdomen en la fase de crecimiento-engorde (Gonyou y cols., 1998; Bench y Gonyou, 2009). Contrario a lo que uno pensaría, de acuerdo con Straw y Bartlett (2001), el receptor de un masajeo de flancos no pierde peso, sin embargo el emisor crece más lento, haciéndose más pequeño con el tiempo, llegando a perder 1.8 kg durante el destete. Los cerdos más grandes en un corral son los que menos despliegan esta conducta; es más, son los que generalmente la reciben y presentan más lesiones.

En ocasiones el mamado de flancos resulta en necrosis severa de la piel con formación de úlceras en el sitio del ataque, y un total deterioro de la pared visceral y evisceración del cerdo (Allison, 1976). Sin embargo, la mayoría de las veces, las lesiones no son tan severas, mostrando hiperemia y edema de la piel con pérdida de pelo y erosión superficial (Straw y Bartlett, 2001). Las lesiones se pueden ver en lechones destetados precozmente (Luescher y cols., 1989), en animales de 6 a 20 semanas de edad (Allison, 1976; Smith y Penny, 1986; Luescher, 1989), e inclusive en cerdos de engorda (Luescher y cols., 1989). Las áreas más afectadas son aquellas de las costillas, la región media de las patas delanteras, el hombro y la región tubero-isquiática (Allison, 1976; Smith y Penny, 1986).

Al igual que varias conductas redirigidas, La incidencia del masajeo de abdomen se reduce con la provisión de paja y juguetes (objetos distractores) para que los animales los manipulen y se entretengan sin ocasionar daño a sus compañeros de corral (Petersen y cols., 1995; Rodarte y cols., 2004).

Algunas formas de mitigar el estrés al destete.

Weary y colaboradores (2008), al realizar una revisión de literatura respecto a los estresores del cerdo destetado, se percataron de algo que siempre hemos dicho, los estresores son acumulativos, tienen un efecto aditivo, como ha sido señalado también por Colson y cols. (2012). La imposición simultánea de estresores durante el destete, puede acentuar la respuesta de distrés en el cerdo y conociendo cómo desmantelar los factores estresantes, se puede disminuir dicha respuesta (Weary y cols., 2008).

Una forma de disminuir los problemas conductuales en esta etapa crítica del cerdo es proporcionando complejidad en su entorno además de estímulos cognitivos, que les permitan hurgar e incentivar comportamientos como hozar, morder o masticar y estimular sus funciones biológicas. Esto se conoce como enriquecimiento ambiental, del cual hablaremos en otra ocasión.

La socialización de los lechones en su vida temprana, mezclándolos antes del destete, tiene efectos benéficos en la conducta social, de forma que al destete forman nuevas jerarquías de dominancia más rápido y estables sin consecuencias negativas en la producción, reduciendo el número de lesiones y el estrés (D ́Eath, 2005).

Cuando la lactancia se ha llevado a cabo en un lugar con enriquecimiento, contrario a lo que ocurre en alojamientos convencionales, las respuestas de los lechones al destete involucran una menor frecuencia de agresión y comportamiento anómalo, altas frecuencias de juego (Chaloupková y cols., 2007a), alimentación y descanso (Hötzel y cols., 2004), así como mejores tasas de crecimiento en el periodo post-destete (O ́Connell y cols., 2005). Al brindarles enriquecimiento también al destete, se consigue aumentar la conducta exploratoria y disminuir el mamado de flancos (Oostindjer y cols., 2011).

Con la finalidad de evaluar de forma práctica el comportamiento del cerdo destetado, se ofrece al porcicultor la siguiente guía con 9 conductas, empleando dos criterios del protocolo de evaluación de bienestar animal para cerdos del Welfare Quality® (2009), y el resto según nuestra experiencia. Cada indicador además, viene avalado por la literatura científica clásica y actualizada al respecto. Los indicadores tienen una escala de calificación binomial basada en su presencia o ausencia (0 ó 1), donde el 0 significa que el parámetro de medición es apropiado y 1, que no lo es.

Una vez que se tienen las calificaciones lo ideal es calcular la prevalencia de animales con las distintas conductas, ésto es, se contabiliza el número de cerdos afectados en porcentaje, respecto al total observado, lo que permitirá conocer su estado de bienestar y realizar mejoras en caso necesario.

Evaluación del Comportamiento en Cerditos Destetados

Conducta

Calificación 0

Comentarios

Calificación 1

Exploracióna

Presencia

La paja constituye un buen enriquecimiento ya que promueve la conducta exploratoria en el cerdo (Bolhuis y cols., 2005); 250 g/día/cerdo son sufi- cientes (Jensen y cols., 2015).
Un aumento en la exploración es considerado como una conducta adaptativa cuando los cerdos son expuestos a un ambiente social, físico y nutritivamente novedoso. Aunque no es deseable que los animales en crecimiento pierdan energía durante un periodo de bajo consumo energético (Hötzel y cols., 2011).

Ausencia

Juegob

Presencia

El juego (Chaloupková y cols., 2007a) y la exploración constituyen indicadores potenciales de nivel elevado de bienestar animal (Held y Špinka, 2011). En los cerditos destetados la conducta lúdica involucra empujones y corretearse (Smulders y cols., 2006), aunque el juego también puede ser dirigido a objetos.

Ausencia

Vocalizacionesb

Ausencia

Los lechones destetados a las 3 semanas de edad vocalizan más que los destetados a las 4 ó 5 semanas. En promedio vocalizan 3 a 6 veces/min. La frecuencia de vocalizaciones disminuye a 1.6 llamadas/min para el día 4 post-destete (Weary y Fraser, 1997).

3 a 6 vocalizaciones/minuto.

Heridas en piel por agresiónb

Ausentes o <5 lesiones/cerdo

Los cerdos son animales con un alto grado de organización social, por lo tanto al agruparlos casi todos los que no están familiarizados entre sí muestran interacciones agonistas especialmente durante el destete (Fraser y Rushen, 1987).

>20 lesiones/cerdo (Smulders y cols., 2006).

Masajeo de abdomenb

Ausencia

Observar esta conducta 3 a 5 días post-destete, que es cuando generalmente aparece (Black- shaw, 1981; Gonyou y cols., 1998); los picos en esta actividad se presentan 2 semanas después (Worobec y cols., 1999).
Para que la acción de masajeo de abdomen sea considerada debe durar mínimo 10 segundos (Main y cols., 2005).

Presencia

Mordisqueo de otros cerdosb

Ausencia

Los cerdos destetados pueden morder la cola o las orejas de sus compañeros de corral (Dybkær, 1992; Smulders y cols., 2006; Oostindjer y cols., 2011). Ambas conductas están correlacionadas positivamente con la agresión (Widowski y cols., 2003).

Presencia

Sentado como perrob

Ausencia

La postura de perro sentado es un indicador de bienestar pobre en los animales (Dybkær, 1992). Indica apatía, el cerdo se sienta sin moverse por un periodo prolongado, tiene la espalda arqueada, la cabeza y orejas caídas, y los ojos soñolientos casi cerrados (Wemels- felder, 2007).

Presencia

Mordida de barrotesb

Ausencia

La mordida rítmica de los barrotes (barras) del alojamiento se considera una estereotipia e indica aburrimiento.

Presencia

Reacción de evitacióna (miedo al contacto con el operario)

Hasta el 60% de los cerdos huyen del operario y se amontonan en una esquina del corral (Welfare Quality®, 2009).

Más del 60% de los cerdos huyen del operario y se amontonan en una esquina del corral (Welfare Quality®, 2009).

aIndicadores de Welfare Quality® (2009).
bIndicadores propios.

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Artículo publicado Los Porcicultores y su Entorno