Dr. Daniel Mota Rojas. Editor en Jefe del Libro Bienestar Animal, una visión global en Iberoamérica. Editorial ELSEVIER-España. Línea de investigación: Fisiopatología del Estrés y Bienestar de los Animales Domésticos, DPAA. Profesor del Módulo Preservación del Bienestar Animal. Universidad Autónoma Metropolitana, (UAM), Ciudad de México.

Sc. MVZ. Patricia Roldan-Santiago. Posgraduada en la Maestría en Ciencias de la Producción y de la Salud Animal, FMVZ- Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Profesora Programa de Bienestar Animal, Licenciatura en MVZ. Universidad del Valle de México. UVM-Coyoacán. Ciudad de México. Profesora del Módulo Preservación del Bienestar Animal, UAM. México.

Dra. Maria Nelly Cajiao [Representante-Consejera por Latinoamérica
ante la Junta Directiva de la World Veterinary Association (WVA)
y miembro del Comité de Política y del Grupo de Trabajo
en Bienestar Animal de la WVA. Colombia].
Editora asociada Libro Bienestar animal, Editorial Elsevier, España.
Profesora Investigadora de Bienestar animal
en la Universidad UNIAGRARIA, Bogotá, Colombia.

Dr. Agustín Orihuela Trujillo. Posdoctorado en Etología en la Universidad de California,
Davis en E.U. Co-autor del Libro Bienestar animal.
Editorial Elsevier, Barcelona-España.
Profesor Investigador en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México.
Es el Investigador Mexicano con más artículos científicos
publicados en el ámbito de “Comportamiento y Bienestar Animal”.

Urge brindar a la asignatura de Bienestar animal (BA) un perfil más claro dentro del currículo del MVZ, que le permita al futuro egresado tener las competencias requeridas en BA, en sus aspectos científicos, éticos y legales. A pesar de los avances significativos en cuanto a la introducción del BA en la educación veterinaria, incluyendo la creación de grupos de investigación en distintas universidades Iberoamericanas, aún queda mucho por hacer en cuanto al futuro de esta materia en la enseñanza veterinaria de España y países Latinoamericanos, y su introducción como una asignatura independiente en los distintos planes de estudio.

ARTÍCULO RECOMENDADO PARA LA ASIGNATURA DE BIENESTAR ANIMAL

INTRODUCCIÓN

En la primera parte de BIENESTAR ANIMAL, TEMAS CONTROVERSIALES Y PREGUNTAS FRECUENTES dimos respuestas a las primeras 5 preguntas con temas controversiales relacionados con “Bienestar Animal” y tratamos de proporcionar a los lectores elementos de juicio que permitan al ganadero, veterinario, dirigentes de asociaciones protectoras de animales, estudiantes de medicina veterinaria, así como de estudiosos e interesados sobre el tema; formar criterio y tener una opinión informada dejando de lado los juicios morales y la pasión que por los animales sentimos. Las 5 primeras preguntas planteadas en la primera parte fueron:

  • ¿Los términos Bienestar animal, trato humanitario y proteccionismo, son iguales?
  • ¿Por qué el estudiante de Medicina Veterinaria y Zootecnia debe cursar contenidos relativos a la ciencia del Bienestar Animal en los planes y programas de estudio?
  • ¿Qué ganadería ofrece mayor nivel de bienestar animal, la intensiva o extensiva?
  • ¿Por qué se prohíbe la exhibición de los animales en los circos y se siguen manteniendo las corridas de toros?
  • ¿Se deben seguir usando los animales con fines de experimentación?

Podrás consultar el artículo completo en su primera parte (1) en la siguiente dirección electrónica:

Temas Controversiales y Preguntas Frecuentes en Bienestar Animal

En la segunda entrega abordamos las preguntas siguientes:

  • ¿Cuál es el nivel de bienestar en animales de compra-venta en mercados ganaderos?
  • ¿Cuál es el nivel de bienestar en los animales cautivos en los zoológicos? ¿El bienestar animal es tomado dentro de las instituciones zoológicas como la base del manejo de los ejemplares mantenidos en cautiverio?
  • Las peleas de perros son uno de los muchos ejemplos de violación a los principios éticos. ¿El maltrato animal se debe asociar a la ignorancia, a una enfermedad mental, a la estupidez o a la codicia?
  • ¿Cuáles son las prácticas dolorosas que se llevan a cabo rutinariamente en animales de granja? ¿Realmente ocasionan dolor y pobre nivel de bienestar a los animales?
  • ¿El sacrificio con fines religiosos justifica el dolor en los animales que proporcionan alimento?

Podrás consultar el artículo completo en su segunda parte (2) en la siguiente dirección electrónica:

Bienestar Animal, Temas Controversiales y Preguntas Frecuentes

Ahora en esta TERCERA entrega abordamos las preguntas siguientes:

  • SALUD ANIMAL Y PRODUCTIVIDAD COMO INDICADORES DE BIENESTAR ANIMAL. ¿UN ANIMAL PUEDE ESTAR EN BIENESTAR Y ESTAR ENFERMO?, O ¿PUEDE ESTAR ENFERMO Y SEGUIR SIENDO PRODUCTIVO? ¿CÓMO INFLUYE EL SISTEMA DE PRODUCCIÓN EN EL BIENESTAR ANIMAL?
  • EL ESTUDIANTE ¿DEBERÁ APRENDER A EVALUAR CIENTÍFICAMENTE EL BIENESTAR ANIMAL? ¿CUÁL DEBE SER EL PERFIL DEL MVZ LATINOAMERICANO EN EL FUTURO CERCANO?
  • ¿LOS ANIMALES SON REALMENTE SERES SINTIENTES?
  • ¿PUEDEN EXPRESAR EMOCIONES LOS ANIMALES?

Esperamos estos temas controversiales sean del interés de los lectores y sigamos aprendiendo juntos de bienestar animal.

  1. SALUD ANIMAL Y PRODUCTIVIDAD COMO INDICADORES DE BIENESTAR ANIMAL.

¿UN ANIMAL PUEDE ESTAR EN BIENESTAR Y ESTAR ENFERMO?, O ¿PUEDE ESTAR ENFERMO Y SEGUIR SIENDO PRODUCTIVO? ¿CÓMO INFLUYE EL SISTEMA DE PRODUCCIÓN EN EL BIENESTAR ANIMAL?

El principio de las cinco libertades se desarrolló inicialmente para ser aplicado en los animales de granja, pero es un principio muy general como para ser útil para cualquier tipo de animal. Manteca (2009), señala que el principio de las 5 libertades presenta 2 problemas, algunas de las 5 libertades se superponen entre ellas y el otro es que es muy genérico y no aplica a otras especies. Enfoquémonos entonces en que el bienestar de un animal puede ser valorado por su estado de salud que es de donde parte una de las cinco libertades donde se indica que para que un animal goce de bienestar, debe estar libre de enfermedades: esta es una premisa muy difícil de cumplir. Sin duda el bienestar de un animal sano será mejor que el de uno enfermo. De acuerdo a lo que señalan Keeling y Jensen (2006), es probable que no exista un animal gozando de plena salud o como lo indica el protocolo welfare quality, libre de enfermedad. Tal vez esto no existe. La línea entre la salud y la enfermedad es muy delgada, el organismo está en contacto permanente con parásitos, virus y bacterias. También coincidimos con la premisa de que un animal que no goza de plena salud, no necesariamente está sufriendo daño o estrés, el bienestar animal es mucho más que estar sano.

Figura 1. La salud de la ubre es fundamental para maximizar la productividad y garantizar el bienestar, sin embargo existen vacas con cuadros de mastitis subclínica que siguen manteniendo alto niveles de producción con bajos niveles de bienestar. No todos los aspectos de salud son tan claros, es importante puntualizar que hay límites entre la salud y la enfermedad, que a veces no se aprecian.

Progresivamente se ha dicho que un animal sano crece más rápido, gana más kilos de carne o leche o sale más rápido al mercado, es decir; se asocia el incremento de la productividad animal con el buen bienestar. Sin embargo algunos ejemplos que pueden poner en entredicho esta premisa son la alta incidencia de lesiones hemorrágicas en nódulos linfáticos de cerdos magros asociados a enfermedades sistémicas agudas o la alta incidencia de lesiones pulmonares con cuadros agudos y crónicos con evidencia de neumonía activa o regenerativa. Cerdos con ritmo de crecimiento rápido con excelentes masas musculares que mueren súbitamente y con un diagnóstico de gastritis severa (Mota-Rojas et al., 2016).

Pollos de engorda de crecimiento rápido con masas musculares prominentes pero con problemas de patas; vacas lecheras altas productoras con problemas de infección uterina bacteriana piógena o con problemas asociados a la inflamación de la ubre (Sepúlveda y Bustamante, 2016 [Cap. 4 Libro Bienestar animal]). Por estas evidencias señaladas debemos de ser cuidadosos cuando asociamos la alta productividad al buen bienestar.

Para mayor discusión sobre el tema consulte los capítulos 4. “Bienestar de la vaca lechera”, Capítulo 13, “Bienestar animal y productividad”, y el capítulo 15, “Evaluación científica del Bienestar animal” del Libro Bienestar animal. Eds. Mota, Velarde, Huertas y Cajiao. Tercera edición. Elsevier.

blankFigura 2. Regresando a la premisa de que un animal con altos estándares productivos está en bienestar y está libre de enfermedad, no necesariamente es cierto. Otro ejemplo bastante común es el de las cerdas que presentan cuadros de exudados muco-purulentos en el post-parto y son capaces de quedar preñadas aun con procesos de metritis y vaginitis, manteniendo la productividad pero con un estado de salud deteriorado.

Con respecto a la última pregunta de este apartado que puntualiza cómo influye el sistema de producción en el bienestar animal queremos abordar el texto citado por Fraser en el (2006). Quién señala que la crítica típica que retrata la intensificación de la producción animal como un proceso en el que las empresas han sustituido a las granjas familiares, la búsqueda de beneficios ha sustituido a los valores relacionados con el cuidado de los animales, y los métodos industriales del mundo empresarial han sustituido a los métodos de explotación agrícola tradicionales, lo que ha tenido consecuencias espantosas sobre el bienestar animal. ¿Es posible por tanto llegar a la conclusión de que los sistemas de confinamiento estabulados son mejores que los extensivos para el bienestar animal? Al menos en parte, la respuesta puede estar en que algunos de los factores más importantes que determinan el bienestar animal no dependen de ninguno de los dos tipos de sistemas de alojamiento o de producción.

La cuestión de si las vacas lecheras padecen más problemas de salud estando en compartimentos contiguos que en pastizales es discutible, pero todo el mundo está de acuerdo en que el bienestar mejora si el personal sabe detectar y tratar las enfermedades. La cuestión de si las cerdas están mejor en compartimentos o en recintos de estabulación en grupo también es a veces motivo de disputa, pero todo el mundo está de acuerdo en que un funcionamiento y mantenimiento adecuados del equipo es importante para su bienestar. De hecho, teniendo en cuenta que factores clave como el entrenamiento de los cuidadores y el tiempo del que disponen, el sustrato, la temperatura, la calidad de los piensos y las medidas de prevención de enfermedades tienen una gran incidencia sobre el bienestar animal, muchos de los problemas no dependerían tanto del sistema de cría, ya se trate de estabulación, semiestabulación o de cría extensiva, sino de la gestión adecuada del sistema (Fraser, 2006).

  1. EL ESTUDIANTE ¿DEBERÁ APRENDER A EVALUAR CIENTÍFICAMENTE EL BIENESTAR ANIMAL? ¿CUÁL DEBE SER EL PERFIL DEL MVZ LATINOAMERICANO EN EL FUTURO CERCANO?

Tener estudiantes entrenados en competencias profesionales que les permita realizar la evaluación científica del BA, no es una tarea fácil, requiere de varias disciplinas con una variedad de enfoques, sin embargo, la respuesta sin lugar a dudas es “SI”. Las evaluaciones tienen distintos niveles de aplicación y es importante realizar auditorías pues a la larga, se ha demostrado que éstas mejoran el bienestar de los animales (Grandin, 2005; Mota-Rojas et al., 2016a, b, c). Aunado a lo anterior, hoy en día, se han desarrollado protocolos para evaluar y controlar la calidad del BA en granjas y plantas faenadoras o rastros. Estos son instrumentos de evaluación que nos permiten tener criterios de medición con la finalidad de realizar auditorías de BA.

El proyecto europeo Welfare Quality ha desarrollado sistemas para evaluar de forma objetiva el BA en granjas y mataderos, identificando las causas de un bienestar deficiente para poder así asesorar a los ganaderos en posibles mejoras. De la misma forma, este sistema proporcionará a los productores una herramienta útil para informar a los consumidores de forma clara y objetiva sobre sus estándares de BA, ayudándoles de ese modo a beneficiarse de mercados con un mayor valor agregado. El BA puede verse afectado por muchos factores que comprometen la salud tanto física como mental. Tras haber sido debatido con los consumidores, científicos, representantes de grupos empresariales, y legisladores, Welfare Quality definió 4 principios de BA: buena alimentación, buen alojamiento, buena salud y comportamiento apropiado (Dalmau et al., 2009). Dentro de estos principios, se identificaron 12 criterios diferentes pero complementarios entre sí. La intención es que los productores también se beneficien de una mejora en los niveles de BA basada en las recomendaciones provenientes de las evaluaciones realizadas en sus granjas (Veissier et al., 2011).

blankFigura 3. Los y las estudiantes y egresad@s de Medicina Veterinaria Latinos cada vez mejor preparados en el tema de bienestar animal. [email protected][email protected] [email protected] zootecnistas (MVZ) deben ser los primeros defensores del bienestar de todos los animales, dada la contribución esencial que hacen a la sociedad a través de la producción de alimentos, la compañía que brindan como mascotas y su utilidad en la investigación biomédica y en la educación. Para cumplir con estas obligaciones el MVZ Latinoamericano debe prepararse para enfrentar los grandes retos de mantener la salud de los animales y garantizar su bienestar, por ello se requiere que adquieran conocimientos de asignaturas como patología, fisiología, diagnóstico clínico, bioética y etología en animales de granja, compañía y fauna silvestre para que de forma integral puedan aprender y asimilar el concepto de bienestar animal.

La preocupación pública y de los consumidores sobre el bienestar de los animales de granja ha aumentado, en particular por un incremento en el interés de la sociedad por cómo se crían y sacrifican los animales, además de la obtención de productos más sanos, derivados de una producción más libre de fármacos y sustentable, resaltando la preocupación sobre el estrés que experimentan los animales durante su estancia en las unidades de producción y desde luego el estrés previo a la muerte (Mota-Rojas et al., 2012b,c). Los animales deben criarse bajo estándares de bienestar aceptables y deben manejarse en forma humanitaria durante la matanza, esto ha llevado a un aumento de las exigencias legales y reglamentarias en torno al BA.

De acuerdo con Molento, (2005) en los últimos años, el BA ha adquirido importancia a nivel mundial, empezando en los países de Europa y más sutilmente en los Estados Unidos de América, con repercusión en el comercio internacional. A partir de esto, ha sido evidente la tendencia, de algunos países, de exigir patrones mínimos de BA en negocios que involucran la importación de productos de origen animal. En breve si los países no desarrollan legislaciones y reglamentaciones en BA y sobre todo si no certifican sus productos pecuarios bajo protocolos de BA en los rastros o mataderos, no se permitirá la exportación, ya que el BA es hoy una barrera no arancelaria del mercado internacional, y debemos preparar a nuestros estudiantes para enfrentar esta realidad (Martínez-Rodríguez et al., 2011; Mota-Rojas et al., 2016c).

Por todo lo anterior Gallo y Cajiao (2013) sugieren que para que el MVZ del 2030 pueda enfrentar los problemas que se le presentarán y tener las competencias deseadas, la Mesa de BA de la reunión “Perfil Profesional del MVZ en Latinoamérica – Visión al 2030- de 2013 consideró que deberían tomarse las siguientes acciones:

  • Las instituciones de formación veterinaria y zootécnica deben incluir un curso obligatorio sobre BA dentro de las mallas curriculares de MVZ. Además se debe transversalizar el tema de BA en diversas asignaturas de la carrera, así como ofrecer permanentemente educación continua en el tema a nivel de grado y postgrado.
  • Ampliar la capacitación y el conocimiento (o instrucción) sobre temas de BA a otras ciencias médicas y agronómicas en las cuales se llevan a cabo prácticas con animales, así como carreras de educación, leyes y comunicación, para que los futuros profesionales tengan formación y concienciación sobre el cuidado y respeto a los animales y lo promuevan en las comunidades y la población en general.
  • Las materias a tratar en los cursos de BA deben incorporar conocimientos sobre los lineamientos de la Word Veterinary Association (WVA), la OIE, FAO y Consejo Panamericano de Ciencias Veterinarias (COPEVET al respecto.
  • Para poder ofertar adecuadamente las materias de BA, las instituciones de formación veterinaria deben asegurar una masa crítica de profesionales capacitados para certificar condiciones de BA particularmente en sistemas productivos pecuarios.
  • Las organizaciones profesionales regionales deberán trabajar conjuntamente para lograr una certificación profesional que incluya BA como especialidad veterinaria. Deberán haber cursos de grado y postgrado en la temática y establecer sistemas de acreditación para la especialidad en BA. Se deberá también incluir el BA en los sistemas de evaluación interna y externa de la carrera.
  • Las universidades y las instituciones de investigación deben establecer sus comités de cuidado y uso de animales (bioética, investigación y docencia). Adicionalmente deberán promover y continuar el desarrollo e implementación de alternativas al uso de animales en docencia y experimentación.
  • Las instituciones de educación deberán procurar formar sólidamente a los MVZ tanto en lo técnico, como en lo filosófico y económico, lo cual incluye entregar competencias en comunicación.
  • Las Escuelas/Facultades de MVZ deberán generar proyectos de extensión para sensibilizar sobre BA a edad temprana al público en general. Esto puede ir ligado a generar responsabilidad social en los estudiantes de MVZ.
  • La región debería trabajar mancomunadamente para construir una comunidad fuerte unificada, para negociar en bloque con una política común, con puntos de encuentro y de interés común.
  • Las instituciones de educación en MVZ deberían acordar un glosario y terminología en Salud y BA.

blankFigura 4. El MVZ del futuro. Los egresados de MVZ, Zoología, Biología y Agrociencias tienen por responsabilidad no sólo evitar la crueldad y el dolor en los animales (mascotas, productores de alimentos, en vida libre, zoológicos etc.), sino además proponer sistemas alternativos con estrategias basadas en el comportamiento de la especie, que nos permitan incrementar la productividad; por otro lado desarrollar métodos que permitan evaluar el bienestar de los animales de forma objetiva; profundizar en la comprensión de los mecanismos cognitivos y neurofisiológicos relacionados con el dolor, depresión y placer entre otras emociones que se sabe experimentan los animales; así como los mecanismos de habituación insuficientemente comprendidos hasta ahora.

  1. ¿LOS ANIMALES SON REALMENTE SERES SINTIENTES?

Desde que se inició a hablar sobre los animales como seres sintientes, existen aún quienes, contra lo que les dice el sentido común, han afirmado que sólo los seres humanos son seres sintientes, y que los animales no lo son (Broom, 2005). Así, para defender tal idea han afirmado que podemos saber si los seres humanos tienen experiencias porque las pueden comunicar mediante el lenguaje. Filósofos y científicos de reconocido prestigio afirmaban que la capacidad de sufrir era exclusiva de los seres humanos. Descartes en la época de los 1640, señalaba que las emociones son exclusivas de las personas y que los animales no son diferentes de las máquinas. Por este motivo, concluyen quienes defienden esta idea, que hemos de dudar seriamente de que los animales no humanos puedan tener experiencias (Rodríguez-Carreño, 2012).

No obstante, existe una idea errónea ante todo lo antes mencionado. Actualmente, la mayoría de los científicos expertos en neurobiología y con la tecnología de punta de este siglo han demostrado que no sólo los animales vertebrados son seres sintientes (peces, pulpos y calamares son capaces de percibir dolor), pues poseen un sistema límbico con estructuras y funciones neurológicas similares a las del hombre, y por ende, con la habilidad de percibir y sentir dolor, miedo, ansiedad y placer, es decir, emociones negativas y positivas, y al mismo tiempo mantienen un nivel cognitivo que les permite generar aprendizaje a través de las experiencias y de su capacidad para relacionar eventos pasados (Boissy et al., 2007; Broom, 2014).

Esta capacidad de ser seres sintientes puede ser referida como su grado de «sensibilidad» el cual, se ha utilizado generalmente para atribuir que el individuo tiene la capacidad de tener emociones: es decir, tienen conciencia y capacidad cognitiva (Broom, 2007). No obstante, la sintiencia en los animales va más allá de sólo la capacidad de experimentar emociones, incluye todos aquellos aspectos moduladores a nivel neurofisiológico que los animales son capaz de desarrollar durante toda su vida como parte de su propia supervivencia (Broom, 2010).

Cuadro 1. Estructuras y sustancias neuromoduladoras que involucran emociones positivas.

Origen

Sustancia

Sitio

Efecto

Área tegmental ventral

Dopamina

Núcleo acumbens

Recompensa

Núcleo arcuato

M-Opioide

Área tegmental ventral

Facilita la respuesta dopaminérgica

Pituitaria

Oxitocina

Núcleo acumbens y amígdala central

Promueve el comportamiento social e inhibe efectos negativos

Adaptado de Boissy et al. 2007.

Un elemento clave vinculado con el tema de si los animales perciben cambios relacionados con el mundo exterior y modifican su conducta en función de ellos, es si los cambios internos derivados de sus acciones afectan el modo en que se comportan (Slater y Gil, 2000). Aunado a ello, se ha estudiado que las experiencias que perciben los animales durante su vida post-natal temprana juegan un papel importante para el desarrollo normal del cerebro, el sistema inmunológico y los mecanismos de adaptación (Coe y Laudenslager, 2007). Adicionalmente, el sistema nervioso central (SNC) infiere en su memoria, percepción, toma de decisiones y comportamiento (Voss et al., 2013). De esta manera, todos los organismos modifican su conducta de manera evolutiva para adaptarse a las condiciones cambiantes e impredecibles del medio que los rodea (Broom, 2014). Por lo anterior, las respuestas de un organismo ante los estímulos que recibe de su ambiente e incluso los de otros organismos son el resultado de su propio comportamiento. De este modo, los estímulos son recibidos y filtrados por los órganos sensoriales (visión, olfato, audición y tacto), e interpretados por el cerebro (centro integrador) (Kirkwood, 2006). Dichas características antes mencionadas, hace a los animales ser seres sintientes capaces de generar experiencias y percibir todo lo que sucede en su propio ambiente.

Para mayor información consulte: Broom, DM. 2014. The Qualities That Make Up. En: SentienceSentience and Animal Welfare. Capítulo 1 y 2.

  1. ¿PUEDEN EXPRESAR EMOCIONES LOS ANIMALES?

Hablar de emociones en los animales hoy en día es un tema que llama mucho la atención, sin embargo; no es un tema nuevo, ya que ha sido estudiado a lo largo de más de una década por diversos autores (Panksepp, 2005; Wall, 2010; Dawson, 2016). Científicos acreditados han demostrado que la mayoría de los animales tienen emociones; otros investigadores argumentan que las emociones son exclusivamente de los humanos y que no se debe de dar esta connotación a los animales (de Vere y Kuczaj, 2016).

No obstante, hablar de las emociones en los animales resulta un tema muy complejo, la mayoría de las personas tiene la idea de que los animales tienen la capacidad de experimentar tristeza, felicidad, enojo, rencor, odio, etc., como lo hace el ser humano. Y tal vez esa sea, una de las razones principales por las cuales existe controversia sobre las emociones en los animales, sin embargo; actualmente no existe duda alguna de que los animales experimentan emociones y hay grandes avances sobre las bases neurofisiológicas, pero también es muy evidente que el humano no ha sido capaz de tener todos los elementos neurobiológicos que las componen, pero cada vez se acerca más y hay grandes avances en las ciencias neurológicas con modelos animales (Boissy et al., 2007; Kuczaj et al. 2013).

En la actualidad, se ha demostrado científicamente que las emociones se refieren a procesos evolutivos regulados por mecanismos neurológicos, los cuales permiten que los animales tengan la capacidad de evitar daño o dolor, o bien obtengan sus recursos biológicos y sean recompensados (Boissy et al., 2007). En el caso exclusivo de los animales se ha reportado con bases neurofisiológicas, que ellos tienen la capacidad de experimentar dos tipos de emociones: 1) emociones positivas: (placer y confort) y 2) emociones negativas: dolor, miedo, ansiedad, apatía, aburrimiento (depresión) (Mendl et al., 2010) y como un estado afectivo para algunos autores; frustración (Hemsworth et al., 2015).

Asimismo, estas emociones han sido definidas como mecanismos de adaptación que se desencadenan cuando un individuo se enfrenta a diferentes situaciones de su vida diaria (Rolls, 2000). Aunado a ello, se consideran que las emociones, así como la expresión de las mismas, son innatas, aunque se ha considerado la posibilidad de que los factores de aprendizaje puedan ejercer algún tipo de influencia sobre la expresión; de tal forma que esto ha significado que las emociones jueguen un papel evolutivo y ayuden de esa manera a incrementar y garantizar la probabilidad de que el individuo y la especie se habitúen a las características cambiantes del ambiente externo (Mendl, 2010).

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Figura 5. Representación de las principales funciones que desempeñan las diversas estructuras del sistema límbico en los mamíferos.

En relación a ello, su regulación depende de diferentes mecanismos neurofisiológicos, y el conjunto de núcleos cerebrales que regulan las emociones forman el Sistema Límbico (área ventral tegmental, núcleo accumbens, hipocampo, núcleos septales laterales, corteza frontal), áreas encargadas de procesar los estímulos emocionales e integrarlos a funciones cerebrales complejas, las cuales incluyen: expresión e interpretación de conductas específicas, aprendizaje y cognición (Kandel, 2000; Gelder et al., 2005).

Dentro de este sistema, funcionalmente, la amígdala está considerada como una estructura esencial para el procesamiento emocional de las señales sensoriales, ya que recibe proyecciones de todas las áreas de asociación sensorial (Wall, 2010; Dawson, 2016). En este sentido, y de manera general, podemos darnos cuenta que los animales son capaces de experimentar distintas emociones y que sus respuestas están mediadas por mecanismos neurobiológicos, las cuales se encuentran estrechamente relacionadas con las necesidades biológicas básicas de los animales. Sin embargo, lo ideal es considerar que las emociones deben estar basadas en aspectos científicos que eviten por completo el antropomorfismo.

Para mayor información consulte: de Vere y Kuczaj, 2016. Cognitive Science, 7:354-362.

Esta es la tercera entrega de “Temas controversiales y preguntas frecuentes en bienestar animal”, estaremos haciendo contacto contigo en breve con la cuarta entrega.

BIBLIOGRAFÍA DE CONSULTA

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