Daniel Mota-Rojas
Departamento de Producción Agrícola y Animal Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. Correo: [email protected]

Patricia Roldan-Santiago
Departamento de Producción Agrícola y Animal Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. Licenciatura en Medicina Veterinaria Universidad del Valle de México.

Miguel Ángel Betancourt-Alonso
Licenciatura en Medicina Veterinaria, Universidad del Valle de México.

Patricia Mora-Medina
FESC, Universidad Nacional Autónoma de México.

Luis de la Cruz-Cruz
Posgrado FMVZ, UNAM.

Salvador Flores-Peinado,
FESC, Universidad Nacional Autónoma de México.

Ramiro Ramírez-Necoechea
Departamento de Producción Agrícola y Animal, Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.

El bienestar animal no es una actividad de personas aficionadas y bien intencionadas. Va más allá de simplemente proteger a un animal; es una ciencia que los profesionales de la Medicina Veterinaria y Zootecnia deben conocer a fondo y entender: “que si el bienestar del animal se cumple” sin duda se mejorará su productividad y las ganancias económicas incrementarán.

Fuente: Mellor DJ y cols. The Science of Animal Welfare. Oxford England: Wiley–Blackwell, 2009.

Mota-Rojas y cols., 2012. Libro Bienestar animal, productividad y calidad de la carne. Editorial Elsevier. 557 p.

La intensificación de la producción agrícola se ha convertido en un asunto de gran interés debido a que todo el proceso gira en torno a los animales (Fraser, 2006).En este sentido, se sostiene que la reducción del estrés animal durante la producción, tiene la doble ventaja de aumentar la productividad animal y mantener la calidad del producto final (Voisinetet al., 1997).

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Los médicos veterinarios que nos dedicamos los animales de producción, sabemos que muchas de las prácticas de crianza, engorda, transporte y matanza no se realizan con ética profesional, en especial de acuerdo con el juramento que se hace a la hora de recibir el título universitario de Médico Veterinario Zootecnista, pero tampoco favorecen la calidad del producto que se quiere obtener. Por ello, los MVZ no sólo debemos ser los vigilantes del Bienestar de los animales, sino debemos crear las regulaciones y sanciones para quienes no las cumplan. ¡¡¡Es nuestra responsabilidad¡¡¡

Sin embargo, los tres factores que se conjugan en los sistemas de explotación; animal, medio ambiente y hombre, están a su vez determinados por un factor económico (Fraser, 2006), ya que los animales de granja se crían bajo criterios de utilidad y rentabilidad, no obstante, estos criterios, cuando son aplicados en su máxima expresión, conducen a determinados tipos de sistemas en los que los animales quedan sometidos a tal intensidad en su explotación que originan desajustes fisiológicos y de comportamiento (Broom y Corke, 2002). Asimismo, se sabe que estos cambios en la producción animal influyen decisivamente en su bienestar (Appleby, 1997).

blankLas necesidades de confort que no son satisfechas, producenestereotipias y otras aberraciones del comportamiento (Veissier y Boissy, 2007).

Por muchos años los productores y los científicos han trabajado para desarrollar sistemas de manejo que permitan maximizar la ganancia diaria de peso, la utilización del alimento, producción de leche, carne, huevo y otros parámetros de productividad (Fraser, 2006). Pero, hoy en día, el tema de bienestar animal durante el proceso de producción de los animales destinados al consumo humano, como son: aves de corral, bovinos, cerdos, gallinas de postura entre otros, han tomado gran importancia, debido principalmente a algunos aspectos generales relacionados con su ambiente físico en el cual viven y los diferentes sistemas de producción o de alojamiento en los que se producen (Grandin, 2003).

En general se asume que los sistemas de producción extensivos son buenos desde el punto de vista del bienestar, debido a que permiten la libertad de elección y movimientos, donde los animales sólo entran en contacto con los humanos eventualmente para el tratamiento de alguna enfermedad (Marchant et al., 2000). En cambio los sistemas intensivos o confinados se cree que son malos porque la libertad de elección y movimientos están restringidos, pero, no es tan simple, en ambos sistemas existe un factor importante que influye sobre el bienestar, que es el estrés que afecta a los animales (Veissier et al., 2008). Así, una producción eficiente y un buen nivel de bienestar ciertamente pueden ser paralelos, pero algunas prácticas propias de los sistemas modernos de producción animal resultan en niveles pobres de bienestar animal, ya que se ha buscado la eficiencia sin considerar lo suficiente el funcionamiento biológico de los animales (Broom y Corke, 2002). En este contexto, el objetivo de este artículo es integrar información científica de los principales factores estresantes que afectan el bienestar de los animales domésticos y darle a conocer al MVZ algunos estudios científicos y herramientas que permitan incrementar la productividad.

blankSi desea mayor información o requiere profundizar sobre el tema, consulte el capítulo 2 que versa sobre la evaluación científica del bienestar animal y/o el capítulo 3, que narra sobre cómo incrementar el bienestar animal a través de la etología. Libro Bienestar animal. Autor: Daniel Mota Rojas y colaboradores., 2012, editorial Elsevier.

Productividad Vs. Bienestar

Un animal tiene unas necesidades básicas –aquellas cosas que son esenciales para la vida-, pero para lograr un buen bienestar también tiene necesidades que, aunque no son esenciales para la supervivencia, mejoran sus condiciones de vida y con ello también su productividad (Fraser, 2006).

El incremento de la productividad en las unidades de producción se ha conseguido mediante el aumento de la eficiencia productiva de los animales (Broom, 2004), lo cual se ha logrado, a través de investigación en selección genética, nutrición e implementación de sistemas alternativos de producción y buenas prácticas de manejo.

No obstante, se sabe que estos cambios en la intensificación de la producción animal no necesariamente influyen positivamente en el bienestar animal (Appleby, 1997). El bienestar es una característica del animal, no es algo que le podamos dar o brindar.

El bienestar del individuo surge de satisfacer sus necesidades propias y las de la especie. Los seres humanos no damos o brindamos bienestar, lo que podemos es aportar recursos para que el animal los utilice para intentar adaptarse al ambiente, satisfaciendo así sus necesidades (Endres et al., 2014).

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Desde hace algunos años el bienestar de los animales, tanto de los de compañía como los de producción, de trabajo, de deporte, de espectáculos, de diversión, de vida silvestre, de zoológicos y los usados en la experimentación y enseñanza, se ha vuelto un tema muy discutido en grupos importantes de la ciudadanía, entre Médicos Veterinarios Zootecnistas, Ingenieros Agrónomos y en los ámbitos gubernamentales en muchos países, con repercusiones nacionales e internacionales. La pregunta que surge es ¿hasta dónde son compatibles los métodos de producción animal, de zootecnia, de exhibición y de explotación de los animales con principios de bienestar animal, o inclusive de bioética? Aline S. de Aluja Vet. Méx, 2011, 42:137-147.

Es posible satisfacer las necesidades mediante modificaciones del ambiente, pero los estímulos ambientales son muy variables. Antes de definir si el medio es adecuado para un animal deberían ser evaluados todos los componentes de ese lugar (factores climáticos, alimento, agua, topografía, relaciones sociales dentro del grupo). Sólo será considerado como apropiado cuando le permita al animal satisfacer sus necesidades (Appleby, 1997). Por ello, entre los aspectos productivos de mayor influencia sobre el bienestar animal que merecen ser analizados se considera a las instalaciones, la capacitación del personal, la alimentación, el manejo, la sanidad, el transporte y la faena (Boissy et al., 2007). Bajo determinadas circunstancias, los aspectos citados pueden influir negativamente sobre las condiciones de vida de los animales, y generar situaciones de estrés agudo o crónico que repercuten, no sólo sobre la calidad de las condiciones de vida de los animales, sino también en la eficiencia productiva general y la calidad de los productos obtenidos (Gallo, 2007).

Por muchos años los productores y los científicos han trabajado para desarrollar sistemas de manejo que permitan maximizar la ganancia diaria de peso, la utilización del alimento, producción de leche, carne, huevo y otros parámetros de productividad (Fraser, 2006). Hoy en día existen trabajos de investigación cuya aplicación permite incrementar el bienestar animal al mismo tiempo que se aumentan los niveles de producción y se reducen los costos.

Un error común es el considerar que toda situación que resulta en estrés debe evitarse o prohibirse. El estés es parte de la vida, y no es por definición malo. Por el contrario, en muchas ocasiones el estrés puede salvar la vida de un animal (Orihuelaet al., 2004). Por ejemplo, es claro en aquellos animales que son presa de otros, como una situación donde se incremente su grado de alerta, frecuencia cardiaca, tensión sanguínea, frecuencia respiratoria, entre otras, puede ayudar a lograr la huída de los predadores (Aaslyng and Gade, 2001). Así mismo, animales enfermos sufren estrés al tratar de c
mbatir las infecciones que los aquejan, elevando su temperatura corporal, incrementando su metabolismo y dejando de comer. Sin embargo, al igual que los humanos, al experimentar un estrés severo o crónico, los animales pueden caer en estados de salud muy comprometidos, fracasar reproductivamente, no desarrollarse de manera apropiada e incluso morir. El reto es diferenciar entre un pequeño e inofensivo estrés, aquel que incluso puede tener efectos benéficos, y cuando éste compromete el bienestar animal (Orihuelaet al., 2004).

blank La evaluación científica del bienestar animal, es una tarea difícil, requiere de varias disciplinas con una variedad de enfoques. Las evaluaciones tienen distintos niveles de aplicación. Es importante realizar auditorías pues a la larga, han demostrado que mejoran el bienestar de los animales (Grandin, 2005).

Instrumentos de evaluación del Bienestar animal

Hoy en día, se han desarrollado protocolos para evaluar y controlar la calidad del BA en granjas y plantas faenadoras o rastros. Estos son instrumentos de evaluación que nos permiten tener criterios de medición con la finalidad de realizar auditorías de bienestar animal.

El Welfare Quality® ha creado protocolos de evaluación que ayudarán a los productores y a los gerentes de mataderos a entender el nivel de bienestar animal en su unidad y a mejorar la alineación de sus prácticas con programas de certificación que garanticen, estándares elevados de BA. La intención es que los productores también se beneficien de una mejora en los niveles de BA basada en las recomendaciones provenientes de las evaluaciones realizadas en sus granjas (Veissieret al., 2011).

De acuerdo con el Welfare Quality®, son 4 los principios que se deben respetar para garantizar el BA: alimento, confort, salud y habilidad para expresar su conducta natural (Botreau et al., 2009). En la actualidad se han publicado los primeros estudios científicos usando estos protocolos (Mounier et al., 2006).

La preocupación pública y de los consumidores sobre el bienestar de los animales de granja han aumentado, en particular por el estrés que experimentan los animales durante su estancia en las unidades de producción y desde luego por el estrés ante-mortem(Mota-Rojas et al., 2012a; Mota-Rojas et al., 2012b). Los animales deben ser producidos bajo estándares de bienestar aceptables y manejados en forma humanitaria durante la matanza, esto ha llevado a un aumento de las exigencias legales y reglamentarias en torno al bienestar animal (Tadich et al., 2009). En breve si los países no han desarrollado legislación y reglamentación en bienestar animal y sobre todo certifican sus productos pecuarios bajo protocolos de bienestar animal en los rastros, no se permitirá la exportación. El bienestar animal es hoy una barrera no arancelaria del mercado internacional, y debemos estar preparados (Martinez-Rodriguez et al., 2011). En relación a lo anterior, McInerney(1991)propuso un marco de trabajo económico para considerar el estado de bienestar animal en relación con la producción. En su estado salvaje o natural, un animal expresará una “productividad natural” pero su bienestar no será el óptimo debido a la depredación, las enfermedades, la falta de alimento y otras circunstancias naturales adversas. En la medida en que los animales satisfacen mejor sus necesidades cuando forman parte de una explotación, su producción aumenta y su bienestar mejora en primer lugar cuando cuentan con todas sus necesidades básicas y más tarde cuando se obtienen las necesidades secundarias como protección ante enfermedades o abrigo. Eventualmente, el estado de bienestar se verá maximizado. Superando este punto, un mayor esfuerzo para aumentar la producción comenzará a tener impacto en el bienestar el animal. Por último, se llega a un punto en el que una mayor búsqueda de producción alcanza (o supera) los límites biológicos de los animales, y el bienestar es pobre (esto equivale a “crueldad”). McInerney (1991), propuso que una búsqueda excesiva de una producción muy alta, sin proporcionar los recursos que satisfagan las necesidades de los animales apropiadas a su capacidad de producción, puede dar como resultado una disminución brusca en el bienestar de los animales, llegando a ser inferior a cuando se encuentran en vida libre o estado salvaje.

Bienestar en sistemas intensivos y extensivos

En cualquier sistema productivo puede existir un fracaso de adaptación al ambiente generando una situación de estrés, el cual es considerado como un efecto ambiental que sobrepasa los sistemas de control del individuo. La respuesta de estrés involucra tanto componentes fisiológicos como de comportamiento e inmunológicos, teniendo una base cognitiva muy fuerte (Sapolsky et al., 2000). La relación entre bienestar y estrés es evidente: siempre que hay estrés el bienestar se encuentra comprometido (Veissier et al., 2008).

Actualmente, las organizaciones internacionales tienen por objetivo lograr que la implementación de nuevas tecnologías pueda mejorar el bienestar sin producir mermas en la producción. Las buenas prácticas de bienestar animal deberían incluir: prevención y tratamiento de enfermedades y lesiones; prevención y alivio del dolor, estrés y otros estados negativos; suministro de alimentación y condiciones de vida adecuadas a las necesidades y naturaleza de los animales; capacitación y entrenamiento de las personas que intervienen en el manejo de los animales (Quiroga, 1994).

Se define como sistema intensivo a aquel en donde se produce materia prima en cantidad, en el menor periodo de tiempo posible y en superficies reducidas. En el caso particular de los bovinos, algunos ejemplos serían la recría de terneros y la recría o la finalización en corrales con dietas altas en granos (Sapolsky et al., 2000). La adaptación de un individuo al ambiente es el resultado de la interacción de su bagaje genético, el aprendizaje y dentro de éste, su experiencia previa. Tomando como ejemplo a los bovinos, rumiantes gregarios y presa de carnívoros, que originalmente vivían en praderas, es de esperar que por su bagaje genético, en una pradera vivan en condiciones de bienestar óptimo. Sin embargo, no siempre tendrán suficiente cantidad de comida y/o agua, o podrían ser atacados por carnívoros predadores o aves carroñeras, o muy posiblemente se encuentren parasitados, lo que afectará su bienestar (Krawczel et al., 2012). En cambio un bovino estabulado tendrá agua y comida disponible, refugio y protección, pero no siempre su bienestar será pleno, puesto que deberá enfrentarse con otras situaciones potencialmente negativas. Pese a que no siempre ocurre, es opinión generalizada que los sistemas de producción extensivos son siempre buenos porque permiten mantener a los animales lo más cerca posible al estado natural, con libertad de movimientos y manejo mínimo, y también se afirma que los sistemas intensivos o confinados son siempre malos porque están restringidas las libertades de elección, movimientos y expresión de comportamientos normales (Parahnos, 2000).

Sin embargo, dentro de los sistemas de producción animal, algunos comportamientos pueden indicar problemas de bienestar animal. Esto incluye disminución de la ingesta de alimento, aumento de la frecuencia respiratoria o jadeo y manifestación de comportamientos repetitivos, agresividad, depresión u otras conductas anómalas. E incluso las tasas de morbilidad, como las de enfermedad, cojera y frecuencia de lesiones por encima de los umbrales reconocidos pueden ser indicadores directos o indirectos del estado de bienestar animal en un hato, rebaño, piara o parvada. Asimismo, las tasas de mortalidad, al igual que las tasas de morbilidad, pueden ser indicadores directos o indirectos del estado de bienestar animal (Krawczel et al., 2012). Dependiendo del sistema de producción, se pueden obtener estimaciones de las tasas de mortalidad analizando las causas de muerte, así como el patrón y la distribución espacio-temporal de la mortalidad. Las tasas de mortalidad se pueden notificar diaria, mensual, anualmente o con respecto a las actividades principales de cría dentro del ciclo de producción (Veissieret al., 2008).

En los sistemas extensivos, la movilización de reservas ha permitido utilizar los recursos naturales cuando están disponibles, es decir, acumular reservas en primavera y otoño, y movilizarlas en invierno y verano. Este sistema es barato, pero supone una pérdida de eficiencia productiva (reproductiva en el caso de la mayor parte de las producciones en extensivo) que hace que se haya ido aumentando progresivamente la alimentación suplementaria. Así, las características naturales correspondientes al área de la dehesa son responsables en gran medida del desarrollo de su sistema de explotación (Kephart y Mills, 2005; King et al., 2006). Los factores climáticos y la edafología, sobre todo, propias de estas zonas, limitan la utilización agraria, pues no permiten el mantenimiento de cultivos de manera rentable; la explotación diversificada basada fundamentalmente en la ganadería extensiva es una forma óptima de rentabilizar un potencial ecológico bastante restringido (Apple et al., 2005). No obstante, cuando una parte de las necesidades se cubren en pastoreo, es difícil considerar con exactitud estos aportes, ya que se desconoce la producción real y también la calidad de los pastos, así como de otros recursos naturales que puedan estar disponibles (Kim et al., 2008a).

Bienestar y producción en bovinos

En los sistemas de producción lechera el bienestar incluye no sólo los animales que producen leche, sino también los recién nacidos, las hembras jóvenes que serán utilizadas como recambio y los machos en unidades de cría (Boissy et al., 2007). Al ser gregarios los bovinos viven en grupos, siendo ésta una estrategia adaptativa que ha evolucionado en muchas especies animales (Lund et al., 2006). La vida en grupo tiene ventajas como defensa contra predadores e interacción sexual, así también desventajas como comportamientos agresivos debido a competencia por alimento, espacio y jerarquía. Las relaciones sociales dentro de los grupos son mantenidas por amenazas y sumisión. Cada animal establece su espacio individual, importante para poder realizar movimientos básicos de echarse, levantarse, buscar alimento y agua. Los individuos actúan buscando su máximo beneficio y la interacción con sus pares afecta a todo el grupo (Bracke et al., 1999).Del mismo modo, las necesidades de confort que no son satisfechas producen estereotipias y otras aberraciones del comportamiento (Boissy et al., 2007).

blankSe ha comprobado que los patógenos productores de mastitis pueden colonizar la glándula mamaria de novillas tanto en los períodos de preparto como en el postparto (Zambrano y Castillo, 2005).

Actualmente cada individuo en una explotación lechera moderna produce más leche y convierte alimento más eficientemente. No obstante, este incremento en la producción lechera se ha asociado a mayores niveles de mastitis, altos índices niveles de cojeras, una frecuencia mayor de desordenes reproductivos, y a una muerte temprana (Probst et al., 2014). Por ejemplo, se ha comprobado que los patógenos productores de mastitis pueden colonizar la glándula mamaria de novillas tanto en los períodos de preparto como en el postparto (Endres et al., 2014). En este sentido, algunos estudios realizados por Galindo y Broom (2000), han demostrado que las vacas de menor jerarquía permanecen más tiempo paradas en los lugares mojados del establo, lo cual las hace ser más propensas a presentar casos clínicos de cojeras.

Asimismo, las patologías podales en las vacas lecheras han sido consideradas como la tercera causa de pérdidas económicas en el ganado lechero, después de las mastitis y la infertilidad, siendo el mayor problema en cuanto a bienestar animal (Kim et al., 2008b). Adicional a ello, algunos autores mencionan que las claudicaciones son afecciones multifactoriales, donde las practicas de alimentación, el medio ambiente, los procesos infecciosos, la genética y el comportamiento, tanto animal como humano, representan factores de riesgo, siendo más importantes a medida que se intensifica la producción de leche (Kirchneret al., 2014). MacKay et al. (2014), observaron que el estrés calórico modifica el comportamiento de las vacas lo que aumenta el riesgo de laminitis y lesiones de la pezuña. Asimismo, el estado de la lactancia es otro factor importante, las cojeras se presentan generalmente entre dos a 16 semanas después del parto.

Por otro lado, en los terneros la falta de estímulos adecuados, entre los que se incluyen la falta de contacto social, la incapacidad de mostrar movimientos normales, y una dieta inadecuada, pueden resultar en excesivo chupeteo y lamido, en estereotipias como el enrollar la lengua, en intentos por adoptar posturas normales sin lograrlo, en comportamiento social anormal cuando se agrupan (Broom y Corke, 2002), y en aumento de respuestas adrenales y otras respuestas fisiológicas (Apple et al., 2005).

blankLas patologías podales en las vacas lecheras han sido consideradas como la tercera causa de pérdidas económicas en el ganado lechero, después de las mastitis y la infertilidad, siendo el mayor problema en cuanto a bienestar animal (Whay et al.,2003).

blankEl crecimiento y desarrollo del ternero dependerá de los factores que condicionan su bienestar (Whay et al., 2003)

Otro punto importante a considerar es la castración en terneros, la cual implica una reducción importante de rendimientos productivos a causa del estrés, el dolor y la disminución de la concentración de hormonas anabólicas.

La concentración plasmática de hormonas anabólicas en los terneros empieza a aumentar en frecuencia y en amplitud a partir de los 4 meses de edad, pero dicho aumento depende de la raza y la alimentación (Flores et al., 1992; Ferreira et al., 2006).

Bienestar y gallinas de postura

Mantener a las gallinas en jaulas ha permitido una drástica reducción en los requerimientos de mano de obra y mejora de la higiene en las casetas (Singh et al., 2009). El alojamiento de gallinas de postura en jaulas convencionales, siempre fue percibido como el método más eficiente en su producción, actualmente se considerada que tiene un efecto negativo sobre el bienestar de las gallinas (Silversideset al., 2012). La susceptibilidad al estrés en aves de producción es un problema importante en la industria moderna, las cuales están sometidas a tensión crónica en entornos artificiales. Su incapacidad para adaptarse resulta en una mayor susceptibilidad a enfermedades así como aumento en conductas, como el canibalismo, la agresión y el picoteo de plumas (Cheng and Jefferson, 2008). No obstante, las emociones básicas están claramente acompañadas por cambios conductuales, fisiológicos y cognitivos en las aves (Barnett et al., 2009).

Una buena parte de la investigación se ha centrado en las gallinas ponedoras, que son típicamente alojados en jaulas de batería a lo largo de su vida productiva (Lay et al., 2011). Debido a las numerosas críticas, en 1999 la Unión Europea (UE) aprobó una directiva (CE, 1999), prohibiendo el uso de jaulas convencionales para gallinas ponedoras en todos los países europeos a finales de 2011. Como resultado de esto, los productores de aves tuvieron que sustituir el uso de jaulas convencionales por sistemas de alojamiento alternativos, o por jaulas con enriquecimiento ambiental (Vits et al., 2006).

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En las jaulas, la falta de ejercicio físico predispone a la degeneración y enfermedades del aparato locomotor, como: osteoporosis (fatiga de jaula), callos en patas, deformación de dedos y crecimiento exagerado de garras (Bütow, 2005).

A nivel mundial, el sistema de jaula convencional (batería) ha provocado un gran debate relativo al efecto sobe el bienestar de las aves. Los beneficios otorgados son: un grupo reducido, alta producción de huevos y reforzamiento en la higiene de los alojamientos. Éste ultimo parece estar a favor de la mejora del bienestar de las aves (Pohle y Cheng, 2009). El estrés se describe como los mecanismos de defensa de un animal, y por lo tanto un estímulo de tensión (estrés). Por ejemplo, condiciones climáticas (calor extremo y frío, humedad alta), medio ambiente (mala ventilación, la luz brillante, cama húmeda), nutricional (la escasez de nutrientes, problemas de consumo de alimento), física (captura, inmovilización, inyección, transporte), social (hacinamiento, la falta de peso corporal), fisiológico (crecimiento rápido, proceso de maduración sexual), psicológicos (cuidadores, ruido), y patológicos (exposición a agentes infecciosos) las condiciones puede inducir un estado de tensión en un animal, reduciendo así el bienestar y el rendimiento (Olanrewajuet al., 2006)(Cuadro 1).

Estos factores de estrés pueden llevar a un cambio en la homeostasis fisiológica, que a su vez, perjudica el bienestar de las aves. Una solución a estos problemas es el de mejorar la capacidad de las aves para enfrentar las prácticas de producción a través de selección genética. La cría selectiva de aves con características fenotípicas específicas relacionadas con conductas y las características fisiológicas se ha convertido en una herramienta importante para mejorar su bienestar (Cheng y Jefferson, 2008). El repertorio del comportamiento natural de la gallina doméstica actual comprende los patrones ancestrales de comportamiento; cuando a las gallinas se les provee el suficiente espacio y el acceso a diversos recursos, los cuales no sólo depende de su alojamiento, sino también sobre la genética, la experiencia previa en el ambiente de crianza (Lay et al., 2011). Las gallinas viven naturalmente, en pequeños grupos, con una jerarquía de dominancia (orden por picoteo), que se establecen en base a peleas, seguido del reconocimiento del estatus individual. En grupos más grandes, este sistema se disuelve, y las gallinas se adaptan y se muestran cada vez menos agresivas, ya que no definen territorio (D’Eath y Keeling, 2003).

El bienestar surge si las gallinas están motivadas para llevar a cabo ciertos comportamientos, pero cuando no pueden expresarlos debido a las limitaciones de la vivienda, resulta en angustia emocional y en comportamientos como una alta frecuencia en la conducta agresiva que será reflejo de la inestabilidad social ya que el orden por picoteo se rompe al mezclarse aves desconocidas dentro de una parvada (Lay et al., 2011). En cuanto a la densidad; la agresión disminuye con densidades de aproximadamente 800 cm2/ave. Una posible explicación es que en grupos grandes, los individuos socialmente dominantes están muy cerca de los subordinados, lo que inhibe la conducta agresiva de éstos. En cambio, los subordinados muestran un comportamiento más sumiso (Olanrewajuet al., 2006).

Cuadro 1.Ventajas y desventajas de los sistemas de alojamiento en gallinas de postura.

Jaula Convencional

Proporciona un ambiente higiénico en las jaulas (Singh, 2009b) por lo que el índice de mortalidad por infecciones bacterianas es menor (Lay et al., 2009).

El rendimiento de locomoción, el mantenimiento del corporal, y la termorregulación se ve muy reducido en estas jaulas (Lay et al., 2011).

Facilita la recolección de huevos y su limpieza (Lay et al., 2011).

Suprime comportamientos como búsqueda de alimento picotear y escarbar, y por lo tanto se disminuye el desgaste de garras y del pico (Lay et al., 2011).

La producción de huevo es mayor (Vits et al., 2006).

La falta de ejercicio puede conducir a una severapérdida de masa ósea, lo que resulta en lo que se conoce como fatiga de jaula (Vits et al., 2006).

Daño severo a las patas (hiperqueratosis e inflamaciones) se encontró en más del 60% de las aves; con una pendiente empinada (innecesariamente) (> 20%) (Olanrewaju et al., 2006).

Jaula Enriquecida

Espacio horizontal para la locomoción permite baños de polvo, anidación y para posarse (Lay et al., 2011).

Limitando comportamientos en el plano vertical, por ejemplo aletear y el vuelo (Lay et al., 2011).

Un área total más grande que beneficia elejercicio del ave y, por tanto, mejora la resistencia ósea (Lay et al., 2011)

El porcentaje de huevos sucios puede llegar a aumentar, ya que pueden ser encontrados en el baño de arena de la jaula (Lay et al., 2011)

Proporción de huevos rotos o con fisuras es baja en grupos pequeños de gallinas (Vits et al., 2006).

Alojamiento sin jaula

(piso)

Locomoción se incrementa debido a los recursos están más dispersos en sentido horizontal verticalmente (Lay et al., 2011).

Altas densidades deterioran el movimiento

Algunos huevos son puestos fuera de los nido (Lay et al., 2011) por lo que la contaminación bacteriana es mayor (Singh et al., 2009).

Mayor índice de mortalidad a causa de enfermedades bacteriana y parasitarias, debido a las cama (Lay et al., 2009)

Sistema al aire libre

Conductas de forrajeo, investigar, seleccionar, extraer, la ingestión de semillas, hierbas, lombrices e insectos.

El canibalismo y el picoteo de las plumas puede ser problemático en manadas de gallinas de campo (Lay et al., 2011).

También ingieren arena y participar en baños de sol de polvo (Lay et al., 2011).

La conversión alimenticia es desfavorable ya que parte de su energía la utilizan para producir calor y termoregular ante las bajas temperaturas.

Mayor índice de mortalidad a causa de enfermedades bacteriana y parasitarias (Lay et al., 2011)

Otro problema muy común, es el picoteo de las plumas que es una conducta que puede aparecer en gallinas ponedoras en cualquier tipo de alojamiento, y consiste en que determinados individuos adquieren el hábito de picar y, en ocasiones, arrancar las plumas de otras gallinas (Vits et al., 2006). El picoteo de las plumas es uno de los comportamientos más graves que se extiende entre gallinas ponedoras. A nivel individual, se ha observado que aproximadamente el 50% de pollos y gallinas adultos han presentado este comportamiento (Singh et al., 2009). El picoteo de las plumas pueden tener una gama de consecuencias en la cual al quedarse sin plumas, las deja desprotegidas a daños físicos, al mal clima y hay mayor riesgo de canibalismo. Una serie de procedimientos, tales como el recorte del pico, mejora en las condiciones de cría, alimentación, y la optimización del medio ambiente puede reducir este comportamiento (Olanrewajuet al., 2006), sin embargo, es un indicador muy controversial desde el punto de vista de BA.

Bienestar del cerdo y los sistemas de alojamiento

En cerdos, el estrés causado por las interacciones agresivas entre animales y por la competencia por recursos como la comida y el espacio, puede constituir un problema de bienestar importante. Además de los efectos debidos directamente a la respuesta del estrés, las agresiones pueden causar heridas e incluso la muerte (Edwards et al., 2010). No obstante, entre las alteraciones de comportamiento más comunes en los cerdos encontramos el problema de caudofagia. El término caudofagia hace referencia a la conducta alterada, que consiste en morder la cola de uno o varios compañeros del corral. Algunos estudios indican una prevalencia de entre el 1 y el 10%, aunque en algunas granjas puede llegar hasta el 20 ó 60% (Bracke et al., 1999). La caudofagia es un grave problema no sólo desde el punto de vista económico sino también en lo que al bienestar animal se refiere. En efecto, las heridas que sufren los animales mordidos provocan dolor y pueden infectarse causando, en casos extremos, la muerte del animal (Beaulieuet al., 2010).

blankLa reducción del espacio vital y un pobre enriquecimiento ambiental entre otros factores, originan que los cerdos desarrollen problemas de conducta como la mordedura de cola que afecta su bienestar. (Mota-Rojas y Ramírez-Necoechea, 2014).

Según parece, la caudofagia es una forma redirigida de conducta exploratoria. En efecto, en condiciones naturales el cerdo dedica un porcentaje muy elevado del tiempo que permanece despierto (hasta el 80%) a desplegar este tipo de conductas que están relacionadas, principalmente, con la búsqueda del alimento.

Adicionalmente, las densidades excesivamente altas originan que los cerdos desarrollen problemas de conducta como la mordedura de colas que afectan su bienestar (Cerisueloet al., 2009). Debido al carácter multifactorial de la caudofagia, uno de los objetivos de la investigación científica actual relativa a este problema, es el desarrollo de un sistema que permita cuantificar el riesgo de caudofagia en una determinada explotación porcina (Bracke et al., 1999).

Dicha actividad se lleva a cabo, principalmente, mediante la conducta de hozar, en la que el cerdo remueve el suelo con el hocico. Según parece, esta conducta constituye una “necesidad de comportamiento”, es decir, una conducta que el animal debe llevar a cabo obligatoriamente, incluso si sus necesidades nutricionales ya están cubiertas. Por ello, en las explotaciones con suelo de cemento, en el que el cerdo no puede dirigir hacia un estímulo normal la conducta de hozar, ésta se redirige hacia estímulos alternativos, tales como la cola de otros animales (Krawczelet al., 2012).

Por otro lado, la tendencia mundial al incremento de la producción de cerdos como una fuente de proteína de alta calidad se ha venido sintiendo con mayor peso en los países en desarrollo, la cual debería estar, necesariamente, acompañada de factores como bienestar animal, bajo impacto ambiental y sustentabilidad (Herpin et al., 2001; Colson et al., 2006). Sin embargo, en México en las últimas décadas, no ha sido así, su producción se ha caracterizado por la alta concentración de animales en pequeñas áreas y gran dependencia por las materias primas que se utilizan en sus raciones, por lo cual se hace necesario determinar las razones de ello, siendo imprescindible conocer el entorno en que se desarrolla el sistema, que en forma de diagnóstico permita, de manera objetiva, detectar los puntos débiles con la finalidad de concentrar esfuerzos y de ese modo responder al sector productivo que nos ocupa.

Cría de cerdos a campo:

El bienestar animal es el estado de armonía entre el animal y su ambiente, caracterizado por condiciones físicas y fisiológicas óptimas y alta calidad de vida del animal. El tema de bienestar animal viene recibiendo especial atención en los medios técnicos, científicos y académicos. Conjuntamente con la protección ambiental y la seguridad alimentaria, el bienestar animal es considerado entre los tres mayores desafíos del nuevo milenio. El proceso de crianza de cerdos precisa ser ambientalmente benéfico, éticamente defendido, socialmente aceptado y en sintonía con los objetivos, necesidades y recursos de la comunidad para la cual fue diseñado (Pinheiro y Hotzel, 2000). Existen dos grandes vertientes de conducta para mejorar el bienestar de los animales, una es el llamado enriquecimiento ambiental, que consiste en introducir mejorías en el propio confinamiento, con el objeto de tornar el ambiente más adecuado a las necesidades de los animales. La otra vertiente sería pensar en el sistema de crianza como un todo, o proponer sistemas de crianza alternativos, tales como la cría de cerdos a campo. El sistema de cría de cerdos a campo tiene su origen en países europeos, a finales de la década de los 50. Este sistema se caracteriza por mantener a los cerdos en potreros con buena cobertura vegetal, en las fases de reproducción, maternidad e iniciación, cercados con alambres o mallas electrificadas. Las fases de crecimiento y terminación ocurren en sistema confinado.

Como características del sistema se puede mencionar que la pendiente de los terrenos no debe ser mayor a 20%, por lo menos con un área de 800 m2por cerda, los lotes no deben ser mayores a 6 cerdas para evitar problemas de competencia por alimento (Dalla Costa, 1998). Existen algunas ventajas y desventajas de este sistema, entre las que se pueden mencionar.

Ventajas:

  • Reduce los costos de alimentación con el uso de pastos.
  • Provee ejercicio y nutrientes requeridos por las cerdas gestantes.
  • Reduce los requerimientos de capital de fundación de unidades de producción.
  • Buen uso de la tierra no apta para cultivos.
  • Mejor incidencia solar en los animales y control de enfermedades.
  • Reduce los problemas del manejo de efluentes.
  • Reduce el canibalismo.

Desventajas:

  • Mayor requerimiento de mano de obra para alimentar a los animales.
  • Aumenta las probabilidades de incidencia de parásitos internos.
  • Mayor trabajo en los partos.
  • Posible degradación de los suelos.
  • Requiere más tiempo para llevar los animales a matadero.

En Inglaterra el sistema de crianza intensiva al aire libre ha tenido un crecimiento progresivo. Los niveles de desempeño observados en los sistemas al aire libre y confinado son similares referidos al número de partos por año, número de lechones nacidos por parto, destetados en el parto y por cerda año (Cuadro 2). Valores similares a los reportados por Edwards y Zanella (1996) (Cuadro 3). En Brasil el sistema de producción de cerdos al aire libre (SISCAL) se viene utilizando desde 1987 con excelentes resultados (Pinheiro y Hotzel, 2000). En Argentina, Caminotti y Spiner (2000)y Brunori et al. (2004), reportaron que el parto y la lactación a campo y estabulada, generan valores similares. En Uruguay, Vadell y Barlocco (1995), Vadell (Vadell, 1999), Vadell et al. (2003), Dalmas y Primo (2004)reportaron comportamientos halagadores en cerdas a campo. En Venezuela, González et al. (2001)reportaron que en la cría a campo se mejoran los aspectos reproductivos y el número de lechones nacidos vivos en primerizas supera a las cerdas que realizan la gestación estabuladas y en la parte de ceba a campo no observaron diferencias entre las variables de comportamiento productivo y las características de la canal de cerdos que pastoreaban en cultivo de batata (González, 1994)(Cuadro 4).

blankCuadro 2.Comparación de cerdos criados a campo y confinados.

Al aire libre confinadas

Número de cerdas 68202

Promedio cerdas por rebaño466 218

Parto/cerda/año 2,23 2,26

Intervalo parto/concepción 42 35

Número lechones nacidos/parto 11,72 11,82

Numero lehones destetados/parto 9,58 9,59

Lechones destetados por cerda/año 21,4 21,7

Fuente: McMahon (1997) Citado Pinheiro y Hoztel (2000)

blankCuadro 3.Comparación entre sistema al aire libre y confinamiento.

Indicador Aire libre Confinado

Parto/cerda/año 2,21 2,25

Lechones nacidos/parto 11,6 11,8

Mortalidad de lechones 17,8% 19,1%

Desdetados/cerda/año 21,1 21,5

Ton. de alimento/cerda/año 1,46 1,25

Fuente: Edwards y Zanella, 1996

blankCuadro 4.Medidas para las variables estudiadas en la camada, de acuerdo con las formas de manejo de las cerdas durante la gestación.