Francisco Alejandro Alonso Pesado
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Elizabeth Rodríguez de Jesús.
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Introducción.

blankLa leche es una fuente rica en minerales y vitaminas como: fósforo, calcio, magnesio, selenio, vitamina A, B2 (Rivoflavina), B3, B12 y D, así también aminoácidos esenciales para el crecimiento y desarrollo sano en todas las etapas de la vida de las personas(1).

En consonancia con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la leche se recomienda como alimento para niños y niñas de cinco a seis años de edad, la misma FAO indica que un vaso de leche de 250 mililitros aporta 48 por ciento de las necesidades proteicas y 9 por ciento de los requerimientos calóricos, traduciéndose en seres humanos más vigorosos, sanos y productivos(1).

Asimismo, la leche es una mercancía que aporta grasa láctea, este aporte es del 50 por ciento cuando se trata de leche entera(1), entre otras ventajas desempeña un papel importante en la dieta de infantes, como de niños y niñas pequeñas.

En la etapa adulta, el consumo de leche y derivados ayuda aportando proteínas, así como calcio y vitamina D, contribuyendo a la prevención de enfermedades como la osteoporosis. En los adultos mayores la leche es un alimento que previene la ya mencionada osteoporosis, además es una fuente de hidratación y fortalece el sistema inmunocompetente de la población de la tercera edad(1).

En los últimos treinta años, la producción láctea mundial viene aumentando consistentemente; en el decenio de los 70’s del siglo XX, el incremento en el volumen de producción de leche se registró de manera notable en particular en el Asia meridional, siendo la India el país más notable del planeta(1).

La actividad lechera mundial es de gran importancia ya que no solamente genera empleos directos para millones de personas, además se crean otras tantas millones de plazas laborales indirectas.

Países como Nueva Zelanda, Alemania, Francia, Estados Unidos de América, Australia e Irlanda son países significativamente excedentarios. Por otro lado, países como China, Italia, Rusia, México, Indonesia y Argelia son naciones con mayor déficit de leche, por lo que adquieren del exterior grandes volúmenes de leche para cubrir sus necesidades internas, presentando estos países diferentes coeficientes de dependencia alimentaria.

Las principales regiones productoras de leche en el mundo son: Asia, Unión Europea, Norte y Centroamérica, y menos relevantes Sudamérica, otros países fuera de la Unión Europea, África y Oceanía(1).

El sistema lechero mexicano ocupa a nivel mundial una posición importante en la producción de leche, sin embargo, el país incurre en elevados niveles de compra de leche del exterior, es un país importador neto de productos lácteos(1).

Son 4 los estados del país más importantes en la producción de leche, estos son: Jalisco, Coahuila, Durango y Chihuahua.

En México, en 2020, participaron miles de productores lecheros en la actividad de este universo, el 98 por ciento viene trabajando en el sistema de producción familiar(1).

En el país el consumo de leche por persona se encuentra por debajo a lo recomendado por la FAO(1).

Ante este contexto el fin del trabajo es presentar un escenario general de la leche en el mundo y en el país.

Material.

Para elaborar el trabajo “Escenario general de la leche en el mundo y en México”, se consultaron diversas fuentes secundarias, estas fuentes secundarias aportaron datos, los cuales se estudiaron.

Desarrollo del tema.

El sector lechero del país, que está constituido casi en su totalidad por pequeños productores. México, en el 2020, contribuyó con el 2 por ciento de la producción mundial de leche, ya que en ese año, el volumen de producción se situó en más de 12,500 millones de litros de leche(1).

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La leche en el mundo.

En el año 2020 a nivel mundial se produjeron más de 748 millones de toneladas de leche (aproximadamente 192.5 billones de litros)(1).

Desde el decenio de 1970, el aumento de la producción de leche en el mundo, ha sido una constante, este aumento se viene dando mayormente en Asia meridional, la India fue el país que registró, en 2020, el mayor nivel de producción de leche con un aporte del 22 por ciento de la producción total mundial(1).

En los últimos tres decenios el volumen de producción mundial de leche ha aumentado en 59 por ciento(1). Los países que vienen cubriendo su demanda interna y que además produjeron excedentes exportables fueron: Nueva Zelanda, Australia, Irlanda, Alemania, Francia y los Estados Unidos de América(1).

Se tuvo en el 2020 un estimado de 118.3 millones de granjas productoras de leche en el mundo. En el 2020 se estimó que 750 millones de personas, en el mundo, se dedicaron a actividades productivas de leche, y más de 1000 millones de seres humanos dependieron directa o indirectamente del sistema lechero mundial(1).

Estas cifras invitan a reflexionar en el sentido de la enorme importancia económica y social que involucra al sector lechero mundial. Se vienen produciendo alimentos lácteos de importancia nutricional para la población urbana y rural; se produce al interior del sistema, materia prima para elaborar quesos, mantequilla, crema, yogurt, dulces de leche, etc. Además, se generan empleos directos e indirectos.

Por otro lado, se amplía concentra y reproduce el capital, sobre todo en las empresas lecheras altamente tecnificadas y modernas. Asimismo, se produce valor agregado, incrementando el Producto Interno Bruto (PIB) del sector. El sector mundial lechero provoca efectos multiplicadores en regiones, municipios, estados y países. La actividad lechera mundial aporta impuestos a los gobiernos de los países productores. Las naciones exportadoras y sus derivados captan divisas, y así la posibilidad de financiar importaciones de mercancías diferentes a la leche.

Asimismo, los países exportadores de leche y sus derivados “atienden” la demanda externa provocando al interior de esos países exportadores, empleos, valor agregado, desarrollos locales, regionales y hasta nacionales. Las divisas provenientes de las ventas realizadas de productos lácteos por los países exportadores son una variable que da capacidad al país para importar otras mercancías diferentes a los productores lácteos.

Países como China, Rusia, México, Italia, Indonesia y Argelia, mostraron déficits del producto, por lo tanto se vieron en la necesidad de importar el bien para cubrir las demandas internas.

Son varios los impactos que se tienen que contemplar cuando los países llevan a cabo compras al exterior de este importante bien de consumo.

Así por ejemplo, las importaciones de estas mercancías implican necesariamente una salida de divisas, afectando la balanza comercial del sector con la posibilidad de que ésta se ubique en zona deficitaria como sucede con México.

Además, “robustas” importaciones de leche a precios bajos, pueden afectar la rentabilidad de algunas empresas lecheras de los países importadores, provocando quiebra en empresas lecheras, debido a los precios inferiores, conllevando así la pérdida de empleos directos e indirectos, al sector y menos efectos multiplicadores.

Cuando el coeficiente de dependencia alimentaria aumenta o se ubica en una cifra significativa, debe preocupar al país importador, y más cuando se trata de un alimento básico para la población humana como es la leche. Así, puede llegar a un punto donde las importaciones del producto realizado por países deficitarios son tan significativas que se puede comprometer la soberanía nacional y la satisfacción alimentaria.

La leche presenta en el mundo internacional una marcada inelasticidad a las importaciones, es decir, antes que el producto suba o se encarezca en el mercado mundial, el país importador se verá en la necesidad de importarlo del exterior a un precio elevado, ese país importador, no se puede dar el “lujo” de no comprarlo ya que es un satisfactor básico, de primera necesidad para la población. Es importante establecer la diferencia entre importaciones complementarias e importaciones que impliquen compras que llevan a una dependencia alimentaria. Es verdad, que en la medida en que se produzca una mayor cantidad de leche, para abastecer el mercado interno de ese país, las importaciones disminuirán y se pueden comportar como importaciones complementarias.

México es un país que importa volúmenes considerables de leche descremada en polvo, es un reto para la nación el ir disminuyendo paulatinamente estas importaciones y así depender en menor medida del mercado internacional.

Las importaciones “masivas” de leche conllevan al país comprador a una mayor generación de empleos directos e indirectos, afectando los ingresos de personas que dependen directa o indirectamente de la actividad.

Las principales regiones productoras de leche en el mundo, en el 2020, fueron: Asia con un 31 por ciento del total de la producción mundial (recuérdese que la India, en el 2020, fue el país número 1 en el mundo como productor de leche), la siguiente región fue la Unión Europea con el 24 por ciento, Norte y Centroamérica ocuparon un tercer lugar con un 18 por ciento, la región Sudamericana se colocó en el cuarto lugar con un 9 por ciento de la producción mundial, le siguieron otros países de la Unión Europea con el quinto lugar, con 8 por ciento del total mundial de producción de leche , le siguió África con 6 por ciento y finalmente Oceanía con 4 por ciento(1).

La lechería y su importancia económica en México.

En el país la importancia de esta actividad, además de su notable papel en la nutrición humana se ubica en la contribución económica y de soporte para los grupos familiares que operan en el sector, es así que el 98 por ciento de los ganaderos de leche del país operan bajo el esquema productivo de baja escala, con hatos que no superan los 30 semovientes (vacas)(1).
La lechería familiar, bajo su lógica de producción, hace un uso racional de los recursos, ya que la familia participa con su fuerza de trabajo en el proceso productivo; del recurso superficie obtienen alimento que es suministrado a sus animales, ofreciendo como suplemento alimento balanceado, sobre todo en época de estiaje.

Este sistema aporta a la familia alimento de alta calidad nutritiva, además el núcleo familiar percibe ingresos vía ventas de los excedentes de leche producidos al interior del sistema de producción, parte de estos ingresos son destinados para la compra de bienes de consumo de primera necesidad, o son utilizados para adquirir algunos servicios.

Los productores de pequeña escala, normalmente son “tomadores” de precios. Estos productores venden su leche a los intermediarios, los cuales les fijan precios, que en muchas ocasiones son precios “castigados” (bajos). Estos productores se ven obligados a vender a precios bajos, casi de manera inmediata a la extracción del producto, estos productores no poseen sistemas de enfriamiento, por lo tanto, no pueden almacenar la leche.

Una parte importante de los productores del sistema de producción familiar implementan la monta directa como manejo reproductivo, sin embargo la inseminación artificial viene ocupando mayor importancia en el sistema, ya que su uso se ha incrementado.

La gran mayoría de los productores de baja escala ordeñan a mano, y pocos utilizan ordeña mecánica. Se subraya, que en muchos casos, el manejo en la ordeña manual se lleva a cabo sin observar todo los pasos necesarios para obtener un producto de mayor calidad, incluyendo la inocuidad.

Estos productores llevan a cabo un uso racional de recursos, utilizando medios de la región para la construcción de instalaciones y equipos.

La lechería del país presentó, en 2020, un valor estimado del orden de los 216,000 millones de pesos (16 por ciento del 100 por ciento del sector pecuario)(1). El sistema de producción lechero mexicano produce casi el 100 por ciento del satisfactor para el mercado interno con una muy baja participación en la venta de la mercancía en el mercado internacional(1).

blankLa leche en el país.

En 2020, la producción de leche en México fue de 12,553.8, millones de litros, lo que significó un aporte del 2 por ciento a la producción mundial(1). En ese mismo año, el país ocupó el 13° lugar como productor de leche en el planeta(1). El sistema de producción tecnificado moderno ofertó en 2020 alrededor de la mitad de la producción, grandes empresas se encuentran ubicadas en este sistema, presentado integraciones verticales y economías de escala. El sistema de producción de pequeña escala produjo, en 2020, alrededor del 9 por ciento del total de leche.

En la nación en 2020, hubo más de 250,000 productores de leche, de este universo el 98 por ciento labora en un escenario de pequeña escala(1).

Se indica que en 2020, en América Latina se registró una cifra cercana a los 3 millones de productores de leche(1), cifra muy respetable.

Fueron en 2020, 4 estados con mayor participación en la producción de leche en el país, siendo éstos: Jalisco con una oferta del 20.9 por ciento, le siguió Coahuila con 11.6 por ciento, Durango ocupó el 3er lugar aportando 10.3 por ciento, finalmente Chihuahua se ubicó en 4ta posición ofreciendo al país 9.5 por ciento de la producción de leche(1). Se aprecia cierta concentración en la producción de leche, los 4 estados antes mencionados produjeron el 52.3 por ciento es decir, un poco más de la mitad del volumen de producción nacional, esto en el 2020.

El consumo per cápita anual, en el año 2020, en la República Mexicana fue de 135 litros(1). El país tiene un gran reto, éste es aumentar el consumo por persona a 188 litros anuales, cifra recomendada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)(1).

México ocupa a nivel mundial el segundo lugar como mayor importador de leche, después de China, al comprar del exterior aproximadamente el 21 por ciento del 100 por ciento de las ventas en el mercado internacional(1).

No se puede dejar pasar por alto, la posible disminución en el consumo de leche en el país, como un efecto negativo de la pandemia.

La crisis sanitaria trajo consigo la crisis económica en el mundo, incluyendo al país, las cuarentenas, para evitar una mayor diseminación del coronavirus, determinó el cierre temporal o definitivo de empresas, sobre todo de micro, pequeñas y medianas. El cierre temporal o definitivo de estos negocios contribuyó a menores ventas, y por lo tanto, menores ingresos de estos empresarios. Al reducirse bruscamente sus recursos dejaron de surtirse afectando a los otros eslabones de la cadena de suministros. Este escenario llevó a la contracción del mercado interno de los países, entre ellos México. La contracción del mercado redujo notablemente la demanda de bienes y servicios de primera necesidad, la leche es un producto de la canasta básica alimentaria.

Por otro lado, el SARS Cov-2 contribuyó de manera determinante, en un fuerte desempleo, sobre todo, en el sector terciario o de servicios y en la industria automotriz (esto en México), el desempleo “acotó” la demanda de bienes y servicios, incluyendo un menor consumo de leche.

Sin embargo, es preciso decir, que en el sistema de producción familiar, el impacto del coronavirus fue (y es) de menor magnitud. El autoconsumo de leche no entra en el circuito de la lógica de mercado, el producto una vez obtenido de la vaca pasa a la mesa de la familia.

Posiblemente, la población periurbana y urbana de menores recursos, sufrió un fuerte deterioro en su poder de compra, y por lo tanto, cierto menor consumo de leche y sus derivados.

Conclusiones.

La leche es un bien que aporta nutrientes esenciales para los humanos de todas las edades. El consumo de este producto previene enfermedades como la osteoporosis, sobre todo en adultos mayores.

En los últimos años la producción de leche en el mundo viene aumentando, sobre todo en el Asia meridional, sobresaliendo la India, que ocupa el primer lugar en el orbe como productor de leche.

Los principales países productores de leche, y además exportadores en el mundo son: Nueva Zelanda, Alemania, Francia, Irlanda y Estados Unidos de América.

China, Italia, Rusia, Argelia e Indonesia son países que importan leche, México se destaca por ocupar el segundo lugar en el mundo como comprador de leche, sobre todo leche descremada en polvo.

El sistema lechero nacional ocupa en el mundo el lugar número 13, con una producción de 12,553.8 millones de litros de leche.

El país tiene la capacidad de producir un volumen de 15,700.0 millones de litros de leche, y así satisfacer el consumo interno(1). El sistema de producción de leche del país ofrece el producto orientado hacia el mercado interno, las exportaciones de leche realizadas por México son marginales.

En México el sistema de producción que más aporta leche al país es el tecnificado, sin embargo, el sistema de producción de pequeña escala es muy importante ya que el 98 por ciento de los productores del país, se ubican precisamente en ese esquema.

En el país, el consumo de leche por persona anual se encuentra por debajo al recomendado por la FAO, por lo tanto, es un gran reto para México, incrementar el consumo de leche.

Es probable que en el sistema de producción de leche familiar, el impacto de la pandemia haya sido de menor magnitud, ya que este sistema lleva a cabo el autoconsumo, y éste no se incorpora al circuito de la lógica del mercado; el satisfactor una vez obtenido del animal pasa a la mesa de la familia.

Literatura citada.

1. Ganadería.com, Pecuarios. Día Mundial de la Leche; incrementar el consumo, el gran reto en México. [email protected] Junio 1 del 2021. Ciudad de México, México.

Artículo publicado en Entorno Ganadero Agosto Septiembre 2021