Estrategias novedosas de destete sin detrimento de la productividad y bienestar animal del búfalo de agua y ganado cebú

Agustín Orihuela
Daniel Mota Rojas
Fabio Napolitano†

INTRODUCCIÓN

El cebú (Bos indicus) y búfalo de agua (Bubalus bubalis) con frecuencia se consideran similares con el ganado productor de carne o lechero (Bos taurus), y se transfiere tecnología desarrollada en estos últimos hacia las especies tropicales, sin ningún cambio o adaptación. Las estrategias para el destete no son la excepción, y se aplican en los trópicos, pese a que la mayoría de estas técnicas son producto de estudios en ganado productor de carne y lechero, con razas europeas y generados en países con clima templado (Abeygunawardena y Dematawewa, 2004; Napolitano et al., 2013; Bertoni et al., 2019a,b; Orihuela et al., 2019a; Orihuela et al., 2020).

Sin embargo, es necesario notar que, aunque los aspectos de fisiología básica pueden ser similares, permitiendo su clasificación como grandes rumiantes dentro de la misma subfamilia (Bovinae), existen diferencias considerables, por lo que se les clasifica como especies diferentes, con genotipos desarrollados en respuesta a ambientes específicos, resultando en fenotipos y características fisiológicas distintas (Sartori et al., 2010; Mota-Rojas et al., 2021; Orihuela et al., 2021; Mota-Rojas et al., 2022).

Diferencias importantes entre las especies cuestionan si las estrategias generadas en una de ellas producen los mismos resultados cuando se aplican a la otra. Más aún, algunos de los resultados contrastantes que se encuentran en la literatura podrían explicarse con base en las diferencias entre especies (Orihuela et al., 2020; Orihuela et al., 2021; Mota-Rojas et al., 2021). Una diferencia por considerar es por ejemplo la tasa de mortalidad alta del nacimiento al destete en los becerros cebú (Thumbi et al., 2013) y búfalos (Mora-Medina et al., 2018; Mota-Rojas et al., 2019) en comparación con el ganado productor de carne y leche europeos.

Lo anterior representa un tema importante con efectos detrimentales en el bienestar animal y la economía de la granja, debido a la transferencia inapropiada de técnicas de destete generadas en ganado europeo y aplicadas a cebú y búfalos (Napolitano et al., 2020a,b). Hoy en día, la información relacionada con las técnicas de destete en cebú y búfalo es limitada en comparación con la existente para las razas de ganado de carne y leche, y muy pocos trabajos han validado o adaptado las técnicas desarrolladas en ganado europeo y transferidas a cebú o búfalo. Por lo tanto, sería de mucha utilidad el estudio de las técnicas de destete más apropiadas para poder desarrollar protocolos específicos o estrategias que incrementen el bienestar y la eficiencia productiva en ambientes tropicales particularmente.

DESTETANDO BÚFALOS TÉCNICAS COMUNES Y PROCEDIMIENTOS RUTINARIOS DE DESTETE

La erupción tardía de los dientes y un consumo de leche reducido en los becerros del búfalo de agua indican que estos animales al nacimiento son menos maduros que los becerros del ganado europeo y, en consecuencia, más sensibles a factores adversos ambientales tales como patógenos y temperaturas extremas (Zicarelli, 2006). Con base en su origen tropical y consecuente sensibilidad a bajas temperaturas, estos animales son también más susceptibles a enfermedades neonatales en comparación con otros rumiantes domésticos, particularmente cuando las vacas búfalo paren durante el invierno (Mingala y Gundran 2008; Mota-Rojas et al. 2022; Napolitano et al., 2023).

Además, debido a una falta de concordancia entre la estacionalidad reproductiva de los búfalos y la demanda por queso mozzarella, muchas granjas en Italia practican técnicas de reproducción fuera de la temporada reproductiva, lo que implica introducir toros en el hato durante el periodo de abril a septiembre (Di Francesco et al., 2011). En ambos casos los ranchos o fincas enfrentan periodos en los que se concentran las pariciones, y las becerreras se saturan, incrementando la trasmisión de enfermedades, morbilidad y mortalidad en los becerros (Napolitano et al., 2020b).

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Figura 1. Amamantamiento restringido. En sistemas de producción de trópico, es común dejar toda la lactancia al becerro con la madre y como se aprecia en la imagen la madre es separada por unas horas de su becerro, los cuales son agrupados en un corral improvisado. Antes del ordeño se restringe a los becerros y después del ordeño, permiten que éstos mamen de la madre. Por lo general no ordeñan un cuarto de la ubre para que la cría pueda obtener algo de leche.

Las técnicas de destete más comunes en búfalos lecheros bajo operaciones intensivas en el Mediterráneo no difieren de aquellas que se utilizan en ganado lechero europeo. Estas incluyen la separación precoz de los becerros tan pronto nacen e ingieren calostro (Zicarelli et al., 2007). El manejo del calostro afecta el estado de salud de los becerros, las ganancias de peso y los patrones de crecimiento, dado que los becerros son agammaglobulémicos al nacimiento y dependen de la IgG que les provea la madre a través del calostro, lo que ayudará a proteger a los recién nacidos contra los patógenos (Godden et al., 2019).

El calostro debe ofrecerse en cantidad suficiente, limpio y de alta calidad, y necesita estar accesible durante las primeras horas de vida. Proveer de 3 a 4 litros de calostro (para becerros Holstein), o una cantidad equivalente al 10-12% con respecto a su peso vivo parece ser suficiente para proteger al neonato.

De manera más específica, cada becerro necesita ingerir un mínimo de 150-200 g de IgG después del nacimiento. Idealmente, 300 g de IgG ayudarán a proveer un excelente nivel de inmunidad pasiva (Godden et al., 2019). Más tarde, los becerros deben recibir cantidades cada vez mayores de substituto lácteo (24% proteína, 21% grasa), hasta llegar a 6-7 litros por día en dos sesiones de alimentación a las 4-5 semanas de edad (De Rosa et al., 2017). El suministro de substituto debe reducirse gradualmente e iniciar poco a poco el ofrecimiento de heno y concentrado, con el objetivo de destetar a los becerros alrededor de los 90 días de edad, con 80-90 kg de peso corporal, y con la capacidad de ganar al menos 800-900 g de peso por día (De Rosa et al., 2017).

Los becerros para su protección deben alojarse en corraletas individuales durante ocho semanas, de acuerdo con lo establecido en la legislación europea, y posteriormente agrupados en corrales comunitarios bajo techo. En una encuesta reciente abarcando 70 ranchos o fincas al sur de Italia se encontró que los becerros de búfalo se separan de sus madres a los tres días de edad, lo que significa que se les permite obtener el calostro directamente de sus madres. La cantidad máxima de substituto de leche que se administra en esas granjas es de 4.8 litros (rango de 2 a 8 litros) por día, mientras que el ofrecimiento de heno y concentrado empieza alrededor de los 18 días de edad.

En promedio, los becerros se destetan a los 88 días de edad (rango entre 60 a 120) con 77 kg de peso corporal (rango de 50-115) (De Rosa et al., 2017). Estos rangos nos indican que en algunos casos los requerimientos previos al destete de los becerros no se cumplen, con el consecuente efecto negativo en su desarrollo, tal como se aprecia en los pesos menores a lo esperado. El bienestar de los becerros de búfalo también se demerita cuando el espacio destinado al destete es reducido. Pese a que, al reducir esta área, se disminuye la inversión económica, este ahorro resulta controversial desde la perspectiva del bienestar animal (Grasso et al., 1999). Grasso et al. (1999) observaron que una disponibilidad de espacio de entre 1.0-2.6 m2 por animal, no afecta el crecimiento de becerros previo al destete, pero sí genera cambios endocrinos y alteraciones a nivel inmunológico (i.e. concentraciones de cortisol, respuestas de anticuerpos).

Además, estos mismos investigadores encuentran que al proveer a los becerros de una pradera, se incrementan las respuestas humorales e inmunes, un factor que podría potencialmente disminuir la tasa de mortalidad entre los animales jóvenes. Bharti et al. (2015) encontraron que becerros búfalo Murrah separados de sus madres al nacimiento y alimentados con calostro obtenido de sus madres, tienen niveles de inmunoglobulina similares a los de becerros alimentados por sus propias madres, pero menores ganancias diarias de peso.

Estos hallazgos indican la necesidad de asegurar la ingestión de calostro temprana tanto en becerros separados precozmente de sus madres como en aquellos criados por sus madres, con el fin de proveerles de una buena protección contra los patógenos que normalmente les afectan en la granja o finca. Sin embargo, el estrés, incluyendo el causado por la separación precoz, podría inhibir la respuesta humoral y de inmunidad celular ante antígenos nuevos. Lo anterior sugiere que debe proveerse a los becerros de altos niveles de higiene y espacio con la finalidad de reducir la mortalidad en estos animales altamente sensibles (Grasso et al., 1999).

Estudios preliminares realizados bajo condiciones controladas en una granja experimental en Egipto, encontraron que las ganancias de peso de los becerros búfalo controles, destetados a 120 días de edad fueron similares a las observadas en becerros destetados a tan solo 45 días (Khary et al., 1967). Sin embargo, trabajos más recientes con búfalos egipcios de río en una granja comercial, muestran que los destetes a edades tempranas provocan menores tasas de crecimiento y desarrollo similar al de becerros afectados por problemas patológicos (i.e. diarrea), o sujetos a condiciones de alojamiento inapropiadas (Ali et al., 2015). Becerros búfalo Nili-Ravi en Pakistán destetados a los 56 días muestran menores tasas de crecimiento en comparación con aquellos destetados a los 84 días de edad.

Independientemente de la edad del destete, todos los becerros tienen bajas ganancias de peso diarias cuando se les ofrece sustituto de leche de acuerdo con el 10% vs. el 15% de su peso vivo (Abbas et al., 2017). En contraste a los becerros de búfalo lechero en Asia, generalmente los cría su propia madre hasta la edad del destete, y bajo los sistemas de producción tradicionales, se les permite mamar de una o dos tetas antes o después de ordeñar a sus madres (Kantharaja et al., 2018).

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Figura 2. Sistemas de doble propósito en trópico latinoamericano. En algunos sistemas de producción de búfalos de doble propósito en Latinoamérica, se realiza amamantamiento restringido los primeros 2 o 3 meses después del parto. Algunos productores dan más prioridad al desarrollo del becerro y para mantener mayor control de la leche que se ministra a la cría los primeros 2 o 3 meses, las búfalas se someten a sistema de ordeño manual y posteriormente a ordeño mecánico. En estos sistemas se desteta cuando el becerro alcanza aproximadamente a 240 kg, entre los 240 y 270 días. A diferencia de los sistemas de producción de carne de búfalo, la leche no se fracciona ni se limita, toda se destina a las crías para alcanzar lo más pronto posible 270-300 kg. En las imágenes se aprecian arreo tranquilo de las crías a caballo y agrupamiento de becerros para restringir amamantamiento.

En la literatura científica existen diversos estudios sobre el destete artificial y la mayoría encuentran tasas menores de crecimiento en becerros criados artificialmente (i.e. recibiendo substituto de leche a razón del 10% de su peso vivo) en comparación con los criados por sus madres (i.e. Bharti et al., 2015; Kantharaja et al., 2018). Este desempeño menor en becerros criados de manera artificial concuerda con trabajos en Australia con búfalos de pantano mantenidos en condiciones extensivas. En este caso, los becerros huérfanos criados de manera artificial tienen tasas de mortalidad altas, que pueden llegar al 25% (Standing Committee on Agriculture 1995). Estos trabajos sugieren ofrecer a los becerros un espacio de entre 1.5 y 2 m2, además de un manejo frecuente para minimizar el estrés de las interacciones forzadas, acostumbrando así a los animales a la presencia de los humanos. Lemcke (2015), finalmente, concluye que los becerros criados por sus madres deben destetarse a los 120-150 kg de peso, dependiendo de la disposición de alimento y la condición corporal de la madre

ESTRATEGIAS NOVEDOSAS DE DESTETE

Al parto, el calostro del búfalo tiene mayor concentración de lactosa, sólidos totales, grasa, ceniza, vitamina E, fósforo, e IGF-1, aunque menor concentración de lactoferrina, Mg, vitamina A, K, Na y Zn, que el de la vaca lechera (El-Fattah et al., 2012). Debido a la alta tasa de mortalidad entre los becerros búfalo -quizá atribuible, al menos en parte, a la insuficiente protección inmunológica- se propone el uso de alimentadores esofageales, asemejando prácticas que actualmente se realizan en ganado lechero europeo (Adams et al., 1985), pese a que este procedimiento se asocia con concentraciones menores de inmunoglobulinas en comparación con la alimentación con mamilas, especialmente durante consumos bajos de calostro (Godden et al., 2009). Este resultado puede atribuirse al hecho de que los alimentadores esofágicos introducen el calostro directamente al rumen en lugar del abomaso, lo que resulta en 2 a 4 h de demora antes de que éste alcance el intestino (Lateur-Rowet y Breuink, 1983) cuando la permeabilidad de las paredes de las vellosidades intestinales puede ya verse reducida.

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Figura 3. Importancia del consumo de calostro y la edad de destete. Un tema controversial en el sector de la producción lechera en el que tanto los consumidores como la población en general se está volviendo más sensible, es la separación temprana de los becerros de sus madres (Sirovnik et al., 2020). Como consecuencia, métodos novedosos se encuentran en desarrollo con el fin de alargar el periodo de contacto entre madre y cría en las lecherías de ganado europeo (Sirovnik et al., 2020). Sin embargo, no existen estudios similares todavía en ganado búfalo lechero, pese a que esos temas empiezan a jugar un papel fundamental en la orientación de la demanda por queso mozzarella, que es el principal producto de este sector (De Rosa et al., 2015). Como en el caso de otros rumiantes recién nacidos, los becerros búfalo que no llegan a ingerir suficiente calostro de buena calidad pronto después del parto, y que no absorben una adecuada cantidad de inmunoglobulina, están en un riesgo mayor de morbilidad y mortalidad a lo largo del periodo neonatal, pese al hecho de que el calostro del búfalo de río es de mejor calidad en términos de nutrientes en comparación con el calostro de las vacas lecheras europeas.

Otro aspecto negativo de este tipo de alimentación es que requiere de una mayor cantidad de trabajo, que podría reducirse alimentando a los becerros una vez al día en lugar de dos (Hopkins y Quigley, 1997). Al usar alimentadores esofágicos se lleva el riesgo de producir lesiones en el tracto oral-esofageal (epiglotis, laringe, faringe, entre otras), o de una posible inserción a través de la tráquea, lo que traería como consecuencia que la leche entrara a los pulmones. Por lo tanto, como en el ganado europeo (Gleeson et al., 2007), Vecchio et al. (2013) y, más recientemente, De Martino et al. (2018) proponen que el substituto de leche se administre una vez en lugar de dos por día, como una sola administración pero con el doble de concentración (36% MS) lo que genera tasas de crecimiento y niveles de haptoglobina, lisozima y actividad bactericida similares a las observadas en becerros que se alimenta dos veces al día con una concentración normal (18% MS) hasta llegar al periodo de destete (90 días).

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Figura 4. Búfalas con sus crías en un sistema de doble propósito, después del ordeño se les permite el amamantamiento restringido a los becerros. Debido a la concentración de partos en ciertas épocas del año, y los costos elevados de los subproductos de leche, la cantidad de trabajo empleado en algunos ranchos o fincas de búfalos podría ser insuficiente para llevar a cabo el cuidado apropiado de los becerros jóvenes.

CORRALES CONTIGUOS

La evidencia en ganado europeo productor de carne sugiere que separar a vacas y becerros permitiéndoles contacto a través de la cerca que separa dos corrales contiguos durante un periodo anterior a la separación completa, es menos traumático que la separación súbita total. Este tipo de procedimientos parece promisorio para la disminución del estrés cuando se separan los animales en preparación para el destete. Los resultados en ganado cebú que encuentran Pérez-Torres et al. (2017) utilizando la separación en corrales contiguos, apoya la hipótesis de que el contacto entre vacas y becerros a través de la cerca divisoria genera menos signos de estrés conductual en comparación con una separación abrupta, y minimiza las pérdidas de peso que por lo general se asocian con el destete.

Al aplicar este procedimiento en ganado B. taurus Price et al. (2003) encontraron que la mayoría de los becerros pastorean juntos lejos de la cerca divisoria y regresan a pararse o echarse cerca de ella, incrementando la distancia recorrida conforme los días transcurren. Esta sincronización en el pastoreo y conductas de descanso manifiestas durante tres días post separación, coinciden con la hipótesis de que los nexos sociales entre los becerros se fortalecen al destete y pueden funcionar como un amortiguador social y mitigar la separación de la madre. Veissier y LeNeindre (1989) encontraron que becerros B. taurus destetados se reúnen y tienen más encuentros sociales entre ellos que becerros de edad similar que permanecen con sus madres.

Esta cohesión entre los becerros recientemente destetados podría ser un mecanismo para lidiar con la relación fracturada recientemente con sus madres. Price et al. (2003), estudiando ganado Angus/ Herford también encontraron diferencias en las ganancias de peso acumulado a las 10 semanas posteriores al destete entre los becerros que se separaron de sus madres utilizando potreros contiguos en comparación con aquellos que se separaron abruptamente a potreros no contiguos. Las diferencias fueron más marcadas durante las semanas inmediatas siguientes al destete, que en las subsecuentes. Dos semanas después de la separación, los becerros separados en potreros contiguos ganaban 95% más peso que el promedio de los becerros separados de manera abrupta en potreros no contiguos.

A las diez semanas después del destete, los primeros todavía pesaban alrededor de 10 a 11 kg más que los becerros bajo el destete tradicional. Nicol (1977) y Stookey et al., (1997) también compararon el crecimiento y la conducta de becerros destetados. En ambos estudios, los becerros separados de sus madres en potreros contiguos inicialmente ganaron más peso que los separados de manera abrupta en potreros no contiguos, pero luego de dos o tres días no encontraron diferencias entre los becerros de ambos tratamientos.

En el ganado cebú, no se cuenta con información científica sobre el uso de este tipo de metodología. Sin embargo, información anecdótica sugiere que debe tenerse cuidado particularmente con vacas criadas bajo condiciones extensivas con muy poco manejo y contacto con los humanos, ya que este tipo de animales puede ser muy sensible al llamado de sus crías, particularmente de menos de 120 días de edad (Pérez-Torres et al., 2014) y podrían destrozar o saltar la cerca divisoria de los corrales contiguos en un intento por reunirse.

De acuerdo con los resultados en ganado Angus, la separación en corrales contiguos podría ser una estrategia de manejo que no solo incrementa el nivel de bienestar animal, sino que también puede significar ventajas económicas para los productores, especialmente aquellos que venden los becerros en los días o semanas próximos al destete. Sin embargo, es necesario llevar a cabo investigación en ganado cebú utilizando este tipo de metodologías, porque existe la posibilidad de que los resultados sean diferentes a los esperados. Por ejemplo, Solano et al., (2007) estudiaron la respuesta conductual de becerros cebú ante un periodo corto de separación de sus madres y encontraron que la separación en potreros contiguos provoca severos cambios fisiológicos indicativos de estrés, mientras que evitando cualquier contacto sensorial entre la madre y la cría durante este periodo implican un tratamiento menos estresante en este tipo de ganado.

TABLILLAS NASALES

El equipamiento de los becerros con dispositivos anti-amamantamiento que permiten que ingieran alimento sólido, pero no puedan mamar (Haley, 2005), favorece que los becerros se acostumbren al consumo de alimento sólido sin el efecto concurrente de la separación de sus madres y exposición a condiciones nuevas de alojamiento (Figura 5). En razas B. taurus el uso de tablillas nasales con objeto de realizar un destete por pasos disminuye el estrés al momento del destete definitivo.

Pese a que no existe información en la literatura científica validando este método en becerros cebuinos, los resultados de los experimentos en razas europeas sugieren que el uso de tablillas nasales antes de la separación motiva fuertemente a los becerros a consumir alimento sólido, lo que puede llevarlos a obtener mejores ganancias de peso. Pese a los trabajos previos en ganado B. taurus en que se demuestra que los procedimientos de destete en dos pasos como separación en potreros contiguos y uso de tablillas nasales disminuye el estrés asociado al destete en becerros de razas cárnicas (Price et al., 2003; Haley et al., 2005; Quintans et al., 2008). Ungerfeld et al., (2010) sugieren que en realidad no hay una disminución general si no una redistribución del estrés en dos periodos.

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Figura 5. El dispositivo (tablilla nasal) que se observa en la fotografía evita el amamantamiento del becerro, forzándole a ingerir alimento sólido, antes de forzarle a romper el vínculo social que tiene con su madre. Esta es una de las prácticas transferidas del ganado Bos taurus a Bos indicus y aunque poco estudiada en esta última especie, el procedimiento va dirigido a reducir el sufrimiento del becerro segregando los factores que generan estrés al momento del destete.

Latham y Mason (2008) establecen que, al evitar el amamantamiento de la madre aún presente, trae por consecuencia numerosos intentos fallidos que pueden generar mucha frustración en los becerros, y recomiendan cuidado al escoger este tipo de procedimientos. Además, la posible diferencia entre razas, y muchos otros factores como: la duración del periodo con la tablilla en la nariz (Haley et al., 2005), la producción de leche de la vaca (Hötzel et al., 2010), la edad de los becerros (Ungerfeld et al., 2009), y el clima (Pollard y Littlejohn, 2000), pueden afectar la respuesta al destete, y explicar los resultados contradictorios encontrados. Una combinación del uso de las tablillas nasales seguida de la separación de vacas y becerros en potreros contiguos parece ser óptima en ganado europeo (Haley, 2005). Sin embargo, no existen estudios en ganado cebuíno, y los resultados contradictorios en otras especies, urgen la investigación en esta área. |

AMAMANTAMIENTO RESTRINGIDO

El amamantamiento restringido es una técnica donde existe un poco más de investigación en cebú, quizá por las ventajas reproductivas que ofrece como un procedimiento que acorta el intervalo entre partos, sin acortar la duración de la lactación. En un estudio preliminar, Bastidas et al. (1984) utilizaron vacas Brahman y novillas primerizas bajo un régimen de dos amamantamientos diarios de 45 min c/u durante un periodo comprendido desde los 30 días postparto hasta el destete a los siete meses de edad, encontrando que la tasa promedio de gestación fue de 63.06 ± 0.06%, afectada por el amamantamiento y el número de pariciones. La tasa de preñez fue 33% mayor en las vacas que amamantan dos veces al día.

Cuarenta y cuatro por ciento de las novillas primerizas en el grupo de amamantamiento de dos veces por día quedaron preñadas en comparación con 9% del grupo control, sin afectar el desempeño de los becerros antes del destete. De manera similar, en un estudio más reciente Pérez-Torres et al. (2017) encontraron que becerros a los que se somete a privación de la madre durante el periodo de amamantamiento manifiestan menos signos conductuales asociados con estrés, menores concentraciones de cortisol y mayores ganancias de peso durante los primeros días siguientes al destete a 270 días de edad, con una tendencia a que los becerros separados por periodos mayores lograrán pesos mayores. Pérez-Torres et al., (2017), sugieren que la recuperación rápida de las conductas asociadas con el estrés en los becerros tratados luego de la respuesta aguda inicial al momento de la separación definitiva, puede explicarse debido a una mayor independencia nutricional, manifiesta a través de una mayor disposición al pastoreo en comparación con el grupo control, particularmente en aquellos animales separados temporalmente de sus madres por 72 horas antes del destete definitivo, en comparación con los separados 24 horas.

En ganado cebú no existen estudios que hayan evaluado la suma del efecto del estrés causado por el amamantamiento restringido más el causado por la separación definitiva, en combinación o no con el uso de tablillas nasales o separación en potreros contiguos, por lo que se desconoce cómo estos eventos combinados afectarían las respuestas comportamentales y fisiológicas durante el destete y en su vida posterior. Sin embargo, en un estudio reciente, Pérez-Torres et al. (2021) compararon el efecto de la separación temporal temprana por 72 horas vs. amamantamiento restringido a un periodo de 30 min/día, y encontraron que el primero generó mayor estrés al momento del destete definitivo, el cual se realizó cuatro meses después de iniciados los tratamientos. Por lo además de las bondades del segundo tratamiento, se aprecia cómo el efecto de estas prácticas puede permanecer por varios meses.

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA LA REDUCCIÓN DEL ESTRÉS DE DESTETE

En general se recomiendan las siguientes prácticas para reducir el estrés del destete: Alimente a los becerros con un suplemento comercial iniciador mientras aún están con sus madres. Por ejemplo, si se les va a dar ensilaje a los becerros después del destete, puede ser ventajoso proporcionar este ensilaje a vacas y becerros un tiempo antes de realizar su separación. Incluso si los becerros se destetan en praderas con pastura de calidad, tener algo de su dieta antes y después del destete puede ayudarles con el cambio. Las poblaciones de micro-organismos en el rumen pueden requerir hasta 14 días para adaptarse completamente a una nueva dieta. Considere ofrecer a los becerros suplementos post-destete lentamente vía “creep-feeding” dos semanas antes del destete.

Desparasitar los becerros antes del destete puede producir becerros más sanos y pesados al destete (Hersom et al., 2011). Evite combinar procedimientos dolorosos o estresantes como la castración, el marcaje y el transporte con el destete. El destete ya de por sí es un procedimiento estresante, y someter a los becerros a más estrés afecta notablemente su nivel de bienestar. En lo posible, mantenga a los becerros destetados en un grupo, en ambientes familiares y que tengan la edad suficiente para habituarse a comer comida sólida. Destete a los becerros a la mayor edad posible. Los becerros de mayor edad manifiestan menos signos de estrés que los animales más jóvenes (Pérez-Torres et al., 2016). Brindar a los becerros acceso a sistemas silvo-pastoriles al momento del destete tiene efectos benéficos en su peso, y su suplementación ofrece aun beneficios adicionales (Mahecha et al., 2004).

CONCLUSIONES 97

La mayoría de los procedimientos de destete aplicados en cebú y búfalos se desarrollaron en razas de B. taurus, y muy pocos tienen una validación en los trópicos. El conocimiento de los procedimientos específicos de destete puede contribuir a mejorar el bienestar de los becerros y sus madres, así como incrementar la eficiencia reproductiva de estas últimas. Sin embargo, todavía existe muy poca información disponible acerca de tales procedimientos. Por ahora, pese a la existencia de algunos resultados, aún existen muchas preguntas sin respuesta, dejando el campo abierto para el desarrollo de investigación.

BIBLIOGRAFÍA

• Para mayores detalles de éste y otros temas consulte los 40 capítulos de la cuarta edición del libro “El búfalo de agua en las Américas: comportamiento y productividad”. Napolitano et al., (2022).
• https://www.researchgate.net/profile/Fabio-Napolitano-2.

Artículo publicado en “Entorno Ganadero Junio Julio 2023

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