FRANCISCO ALEJANDRO ALONSO PESADO.
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ELIZABETH RODRÍGUEZ DE JESÚS.
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INTRODUCCIÓN.

La demanda o consumo de carne de cerdo en México viene presentando una tendencia hacia la alza, es así que de 2006 al 2016 presentó una Tasa Media de Crecimiento Anual (TMCA) del 3.8 por ciento anual(1).

Algunas de las variables que inciden en el consumo de la carne de cerdo, son: el precio de la mercancía; los precios de los bienes sustitutos (carne de pollo y res); los precios de los bienes complementarios (salsas y papas); el crecimiento de la población; los diferentes niveles de ingresos que perciben los trabajadores; la creación de empleos; la distribución del producto en el mercado doméstico e internacional; la publicidad y promoción del producto a través de los medios de comunicación masivos; la calidad del producto; la versatilidad en la preparación de diferentes platillos; y las costumbres religiosas e idiosincrasia.

Asimismo, al interior de estas variables hay otros factores que afectan el consumo de la carne de cerdo, así por ejemplo el precio de la carne de cerdo se ve impulsado por el fenómeno inflacionario, además el envío de remesas de Estados Unidos (EU) hacia México contribuye a fortalecer el ingreso de los consumidores lo que les permite demandar ciertas cantidades de productos porcícolas.

Una parte importante del consumo nacional aparente (CNA) de carne de cerdo proviene de la producción nacional, es así que entre 2014 y 2016, el 69 por ciento del consumo nacional aparente en el país provino de la oferta nacional, el restante 31 por ciento del consumo nacional aparente derivó de las importaciones, sobre todo de EU(1).

El fenómeno inflacionario deteriora el poder de compra de la población, sobre todo de aquella de estratos sociales con menores percepciones económicas.

En México hay 53 millones de mexicanos ubicados como pobres, población que es afectada notablemente por el fenómeno inflacionario; aún más en el país 9.3 millones de mexicanos se encuentran en extrema pobreza, siendo esta población mayormente vulnerable al incremento general de precios de los productos de primera necesidad, incluyendo los porcícolas.

Es de central importancia la política monetaria implementada por el Banco de México, para el control de la inflación sin afectar el crecimiento económico del país.

Una, entre otras estrategias, que implementa el Banco de México para controlar la inflación es el aumento de las tasas de interés, que como toda política económica presenta dos aspectos, uno el control inflacionario, el otro el encarecimiento del dinero y cómo consecuencia de este aumento en el costo del dinero una posible disminución de la inversión, y por lo tanto, menor generación de empleos y menor creación de valor agregado, afectando el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

Por el lado de las remesas, y de acuerdo a un análisis llevado a cabo por Banxico, llamado Impacto de las Remesas sobre la Formación de Capital en los Hogares Receptores en México, consignó que las remesas contribuyeran a un crecimiento anual promedio del PIB en 0.3 puntos porcentuales en el periodo comprendido del 2015 al 2017. El mismo análisis sostuvo que este flujo de remesas es fundamental para desarrollos regionales y reducción en los niveles de pobreza(2).

Las remesas apoyan el ingreso de familias ubicadas en zonas con niveles de vida bajos, lo que les permite mejorar su consumo, incluyendo productos porcícolas. Son casi 1.4 millones de hogares receptores de remesas en México(2), situación que les permite comprar cierta cantidad de proteína de origen animal de alta calidad como es la carne de cerdo.
Ante este marco de referencia el propósito del trabajo es indicar cómo la inflación y las remesas influyen en el consumo de la carne de cerdo.

MATERIAL Y MÉTODOS.

El trabajo descripción del impacto de la inflación y de las remesas en el consumo de la carne de cerdo se elaboró con la recopilación de información de fuentes secundarias, los datos obtenidos de estas fuentes se analizaron. Algunas cifras se incorporaron a las fórmulas obteniendo resultados, mismos que fueron interpretados

Las fórmulas utilizadas en el trabajo son:

a)

Estableciendo que:
TMCA = Tasa Media de Crecimiento Anual. VF = Valor Final.
VI = Valor Inicial.
n = Periodos. En este caso años.
1 = Constante.
100 = Resultado expresado en porcentaje.

c) CNA = In.i. + PN + M – (In.f. + X).
Indicando que:
CNA = Consumo Nacional Aparente. In.i. = Inventario Inicial.
PN= Producción Nacional.
M= Importaciones.
In.f. = Inventario final.
X = Exportaciones.

d)

Siendo que:
CDA = Coeficiente de Dependencia Alimentaria. PN= Producción Nacional.
M= Importaciones.
1 = Constante.
100 = Valor expresado en porcentaje.

DESARROLLO DEL TEMA.

Uno de los productos pecuarios que aporta cantidades importantes de proteínas, hidra- tos de carbono, grasas de calidad, vitaminas y minerales es la carne de cerdo, es decir, es un producto de alto valor nutritivo para la población mexicana.

El capital humano es estratégico para el crecimiento y desarrollo de una nación. La formación de capital humano implica brindarles a los habitantes de ese país educación de calidad, salud sobre todo preventiva y por supuesto una alimentación que cubra sus necesidades nutrimentales, de ahí la importancia de productos pecuarios como: huevo para plato y carnes de cerdo, pollo, res, borrego, conejo y caprino.

Sin embargo, hay una serie de factores económicos que inciden en la población y que determina dificultades para adquirir las suficientes cantidades de satisfactores pecuarios. Algunos de estos factores son: a) una muy injusta distribución de la riqueza, escenario presente en México; b) generación de empleos con salarios muy bajos; c) devaluaciones persistentes que encarecen productos pecuarios como la carne de cerdo; y d) inflaciones persistentes y elevadas.

Pero también, se tiene la otra cara de la moneda, variables que fortalecen el consumo de carne de cerdo y de otros productos de alto valor nutritivo. Algunas de estas variables son: i) Una distribución justa del ingreso nacional, ii) creación de empleos bien remunerados; iii) niveles de inflación muy manejables; iv) tasas altas de crecimiento anual del PIB; y v) flujo importante de remesas.

Cuadro 1. Consumo Nacional Aparente de Carne de Cerdo en México, 2006-2016. (Millones de toneladas).

Fuente: SIAP – SAGARPA, SIAVI – Secretaría de Economía y Números del Campo. *Preliminar.

Consumo de la carne de cerdo.

En el país el consumo nacional aparente (CNA) de carne de cerdo viene creciendo, como ya se indicó anteriormente, a una tasa promedio anual de 3.8 por ciento, al pasar de 1.4 millones de ton en 2006 a 2.03 millones de ton en 2016 (1) (Cuadro 1).

Cuadro 1. Consumo Nacional Aparente de Carne de Cerdo en México,
2006-2016. (Millones de toneladas).

Año

Producción
nacional

Importaciones

Total

2006

1.1

0.3

1.4

2007

1.2

0.3

1.5

2008

1.2

0.3

1.5

2009

1.2

0.4

1.6

2010

1.2

0.4

1.6

2011

1.2

0.4

1.6

2012

1.2

0.4

1.6

2013

1.3

0.5

1.8

2014

1.3

0.5

1.8

2015

1.3

0.6

1.9

2016*

1.4

0.6

2.0

Como se puede apreciar en el cuadro 1, las importaciones de carne de porcino crecieron en el periodo 2006 -2016 a una TMCA 7.1 por ciento, pasando de 300,000 ton en 2006 a 600,000 ton en el 2016(1).

Las importaciones crecieron (7.1 por ciento) a una velocidad mayor que la producción nacional (2.44 por ciento) durante el periodo 2006 – 2016(1), por lo tanto las compras foráneas de carne de cerdo pasaron de representar 21.4 por ciento en 2006(1) a 30 por ciento en 2016(1), es decir el Coeficiente de Dependencia Alimentaria (CDA) se incrementó. Véase:

a) Coeficiente de Dependencia Alimentaria en 2006.

CDA =

CDA =

CDA = 21.4 por ciento

b) Coeficiente de Dependencia Alimentaria en 2016.

CDA =

CDA =

CDA = 30 por ciento

En México, el consumo per cápita de carne de cerdo creció de forma consistente durante el periodo 2006 -2016, es así que aumentó a una TMCA de 3.1 por ciento(1), para colocarse en 2016 en 18.6 kg por persona(1), en 2006 el consumo de carne de cerdo per cápita fue 13.7 kg(1).

En el periodo 2006- 2016, el consumo por persona de carne de cerdo creció a una tasa mayor (3.1 por ciento) que el consumo per cápita de la carne de ave, la cual registró una TMCA de 1.9 por ciento(1). En 2016 el consumo por persona de carne de ave fue de 33.4 kg(1). El producto que perdió terreno fue la carne de res la cual en el mismo periodo, presentó una TMCA negativa de 1.7 por ciento anual(1), pasando de 17.6 kg por persona en 2006(1) a 14.8 kg per cápita en 2016(1).

Inflación y su impacto en el consumo de carne de cerdo.

El control de la inflación es esencial para darle al consumidor un mayor poder de compra, y así incrementar su consumo de carne de cerdo.

Para 2018 especialistas del sector privado, estiman en México una inflación del 4.56 por ciento(3), y suponen que la trayectoria inflacionaria hilará dos años consecutivos fuera del límite permisible en el objetivo fijo de inflación, que es 3 por ciento con +/- punto porcentual(3).

El conceso de los especialistas del sector privado anticipa que será hasta 2019 cuando la inflación tienda hacia converger al objetivo fijo de inflación (3 por ciento con +/- 1 punto porcentual)(3).

De acuerdo a sus pronósticos, la variación anual inflacionaria esperada para 2019

será de 3.77 por ciento(3), es decir en el rango permisible del Banco de México, pero aún lejos del objetivo puntual, que es 3 por ciento(3).

El hecho de que el Banco de México esté atento al comportamiento de la inflación y se controle, podría prolongarse el periodo de crecimiento en el consumo per cápita de carne de cerdo superando los 18.6 kg de 2016(1). De hecho, en 2017 este objetivo se logró, ya que el consumo por persona se ubicó en 19 kg, es decir, creció 2.4 por ciento con respecto a 2016(1), aún cuando en 2017 la inflación fue de 6.67 por ciento.

Es importante aclarar que no solamente la inflación en una variable que explica el aumento o disminución del consumo, hay otras variables ya señaladas. Sin embargo, si es una variable con un peso de primer orden.

Las remesas y su incidencia en el consumo de carne de cerdo.

Los mexicanos que radican en el exterior (sobre todo en EU) enviaron en el mes de agosto de 2018, 2,856 millones de dólares a sus familiares residentes en México, en forma de remesas(2). Se trata de la mayor entrada para un agosto desde que Banxico (Banco de México) mide estas transacciones, es decir desde el año de 1995(2). El crecimiento fue de 9.1 por ciento respecto al flujo de remesas observado en agosto de 2017(2).

Ya considerando el tipo de cambio, es decir, tomando en cuenta que son recursos que ingresan como dólares y son cambiados en pesos mexicanos para su gasto, ahorro o inversión, se observó un crecimiento real de 9.9 por ciento en agosto de 2018 con respecto a agosto de 2017(2).

El Banco Central de México indicó que, en lo que va del año, es decir de enero a agosto de 2018, el acumulado de envío de remesas a los casi 1.4 millones de hogares receptores de dólares en México sumó la enorme cantidad de 21,967 millones de billetes verdes(2). Esta cifra es la mayor entrada de remesas para los primeros ocho meses del año, desde el año 1995.

Los datos del Banxico permiten identificar que el giro promedio enviado por cada mexicano desde el exterior a sus familias ascendió a 324 dólares, que es el giro más alto desde agosto del 2010, cuando el cheque promedio se ubicó en 326 dólares(2).

La información del Banco Central mostró que los dólares enviados por los mexicanos desde el exterior a México llegaron en 8.8 millones de operaciones; 98 por ciento vía transferencia electrónica y el resto (2 por ciento), en efectivo o especie(2).

De acuerdo con el economista para México en Banorte – Ixe, Francisco Flores, hacia el futuro próximo continuará incrementándose el flujo de remesas hacia el país, como resultado de la tendencia positiva del empleo de los trabajadores migrantes(2).

El economista de Goldman Sachs indica que las remesas seguirán apoyando las cuentas externas (la Balanza en Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos) y al consumo privado, ya que los hogares que captan estos dólares son canalizados en su mayoría al consumo de bienes de primera necesidad(2).

Las remesas apoyan los ingresos de los consumidores de bajos recursos, de ahí su enorme importancia para dar un impulso, aunque relativamente pequeño, a su poder de compra.
El hecho de que casi 1.4 millones de hogares mexicanos hayan recibido 21,967 millones de dólares de enero a agosto de 2018(2), conduce a afirmar que muy probablemente una enorme cantidad de habitantes de México adquirieron un mayor volumen de bienes de primera necesidad incluidos productos del sistema porcícola.

El fortalecimiento del consumo privado por el flujo de remesas amplia al mercado interno, estimulando a los oferentes de carne de cerdo a producir y vender una mayor cantidad de mercancías porcícolas. Es verdad que hay otras variables de mayor peso, que inciden estimulando la producción de carne de cerdo. Sin embargo, no debe dejarse de lado la importancia (relativa) de las remesas en el consumo privado y por lo tanto en el consumo de carne de cerdo.

Por otro lado, no se puede dejar de señalar que esas remesas son el resultado del trabajo de millones de mexicanos migrantes que obtienen salarios de tercera en los EU y son tratados bajo condiciones de cuarta(4).

CONCLUSIONES.

En la medida que estas dos variables (control de la inflación y flujo de remesas) se comporten hacia el futuro de forma positiva que contribuyan a una mayor capacidad de compra por parte de la población, y sobre todo de aquella más vulnerable, el escenario futuro podría ser de un mayor consumo de productos porcícolas.

Se estima que en México el consumo nacional aparente de carne de cerdo crezca a una tasa promedio anual de 1.7 por ciento, para colocarse en las 2.19 millones de ton en 2025, y sería 16.6 por ciento mayor al consumo promedio de 2014 – 2016.

Es de central importancia que el Banco de México mantenga su autonomía en el manejo de la política monetaria del país y así controlar la inflación sin menoscabo del crecimiento económico. El control de la inflación le da al consumidor mayor poder de compra.

Es muy probable que el flujo de dólares enviados por mexicanos laborando en EU hacia México, siga creciendo. Este aumento a tasas crecientes de remesas es la cosecha del sacrificio de millones de mexicanos migrantes(4).

Un flujo mayor de remesas apoya el ingreso raquítico de millones de mexicanos pobres, y que no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas de alimentación, salud, educación y vivienda.

La carne de cerdo es uno de los productos pecuarios de alto valor nutritivo, y así en la medida que más mexicanos puedan adquirir mayor cantidad de este satisfactor, podrán cubrir cierto porcentaje de sus requerimientos proteicos, energéticos, vitamínicos y otros nutrientes, incluyendo los minerales.

LITERATURA CITADA.

  • FIRA. Fidecomisos Instituidos en Relación con la Agricultura. Panorama Agroalimentario. Dirección de Investigación y Evaluación Económica y Sectorial. Carne de cerdo 2017. Ciudad de México. México.
  • El Economista. Morales Y. En agosto, entradas de remesas mantienen récord. Número 7620. Martes 2 de octubre del 2018. Ciudad de México, México. Pp.19.
  • El Economista. Morales Y. Especialistas elevan expectativas de inflación para el 2018. Número 7620. Martes 2 de octubre del 2018. Ciudad de México, México. Pp.10.
  • La Jornada. Semo, I. Usmca: la relación imponderable. Año 35. Número 12282. Sábado 8 de octubre de 2018. Ciudad de México, México. Pp.16.

Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno Noviembre-Diciembre 2018