Luis Alberto de la Cruz-Cruz
Maestría en Ciencias de la Producción y de la Salud Animal.
FMVZ-UNAM, México.
Asociación Colombiana de Criadores de Búfalos, Medellín Colombia.

Daniel Mota-Rojas
Fisiopatología del Estrés y Bienestar de los Animales Domésticos.
Universidad Autónoma Metropolitana. México.

Jesús Alfredo Berdugo-Gutiérrez
Grupo de Investigación en Reproducción Animal y Salud de Hato.
FMVZ-Universidad Nacional de Colombia, Bogotá.
Asociación Colombiana de Criadores de Búfalos, Medellín Colombia.

Jhon Didier Ruíz-Buitrago
FMVZ-Universidad CES, Medellín, Colombia.
Asociación Colombiana de Criadores de Búfalos, Medellín Colombia.

Ariel Marcel Tarazona-Morales
Bienestar Animal, Facultad de Ciencias Agropecuarias,
Grupo de investigación BIOGÉNESIS.
Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín,

Patricia Roldan-Santiago
Bienestar Animal. Universidad del Valle de México.
UVM-Coyoacán. México.

Isabel Guerrero-Legarreta
Departamento de Biotecnología,
Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. México.

Lectura recomendada para la asignatura de BIENESTAR ANIMAL

Introducción

La población bufalina mundial es alrededor de 195’960,882 cabezas (representa 14.52% frente a la población vacuna mundial, que totaliza 1,350 millones de cabezas), el 95% se encuentra en Asia donde se le destina para la producción de leche, trabajo y carne (Zava, 2011). Sin embargo, en la India se ha convertido en la principal especie de exportación debido a que la carne de vacuno (Bos indicus) está prohibida (Girish et al., 2013). En el 2012 la producción de carne de bovinos en el mundo fue de 66’885,944 ton, de las cuales el 5.37% fueron carne de búfalo (3’597,340 ton). Los 5 países productores de carne son: la India (1’309,120 ton), Pakistán (556,571 ton), China (310,800 ton), China Continental (310,047 ton) y Egipto (275,131 ton) (FAOSTATS, 2014).

El búfalo de agua (Bubalus bubalis) es una especie con alta rusticidad, resistencia a enfermedades y adaptación a diferentes sistemas productivos, principalmente extensivos con clima tropical, en terrenos inundados donde los vacunos no tienen la misma productividad (Angel y Berdugo-Gutiérrez, 2010; Castro et al., 2008; Desta, 2012; De la Cruz-Cruz et al., 2014; Grasso et al., 1999), aunque en sistemas intensivos es posible incrementar sus parámetros productivos (Borguese, 2013; Jorge et al., 2005). La leche de las búfalas, en comparación con la de las vacas, tiene mayor concentración de proteína (4.5 vs 3.2 /100 g) y grasa (8.0 g vs 3.4/100 g). Por otro lado, la carne de búfalo tiene menos calorías comparada con la carne de vacuno (131 vs 289 kcal/100 g), menor cantidad de colesterol (46.65 vs. 52.4 mg/100 g), así como altas concentraciones de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados (linoleico, γ-linolenico, α-linolenico), los cuales son hipocolesterolémicos con la gran ventaja de no reducir las lipoproteínas de alta densidad (HDL), protegiendo contra enfermedades arteriales (Cifuni et al., 2014; Giordano et al., 2010; Lambertz et al., 2014). Además, la carne de búfalo tiene características organolépticas similares al vacuno (color, terneza, flavor, etc.) (Di Luccia et al., 2003; Kandeepan et al., 2009; Lapitan et al., 2008) por lo que su sabor es prácticamente indistinguible (Ban-Tokuda et al., 2007), lo que ha ocasionado un incremento paulatino en su consumo principalmente en ciudades desarrolladas (Irurueta et al., 2008; Neath et al., 2007; Rung-Ruangkijkrai, y Klomkleaw, 2014).

Debido al alto potencial que tienen como animal productor de carne en algún momento deben ser manipulados (de la Cruz-Cruz et al., 2014). Las etapas causantes de estrés inician cuando los animales deben ser recogidos y son cargados en el lugar de origen a los vehículos que los transportarán al matadero (Gregory, 2008), al llegar incluye la descarga, estabulación y de una serie de estímulos novedosos que inevitablemente causan miedo) (Schwartzkopf-Genswein et al., 2012), además de las técnicas durante el aturdimiento y el sacrificio (Mota-Rojas, et al., 2011). A pesar del rápido crecimiento en la producción de esta especie hay una escasez de información que trata sobre su bienestar, especialmente en los momentos previos al sacrificio (Bornett-Gauci et al., 2006; de la Cruz Cruz et al., 2004). Es por ello que el objetivo de este artículo es conocer la información existente sobre las principales prácticas que ocasionan disminución del bienestar en los búfalos de agua previo a su muerte.

Figura 1. Principales etapas antemortem causantes de estrés en los búfalos de agua.

Embarque y desembarque

Los búfalos domésticos por lo general son muy dóciles, aunque algunos pueden ser muy reactivos (Human Slaughter Association, 2011), se sabe que los animales manejados en condiciones extensivas, al tener un mínimo contacto con los seres humanos inician una respuesta sustancial de miedo (Fisher et al., 2003). Someter este tipo de animales a prácticas de rutina conlleva más tiempo y puede poner en riesgo tanto al manejador como al animal, provocando en éste último mayor estrés arriesgando su seguridad y bienestar (Orihuela, 2012). En un estudio realizado en Colombia por este grupo de investigadores, con la intención de conocer el efecto de los manejos previos al sacrificio, se evaluaron 60 búfalas de 590±79.39 kg criadas en sistemas extensivos, fueron cargadas en grupos de 12 animales en camiones de 6.9 m de largo x 2.6 m de ancho y una altura total de 2 m, con techo y cama de cascarilla de arroz de 30 cm de espesor, con un espacio disponible de 1.49 m2x animal, lo cual cumple con las especificaciones del Instituto Colombiano Agropecuario (2007). Antes del embarque los animales fueron pesados, conducidos por una manga de 4 m de largo x 0.75 m de ancho, construida con una base de cemento de 0.50 m y tubos de metal a una altura total de 1.80 m. El embarque se realizó en una rampa de madera de 1.13 m de alto x 5.50 m de largo con 0.85 m de ancho, con una inclinación de 21°. Una vez llegando al frigorífico fueron desembarcadas en una rampa de concreto de 1.6 m de ancho x 6.5 m de largo x 1.3 m de alto, posteriormente se condujeron por una manga de metal de 15 m de largo x 0.75 m de ancho hacia los corrales de espera. Las características de inclinación cumplen lo recomendado por Grandin (1990) y von Holleben et al. (2003).

Figura 2. Pesaje de búfalas previo al embarque. A)Búfala con cuernos largos que impiden el flujo continuo a la báscula de pesaje, B) Búfala con comportamientos de eliminación como orinar y defecar, los cuales son signos de nerviosismo en los animales, C)Los comportamientos de eliminación ocasionan que los pisos de las mangas sean resbalosos, incrementando las caídas y golpes contra las instalaciones.

RESULTADOS PRELIMINARES

En los resultados se encontró que el tiempo durante el desembarque fue del doble comparado con el embarque (10.16 y 5.41 s por animal, respectivamente). Fisher et al (2003) menciona que la carga se considera más estresante que la descarga. Lo cual concuerda con los resultados de otros autores que han encontrado valores superiores de hasta 87 s durante la carga y 26 s en la descarga por cabeza, también encontraron que el uso de un palo ayudó a disminuir significativamente ambos tiempos (P˂0.05) (Chandra y Das, 2001), los autores atribuyen estos resultados a que los animales fueron jalados con lazos de la cabeza, lo cual no sucedió en los animales evaluados, ya que dos personas eran suficientes para cargar al camión un grupo de 12 animales. Es por ello necesario conocer las zonas de fuga correctamente (Hultgren et al., 2014). Para mover un animal, el controlador se debe posicionar en relación al punto de equilibrio, el cual se encuentra localizado a la altura de la cruz del animal, para moverlos hacia adelante, el controlador se debe colocar detrás del punto de equilibrio, para mover el animal hacia atrás, el controlador se debe mover delante del punto de equilibrio (Grandin and Deesing, 2014).

blankFigura 3. Embarque de búfalos para sacrificio. A)Camión utilizado para el transporte con capacidad para 12-14 animales, B) Rampa de embarque construida con madera y con inclinación de 21°, C) Uso de palos para el embarque, D) Persona frente a la manga que impiden el flujo continuo de los animales.

Por otro lado, se encontró que los momentos donde se observaron mayores cambios de comportamiento fueron el pesaje, el desembarque y el arreo a los corrales de espera ya que durante estas etapas se incrementaron los resbalones, caídas, golpes contra las instalaciones y el uso de la picana eléctrica para su conducción en el frigorífico (Cuadro 1). Así mismo, se registraron más comportamientos de eliminación como orinar y defecar. Estos comportamientos pueden ser indicadores de miedo y nerviosismo de los animales, algunos autores han observado que el 61% de los animales exhibieron comportamientos de eliminación, durante la descarga el 28% orinaron y el 72% defecaron (Voisinet, et al., 1997). De acuerdo con Schwartzkopf-Genswein et al. (2012) mencionan que el estrés asociado a la manipulación en el momento de la carga y descarga puede variar en función de factores tales como la calidad de la manipulación, temperamento, condición de los animales y calidad de las instalaciones. Durante esta etapa el bienestar de los animales puede estar comprometido por la actitud del personal encargado (Villarroel, et al., 2001) ya que el uso de elementos eléctricos y palos causan dolor, incrementando las vocalizaciones y nerviosismo de los animales, lo cual concuerda con las observaciones realizadas. Así mismo, Grandin (2007) menciona que el incremento en el uso del acarreador eléctrico puede estar relacionado a deficiencias en el diseño de las instalaciones en la planta de sacrificio (Grandin, 2007).

blankYa que algunas plantas de sacrificio son relativamente antiguas y presentan problemas como: falta de iluminación, suelos resbaladizos o pendientes pronunciadas en los pasillos de conducción, además están diseñadas en base a criterios convencionales de arquitectura, tales como la optimización de los espacios o la facilitación de las actividades humanas, y no en la necesidades de comportamiento de los animales (Hultgren et al., 2014; Miranda-de la Lama, et al., 2012).

Figura 4. Desembarque de búfalos y arreo a los corrales de espera. A) Rampa de desembarque en el frigorífico (Rastro) con una inclinación de 20°,B) Las mangas abiertas ocasionan que los animales se detengan debido a múltiples distractores, como sombras y brillos, C) y D) Corrales de espera con pisos antideslizantes, sombreadero y agua a libre acceso.

Sin embargo, el principal inconveniente observado fue el ancho de las mangas de conducción durante el pesaje y el arreo a los corrales de espera (0.75 m), ya que los animales por su tamaño y por el largo de sus cuernos no avanzaban de manera continua, lo que ocasionó que el personal encargado optara al uso de palos para picar la zona perianal durante el embarque y el uso de picana eléctrica en el frigorífico para que avanzaran, ocasionando un incremento en los golpes contra las instalaciones en los costados y en las zonas más prominentes de los animales, además que las mangas no tenían paredes sólidas ocasionando múltiples distractores, tales como; cambios de luz, objetos tirados, sombras, brillos, personas que distraen o asustan al ganado, reflejos sobre metales, cambios de textura en el piso, ruidos y corrientes de aire, los cuales deben ser
liminados (Huertas-Canén et al., 2012).

Comportamientos

Pesaje

Embarque
(tiempo
65.12 ± 33.52 s)

Desembarque
(tiempo
112.85 ± 39.09

s)

Arreo corrales

Arreo al cajón aturdimiento

Negativa a moverse

18 (30)

7 (11.66)

24 (40)

26 (43)

Resbalones

10 (16)

7 (11.66)

Caídas

3 (5)

6 (10)

32 (53.33)

Paso

58 (96.66)

39 (65)

49 (81.66)

Trote

2 (3.33)

21 (35)

11 (18.33)

Orinar

21 (35)

9 (15)

21 (35)

28(46.6)

Defecar

23 (38.3)

5 (8.3)

17 (28.33)

19 (31.66)

Golpes con las instalaciones

32 (53.33)

2 (3.33)

18 (30)

53 (88.33)

Torcer cola

5 (8.33)

Picar con un palo (zona perianal)

25 (41.66)

Patadas

6 (7.2)

Picana eléctrica

27 (45)

48 (80)

60 (100)

Vocalizaciones

2 (3.33)

12 (20)

14 (23)

45 (74)

Cuadro 1. Auditoría de bienestar del búfalo de agua durante su traslado al rastro (Frigorífico).

Transporte

En el caso de los animales criados en sistemas pastoriles es necesario moverlos y trasladarlos a puntos centrales para su sacrificio (Romero, et al., 2012), en los animales evaluados el transporte fue relativamente corto (3 h) recorriendo un total de 170 km a una velocidad media de 60 km/h. Sin embargo, se sabe que durante este proceso existen factores causantes de estrés que pueden afectar el bienestar de los animales transportados que incluyen: hambre y sed, variaciones de velocidad y las vibraciones del camión, duración del transporte, ruido, contacto con extraños, alta densidad de población, establecimiento de nuevas jerarquías, condiciones climáticas como la humedad y la temperatura, muchos de ellos son inevitables, implicados en el envío de los animales a la planta de matanza (Becerril-Herrera et al., 2012; González et al., 2012; Knights y Smith, 2007; Mota-Rojas et al., 2006). Otro punto que ocurre comúnmente es que la carga se lleva a cabo durante la mañana, pero con las distancias recorridas, es inevitable que el ganado frecuentemente esté en el camino durante la parte más calurosa del día (Petherick et al., 2099). Los búfalos de agua tienen piel oscura a causa de mayor concentración de melanina y poseen de 6-10 veces menos glándulas sudoríparas que los vacunos, además la piel es 2.5 veces más gruesa (Castro et al., 2008; de la Cruz-Cruz, 2014; Zava, 2011), esto los hace aún más susceptibles al estrés térmico (Das, 2010). La exposición prolongada a las altas temperaturas tiene una serie de cambios que afectan la función biológica de los animales por su deficiente termorregulación. Bajo condiciones de estrés existe activación del sistema nervioso simpático y del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, que inducen la liberación de “hormonas de estrés”, las cuales tienen efectos adversos en el organismo. Estas alteraciones incluyen cambios de comportamiento, incremento de la frecuencia respiratoria y cardiaca, aumento de la temperatura corporal, disturbios en el equilibrio hídrico, metabolismo energético y alteración de las reacciones enzimáticas y en los metabolitos sanguíneos (de la Cruz-Cruz et al., 2014). Algunos autores han encontrado que los búfalos sufren de hipernatremia e hiperglucemia post transporte (Alam et al., 2010). Así como, pérdidas de peso e incremento de creatin quinasa (CK) que puede ser un indicador de esfuerzo y daño muscular (Fisher et al., 2009).

Tiempo de espera en la planta de sacrificio (Rastro)

Se sabe que el reposo de los animales previo a la muerte trae efectos benéficos tales como: tiempo para que los animales se recuperen post transporte, rehidratación, espacio para acostarse, vaciado intestinal, entre otros (Teke et al., 2014). Aunque las condiciones en la planta de sacrificio sean las adecuadas, un incremento en el tiempo de espera puede resultar en nerviosismo, reactividad y agresividad (Romero et al., 2013) que ocasionan un mayor número de lesiones en las canales (Strappini et al., 2013), además una elevación de los principales indicadores de estrés (cortisol, lactato y CK) (Roldan-Santiago et al., 2013), que pueden afectar el potencial glucolítico post mortem en el músculo, alterando el pH por encima de 5.8 y en casos graves la presencia de cortes oscuros (Becerril-Herrera et al., 2010; Teke et al., 2014; Ziauddin et al., 1994) los cuales son indeseables para los consumidores.

Método de aturdimiento

Otro punto importante es el método de aturdimiento el cual puede tener efectos negativos (de la Cruz-Cruz et al., 2013, Mota Rojas et al., 2011). Durante esta etapa se pueden utilizar in
icadores conductuales para identificar problemas de bienestar. De los animales evaluados en este estudio, se registró el comportamiento de 40 de ellos, se observó el uso de picana eléctrica en los animales para ingresar al cajón de noqueo (100%), caídas (20%), forcejeo (37.5%), vocalizaciones (70%)e intentos de fuga (25%). Las vocalizaciones y el nerviosismo en general de los animales son relacionadas al incremento del uso del arreador eléctrico (picana). Además, de que el cajón de noqueo contaba con un sujetador de cabeza el cual puede resultar estresante para los animales por el hecho de inmovilizarlos, por lo que se recomienda que sean aturdidos lo más rápido posible (Muñoz et al., 2012). Lo cual fue observado ya que los animales permanecieron en el cajón de noqueo por un tiempo corto(14.97±10.23 s),debido a la habilidad y coordinación del personal encargado para sujetar a los animales.

blankFigura 5. Cajón de noqueo. A) y B) Cajón de aturdimiento con sistema de sujeción de cabeza, ayuda a reducir el tiempo de permanencia, además asegura la posición del disparo.

LA CONTROVERSIA

Por otro lado, es importante que los operadores que participan en el aturdimiento y el sacrificio sean competentes, con formación adecuada y tener en cuenta el bienestar de los animales (Nakyinsige et al., 2013). Sin embargo, el personal encargado se ha encontrado con problemas que anteriormente no habían experimentado con el ganado vacuno (Human Slaughter Association, 2011). La FAO en las Directrices para el manejo, transporte y sacrificio humanitario del ganado menciona que el sitio de disparo para la insensibilización de bovinos se realiza donde crucen dos líneas imaginarias trazadas a partir de la base inferior de los cuernos que se dirijan cada una a la comisura externa del ojo opuesto, colocando el cañón de la pistola en posición perpendicular al hueso frontal. Está demostrado que esta técnica no es eficaz para búfalos, se ha visto que tienen huesos frontales más grandes que los vacunos de entre 4-8 cm de grosor (Gregory, 2008) (Figura 6). Además, presentan un septo interfrontal muy desarrollado que separa los senos frontales derecho e izquierdo, así como numerosos divertículos interconectados por crestas y septos las cuales son adaptaciones para la protección del cerebro y otras estructuras craneales durante algún combate (Alsafy et al., 2013).

blankFigura 6. Características de la cabeza del búfalo. A)Cabeza de búfalo de 3 años de edad, B)Grosor hueso frontal de 4.5 cm, C) Grosor de la piel en el área de la nuca, D)Cráneo con dos disparos en sitios diferentes de la posición frontal.

De las 40 búfalas evaluadas se encontró que recibieron 2.45 disparos en promedio por animal y se registraron 4 animales con sensibilidad al corte (10%) y 1 animal con respiración rítmica después del disparo (2.5%). Al respecto, Gregory et al (2009) evaluaron la efectividad de distintos sitios de aplicación del disparo y su relación con signos de sensibilidad. Observaron que no hubo colapso inmediato del animal al recibir un disparo en la posición frontal con una energía de 500 J. Para animales que se les aplicó el disparo en la corona, existió respiración en el cajón de noqueo después de que el animal colapsó, además se encontró rotación del globo ocular, indicando poca profundidad del disparo. La recomendación es la aplicación del disparo en la nuca, en la depresión por debajo de la protuberancia intercornual y por encima de los puntos de la unión del ligamento de la nuca. Deberá se dirigido hacia la base de la lengua evitando la sección de la médula espinal ya que ha encontrado una prevalencia del 79% de lesiones en esta región, los autores mencionan que esto puede sólo ocasionar vértigo agudo y ataxia además de la pérdida del equilibrio, que no cubren necesariamente el objetivo de aturdir a los animales. Otros autores en base a estudios anatómicos utilizando tomografía computarizada, sugieren que el sitio más adecuado para la trepanación del hueso frontal se encuentra en una línea que une los puntos medios de las regiones temporales a medio camino entre el plano medio y el margen lateral de la cabeza (Figura 7) (Alsafy et al., 2013).

blankFigura 7. Recomendaciones para el método de aturdimiento. A) Recomendación del sitio de aplicación en la nuca,B) y C) Recomendación del sitio de aplicación en la línea media entre el plano medio y el margen lateral de la cabeza.

Recomendaciones

Se debe tomar en cuenta las instalaciones ya que para búfalas por su tamaño y el largo de sus cuernos, se indica que 0.75 m de ancho en las mangas de conducción no es suficiente, porque impide el flujo continuo de los animales ocasionando que el personal recurra a métodos de arreo que ocasionan nerviosismo en los animales, incrementando los resbalones, caídas y golpes en las zonas anatómicas más expuestas, así como un incremento en los comportamientos de eliminación.

Es necesario realizar evaluaciones para conocer los efectos de la manipulación en cada etapa a las que se someten los búfalos, especialmente durante el transporte ya que esta especie se conoce por su alta susceptibilidad al estrés térmico y hoy en día los traslados comerciales se realizan precisamente en las horas más calurosas del día.

Seguir evaluando el método de aturdimiento, está demostrado que no es efectivo si se hace lo recomendado para vacunos y a pesar de que la posición de la nuca es la recomendable, pueden existir problemas que ocasionan animales con signos de sensibilidad después del disparo, lo cual en los protocolos para la evaluación de bienestar en plantas de matanza no es aceptable. Además del sitio de aplicación, es importante tomar en cuenta la calibración del equipo que se utiliza en cuanto a velocidad y fuerza.

Bibliografía Recomendada

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  • de la Cruz-Cruz LA. 7° Curso de Bienestar Animal y Calidad de la Carne y 8ª Jornada de Estrés y Bienestar en Animales Domésticos. El bienestar ante mortem del búfalo de agua; Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Producción Porcina (CEIEPP), FMVZ, UNAM. 2013.
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