Daniel Mota Rojas2
Academia Mexicana de Ciencias (AMC).(UAM), [email protected]

Brenda Reyes Sotelo3

Jocelyn Gómez Prado1

Karina Lezama García3

Yuridia Herrera Jannotta1

Miguel González Lozano4

blankIntroducción

La comunicación es el resultado de cómo el animal interpreta los estímulos de su ambiente, es decir, si se encuentra bajo condiciones positivas o negativas; por ello, se puede concluir que conocer y poder evaluar dicho lenguaje, traerá beneficios económicos para el propietario, emocionales y conductuales para el animal, mejorando de este modo su bienestar. La comprensión de las emociones expresadas a través de la cola y orejas, debe ser usada para brindar a los animales mayores experiencias positivas. Este conocimiento es una herramienta clave para los científicos del bienestar animal, por lo tanto, debe realizarse mayor investigación en más especies, con el fin de mejorar el bienestar de los animales y al mismo tiempo disminuir gastos de producción o presencia de conductas no deseadas (Mota-Rojas et al., 2019).

Los animales son sometidos a diferentes procesos dolorosos a lo largo de su vida, el corte de cola (caudectomia) en cachorros caninos es uno de ellos (Weary et al., 2006). Se ha puesto de manifiesto la amplia capacidad de sensibilidad de los animales, incluyendo a los humanos. Es en el sistema límbico donde se desarrollan las emociones positivas o negativas ante ciertos estímulos ambientales. Por esta capacidad de exhibir emociones, a los animales se les ha atribuido la capacidad de ser sintientes, esto es, los animales son seres sensibles, capaces de experimentar emociones como miedo, dolor, frustración, alegría y satisfacción (Spinka, 2012). Además, el comportamiento, la estructura, la química cerebral, el proceso de reconocimiento, conducción y modulación neuronal, son similares en humanos y en un gran número de especies animales (Mathews, et al., 2014; Rutherford, 2002). Por ello, se ha demostrado que éstos son capaces de sentir, al igual que nosotros, no sólo las emociones negativas, sino también las positivas (Boissy, et al., 2007).

En realidad, pocos estudios se han realizado con respecto al comportamiento durante el procedimiento del corte de cola, por lo que las manifestaciones clínicas observadas pueden ser variables, de acuerdo con la especie, sexo y edad de los animales sometidos al mismo (Noonan et al., 1994,1996b). Sin embargo, existen otros estudios, entre ellos, el de Noonan et al (1996b), en donde se midió el dolor posterior al corte de cola en cachorros, por medio del número de vocalizaciones, específicamente chillidos, gemidos y el tiempo de latencia a dejar de producir estas vocalizaciones y dormirse. Los resultados sugieren que, a pesar de que es difícil cuantificarse objetivamente, el número de chillidos, gemidos y el tiempo en tardar en calmarse, fue significativamente mayor en los cachorros a los que se les realizó amputación de la cola, por lo que concluyen que este procedimiento sí es doloroso para los cachorros.

Se estima que un tercio de los perros de raza son sometidos a este proceso solo por tradición (Quartarone, 2012), sin tomar en cuenta los problemas que conlleva y comprometiendo la integridad de la mascota (Wansbrough, 1996; Bennett y Perini, 2003). Aún existe la controversia con respecto a la sensibilidad que muestran los perros, ya que hay quienes aseguran que los cachorros caninos no manifiestan un dolor intenso al momento de ser amputados y parecen recobrarse y exhibir comportamientos normales (Noonan et al., 1996a), además de que muchas veces, el procedimiento es llevado a cabo sin anestesia (Johnson, 2009), por ello es importante reconocer, que nuevas estrategias son necesarias para la evaluación de las diferentes respuestas del paciente (Viñuela-Fernández et al., 2007; Mota-Rojas et al., 2016; Mota-Rojas et al., 2019).

Por todo lo anterior, la cuestión ética no es sencilla, ya que el supuesto derecho de manipular la apariencia de una mascota es, en realidad, el reflejo de nuestros valores como sociedad (Bennett y Perini, 2003). Diversos países se han dado a la tarea de buscar las bases necesarias para establecer los lineamientos con respecto a este procedimiento, tomando como punto de partida que resulta innecesario, injustificable y condiciona el bienestar animal (AVA, 2018).

El presente artículo es la versión corta del artículo original (Consultar: Tail docking in dogs.-Mota-Rojas et al., 2020) y pretende dar una visión general de los aspectos conductuales y fisiológicos en el corte de cola, para entender el impacto que éste tiene sobre la mascota, englobando las ventajas y desventajas de dicho procedimiento, incorporando aspectos éticos y legales que se han establecido, tratando de promover el bienestar animal.

blankFigura 1. IMPORTANCIA DE LA COLA. Dentro de la comunicación no verbal, el lenguaje corporal es muy importante. Uno de los más evidentes es el movimiento de la cola y las orejas en los animales. Los movimientos de la cola se pueden dividir en elevación y descenso. Estos movimientos están estrechamente asociados con el tono postural y los movimientos laterales de la cola. Por ello, un relajamiento en el tono postural del apéndice (cola), se relaciona con el miedo y una cola erguida, con el estado de alerta o advertencia (Kiley-Worthington, 1976; Mota-Rojas et al., 2019).

Métodos para cortar la cola

La cola es una estructura compleja, que está fortalecida por las articulaciones sinoviales y ligamentos que permiten sus movimientos en varias direcciones, así como los músculos, tendones y nervios que los regulan, además de venas y arterias que la irrigan y de 15 a 20 vértebras coccígeas (Morton, 1992). El corte de cola se refiere a la amputación de una parte o la totalidad de la cola de un animal (Bennett y Perini, 2003). Algunos criadores realizan el procedimiento entre los 3 a 5 días posteriores al nacimiento sin el uso de analgesia o anestesia, ya sea local o sistémica (Morton, 1992; Noonan et al., 1996b; Bennett y Perini, 2003) utilizando diversos instrumentos tales como tijeras, escalpelos, cuchillos, bandas elásticas o anillos de goma; así como técnicas que pueden variar con respecto al conocimiento, competencia y experiencia de quién lo realiza (Morton, 1992).

En 1996, un estudio en Australia arrojó que solo el 10% de los veterinarios utilizaba anestesia durante el corte de cola, a pesar de que los riesgos de su uso (convulsiones, insuficiencia respiratoria o dificultades cardiacas) han disminuido considerablemente gracias al avance científico (Noonan, 1996a; Bennett y Perini, 2003).

Importancia de la cola en el lenguaje de los perros.

La importancia de la cola en la comunicación de los perros ha sido subestimada y solo hay algunos aportes científicos, que incorporan los hallazgos de los beneficios que la cola representa en el comportamiento e interacciones entre perros y su ambiente (Morton, 1992), sin olvidar la interacción que ésta tiene con otros comportamientos expresivos, como la postura, posición de la cabeza, olfateo, vocalización, posición de las orejas, posicionamiento de la boca y lengua, cambio de distancia, entre los más importantes (Firnkes et al., 2017; Mellor, 2018), y otros, como pudiera ser el marcaje del territorio por medio de la glándula supracaudal (Morton, 1992).

Dentro de la comunicación no verbal, el lenguaje corporal es muy importante. Uno de los más evidentes es el movimiento de la cola y las orejas en los animales. Los movimientos de la cola se pueden dividir en elevación y descenso. Estos movimientos están estrechamente asociados con el tono postural y los movimientos laterales de la cola. Por ejemplo, un relajamiento en el tono postural del apéndice (cola), se relaciona con el miedo y una cola erguida, con el estado de alerta o advertencia (Kiley-Worthington, 1976).

La amputación de la cola es considerada una desventaja social (Nott, 1992), ya que la cola revela datos importantes del estado motivacional, a través de complejas interacciones de sus movimientos, posiciones y tamaños (Leaver y Reimchen 2008; Artelle et al. 2011), brindando información de amabilidad, jugueteo, temor, sumisión, dominancia, agresión (Wansborough 1996; Coren 2000; Sinmez et al., 2017) y placer (Moton 1992), además de que ayuda con el balance y el soporte del cuerpo (Sinmez, et al., 2017), por lo que la falta de ésta, disminuye la interacción efectiva de un perro con otro (Wasborough, 1996; Bennett y Perini, 2003; Artelle et al., 2011). Aunado a esto se debe considerar el papel que juega, al reflejar la comunicación en su interacción con el ser humano, a través de los movimientos y en conjunto con otros comportamientos, que permiten identificar emociones positivas y negativas, estados de ánimo e intenciones que forman parte de su bienestar de cada día (Mellor, 2018).

Argumentos en contra del corte de cola

Hay numerosos argumentos en contra del corte de cola, principalmente el dolor, el cual, no ha podido ser evaluado en su total magnitud, por lo que a falta de información consistente, este procedimiento debería ser realizado bajo condiciones anestésicas y usando la mejor técnica posible, no olvidando proveer de analgesia en el periodo post operatorio (Bennett y Perini, 2003) y por supuesto, considerando la razón de la decisión quirúrgica, por los efectos adversos que puedan presentarse como el dolor crónico (Mellor, 2018).

Otras de las razones en contra del procedimiento de caudectomía son la dificultad locomotora, disminución en las habilidades de comunicación y afecciones físicas (Bennett y Perini, 2003; Mellor, 2018).

Leaver y Reimchen (2008), realizaron un experimento con robots que tenían cola larga y cola corta y se los presentaron a perros para ver cuál era su reacción. Los resultados obtenidos fueron que los perros se sintieron más atraídos e interactuaron más con los robots que tenían cola larga. Esto demostró la importancia de la cola en la comunicación entre los animales y cómo el corte de cola disminuye significativamente las interacciones sociales y repercute en el lenguaje corporal.

En ovinos, se cree que la amputación de la cola reduce el riesgo de miasis cutánea (enfermedad parasitaria ocasionada por larvas de mosca) al prevenir la acumulación de material fecal en la cola y los cuartos traseros; sin embargo, la relación entre la amputación de la cola y la acumulación de suciedad no está clara. De hecho, se han obtenido resultados contradictorios al comparar la incidencia de miasis cutánea en ovejas con la cola entera y ovejas a las que se les había cortado la cola. Es poco probable que la amputación rutinaria de la cola beneficie a las ovejas que no tienen lana o que viven en regiones con baja incidencia de miasis cutánea. En algunos casos, la amputación de la cola se hace por tradición y estética y esto no es aceptable en términos de bienestar animal (Mainau et al., 2017).

Dolor después del corte

Hace unos años, personas a favor del corte de cola, afirmaron que los neonatos no experimentan dolor en este procedimiento (Katz, 1977). En 2003, Bennett y Perini manifestaron que los cachorros recién nacidos son incapaces de percibir o responder a estímulos visuales o auditivos, aunque este grado de inmadurez no es sinónimo de insensibilidad al dolor, ya que pueden mostrar comportamientos y reacciones bioquímicas con respecto a su percepción del dolor y como respuesta a procedimientos médicos que causen daños en los tejidos (Schuster et al., 1990; Craig et al., 1993; Jhonston et al., 1995; Goubet et al., 2001; Bennett y Perini., 2003). Esto se traduce en que el sistema nociceptivo neonatal está anatómicamente y fisiológicamente equipado para percibir el dolor (Bennett y Perini, 2003) desde el final de la gestación (Owens, 1984; Anand et al., 1989; Anand y Craig, 1996; Noonan et al., 1996b), por lo cual, algunos otros estudios han evaluado que la vocalización en animales puede ser usada como indicador de dolor o estrés (Dubner, 1994).

Muchos estudios demuestran que el corte de cola causa dolor agudo y estrés en corderos, lechones y becerros (Lester et al., 1991; Molony y Kent, 1993; Lester et al., 1996). Esto sugiere que, en el caso de los perros, también se pudiera producir dolor agudo al momento de realizar la caudectomía, pero también habría que considerar que los perros son altriciales y los demás animales mencionados son precociales. A los perros normalmente se les realiza el corte de cola entre el tercer y quinto día de vida, mientras que a los corderos se les realiza cuando ya son más grandes y el estado de las terminaciones nerviosas se encuentra más desarrollado (Monoly y Kent, 1993). Sin embargo, de acuerdo con Moffett (2007), los cachorros tienen el umbral nocioceptivo más bajo y por ello, pudieran presentar más dolor que los perros adultos. Esto se debe a que las células nocioceptivas se encuentran maduras al nacimiento, pero los factores que las inhiben y que son críticos para modular el dolor, se desarrollan hasta después del décimo día del nacimiento, por lo tanto, el dolor en los primeros días de vida es más alto y no más bajo (Sinmez et al. 2017).

La nociocepción incluye algunos mecanismos que se requieren para estar conscientes de las sensaciones de dolor recibidas en la periferia, ya sea la piel, las vísceras, los músculos o los huesos y de este modo ser llevadas hacia el sistema nervioso central (SNC), en donde serán procesadas e integradas (Weary, et al., 2006; Zegarra-Piérola, 2007). Es en este momento, que se liberan sustancias tales como la histamina, iones de hidrógeno y potasio y prostaglandinas, los cuales intervienen en el proceso inflamatorio y con ello se produce el dolor (Woolf, 2007; Yam et al., 2018). Para mayor profundidad revise Mota-Rojas et al. (2020).

Se ha establecido que el dolor postoperatorio de este procedimiento es, agudo al inicio, llega a ser prolongado después de 7 días y crónico, derivado de infecciones del muñón de la cola y del desarrollo de neuromas (Gross y Carr, 1990; French et al., 1992; Fitzgerald, 1994; Bennett y Perini, 2003), si el dolor persiste después de varios meses (Ceyhan y Gulec 2010; Sinmezet al., 2017).

No se cuenta con información científica que indique que al igual que los humanos, los perros presentan dolor del miembro fantasma (Phantom Limb Pain (PLP), por sus siglas en inglés). No obstante, el hecho de que el dolor continuo incluso se observa en un pequeño número de personas que experimentan amputación de extremidades a muy temprana edad o que nacen sin alguna extremidad, parece ser suficiente para generar inquietud sobre el corte de cola en perros, especialmente en los casos en los que los posibles beneficios no son razonablemente convincentes para justificar la exposición de cualquier animal al riesgo potencial de presentar una sensibilidad prolongada a los estímulos dolorosos (Bennett y Perini, 2003; Eyarefe y Oguntoye, 2016).

La controversia con respecto a la sensibilidad al procedimiento, ha sido puesta en duda por los criadores, quienes aseguran que los cachorros no manifiestan un dolor intenso, ya que han observado que, al momento de ser sometidos al procedimiento de corte de cola, parecen recobrarse y exhibir comportamientos normales de succión y relajación, como dormir. Estos acontecimientos pueden ser explicados debido a que, según Noonan et al. (1996a) y Johnston et al. (1997) el comportamiento de succión contribuye a la liberación de opioides endógenos, que proveen cierta analgesia de acuerdo con la intensidad que se requiera para regular el dolor.

Efectos adversos en el comportamiento

Pocos estudios se han realizado con respecto al comportamiento de los perros sometidos a este procedimiento, pero las observaciones realizadas por Noonan y col. (1996b) al momento del corte de cola, sugieren que éste causa dolor y distrés reflejado por los signos que los cachorros manifiestan, como vocalizaciones intensas, lucha o movimiento constante y la mayoría de las veces provocando micción espontánea y liberación del contenido fecal, aunque no siempre las respuestas son las mismas, sino que pueden cambiar en cada individuo, de acuerdo a su especie, sexo y edad (Noonan et al., 1994,1996b).

Argumentos a favor del corte de cola

Se estima que un tercio de los perros de raza que han sido sometidos a este proceso, es solo por tradición, más que por el fin zootécnico, además de algunas razones económicas y estéticas (Quartarone, 2012), considerándose en este rubro a los perros en los cuales el corte es requerido por el estándar racial y algunos otros criadores manifiestan que facilita el apareamiento e incrementa la agresividad de algunas razas que así lo requieren (Fadeyemi, 2014). La amputación también se promueve para la prevención de futuros daños en la etapa adulta (Strejffert, 1992), por los golpes que la cola puede sufrir por su movimiento excesivo; maximiza la higiene ya que previene la acumulación de materia fecal (Molony et al., 1993;), así como por la preferencia del propietario (Bennett y Perini, 2003) en su percepción del estándar racial o para evitar que, al agitar sus colas, rompan objetos en sus hogares y por último, la presencia de defectos al nacimiento, tal es el caso de las fracturas o desprendimientos (Darke, 1985; Morton, 1992; Bennett y Perini, 2003). Del mismo modo, la eliminación de la cola en los animales de granja, es un procedimiento realizado por una gran variedad de razones éticamente cuestionables. Algunas de ellas son: para prevenir caudofagia en cerdos, mejorar la limpieza de la zona perianal y por estética en ovinos, además de reducir la incidencia de mastitis en el ganado lechero (Mota et al., 2016).

blankFigura 2. LOS MOVIMIENTOS DE LA COLA. Respecto al movimiento de la cola junto con la posición corporal, proporcionan información sobre el estado emocional del perro, incluyendo si el animal se encuentra amistoso, juguetón, temeroso, sumiso, dominante o agresivo. En un estudio realizado en perros por Hasegawa et al. (2014) se evaluó el lenguaje corporal común en diferentes razas. Se demostró que el lenguaje corporal es la clave para comprender el nivel de motivación y atención en el condicionamiento operante de los perros. Los ojos anchos y la posición de la oreja hacia adelante, fue considerado como el lenguaje corporal y fue categorizado en este estudio. Sin embargo, en el lenguaje corporal del perro, cada emoción se expresa utilizando todo el cuerpo. Por lo tanto, se requiere la evaluación del lenguaje corporal en su conjunto, no solo aquellos elementos independientes relacionados con la posición de los ojos y las orejas, especialmente la posición / movimiento de la cola del perro, en cada raza. Dichos autores revelaron que durante el entrenamiento de los perros, el lenguaje corporal común entre algunas razas que predijeron un alto rendimiento en el aprendizaje fue abrir los ojos, orejas erectas y tener una posición hacia adelante de la cola. Por lo que los científicos concluyen que estos rasgos podrían ayudar en el entrenamiento eficiente de perros.

Prevención de daños en cola

Como se mencionó anteriormente, una de las afirmaciones más comunes que utilizan las personas que están a favor del corte de cola es que algunas razas que tradicionalmente son usadas para el corte, tienden a participar en actividades en las cuales las lesiones en cola parecen ser frecuentes, por lo que ellos ven necesario realizar el corte para evitar dichas lesiones. Sin embargo, la evidencia científica señala lo contrario. Diesel et al. (2010) realizaron un estudio en Gran Bretaña donde se evaluó de manera objetiva la frecuencia de las lesiones en la cola y los factores de riesgo asociados a ello. Los autores encontraron que el riesgo general de presentar lesiones en la cola era bajo, de 0.23% por año, siendo un poco mayor este porcentaje en los perros de trabajo (0.29%) que aquellos que no lo son (0.19%). A partir de los resultados se concluyó que a pesar de que la caudectomía parece proteger contra heridas, a alrededor de 500 perros se les necesitaría realizar la caudectomía para evitar una lesión de cola. Otros estudios han reportado que, al menos en Nueva Zelanda, perros con estas heridas rara vez se observan en las clínicas veterinarias (Wells et al., 2011; Eyarefe y Oguntoye, 2016), y que no se aprecia una diferencia significativa en las proporciones de lesiones de cola que presentan los perros con amputación y los no amputados (Darke et al.,1985; Sinmez et al., 2017).

Este argumento se fortalecería si se estableciera que el daño de la cola en perros adultos es particularmente doloroso y difícil de tratar, en comparación con el dolor agudo, y posiblemente crónico, que sufrirán después del corte de cola neonatal. Como esto aún no se ha demostrado, esta medida preventiva se califica como innecesaria, especialmente cuando se realiza en todos los miembros de una raza solo porque algunos pueden sufrir daños en su vida adulta (Bennett y Perini, 2003).

La apariencia

La apariencia basada en estereotipos es común en nuestra sociedad y no suele ser diferente para las mascotas (Mills et al., 2015). Los criadores de ciertas razas están convencidos de que el animal tiene una mejor apariencia con rabos cortos, lo que se traduce en una alta demanda de procedimientos quirúrgicos estéticos (caudectomía), debido a todas las razas y estándares que el hombre ha creado, estableciendo simplemente modas. Es importante crear una conciencia, de que la función de la cola es igual de importante que la moda y el show, para que aquellas ideas de antaño puedan modificarse con el paso del tiempo (Morton, 1992), debido a que no siempre la apariencia resulta en una percepción positiva. Mills et al. (2016) realizaron un estudio donde a estadounidenses, de entre 18 y 79 años de edad, se les mostró un par de imágenes y se les realizó una serie de preguntas para evaluar su conocimiento sobre dos cirugías médicamente innecesarias (corte de cola y de orejas) y para evaluar su percepción sobre los perros con corte de orejas y cola, y sobre los dueños de estos perros.

Los resultados arrojaron que, a pesar de que el 42% de los participantes desconocían estos procedimientos quirúrgicos, tanto los perros con modificaciones (n=392) como sus dueños (n=410) fueron percibidos como más agresivos, menos juguetones y menos atractivos en comparación con los individuos normales. Estos resultados, además de indicar que los cambios inducidos por el humano pueden afectar negativamente la percepción y, posteriormente, el trato del animal (que puede repercutir en la adopción), contradicen a aquellos criadores que argumentan que se debe realizar el corte de cola y orejas para asegurar la integridad y la belleza de la raza canina (Council of Docked Breeds, 2010).

Además, se ha visto que algunos cambios en ciertas razas en rabos u orejas se asocian a comportamientos agresivos o malos que afectan la percepción de la raza entera (Mills et al., 2016).

blankFigura 3. RESULTADOS EN CERDOS Y OVEJAS. Existen estudios en ovejas y cerdos que han explorado la posibilidad de que la postura que estos apéndices adopten, pueden indicar estados emocionales positivos y negativos (Reefmann et al., 2009; Reimert et al., 2012). Se tiene que tomar en cuenta que estas prácticas no deben realizarse de forma rutinaria y que los problemas de estética o reducción de la caudofagia no deben ser resueltos con mutilaciones, sino se deben resolver de raíz y atendiendo las causas que los originan. Estos riesgos, sin embargo, deben evaluarse primero, con respecto a su grado de impacto, duración, intensidad y probabilidad y deben tenerse en cuenta al determinar los beneficios para el grupo. También se debe considerar desde una perspectiva ética, ya que es inaceptable realizar mutilaciones «innecesarias» (Nordquist et al., 2017). Imagen del cerdo. https://agrarzone.com/tail-docker-with-transformer

Aspectos éticos del corte de cola

El bienestar animal es un tema que continúa tomando importancia en la opinión pública, poniendo en duda diversas prácticas que pueden ocasionar dolor en los animales. Sin embargo, el corte de cola es poco discutido y resulta importante difundir información para modificar la postura ética de la sociedad ante esta práctica. En 2016, Mills et al. descubrieron que el 42% de las personas participantes en su estudio no pudieron explicar correctamente la razón por la que los perros sometidos a cirugía estética (corte de cola y orejas) tenían la cola corta y orejas levantadas, en su mayoría lo asociaba con aspectos genéticos. Así mismo, en Australia se realizó una encuesta en donde resultó que el 76% de los veterinarios creía que el corte de cola causaba dolor significativo o severo y ninguno creía que no experimentan dolor, a diferencia de los criadores de perros, quienes el 82% expresó que no sienten dolor durante la práctica o solo un dolor leve (Noonan et al., 1996a).

La controversia del tema es debido a las pocas herramientas objetivas con las que se puede medir el dolor, especialmente en cachorros. Es difícil saber qué grado de dolor sufren los animales, ya que cada especie tiene umbrales de dolor distintos (Bennett y Perini, 2003), además, los cachorros son incapaces de mostrar comportamientos considerados indicativos de dolor (Dubner, 1994) y la extracción de sangre o saliva (para la medición de hormonas relacionadas con el estrés) por sí misma puede ser lo suficientemente doloroso o estresante para alterar los resultados. Por lo tanto, desde una perspectiva ética, Bennett y Perini (2003) sugieren que, de no tener evidencias más objetivas, debemos asumir que el animal sentirá dolor en situaciones en la que nosotros mismos sentiríamos dolor, a modo de precaución y sin llegar a suposiciones antropormórficas.

Al ser una práctica que no puede ser regulada por el animal, podría ser catalogada como abuso, debido a que incorpora tres puntos clave: que el daño infringido es socialmente inaceptable, intencional o deliberado e innecesario (Agnew, 1998), aunque en la mayoría de las veces se argumenta que los procedimientos son necesarios o profilácticos (Weary et al. 2006).

La cuestión ética no es sencilla, se deben tomar en cuenta las implicaciones que tiene la caudectomía en el bienestar del animal (Bennett y Perini, 2003) y procurar que los intereses del propietario no se superpongan sobre las necesidades de los perros.

La visión de la profesión veterinaria

El dolor tiene un impacto negativo en cualquier especie y debe ser tratado de manera efectiva; como médicos veterinarios tenemos obligaciones morales, éticas y por supuesto médicas para tratarlo en los pacientes, aunque de alguna manera el concepto de dolor aun sea subjetivo, complejo de entender o solamente el reflejo de una experiencia emocional, que depende muchas veces de la consideración o apreciación del médico y del propietario para su manejo (Viñuela-Fernández et al., 2007). Los médicos veterinarios llevan años oponiéndose a este tipo de prácticas, no solo por el hecho de que con ellas se causa dolor innecesario, sino también por el tipo de métodos que se emplean para realizarlas. Es por ello que, algunos veterinarios, deciden realizarla, para evitar que los criadores lo hagan por su cuenta causando infecciones por no utilizar las medidas de higiene adecuadas o el equipo necesario (Morton, 1992). Otros, la consideran una práctica inaceptable y aún más innecesaria en perros que no tengan raza pura, ya que estos perros no serán presentados en exhibiciones (Morgan, 2009).

Conclusión

El corte de cola es un tema controversial, ya que aún no hay bases suficientes que permitan establecer los lineamientos necesarios para su regulación. Es importante continuar con estudios que sustenten la posición ante este procedimiento incorporando cuestiones médicas, éticas y legales; sin extrapolar datos obtenidos entre especies que no cumplen con características similares y donde la evaluación del dolor podría ser distinta. La finalidad es poder encaminarnos a tomar decisiones que beneficien, no solo a la especie canina, sino al resto de las especies que aún son sometidas al mismo u otros procedimientos que ponen en riesgo su integridad. Además, en la actualidad existen muchas formas de medir el dolor utilizando diversos parámetros (fisiológicos, conductuales, metabólicos), por lo que se deberían de aprovechar estos métodos para realizar más estudios que evalúen el dolor que el corte de cola produce en perros y de este modo se logre comprender mejor la fisiopatología del dolor que esta práctica produce en esta especie. Consultar versión larga y más detallada del artículo titulado: “Tail docking in dogs.-Mota-Rojas et al., (2020)”.

1 Neurofisiología del dolor, comportamiento y bienestar de los animales domésticos y silvestres. Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Ciudad de México.
2 Neurofisiología del dolor, comportamiento y bienestar de los animales domésticos y silvestres. División de Ciencias Biológicas y de la Salud. Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Ciudad de México
3 Especialista en clínica de pequeñas especies. Neurofisiología del dolor, comportamiento y bienestar de los animales domésticos y silvestres (Doctorado en Ciencias). Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Ciudad de México.
4 Profesor de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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