Rocío López-Zarate
Maestría en Ciencias Agropecuarias, Bienestar Animal: Aves. Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Luís de la Cruz-Cruz
Posgrado en Ciencias de la Producción y Salud Animal, FMVZ-UNAM.

Patricia Roldan-Santiago
Programa de Bienestar Animal. Licenciatura en MVZ. UVM-Coyoacán. México.

Renán Medina Domenzaín
Profesor Módulo Aves. Departamento Producción Agrícola y Animal. UAM-X.

Martín Medina-Vara
Posgrado en Ciencias de la Producción y Salud Animal, FMVZ-UNAM. Director General de Rastros de Aves. Estado de México.

Daniel Mota-Rojas
Fisiopatología del Estrés y Bienestar de los Animales Domésticos, UAM, México. Correo: [email protected]

Los pollos de engorda son sometidos a diversos procedimientos estresantes en la granja entre los que se incluyen: la manipulación durante la captura, enjaule y transporte (Nijdam et al. 2005; Vosmerova et al. 2010) y en la planta de matanza, la descarga y el método de aturdimiento (Bianchi et al., 2005; Tejeda et al., 2011). Particularmente esta manipulación previa al transporte, puede llegar a generar mayor estrés y afectar el bienestar de las aves, principalmente porque son sometidas a manejos novedosos, ayuno, hacinamiento, ruptura social a través de la mezcla con aves desconocidas, restricción de espacio y la presencia de trabajadores (Bajaei y Cheng, 2014; Medina-Vara, 2014).

Aunado a ello, se sabe que uno de los procesos más estresantes en la vida del pollo de engorda es la captura (Mitchell y Kettlewell, 1994; Vosmerova et al. 2010), la cual se define como: “el proceso por el cual las aves son manipuladas para su enjaule previo a su transporte para venta o envío a la planta de matanza” (Castañeda et al., 2013; OIE, 2014; Rui et al., 1999).

Este evento implica un alto riesgo, ya que no sólo se producen desajustes fisiológicos y metabólicos en respuesta al estrés, sino también puede considerarse potencialmente traumático, ya que las aves son hacinadas en una zona de la nave ocasionando amontonamiento e intentos violentos de huida, además de un incremento en las tasas de mortalidad (Bedanova et al., 2007; Elrom, 2000; Knierim y Gocke, 2003).

El bienestar de las aves no debe sólo considerarse para tratar de buscar mecanismos que generen menos estrés, (que ya por sí solo este argumento es de peso); sino además porque éstos repercuten directamente en la calidad de carne y representan mayores pérdidas económicas para la industria avícola ya que está directamente asociado a alteraciones bioquímicas post-mortem durante el proceso de transformación de músculo a carne, mismas modificaciones que son estrictamente relacionadas a eventos durante el periodo pre-sacrificio (López, 2014; Musilová, 2013). (Si desea mayor información al respecto, consulte el Libro de Bienestar Animal, Editorial Elsevier).

Figuras 1 y 2. La captura tradicional consiste en sujetar a las aves por uno o ambos tarsos, o por la base de las alas, una desventaja de este método es que los pollos son cargados en posición invertida, favoreciendo el proceso de estrés e incrementando las lesiones.

Estudios previos demuestran que los animales que son expuestos al estrés físico como la captura, tienden a presentar mayor incidencia de lesiones en las canales (hematomas, edemas, abscesos, hemorragias, rasguños en canal, dislocaciones e incluso fracturas) y por lo tanto, éstas serán desechadas (Gran- din, 1997; Broom, 2004; Waiblinger et al., 2006; Adzitey, 2011; Tejeda et al., 2011). Estudios científicos basados en el seguimiento y valoración histológica del tejido contuso; Nijdam et al. (2005) mencionan que el 40% de las lesiones son originadas durante la captura y el embarque, mientras que el resto se producen en la planta de proceso, además estos procedimientos ocasionan un incremento en el número de los pollos muertos al arribo.

Además, a nivel mundial existe un incremento en las exigencias de bienestar animal en los marcos legislativos, las cuales se ven reflejadas en los estatutos de la Organiza- ción Mundial de Salud Animal (OIE, 2014), especialmente en México en las modificaciones que aún continúan en proceso de las Normas Oficiales Mexicanas, tales como: la NOM-051-ZOO-1995 (Trato humanitario en la movili- zación de animales) y la NOM-033-ZOO-1995 (Sacrificio humanitario de los animales domésticos). Por lo anterior, la forma en la que el personal encargado maneje a los animales es de gran importancia, ya que ésta afectará o no, el bienestar de los animales (Rushen et al., 1999). En este contexto, el objetivo del presente artículo es discutir la importancia del bienestar animal y la rentabilidad en los diferentes métodos de captura de los pollos de engor- da. (Si desea conocer más detalles sobre el tema, consulte el Libro de Bienestar animal de la Editorial Elsevier del autor Daniel Mota-Rojas y colaboradores).

MÉTODOS DE CAPTURA: VENTAJAS Y DESVENTAJAS

Las lesiones y muertes de las aves en ocasiones ocurren por la captura o manejo previo a su matanza, incluso cuando se cuenta con operarios que tienen experiencia o procedimientos de captura ya estandarizados (Spotswood et al., 2012). En las granjas avícolas existen dos tipos de métodos de captura ampliamente utilizados: manual y mecanizado (Schwartzkopf-Genswein et al. 2012).

MÉTODO MANUAL TRADICIONAL

La mayoría de los pollos de engorda de manera comercial son cargados bajo este método, en éste se pueden distinguir la captura tradicional y la captura brasileña, en ambos métodos se requiere mano de obra entrenada. El primero consiste en sujetar a las aves por uno o ambos tarsos (Fig. 1) o por la base de las alas (Fig. 2), los trabajadores no deben cargar más de 3 aves/ mano (peso de 2.6 kg/ave) o en animales más pequeños podrán cargarse hasta 6 aves/mano, en este tipo de método, por lo general se forman equipos de 12-14 personas, los cuales pueden capturar hasta 4000 aves/ hora a un bajo costo (Rui et al. 1999, Elrom, 2000). En este mismo sentido, estudios realizados por Lacy y Czarick (1998), mencionan que un grupo de 7-10 personas pueden capturar hasta 7000 aves a un costo de $25 USD, por cada 1000 aves.

Después de la captura de las aves los trabajadores deben llevarlas dentro de los 20 segundos posteriores a su captura y bajarlas suavemente en los contenedores de transporte, permitiéndoles recuperar el equilibrio antes de añadir nuevas aves a la jaula (Human Slaughter Association, 2011), para ello la NOM-051-ZOO-1995 establece que los contenedores deben tener 96 cm de largo, 57 cm de ancho y 23-26 cm de altura, donde no se deben introducir más de 10 aves por jaula, ésta misma norma señala que las aves que tengan fracturas y lesiones no deberán ser transportadas.

Figura 3. Durante el método de captura manual, se pueden generar dislocaciones en la articulación húmero-radial-cúbito.

La desventaja de este método de captura manual tradicional es que los pollos son cargados en posición invertida ocasionándoles estrés, y lesiones, especialmente en las aves que son criadas con poco contacto con el humano, de acuerdo a los estudios realizados por Kannan y Mench (1997) y Nijdam et al. (2005) encontraron que las aves en esta posición tuvieron altas concentraciones de corticoesterona en plasma comparadas con las aves que se recogieron suavemente con ambas manos en posición vertical.

La corticoesterona es un indicador liberado principalmente en aves, anfibios y reptiles, al contrario del cortisol que se libera en mamíferos (Caballero-Chacón, 2010). La causa de la liberación de este indicador es debido a la activación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, secretando mensajeros, primero del núcleo paraventricular (CRF), después en los corticotropos de la adenohipófisis, liberando hormona adenocorticotropina (ACTH), la cual es liberada en el torrente sanguíneo esta cascada culmina con la secreción de hormonas glucocorticoides (De la Cruz-Cruz et al., 2014).

Por otro lado, en este mismo tipo de captura Chloupek et al. (2008) encontraron un incremento en las concentraciones de lactato, e incluso más rápido (60 s después de la captura) que el incremento de corticoesterona. El lactato puede ser considerado un indicador de estrés como ocasionado por una rápida producción de energía a causa de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), resultado de una intensa actividad muscular, ya que durante un estado de estrés agudo la demanda de oxígeno en los músculos para metabolizar glucosa por la vía aerobia no es suficiente, activando así la glucólisis anaerobia (De la Cruz-Cruz et al., 2014; Roldan-Santiago et al. 2013; Mota-Rojas et al., 2011). Para ello, la Humane Slaughter Association (2011), recomienda que para favorecer el bienestar de las aves, la mejor práctica es capturar a los animales por ambos tarsos, si durante el trayecto a las jaulas las aves aletean o tienen conductas de escape, éstas deberán descansarse suavemente en el costado de la pierna del trabajador durante algunos segundos, esto ayudará a calmar al ave y disminuir el aleteo.

Figuras 4 y 5. Las fracturas de huesos largos son causadas por golpes, amontonamientos y elevada densidad de carga y, se distinguen por presencia de hemorragias visibles.

Otra desventaja que presenta este tipo de captura manual tradicional, es la gran incidencia de hematomas, fracturas, dislocaciones entre otras lesiones, Rui et al. (1999), señalan que cuando las aves son suspendidas en una sola pierna a causa de los movimientos bruscos se ocasionan giros en las articulaciones ocasionando dislocaciones (Fig. 3) y fracturas (Fig. 4 y 5), así mismo la rotura de los sacos aéreos incrementando la mortalidad. Además, hoy en día los trabajadores deben realizar estas prácticas con rapidez, realizando un manejo brusco de las aves aunado a la pequeña abertura de las jaulas (Knowles y Broom, 1990; Gregory y Austin, 1992). Al respecto, Lacy y Czarick (1998) reportan una incidencia del 20-25% a causa de la captura. Por otro lado Elrom (2000) reporta un 8.4% de fracturas y 10.21% de contusiones en las canales de aves provenientes de tres granjas.

En un estudio realizado por Musilová et al. (2013), encontraron 6.8% de aves con lesiones, principalmente en alas (3.77%). Por otro lado, Téllez (2008), dice que la aparición de lesiones en piel o “rayado en la canal” (lesiones menos definidas y extensas como arañazos) en el dorso o a la altura de la articulación coxofemoral pueden asociarse al mal manejo de los trabajadores, jaulas dañadas o a un mayor tiempo de permanencia en éstas (Fig. 6 y 7), así mismo, los hematomas que afectan al dorso y la punta de las alas se producen al introducir a las aves con brusquedad a las jaulas o al cerrar con fuerza las puertas de éstas (Fig. 8), los hematomas en el pigostilo (Fig. 9) son consecuencia de sostener al ave por esta área y meterla bruscamente a las jaulas. A pesar de que las aves son capturadas con mayor facilidad con esta técnica, se debe tener en cuenta que entre más pesadas sean las aves, mayor será la cantidad de hematomas en alas y piernas (Fig. 10) y serán causa de desecho (pérdidas económicas de 1.27 veces más que la técnica brasileña).

EL MÉTODO BRASILEÑO O “EN BOLA” ¿ES MENOS RENTABLE?

El segundo método manual surge debido a la alta incidencia de los defectos causados en la captura tradicional del pollo de engorda, es conocido como: “método brasileño o en bola”, con este sistema, las aves se capturan de forma individual, es decir ave por ave, el trabajador sujeta las alas contra la pechuga o el dorso y coloca una por una en la jaula (Figs. 11 y 12). Países como Suecia sólo permiten capturar a las aves de manera gentil en posición vertical, ya que éste método favorece una menor secreción de hormonas de estrés (Kannan y Mench, 1997), preservando el bienestar de las aves, además de que disminuye la incidencia de lesiones (hemorragias, rasguños, fracturas y dislocaciones); sin embargo, por la cantidad de tiempo y de trabajadores que se necesitan, no es muy utilizado (Tejeda et al., 2011; Guerrero, 2013).

Figuras 6 y 7. La aparición de lesiones en piel o “rayado en la canal” (lesiones menos definidas y extensas como arañazos) en el dorso o a la altura de la articulación coxofemoral pueden asociarse al mal manejo de los operarios o al mal estado de las condiciones de las jaulas.

Al respecto, Castañeda et al. (2013) menciona que mediante el método brasileño una persona es capaz de capturar sólo 245 aves comparado con el método tradicional que en promedio se capturan 533 aves. Knowles y Broom (1990) informan que la sujeción para la captura manual realizada con gentileza no debe ser de más de 90 segundos, para ayudar a mantener los niveles de corticoesterona bajos. Chloupek et al. (2008) encontraron valores significativos (P < 0.05) inferiores de corticoesterona (0.82 vs 1.33 ng/ml), glucosa (13.46 vs 13.95 mmol/l) y lactato (5.27 vs 7.93 mmol/l) para pollos capturados de manera gentil comparados con el método tradicional. En un estudio de campo realizado por Rushen et al. (1999), señalan que un manejo gentil en las gallinas de postura incrementa la producción de huevo, reduce las lesiones así como el tiempo para mover a los animales a las jaulas y mejora la eficiencia alimenticia. Sin embargo, también puntualizan que entre más tiempo tarde en realizarse la captura del pollo de engorda o de postura, se incrementará el estrés.

Figura 8. Los hematomas son las principales lesiones que se observan en las canales. Éstas, generalmente se producen en las últimas 12h de vida del pollo y se encuentran asociados al cierre brusco de las jaulas o al erróneo manejo durante el transporte.

Por el contrario, Ekstrand (1998), menciona que la principal desventaja es la baja rentabilidad que presenta, ya que requiere de capacitación e inversión económica para los trabajadores incrementando el costo de la mano de obra, además tarda el doble de tiempo en realizarse siendo 2.15 veces más caro que el método tradicional, también mencionan que la captura de las aves pesadas en comparación con las aves de menor peso (2.6 kg) es mucho más difícil y toma más tiempo ya que requiere mayor cuidado y precisión al momento de tomar al ave. Sin embargo, a pesar de que el método brasileño es menos rentable, el gasto económico de este método de captura en comparación con el método tradicional se equilibra, pues las pérdidas en aves menos pesadas llegan a ser de $1.27 y en las pesadas $1.01. Rui et al. (1999) señalan que la captura que involucra la sujeción de todo el cuerpo del animal requiere de 30% más empleados con un costo mayor de alrededor del 12%.

MÉTODO DE CAPTURA “MECANIZADO”

Figura 9. El hematoma en pigostilo está relacio- nado con el peso de las aves, a mayor peso se incrementa la incidencia de este tipo de lesión.

Este método de captura consiste en un equipo dispuesto por una máquina que tiene una unidad de recolección en forma de rodillos o dedos de caucho o goma en la posición frontal, los cuales recogen suavemente a las aves, a continuación pasan por una banda transportadora donde son almacenadas temporalmente (200 aves aprox.), después se descargan en una mesa especial que está al fondo de la transportadora de aproximadamente 20 m, que las moviliza a un elevador y automáticamente cuenta el número de aves que deposita en cada jaula en función del peso y de la temperatura ambiental, algunas jaulas pueden tener una superficie 1.52 m2 que pueden contener un máximo de 85 kg de peso (32-36 aves), este sistema puede capturar y enjaular 6000-7000 aves/hora utilizando sólo dos personas (Nijdam et al. 2005; Téllez, 2008).

Desde hace ya muchos años se han comparado los métodos de captura mecanizados y manuales a través de la medición de frecuencia cardiaca (Duncan et al.,1986), estudios señalan que este método tiene la ventaja de ser menos estresante ya que las máquinas disminuyen el tiempo de contacto físico de las aves con los humanos, además se manejan en posición vertical y se mueven suavemente (Vizzier-Thaxton et al., 2006). Elrom (2000) menciona que en ambos métodos se eleva la frecuencia cardiaca, sólo que en la captura mecánica se reestablece más rápidamente que en la manual, como consecuencia de este manejo habrá un menor incidencia de lesiones.

Figura 10. Los hematomas pueden abarcar desde coloraciones rojizas hasta verdes-mora- das, dependiendo de cuando se dio el evento. Cuando éstas aparecen en piernas, sugieren un mal manejo ante-mortem durante la captura, así como la manipulación excesiva de aves por un mismo operario.

Knierim y Gocke (2003), encontraron que un 30% de los animales que tuvieron menor porcentaje de lesiones, fueron capturados por el método mecanizado, así mismo hubo menos fracturas, dislocaciones en piernas y lesiones en dorso comparadas con aquellas capturadas manualmente. Elrom (2000), comparando ambos métodos encontraron menos fracturas (2.82 vs 8.4%), contusiones (1.43 vs 10.21) y aves muertas al arribo (0.24 vs 0.4) en los métodos mecanizados comparados con los manuales. Por el contrario, Nijdam et al. (2005) concluye que ambos métodos son estresantes, ya que encontraron incrementos similares en los niveles de corticoesterona, glucosa y lactato, así mismo, no encontraron diferencias en los porcentajes de lesiones y hematomas en piernas, alas y pechuga. La principal desventaja es el alto costo y los cambios que implican en las instalaciones antes de implementar este sistema (Rui et al. 1999).

Sin embargo, Lacy y Czarick (1998) señalan que el costo es elevado de manera inicial, ya que una máquina capturadora de aves tiene un costo de $150,000-200,000 USD, pero con el uso de este método puede existir un ahorro de más de $143,000/ USD año, ya que el manejo manual necesita un grupo de 7-10 personas, esto tiene un costo aproximado de $215,500 USD/año, por el contrario el costo de 3 personas para operar la capturadora mecánica ascienden a $72,000 USD/año, además las horas de trabajo son reducidas (Elrom, 2000).

Por otro lado, existen investigaciones en las que se menciona que el uso de tecnologías mecánicas para la captura de los pollos puede llegar a ser un estresor potencial (Nicol y Scot, 1990; Mitchell y Kettlewell, 1994), ya que se considera que la presencia de la maquinaria más los trabajadores en las casetas pueden causar reacciones negativas por estímulos de eventos desconocidos, ya que durante la crianza de los animales, no es común que se les exponga a ambientes desconocidos (personal, ruido de la máquina, olores, voces, etc.) (Jones, 1996) y por lo cual los animales tienden presentar comportamientos de escape causando mayor incidencia de lesiones así como el incremento de cortisol, frecuencia cardiaca y frecuencia respiratoria (Mitchell y Kettlewell, 1994).

Figuras 11 y 12. El proceso de la captura por el método brasileño consiste en acorralar a las aves en un espacio delimitado con la finalidad de que el operario capture ave por ave, presionando gentilmente las alas contra el dorso o la pechuga, y posteriormente las introduce dentro de las jaulas.

Aunado a ello, Knierim y Gocke (2003) mencionan que debe existir un manejo de habituación previo de las aves a las máquinas, además debe existir un mantenimiento continuo para disminuir la incidencia de lesiones. Guerrero (2013) señala que los equipos mecanizados jamás deben manejarse a velocidades excesivas, con el fin de prevenir estrés y lesiones. El personal debe tener conocimientos técnicos sobre el uso de la maquinaria, así mismo del cómo preservar el bienestar de los animales durante estas prácticas de rutina (Knierim y Gocke, 2003). El éxito de la captura mecánica no sólo depende de su perfección tecnológica y aplicabilidad práctica, sino también de su aceptación por parte del consumidor, como ocurre en países Europeos donde las personas con información relativa de los métodos de captura optan por los métodos mecanizados (Delezie et al., 2006).

FACTORES A CONSIDERAR DURANTE LA CAPTURA

Para la evaluación de cualquier método de captura en el pollo de engorda, se debe tomar en cuenta lo siguiente:

1. ILUMINACIÓN. La captura se debe realizar durante el horario nocturno o con luces de color rojo, verde o azul, ya que las aves se encuentran en reposo y tranquilidad, facilitando su enjaule.

2. TEMPERATURA. Debe oscilar en unos 25- 27°C para evitar estrés por calor y para evitar la acumulación de calor dentro de la nave.

3. INSTALACIONES. Tanto en el tipo de captura manual como mecánica, se prefieren casetas con varias puertas para que el tiempo de traslado de las jaulas de la caseta al camión sea breve. Para la captura mecánica se prefieren instalaciones grandes y espaciosas, para que las máquinas puedan pasar. Para el uso de estos equipos es importante alinear los pasillos con respecto a la abertura de la jaula para impedir que las aves se dañen.

4. TIPO DE CAPTURA. Según el programa de carga a escoger, un trabajador deberá sostener por las dos patas (hueso tarso- metatarso), nunca por los muslos y evitar el forcejeo o aleteo.

5. NÚMERO DE ANIMALES que se atrapan por hora/ persona o por hora/máquina. De 4 a 5 pollos por trabajador.

6. MANEJO QUE LOS TRABAJADORES llevan a cabo al momento de la captura manual o mecánica. Comúnmente el grupo de captura está conformado por nueve enjauladores, un montacarguista y su auxiliar.

7. TIEMPO DE CAPTURA. Puede variar, dependiendo de la cantidad de animales que haya en la caseta, considerando que en una caseta de 10,000 pollos el tiempo de captura puede ser de dos horas.

8. DENSIDAD. Dependiendo del tamaño y peso de las aves, de acuerdo a las especificaciones de la NOM-051-ZOO-1995 no debe haber más de 10 aves en cada jaula.

CONCLUSIONES

El manejo ante-mortem de las aves es un proceso de gran importancia que de no realizarse adecuadamente puede comprometer el bienestar de las aves o la calidad de las canales. Es indispensable, brindar condiciones adecuadas durante la captura de las aves con la finalidad de reducir la incidencia de lesiones como hematomas, rasguños en canal, edemas, abscesos, dislocaciones y fracturas, lo que genera que las canales sean desechadas ocasionando pérdidas económicas. Sin embargo, debido a la gran incidencia de estos defectos en las canales, las investigaciones que se han realizado sugieren el uso de nuevas técnicas (método de captura brasileño y mecanizado).

El método brasileño en comparación con el método tradicional, es poco rentable debido al tiempo y a la cantidad de trabajadores que se utilizan, a pesar de que es considerado el mejor método de captura para preservar el bienestar de las aves y el que menor incidencia de lesiones provoca. Por otro lado, el método mecanizado no es muy utilizado en el país, ya que se necesita de una inversión inicial muy alta y sólo un pequeño porcentaje de empresas reconocidas a nivel internacional las utiliza.

Si bien es cierto, que agiliza el proceso de captura de las aves y reduce la cantidad de trabajadores, hay autores que señalan que este método causa miedo e incremento de las variables fisiológicas, además si la maquinaria no está en buenas condiciones también puede potencializar la aparición de lesiones. Para ello, es necesario que se continúe con estudios científicos y con técnicas modernas que nos permitan evaluar qué método de captura es mejor en lo que compete al bienestar de las aves y por otro lado, a la rentabilidad en las producciones avícolas. Es pertinente mencionar que durante la captura de las aves, la iluminación, temperatura y la ventilación son factores primordiales a considerar en la práctica, esto con el de fin de reducir muertes al arribo a la planta de matanza así como para mantener la calidad de las canales que se verá ampliamente relacionada con las propiedades organolépticas de la carne.

Artículo publicado en Los Avicultores y su Entorno Junio-Julio 2015

1 COMENTARIO

  1. Este artículo es de vital importancia para entender las ventajas en el trato digno a los animales de explotación, no solo por el hecho de ser seres que sienten, también por el hecho de la reducción de perdidas económicas durante el proceso de captura y sacrificio; aunque me parece importante la investigación más a fondo sobre el proceso de habituación a la tecnificación de la captura de las aves.