G.G. MATEOS,
E. JIMÉNEZ-MORENO,
J.M. GONZÁLEZ-ALVARADO
D.G. VALENCIA.
Departamento de Producción Animal.
Universidad Politécnica de Madrid.

En las dos primeras parte de este artículo publicadas en “Los Avicultores y su Entorno” (ediciones 109 y 110), vimos que la productividad del pollo broiler ha aumentado de forma extraordinaria en los últimos 40 años gracias en gran medida a mejoras en la genética. De hecho, en el año 1985 los pollos necesitaban 49 días para alcanzar un peso de 1,9 kg mientras que hoy con esa misma edad se aproximan a los 3 kg de PV.

El progreso genético ha logrado que los pollos precisen 1 día menos cada año para alcanzar un peso dado y se estima que este ritmo se mantendrá en los próximos 5-10 años. Como consecuencia, la alimentación en los primeros días de vida cobra una especial relevancia ya que puede suponer hasta un 20% de la vida de un pollo comercial.

Existe una correlación positiva entre el peso del pollo a los 7 días de edad y el peso al sacrificio. De hecho, diversos autores estiman que 10 g de peso extra a los 7 d de edad representan hasta 45-100 g más de peso a 47 d. Por ello, un objetivo actual de la industria es conseguir cuadruplicar el peso al nacimiento en 7 días para lo que se precisa que el pollito consuma en ese periodo un mínimo de 150 g de pienso. Por tanto, un punto clave en la alimentación del pollito es potenciar el consumo voluntario formulando piensos con características nutricionales óptimas.

En la parte I, los autores explicaron sobre la fisiología del aparato digestivo del pollito. La utilización de los nutrientes, donde se vieron las Necesidades energéticas y digestibilidad de las fuentes de energía.

Y en la segunda entrega del artículo, nos adentramos sobre las Necesidades en proteína y digestibilidad de las fuentes proteicas; Necesidades en fibra y Necesidades en minerales y vitaminas.

En esta tercera y última entrega se analiza la Presentación del Pienso (Granulación y tamaño de partícula; Procesamiento térmico del cereal). Los autores hacen sus Recomendaciones Nutricionales. Y nos presentan sus Conclusiones.

PRESENTACIÓN DEL PIENSO

Granulación y tamaño de partícula

Numerosos trabajos han demostrado la importancia de la granulación en piensos para pollos de carne. Sin embargo, existen controversias sobre la importancia que tiene la calidad del gránulo sobre la productividad. Así, Stark (2007) indica que lo importante de granular el pienso es el proceso en sí y que la calidad del gránulo a la altura del comedero tiene poca influencia sobre la productividad del ave. Probablemente, esta apreciación no sea aceptable, al menos en piensos de preiniciación (Hamilton y Proudfoot, 1995). En aves, la textura del alimento es más importante que la palatabilidad en relación con el consumo voluntario (Picard et al., 2000). Este hecho es de gran importancia en el pollito recién nacido que debido al pequeño tamaño del pico y la consistencia del mismo rechaza piensos en gránulo o miga de tamaño grande (> 2,5-3 mm) o excesivamente duros (p. ej., con exceso de trigo).

En condiciones prácticas, el pollito come más y crece más rápido con piensos en microgránulos o en migaja que con piensos en harina. Sin embargo, la granulación tiene poco efecto sobre los índices de conversión siempre que el diseño de los comederos sea adecuado y el desperdicio de pienso sea limitado. Jiménez-Moreno et al. (2007a,b) compararon piensos basados en arroz y harina de soya bien en gránulo de 2,0 mm de diámetro o bien en harina,en pollitos de 0 a 21 d de edad. De 0 a 4 días los pollitos que consumieron piensos granulados comieron un 12% más, crecieron un 29% mejor y tuvieron una conversión 13% superior que los que consumieron los mismos piensos en forma de harina (cuadro 27). Estas diferencias en cuanto a ganancias de peso y consumos de pienso se mantuvieron a los 21 días de edad (mejoras del 33% y 29%, respectivamente), pero la mejora de los índices de conversión desapareció, lo que concuerda con los datos de digestibilidad de la materia seca, PB y la EMAn que no se vieron afectadas por la horma de presentación del pienso (cuadro 28).

Los datos presentados en los cuadros 27 y 28 indican que el efecto beneficioso de la presentación en microgránulos se debe principalmente a un mayor consumo de pienso y no a una mejora en la digestibilidad de los nutrientes. Es muy probable que en estos primeros estadios de vida la capacidad física del aparato digestivo limite el consumo y, por tanto, el crecimiento. Por contra, los índices de conversión mejoraron con el granulado de 0 a 4 d de edad pero no de 4 a 21 días. Probablemente, el pollito recién nacido desperdicie más con piensos en harina que con piensos en microgránulos pero a partir de una cierta edad este efecto desaparece o no es detectable. La microgranulación del pienso es un proceso costoso y lento que además puede crear problemas logísticos en fábrica ya que la granuladora pasa a ser cuello de botella. Desafortruncadamente no existe dato alguno que compare la influencia de suministrar el pienso en harina, miga o microgránulo sobre el desarrollo digestivo y la productividad del pollito.

CUADRO 29. Influencia del procesado térmico de la cebada y la suplementación enzimática (SE) sobre la productividad en pollitos (García et al., 2008).

Cebada

SE

1 a 7d

1 a 21 d

GMD, g

IC, g/g

GMD, g

IC, g/g

Cruda

14,2

1,22

28,7

1,65

+

14,3

1,13

31,8

1,51

Micronizada

14,2

1,23

26,7

1,75

+

15,8

1,19

32,6

1,51

Expandida

15,6

1,16

28,3

1,65

+

16,3

1,13

32,3

1,53

EEM (n = 12)

0,66

0,037

PSE

0,01

0,01

0,01

0,01

P Procesado

0,001

NS

NS

NS

No existen muchos datos sobre la importancia del tamaño de partícula de los piensos sobre el desarrollo del aparato digestivo y la productividad en pollitos durante la primera semana de vida. Moliendas grose- ras facilitan el desarrollo de la molleja y potencian el peristaltismo (y antiperistaltismo) intestinal. Por contra, moliendas groseras perjudican la calidad del gránulo o de la miga lo que perjudica el crecimiento en esta primera semana de vida (Carré, 2000). Por tanto, en condiciones normales con pollitos sanos, la calidad del gránulo debe primar ya que interesa sobremanera potenciar el consumo. Por contra, caso de encontrarnos con un lote afectado por diarreas inespecíficas difíciles de controlar, la utilización de moliendas más groseras puede ser beneficioso (Mateos et al., 2005b).

CUADRO 30. Influencia del procesado de la cebada y de la inclusión de enzimas (SE)1 sobre la viscosidad intestinal (VI, cp) y el porcentaje de anos sucios en pollitos de 7 días de edad (García et al., 2008).

VI, cp2

Anos sucios, %3

Sin enzimas

Cruda

171

81

Micronizada

529

68

Expandida

234

71

Con enzimas

Cruda

6

7

Micronizada

10

10

Expandida

8

13

EEM (n = 6)

47,7

0,55

1Complejo que incluía xilanasas y β glucanasas.
2Efecto procesado (P < 0,01) y (P < 0,001).
3Efecto SE (P < 0,001).

CUADRO 31. Influencia del procesado por calor y de la inclusión de enzimas (SE) en el pienso sobre la digestibilidad fecal del almidón del maíz en pollos (Mateos et al., 2002).

Edad, d1

Media

4

8

15

21

Procesado por calor

Natural

94,2b

94,9b

95,7b

97,1

95,5

Cocido y rolado

95,8a 96,7a

96,7a

97,3

96,6

SE2,3

0

94,8

95,9

96,2

97,3

96,1

500 ppm

95,2

95,6

96,2

97,1

96,0

1Efecto edad (P < 0,01).
2Proteadas, xilanasas y α-amilasas.
3n = 20.

Procesamiento térmico del cereal

El procesado térmico de los cereales a temperaturas superiores a los 90°C es una práctica común para mejorar la digestibilidad de los nutrientes y la productividad en lechones (Medel et al., 2004). Sin embargo, los efectos del procesado de ingredientes en broilers no están bien documentados. En los últimos años ha aumentado la utilización de piensos expandidos (110 a 120°C durante 5 segundos) en broilers por sus efectos beneficiosos sobre la higiene, la digestibilidad de los nutrientes y la productividad (Fancher et al., 1996). Algunos autores (Plavnik y Sklan, 1995; Moritz et al., 2005) han observado que la inclusión de cereales procesados en los piensos de pollos mejora la productividad pero otros investigadores (Burnett, 1962; Herstad y McNab, 1975; Vukic- Vranjes y Wenk, 1995; Niu et al., 2003) no han encontrado efecto alguno. En el trabajo de Plavnik y Sklan (1995) la expansión y la extrusión seca del maíz mejoró la EMAn de la dieta en un 3 y un 1,5%, respectivamente y la mayor parte de la mejora se debió a un aumento en la digestibilidad del extracto etéreo. Vukic Vranjes y Wenk (1995) observaron que la extrusión de la cebada (40% del pienso) aumentó la viscosidad y el consumo de agua durante la primera semana de vida. Además, la extrusión de la cebada perjudicó la eficiencia alimenticia y la digestibilidad de la proteína, y grasa y energía entre 7 y 21 d de edad. Gracia et al. (2003) observaron que el procesamiento de la cebada mejoró la productividad en pollitos durante la primera semana de vida pero no posteriormente.

CUADRO 32. Influencia del procesado por calor del maíz y el arroz sobre los parámetros productivos en pollitos de 1 a 21 días de edad.

Cereal

Proceso

GMD, g

CMD, g

IC, g/g

1 a 4 d de edad

Maíz

13,9a

16,9

1,21c

Maíz

+

12,9b

17,2

1,33a

Arroz

13,1b

16,7

1,27b

Arroz

+

13,1b

16,4

1,25bc

EEM (n = 27)

0,10

0,22

0,016

P

***

NS

***

1 a 21 d de edad

Maíz

32,4

43,7ab

1,35

Maíz

+

32,8

45,5a

1,38

Arroz

33,6

44,2ab

1,32

Arroz

+

32,6

43,0b

1,32

EEM (n = 27)

0,49

0,63

0,010

P

NS

*

NS

Trabajos de nuestro departamento muestran que el efecto beneficioso del procesado de los cereales sobre la productividad es escaso y sólo sería conveniente (y no siempre) en primeras edades. Así, García et al. (2008) comparan el efecto de micronizar o expander cebada con o sin suplementación enzimática sobre la productividad y diversos parámetros digestivos de pollitos. De 1 a 7 d de edad los pollitos que recibieron cebada expandida o cebada micronizada crecieron más pero tuvieron la misma conversión que los que recibieron cebada cruda. No se observó efecto positivo alguno del procesado de la cebada a los 21 d de edad (cuadro 29).

De hecho el procesado por calor aumentó la viscosidad intestinal a los 7 d de edad (529 vs 234 vs 171 cp para la cebada micronizada, expandida y natural, respectivamente; P < 0,001). Sin embargo, el porcentaje de anos sucios a esta edad fue similar para los tres tipos de cebada (cuadro 30). En todos los casos, la adición de enzimas redujo tanto la viscosidad intestinal como el porcentaje de anos sucios. Mateos et al. (2002) observaron que el maíz cocido a 90°C durante 50 minutos seguido de rola- do mejoró la digestibilidad del almidón a 4 días de edad (95,8 vs 94,2%; P < 0,05) y también a 8 y 15 días pero no a 21 días (cuadro 31). Asimismo, González-Alvarado et al. (2007) han estudiado la influencia de procesar por calor el maíz o el arroz en piensos para pollitos de 1 a 21 d de edad sin encontrar efecto positivo ni sobre las ganancias de peso ni los índices de conversión (cuadro 32). De hecho, el procesado por calor empeoró los índices de conversión de 1 a 4 d de edad.

CUADRO 33. Programa de piensos para pollitos de 0 a 21 d de edad. Recomendaciones nutricionales.

Preinicio, 0-7 d

Inicio, 8-21 d

EMA, kcal/kg

3,050

3,000

Proteína bruta, %

> 22

> 21,5

Lisina total, %

1,38

1,30

Metionina total

0,51

0,48

Met + cys total

1,01

0,95

Treonina

0,94

0,88

Triptófano

0,23

0,22

Isoleucina

0,94

0,88

Valina

0,99

0,93

Arginina total

1,46

1,37

Lys dig

1,24

1,15

Met dig

0,46

0,42

Met + cys dig

0,91

0,84

Thr dig

0,84

0,78

Trp dig

0,21

0,19

Fibra bruta, Mín.

2,3

2,6

Máx.

3,8

4,2

Calcio, %

1,00

0,9

Fósforo digestible, %

0,39

0,37

Sodio, %

0,22

0,17

En base a estos resultados no parece recomendable el procesado de los cereales en piensos para pollos de engorde. La excepción podrían ser los piensos de primeras edades, especialmente aquellos basados en maíz, ya que el proceso (normalmente con aplicación de fricción, presión, tiempo y temperatura) puede liberar la grasa contenida en el interior de las células y mejorar la accesibilidad de las enzimas a la fracción almidón, mejorando de esta forma la digestibilidad de la energía. Asimismo puede ser de interés la expansión de piensos basados en trigo o cebada, siempre que se incluyan en el pienso las enzimas adecuadas.

CUADRO 34. Necesidades en microminerales de pollitos de 0 a 7 días de edad.

Rango

Recomendado

Fe, ppm

20-50

30

Ca, ppm

5-10

7

Zn, ppm

60-90

70

Mn, ppm

70-100

80

Co, ppm

0-0,05

Se, ppm

0,2-0,3

0,3

I, ppm

0,6-1,1

1

RECOMENDACIONES NUTRICIONALES

En el cuadro 33 se ofrecen recomendaciones prácticas para formular piensos de pollitos de 0 a 7 d de vida. Se han incluido recomendaciones también para pollitos de 8 a 21 d de edad, para el caso de que se utilicen piensos de preiniciación. En el caso de los aminoácidos esenciales se han definido las necesidades en lisina total y digestible y se ha aplicado el concepto de proteína ideal para el resto de aminoácidos (Baker, 2003; Lázaro et al., 2008). Los valores de Ca y P no tienen en cuenta la posible utilización de fitasas en estos piensos. Por último, en los cuadros 34 y 35 se ofrecen las recomendaciones de micromi- nerales y vitaminas aportadas por el corrector. Este corrector no difiere en demasía de lo recomendado por pollitos de 1 a 21 d de edad (Lázaro et al., 2008).

CUADRO 35. Necesidades vitamínicas de pollitos de 0 a 7 días de edad.

Rango

Recomendado

Vitamina A, mUI

11-15

13

Vitamina D3, mUI

3,2-4

3,3

Vitamina E, UI

35-60

5,0

Vitamina K3, ppm

1,6-3,2

2,5

Tiamina, ppm

1-2,6

2

Riboflavina, ppm

6-9

7,2

Piridoxina, ppm

3-4,5

3,1

Cobalamina, ppb

16-30

20

Ácido fólico, ppm

1-1,5

1,0

Niacina, ppm

40-65

45

Ácido pantoténi- co, ppm

12-16

12

Biotina, ppb

100-200

125

Colina, ppm

300-500

400

CONCLUSIONES

La utilización de piensos de preiniciación con características especiales permite mejorar el crecimiento y desarrollo digestivo de los pollitos durante los primeros 7 a 10 días de vida. Los puntos fundamentales a considerar son la utilización de materias primas de calidad y la presentación del pienso en forma de miga uniforme fina y sin finos o en microgránulos de menos de 2 mm de diámetro. Las materias primas de elección en estos piensos son los cereales (arroz y maíz), aceites vegetales insaturados (soya y girasol), harinas de pescado de alta calidad y harina de soya descascarillada alta en proteína y con niveles reducidos de inhibidores de la tripsina. No debe olvidarse que el sistema digestivo del pollito precisa de un mínimo de fibra que ayude al desarrollo de la molleja, la producción de enzimas y jugos digestivos y que potencien la motilidad intestinal, incluyendo los movimientos antiperistálticos. Los piensos de preiniciación deben incorporar niveles altos de Na, así como de aquellas vitaminas y microminerales relacionados con los fenómenos de antioxidación y la mejora del estado inmunitario. La utilización de aditivos en este tipo de pienso parece lógica y recomendable pero no tenemos suficiente información para recomendar un aditivo o grupo de aditivos en particular ya que dependerá de las circunstancias y problemática de cada granja considerada.

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Artículo publicado en
Los Avicultores y su Entorno 111