Francisco Alejandro Alonso Pesado
Elizabeth Rodríguez de Jesús
:: RESUMEN ::
El conflicto entre Estados Unidos-Israel en contra de Irán (iniciada a principios de 2026) ha generado una presión hacia una posible alza en los costos de producción de la avicultura de México debido a la volatilidad en los precios globales de los energéticos y granos básicos. El cierre efectivo del Estrecho de Ormuz ha disparado el precio del petróleo, lo que impacta directamente en el transporte y la alimentación avícola. Se ha registrado un repunte de hasta 6 por ciento en los precios de futuros de maíz y soya, insumos básicos para el alimento balanceado avícola lo que aumentan los costos de producción.
El conflicto ha elevado los precios de los fertilizantes nitrogenados (urea), cruciales para la producción agrícola, lo que presiona al alza los costos de granos como el maíz amarillo. El aumento de los precios del diésel y combustible derivados del petróleo encarece la distribución y la logística de la carne de ave y huevo. La inestabilidad en Medio Oriente incrementa los costos de producción de carne de ave y huevo amenazando con trasladar estos aumentos al precio final de las mercancías, afectando el poder de compra de los consumidores con menores ingresos.
La tensión comercial internacional podría provocar inestabilidad cambiaría en el peso mexicano frente al dólar estadunidense, lo que podría encarecer las importaciones de insumos avícolas y productos finales como la carne de ave. La guerra actúa como un multiplicador de costos, reduciendo los márgenes de ganancia de las granjas avícolas mexicanas y generando un efecto inflacionario en la industria avícola, deteriorando el poder adquisitivo de la población vulnerable.
:: INTRODUCCIÓN ::
El ataque contra Irán por Estados Unidos (EU) e Israel suele aparecer como un conflicto lejano, abstracto, confinado a mapas, y declaraciones diplomáticas. Sin embargo, el tablero geopolítico se ha reconfigurado y se ha quebrado y sus fragmentos se han esparcido a nivel mundial y podrían alcanzar a la avicultura mexicana. El Estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de esos puntos cruciales de fractura que está afectando el precio del combustible, fertilizantes, materias primas para elaborar alimentos balanceados y de los alimentos de la canasta básica como los productos avícolas (Rada, 2026). La restricción del tránsito marítimo en esa zona estratégica ha provocado una cadena de alteraciones que no se limita al gas y al petróleo. Los fertilizantes, base de la agricultura moderna, han sido afectados llevados a esa turbulencia.
La distribución de los fertilizantes a nivel mundial depende de redes globales que funcionan como un sistema de arterias delicadas: basta con una obstrucción (como en el Estrecho de Ormuz) para que todo el sistema arterial entre en tensión. Y cuando el flujo es obstruido, los precios internacionales reaccionan con rapidez hacia el alza, lo que revela la fragilidad estructural del modelo agrícola industrial y dominante (Rada, 2026). Entre los insumos más afectados por este conflicto se encuentra la urea, cuya importancia radica en su capacidad para aportar nitrógeno a los cultivos como maíz amarillo y soya. Su encarecimiento no solamente es un dato aislado, sino una señal que modifica decisiones en el campo. El amoniaco, indispensable en la fabricación de fertilizantes, también ha sido impactado por el conflicto bélico, elevando su precio, impulsado por las dificultades logísticas como por el aumento del precio del gas natural.
Es así que la agricultura industrial presenta una dependencia intensa de la energía fósil, una relación que en la actualidad se vuelve crítica (Rada, 2026). Las advertencias de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) no se limitan solo a cálculos económicos. La reducción en el acceso a fertilizantes podría impactar en una posible disminución en los rendimientos agrícolas. En zonas donde el suelo ha sido agotado por prácticas agrícolas intensivas, la escasez de estos insumos puede traducirse en cosechas con producciones más bajas (menos productividad). Para los pequeños productores agrícolas, este escenario puede adquirir una dimensión dramática, ya que deben de elegir entre asumir mayores costos de producción o reducir el uso de fertilizantes, aun sabiendo de antemano que la reducción del uso de fertilizantes comprometería su nivel de producción, afectado ingresos (Rada, 2026).
En México, los efectos se pueden sentir en el subsector pecuario, y por supuesto en la avicultura nacional. El aumento en los precios de fertilizantes puede repercutir en productos esenciales como la carne de pollo y el huevo para plato. Detrás de esos aumentos en los precios de los fertilizantes se encuentra la presión de un sistema que traslada los incrementos de precios hacia las mercancías avícolas finales afectado el poder de compra de los consumidores mexicanos con limitados recursos económicos (Rada, 2026). Lo que surge de este panorama no es solo una crisis coyuntural, sino una fractura más profunda. Durante décadas, la agricultura intensiva-moderna se edificó sobre la idea de que los rendimientos podrían aumentarse indefinidamente mediante el uso intensivo de insumos químicos.
Este enfoque permitió incrementar sustancialmente el volumen de producción de los cultivos, pero también consolidó una fuerte dependencia de fertilizantes que hoy se presenta como un problema. Los fertilizantes, además de ser un recurso, se han convertido en un eslabón de la cadena productiva vulnerable (Rada, 2026). La guerra está revelando una paradoja que invita a reflexionar. La misma tecnología que permitió ampliar la producción agrícola ha aumentado su vulnerabilidad. La seguridad alimentaria depende no solo de la capacidad de producir, sino de la estabilidad de las redes que sostienen esa producción. Cuando esas redes se fracturan, el impacto es tan fuerte que se extiende desde los mercados globales hasta la pequeña granja avícola (Rada, 2026). El aumento de precios (por el conflicto bélico) de los energéticos y fertilizantes, podría reflejarse en un incremento de precios en la producción de maíz amarillo y soya (ingredientes alimenticios básicos para las aves productoras de carne y huevo).
Asimismo, el mayor costo de producción de la tonelada de maíz amarillo y de soya, impactaría en el valor de la tonelada de alimentos balanceados para el pollo de engorda y para la gallina de postura, por lo tanto, el costo de producción de un kilogramo de carne de pollo y de huevo para plato aumentaría, lo que podría determinar reducir la rentabilidad económica de los productores avícolas. Además, el incremento en el costo de producción de la carne de pollo y huevo para plato repercute en el precio de estos satisfactores, elevándolo, lo que podría determinar un menor consumo de estas proteínas animales por parte de la población mexicana de menores recursos.
México depende, en buena medida de fertilizantes importados, por lo que cualquier disrupción global en su suministro le pega directamente en el bolsillo de los agricultores productores de maíz amarillo y de soya (Garza, 2026). De hecho, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), México importa entre el 65 por ciento y el 75 por ciento de los fertilizantes que usa (Garza, 2026). Bajo este contexto se elaboró el artículo “Impacto en la industria avícola mexicana por el conflicto bélico en Irán”.
:: MATERIAL .::
Para elaborar el artículo “Impacto en la industria avícola mexicana por el conflicto bélico en Irán” se realizó una revisión exhaustiva y amplia en fuentes secundarias. La información obtenida por la revisión de fuentes secundarias se seleccionó y analizó. Una vez seleccionada y analizada la información, el artículo quedó integrado por resumen de datos y por el análisis de información relevante e importante.
:: DESARROLLO DEL TEMA ::
Con el fin de ponderar el impacto de la guerra de EU-Israel contra Irán se presenta un panorama muy general de la industria avícola mexicana.
LA INDUSTRIA AVÍCOLA EN MÉXICO.
La industria avícola en México es la actividad del subsector pecuario más dinámica y uno de los sectores estratégicos para la alimentación en el país, y de gran importancia en lo referente a la soberanía de la nación (Unión Nacional de Avicultores, 2025). En el 2024, la participación porcentual de la industria avícola en el Producto Interno Bruto (PIB) total fue de 0.78 por ciento. En el PIB pecuario su participación en 2024 fue de 38.9 por ciento (Unión Nacional de Avicultores, 2025). En 2024 la industria avícola del país registró un crecimiento de 1.1 por ciento (incluye huevo y carne de pollo), respecto al volumen de producción en 2023. La industria de huevo aumentó 2.4 por ciento, mientras que la avicultura de pollo incrementó su volumen de producción en 0.02 por ciento, respecto a lo obtenido en 2023 (Unión Nacional de Avicultores, 2025).
En 2024 la industria avícola mexicana consumió 17.8 millones de toneladas de alimento balanceado, de esas 17.8 millones de toneladas el 62.9 por ciento fue grano forrajero (maíz sobre todo amarillo y sorgo principalmente), lo que equivalió a 11.2 millones de toneladas, y el restante porcentaje (37.1 por ciento) correspondió a oleaginosas (destacando pasta de soya) y otros insumos alimenticios (Unión Nacional de Avicultores, 2025). Producción de carne de pollo y de huevo, y su comercialización. En la actualidad, en México se producen aproximadamente 36.1 millones de pollos por semana. De 2014 a 2024, se registró una Tasa Media de Crecimiento Anual (TMCA) de 2.44 por ciento. Durante el 2024, las entidades del país con la mayor producción de carne de pollo fueron: Veracruz, Aguascalientes, La Laguna (Coahuila y Durango), Querétaro y Jalisco (Unión Nacional de Avicultores, 2025).
Se espera que, para el cierre de 2025, el volumen de producción de carne de pollo en México supere los 4.08 millones de toneladas, lo que supondría un aumento de 2.5 por ciento, respecto a lo estimado en 2024 (Avicultura.mx, 2024). De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), dicho índice alcista sería similar al que se prevé registrar en 2024 con respecto a 2023, cuando el volumen de producción pasaría de 3.88 millones de toneladas a 3.98 millones de toneladas de carne de pollo (Avicultura.mx, 2024). La Unión Nacional de Avicultores estimó un aumento de producción de 2023 a 2024 de tan solo 0.02 por ciento.
En el plano internacional, México ocupa el sexto lugar en producción de pollo (3.98 millones de toneladas en 2024), detrás de países como EU con un volumen de producción de 23.4 millones de toneladas, Brasil con una oferta de 16.6 millones de toneladas, China con un aporte de 16.5 millones de toneladas, la Unión Europea con un volumen de producción de carne de pollo de 12.5 millones de toneladas y Rusia ubicándose en el quinto lugar con un volumen de producción de 5.3 millones de toneladas (Unión Nacional de Avicultores, 2025). La comercialización de carne de pollo se clasifica así: vivo 41 por ciento, rosticero 28 por ciento, mercado público 12 por ciento, partes 11 por ciento, supermercado 4 por ciento y valor agregado 4 por ciento (Unión Nacional de Avicultores, 2025).
La producción de huevo en el país durante el periodo 2014-2024, registró una Tasa Media de Crecimiento Anual (TMCA) de 1.8 por ciento. Con 3 millones de toneladas de huevo, el país se ubica como el sexto productor de huevo a nivel del planeta, después de China con 22 millones de toneladas, India con 7.8 millones de toneladas, EU con un volumen de producción de 6.53 millones de toneladas, Indonesia que ofertó 6.50 millones de toneladas y Brasil con 3.1 millones de toneladas (Unión Nacional de Avicultores, 2025). En 2024, el huevo canalizado a la industria representó el 5.7 por ciento, ya que en su gran mayoría se destina al abasto nacional y una parte marginal al mercado externo (Unión Nacional de Avicultores, 2025). Actualmente los mayores estados productores de huevo en México son: Jalisco, Puebla, Sonora, Yucatán y La Laguna (Coahuila y Durango) (Unión Nacional de Avicultores, 2025).
La comercialización del huevo en México se realiza a través de los mercados tradicionales y centrales de abasto de la siguiente forma: a granel aproximadamente 68.4 por ciento y en empaques cerrados 25.9 por ciento, principalmente en tiendas de autoservicio y tiendas de conveniencia (Unión Nacional de Avicultores, 2025). Consumo de carne de pollo y huevo. Los satisfactores avícolas son de enorme importancia para la alimentación en México, ya que son alimentos accesibles, al alcance de amplias capas sociales y poseen un alto contenido nutricional, haciendo a la avicultura mexicana una de las actividades estratégicas más importantes del país (Unión Nacional de Avicultores, 2025).
En el aporte de proteína por el subsector pecuario, la carne de pollo presenta una participación del 38.7 por ciento, seguido del huevo con un aporte de 16.7 por ciento, es decir, 55.4 por ciento entre los dos alimentos; son seguidos por la leche de vaca con el 18.5 por ciento, carne de res el 16.1 por ciento y carne de cerdo que tuvo un aporte del 8.6 por ciento (Unión Nacional de Avicultores, 2025). En México, en 2024, se consumieron 34.9 kilogramos de carne de pollo por persona (Unión Nacional de Avicultores, 2025).
La carne de pollo posee ciertas cualidades que la hacen líder en el mercado mexicano, por ejemplo: sus puntos de venta se encuentran cerca del consumidor final, presenta precios accesibles para amplios estratos sociales, la carne de pollo y otros productos del ave son frescos, su variedad de combinaciones con distintos sabores y versatilidad en la preparación de platillos (Unión Nacional de Avicultores, 2025). México ocupa el primer lugar del mundo en consumo per cápita de huevo, en 2025 se registró un consumo de 24 kilogramos por persona (Unión Nacional de Avicultores, 2025).
Aun así, se contempla que en México se pueden alcanzar mayores niveles de consumo, y aspirar hacia el futuro a duplicar el consumo de huevo (Unión Nacional de Avicultores, 2025). Como se podrá observar, la avicultura en México es un pilar de gran importancia, ya que produce importantes cantidades de proteína animal de gran calidad. Es así, que la confrontación bélica entre EU-Israel en contra de Irán “preocupa” de gran manera, y puede repercutir en cierto estancamiento en la producción de carne de pollo y de huevo en México
IMPORTACIONES DE MAÍZ REALIZADAS POR MÉXICO.
El maíz (y sobre todo el amarillo) es un insumo básico para elaborar alimentos balanceados para las aves. México importa una gran cantidad de este insumo. La guerra entre EU-Israel contra Irán (y si ésta persiste), podría elevar el precio de los alimentos balanceados para las aves productoras de carne y de huevo, a su vez esto impactaría en el costo de producción de un kilogramo de carne de pollo y en el kilogramo de huevo, afectando la rentabilidad económica y financiera de los productores avícolas. Históricamente, casi 80 por ciento del maíz amarillo transgénico que importa el país se dirige a las empresas pecuarias, que lo utilizan como insumo alimenticio.
Este tipo de maíz alimenta a animales (pollos y gallinas) para obtener productos (como carne de pollo y huevo) (Carbajal, 2026). De las importaciones nacionales totales de maíz, solo una pequeña parte corresponde al maíz blanco que es de consumo humano directo y es adquirido por las harineras para la elaboración de masa y tortillas (Carbajal, 2026). El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) estima que en 2026 la demanda de maíz amarillo por parte de la industria y el subsector pecuario supere 27 millones de toneladas, por lo que las importaciones de maíz amarillo podrían ser mayores a 24 millones de toneladas (Carbajal, 2026). El país produce solo 3 millones de toneladas de maíz amarillo de los 27 millones que necesita (Carbajal, 2026).
El aumento de precios de los fertilizantes en el mercado mundial, por el conflicto EU-Israel en contra de Irán, podría aumentar el precio del maíz amarillo que importa México en grandes cantidades, situación que podría afectar a la industria avícola mexicana. El que México importe este enorme volumen de maíz amarillo determina que lo compre en el mercado internacional a precios que se fijan en el exterior. Por otro lado, la volatilidad cambiaría (por el conflicto) y el fortalecimiento del dólar estadunidense frente al peso mexicano durante el conflicto bélico encarece las importaciones de maíz amarillo, lo que presiona hacia arriba los precios de los alimentos balanceados para las aves, comprimiendo la rentabilidad económica de los productores avícolas.
IMPORTACIONES DE CARNE DE AVE REALIZADAS POR MÉXICO.
México importa carne de ave para complementar la demanda de su mercado interno. El ataque perpetrado por EU e Israel contra Irán repercute en la avicultura mexicana. Las importaciones de carne de ave que realiza México pueden ser compras al exterior caras, por el conflicto bélico. En 2026, se prevé que las importaciones de carne de ave (incluye carne de pollo, carne de pavo y pastas) aumenten en un 7 por ciento con respecto a 2025, alcanzando una cifra de 1.1 millones de toneladas métricas. Este aumento responde a una demanda interna creciente mayor que el crecimiento de la producción nacional, que, a pesar de su expansión, no logra cubrir por completo la demanda nacional (Gutiérrez, 2025). El crecimiento del sector HRI (Hoteles, Restaurantes e Instituciones) siguen mostrándose como un motor clave que explica este crecimiento en la demanda.
A medida que el turismo crece y la industria restaurantera se expande, estos establecimientos demandan volúmenes elevados y constantes de carne de ave, tanto para consumo interno como para atender a millones de visitantes nacionales e internacionales (Gutiérrez, 2025). Se espera que las importaciones de carne de ave desde Brasil continúen, gracias a las inversiones en infraestructura y logística que facilitan el comercio entre estas dos naciones (Gutiérrez, 2025). Durante 2025, las importaciones de carne de ave también se estimaron en un volumen de 1.1 millones de toneladas métricas, con un aumento estimado de 5 por ciento respecto a 2024. Alrededor del 20 por ciento del consumo nacional de ave se satisface mediante compras externas de carne de ave (Gutiérrez, 2025).
El país importa principalmente cortes específicos y productos procesados como muslos con hueso (CLQs), carne deshuesada mecánicamente (MDM) y pechugas, utilizados en embutidos, comidas listas para consumir y productos de valor agregado. Estos insumos permiten a las empresas procesadorepercutirras competir en precios frente a la carne producida al interior del país (Gutiérrez, 2025). Estados Unidos sigue siendo el principal proveedor de carne de ave para México. La cercanía geográfica y las rutas logísticas bien establecidas hacen de EU un socio comercial confiable, en particular para mercancías de ave frescas y refrigeradas (Gutiérrez, 2025).
Por otro lado, Brasil viene ganando terreno como segundo proveedor a México, ofreciendo principalmente carne congelada, incluyendo pechugas con y sin hueso, alas y otros cortes. A pesar de una breve suspensión en junio de 2025 por un brote de Influenza Aviar en el estado de Río Grande del Sur, las importaciones de carne de ave brasileñas entre enero y mayo de 2025 fueron un 95 por ciento superiores al mismo periodo (enero-mayo) de 2024 (Gutiérrez, 2025). La avicultura brasileña ha sido impactada por el conflicto bélico, ya que, el precio de los energéticos y de los fertilizantes se han encarecido, afectando a los avicultores brasileños, lo que podría reflejar alzas en el precio de las carnes que exporta hacia México.
IMPACTO EN LA AVICULTURA MEXICANA POR LA GUERRA EN IRÁN.
La tensión entre EU-Israel e Irán ya impacta el mercado global de fertilizantes. Para México, altamente dependiente de importaciones de estos insumos, el efecto podría trasladarse a granos, oleaginosas y, eventualmente, a los precios de mercancías avícolas y a restaurantes que ofrecen carne de ave y huevo (López, 2026). La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indicó que el conflicto en Medio Oriente elevó los riesgos para energía, fertilizantes y alimentos agrícolas y pecuarios. El foco es el Estrecho de Ormuz, clave para petróleo, gas y fertilizantes, donde ya se presentan disrupciones que encarecen insumos agrícolas a nivel global (López, 2026).
Países como Irán, Qatar, Arabia Saudita y Omán son grandes exportadores de fertilizantes nitrogenados, producidos con gas natural (con gas natural se produce urea y amoniaco) o minerales. La urea depende del gas (abundante en Irán y Qatar), por lo que cualquier interrupción eleva su costo (López, 2026). Por el Estrecho de Ormuz pasa una parte importante del comercio global de energía y fertilizantes; si se afecta el Estrecho suben precios y se retrasan envíos hacia mercados como América Latina. La FAO estima que el Golfo concentra entre 20 por ciento y 30 por ciento del comercio global de fertilizantes.
El mercado ya reaccionó: la urea subió de precio cerca de 50 por ciento en semanas y el amoniaco registra alzas de precios significativos (López, 2026). Cuando se habla de conflictos geopolíticos, la mayor atención suele centrarse en el petróleo. Sin embargo, en el sistema alimentario los fertilizantes son igualmente estratégicos. La FAO argumenta que mayores precios de energía y posibles faltantes de fertilizantes amenazan los rendimientos agrícolas y pueden amplificar la volatilidad de los precios de los alimentos (López, 2026), incluyendo los de la carne de ave y el huevo. No es un efecto inmediato el aumento de precios de los alimentos, pero sí progresivo.
El Banco Mundial ha señalado que los mercados globales de fertilizantes siguen tensionados por restricciones comerciales, sanciones y altos costos, y que la relación entre precios de fertilizantes y alimentos se ha deteriorado, complicando las decisiones de siembra (López, 2026). A pesar del esfuerzo del Gobierno de México por incrementar la producción de fertilizantes, una buena parte de éstos procede del exterior; la vulnerabilidad es estructural: el país importa entre el 65 por ciento y el 75 por ciento de los fertilizantes que utiliza, lo que lo hace sensible a choques globales (López, 2026). El programa “Fertilizantes para el Bienestar” impulsa la producción nacional mediante Petróleos Mexicanos en plantas de Veracruz (Poza Rica, Coatzintla y Escolín), con distribución gratuita en las 32 entidades del país para cultivos como maíz, frijol y café (López, 2026).
En 2025, y de acuerdo con datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), México importó alrededor de 3.8 millones de toneladas. El objetivo es reducir costos y fortalecer la soberanía alimentaria, aunque la dependencia global persiste (López, 2026). El impacto de los fertilizantes no es inmediato, pero sí inevitable si la presión se mantiene (si la guerra se prolonga). Se siembra hoy (con aumento de precios de los fertilizantes) y se refleja meses después en el mercado de alimentos (aumentan los precios de las mercancías avícolas) y por eso la geopolítica también se hace presente en la mesa del consumidor final (López, 2026). La advertencia es clara: la disrupción en rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz (clave para el comercio global de gas natural y fertilizantes) ya está elevando costos agrícolas y pecuarios a nivel del globo terrestre.
En un país como México, con alta dependencia de importaciones (de maíz, soya y productos de carne de ave), este efecto (encarecimiento de fertilizantes y energéticos) puede trasladarse gradualmente hacia las mercancías de carne de ave y huevo (López, 2026), afectando el poder de compra de los consumidores mexicanos pobres. La cadena de riesgo está documentada: conflicto, encarecimiento de fertilizantes, encarecimiento de maíz y soya, presión en rendimientos, encarecimiento en alimentos balanceados, aumento de costos de producción de carne de ave y huevo, y eventualmente, aumento de precios de los alimentos avícolas en la mesa de los consumidores mexicanos (López, 2026).
:: CONCLUSIONES ::
a) El conflicto armado ha provocado un aumento en los precios internacionales de granos como el maíz y la soya, base de la alimentación avícola. Al ser México un importador neto de estos insumos, la avicultura mexicana podría enfrentar mayores costos, lo que podría presionar los márgenes de ganancias económicas de los productores avícolas.
b) El conflicto ha provocado un repunte en los precios de los futuros de maíz y soya (hasta un 6 por ciento en marzo de 2026), insumos esenciales para el alimento balanceado que representa más del 60 por ciento de los costos de producción avícola. La dependencia mexicana de las importaciones de grano estadunidense presiona los costos ante la incertidumbre global.
c) La inestabilidad en el Estrecho de Ormuz restringe la oferta de fertilizantes nitrogenados y azufrados, básicos para la agricultura, elevando el costo de producción de siembra de granos forrajeros y de oleaginosas. Además, el aumento en los precios del petróleo y diésel encarece el transporte y la logística de producción.
d) El conflicto genera interrupciones en el transporte marítimo internacional, incluyendo la posible escasez de insumos especializados como aditivos para piensos y genética (aves reproductoras) importados.
e) La volatilidad en las materias primas (commodities) y el aumento en los costos de logística podrían presionar los márgenes de ganancias de los productores avícolas, lo que podría reflejarse en alzas de precios de la carne de ave y huevo para el consumidor final en México.
f) La tensión comercial internacional podría provocar inestabilidad en el peso mexicano frente al dólar estadunidense, lo que encarece aún más las importaciones de insumos avícolas y productos finales como la carne de ave.
g) La guerra EU-Israel contra Irán actúa como un multiplicador de costos que amenaza la rentabilidad económica y financiera de la avicultura mexicana debido al alto costo de los insumos y la energía, lo que puede resultar en un aumento en el precio de la carne de ave y huevo en el país, afectando el poder de compra de clases sociales mexicanas pobres, disminuyendo la ingesta de nutrientes de alta calidad.
BIBLIOGRAFÍA.
• Rada, A., (2026). El Impacto Agroalimentario De La Guerra. Contrapunto. Tejiendo Narrativas. Disponible en: https://contra-punto. mx
• Garza, G., (2026). Guerra Irán, fertilizantes. Vanguardia/MX. Disponible en: https://vanguardia.com.mx
• Unión Nacional de Avicultores (2025). Desempeño de la Avicultura Mexicana 2025. Unión Nacional de Avicultores (UNA). Industria. Disponible en: https://una.org.mx
• Avicultura.mx., (2024). Producción de carne de pollo en México superará los 4 millones de toneladas en 2025. Avicultura. Avicultura. mx. Disponible en: https://www.avicultura.mx
• Carbajal, B., (2026). El grano extranjero cubre la demanda industrial y pecuaria. La Jornada. Año 42. Número 14991. Disponible en: https://www.jornada.com.mx
• Gutiérrez, M. de los A., (2025). Perspectivas del Sector Avícola en México: Producción, Consumo y Comercio hacia 2026. aviNews. com. Disponible en: https://avinews.com
• López, D., (2026). Conflicto en Medio Oriente amenaza precios de alimentos en México por alza en fertilizantes. El Economista. Disponible en: https://www.eleconomista.com.mx
Artículo publicado en “Los Avicultores y su Entorno Junio Julio 2026“









