Guadalupe Edgar Beltrán Rosas
Médico Veterinario Zootecnista
Diplomado EAPP
Asesor en Porcino.
Texcoco – México
[email protected]

Marco Antonio Jacho López
Médico Veterinario Zootecnista.
Inti Veterinaris Assessors.
Barcelona – España.

Revisor:
Dr. Manuel Guillermo Ramis Vidal
Doctor en Veterinaria y
profesor del Departamento de
Producción animal de la
Universidad de Murcia.

INTRODUCCIÓN

Una selección eficaz es de suma importancia para las hembras de remplazo ya que mejora la vida productiva de la cerda (VPC), puesto que las principales causas de desecho reportados en las hembras jóvenes son una insuficiencia reproductiva y problemas de cojeras tanto en pies y piernas. Según informes de PigCHAMP desde el año 2007 hasta el 2011, la tasa de sacrificio anual promedio de hembras reproductoras en los Estados Unidos en las piaras comerciales ha sido ~ 50% y la tasa de mortalidad anual de casi el 10%. Si se bajara la tasa de reemplazo de las cerdas, se mejoraría así la VPC, y esto a su vez incrementaría la eficiencia económica para la industria porcina, aumentando la rentabilidad de los productores de carne de cerdo a través de la disminución de los costos de los reemplazos y el aumento de la productividad de la piara. Además defectos estructurales pueden conducir a la alteración en el bienestar de los animales, lo que puede influir negativamente en el rendimiento reproductivo, y cuando se hereda, puede perjudicar el rendimiento de la descendencia (Nikkilä et al., 2013ab).

Al hacer referencia a la estructura corporal de los cerdos debemos mencionar en primer lugar cuestiones anatómicas, que invariablemente se asocian al esqueleto, los huesos y cartílagos, pero también se debe de considerar a los tendones, ligamentos y pezuñas (en general, toda la proteína estructural), tanto como al músculo esquelético. En su conjunto los elementos estructurales dan soporte, protección y conectividad a otros órganos y tejidos para el mantenimiento, el crecimiento y la reproducción (Fan et al., 2009). Por lo tanto, lo relacionado a la estructura de los animales encierra nociones determinantes del desarrollo, el tamaño y la conformación de los animales, dando la capacidad de movimiento y, que finalmente, se expresan como la aptitud física (Cervantes-López, 2010).

En las características morfológicas o de conformación anatómica se evalúa la solidez estructural completa mediante una escala de 9 puntos y se incluyen:

  • Longitud corporal (LC).
  • Profundidad corporal (PC) (Nikkilä et al., 2013ab).
  • Ancho del cuerpo o de jamones (AC) (Knauer et al., 2011; Nikkilä et al., 2013ab).
  • Forma de la caja torácica (FCT) (Nikkilä et al., 2013b), Ancho de la caja torácica (ACT) (Knauer et al., 2011).
  • Línea superior (LS).
  • Estructura de la cadera (EC) (Nikkilä et al., 2013ab).
  • Forma de la costilla (FC).

También se evalúan las patas delanteras:

  • Posición de patas delanteras (PPD).
  • Posición de las rodillas (PR).
  • Postura de la cuartilla delantera (PCD).
  • Tamaño de las patas delanteras (TPD).
  • Uniformidad de las pezuñas de las patas delanteras (UPPD).

Referente a las patas traseras se evalúa:

  • Postura de las piernas (PP).
  • Vista lateral de las piernas traseras (VLPT).
  • Cuartillas de las patas traseras (VLCPT).
  • Tamaño de las patas traseras (TPT).
  • Uniformidad de las pezuñas de las patas traseras (UPPT).
  • Acción de la pierna en general (APG) (Nikkilä et al., 2013ab) o Locomoción (L) (Knauer et al., 2011).
  • Valoración de la vulva y mamas:

Visibilidad de la vulva (dependiendo la raza).

Enrojecimiento de la vulva.

  • Ancho de vulva (mm) (Knauer et al., 2011).
  • Número de tetas funcionales (Simón, 2012).

Aparato locomotor

La solidez estructural es un concepto complejo, siempre de origen genético que interactúa con los factores ambientales, de los cuales se deben destacar la presión física o mecánica, además también el factor nutricional tiene un papel sumamente importante como elementos permisivos para la expresión física y la expresión del potencial de crecimiento, o para manifestación de anormalidades en cuanto a disposición y estructura (Cervantes-López, 2010). Cabe mencionar que no sólo está hablando de problemas (negativo) sino también de características productivas (positivas), es decir no sólo se selecciona para evitar problemas sino para obtener ventajas (comunicación personal Ramis-Vidal).

La conformación y la capacidad de locomoción en los cerdos están estrechamente relacionadas con la productividad, la presencia de defectos de los miembros en los cerdos limita su vida como reproductores y se relaciona con problemas de rendimiento en ganancia diaria de peso (GDP), grasa dorsal (GD) y calidad de la carne. La heredabilidad de esas características puede ir desde 0,27 hasta 0,53 (Martínez-Gamba, 2006).

La masa muscular, caja torácica, aplomos de las patas delanteras evaluados tanto lateral como craneal o caudalmente, y la locomoción se realiza con un peso aproximadamente de 136 kg por un evaluador entrenado (Figura 1) (Knauer et al., 2011).

Los fallos de locomoción, pueden expresarse como cojeras, los problemas estructurales se tipifican comúnmente como de patas; lo más obvio y frecuentes involucran fallas en los aplomos o de la apropiada alineación de las extremidades (características de media heredabilidad) (Cervantes-López, 2010), por ejemplo la osteocondrosis (OC) es una alteración de la osificación endocondral (producción de tejido óseo a partir del tejido cartilaginosos) durante el crecimiento y se considera la causa principal del problema de la cojera en las cerdas reproductoras (Fan et al., 2009; Giménez-Rico, 2014), y se ha identificado como una de las causas cruciales en el desecho, y en los cerdos con mayor masa muscular y es que, por el énfasis que se ponga en el mejoramiento de ciertas características de importancia productiva (y por tanto económica) es probable que se descuiden aspectos anatómicos que resulten en la aparición de fallas estructurales, como una consecuencia del intensivo proceso de selección genética por un número limitado de criterios (Cervantes-López, 2010).

La evaluación de los aplomos sobre la estructura de solidez se puede implementar utilizando métodos objetivos y subjetivos. La radiografía, diagnóstico de lesión conjunta macroscópico y la observación histológica, la longitud del hueso y el diámetro de medición en lugares específicos del cuerpo, son métodos caros y difíciles para la evaluación objetiva de la solidez de los aplomos. Los enfoques subjetivos se realizan generalmente al anotar la postura, la marcha y el movimiento, así como las condiciones de las posturas de los aplomos, utilizando una escala con números. Aunque las medidas de evaluación objetivas pueden ser más directas y precisas de las condiciones de solidez de los aplomos, el gasto y la dificultad de recopilar mediciones viendo animales limitan su aplicación en el campo. Los parámetros genéticos demuestran que la heredabilidad de la estructura de los aplomos es moderado y va de 0,01 a 0,40. Cuando se tienen correlaciones genéticas y fenotípicas de rasgos adversos de los aplomos se tienen mayor correlación negativa con la locomoción en general. Los estudios también indican que la falta de solidez de los aplomos fue asociado desfavorablemente con la delgadez de la canal y algunas otras características de la canal (Fan et al., 2009).

Evaluación de miembros delanteros

Los miembros delanteros deben ser rectos, fuertes y firmes, con aplomos correctos, sin defectos ni lesiones, para que la cerda camine sin titubeos (Jiménez-Torres, 2012).

Evaluación de las patas delanteras

Las pezuñas deben ser lo más parejas posibles, para que el peso sea igualmente distribuido, sin estar muy abiertas para evitar lesiones entre los dedos y la cerda se pare con confianza (Figura 2)(Jiménez-Torres, 2012).

Evaluación de miembros traseros

La adecuada implantación de los miembros traseros, además de asegurarnos correctos movimientos, nos indican amplitud de pelvis que nos sugiere capacidad reproductiva, no confundir con masa muscular característica de líneas terminales (Jiménez-Torres, 2012).

Debe de ser flexible con amplitud de movimientos en la articulación del corvejón que permitan amortiguar el paso, sin lesiones en las pezuñas y los dedos accesorios (Figura 2) (Jiménez-Torres, 2012).

La locomoción y el consumo de alimento en lactancia tienen una asociación favorable. Las cerdas que pueden tumbar y levantarse fácilmente durante la lactancia consumen más alimento que aquellas con problemas estructurales (Knauer et al., 2011), estando éstas últimas más predispuestas a una mayor pérdida de condición corporal, infección del tracto urinario e insuficiencias reproductivas posteriores (Giménez-Rico, 2014).

Varios estudios han demostrado una causa-efecto del sistema de alojamiento con el problema de las cojeras relacionadas con la OC de los cerdos, ya que se ha demostrado que los cerdos alojados sobre camas de paja mostraron menos problemas en las patas en comparación con aquellos sobre suelos convencionales. En otro estudio los cerdos alojados en naves de cama profunda, en combinación con un mayor espacio por animal, mostraron menos OC que los alojados en suelos convencionales (Giménez-Rico, 2014).

Evaluación de las patas traseras

Las pezuñas traseras deben ser lo más parejas de tamaño posible para que el peso de la cerda se distribuya en los dos dedos, libres de lesiones y defectos (Figura 3) (Jiménez-Torres, 2012).

Ancho de la caja torácica

El ancho de la caja torácica tiene una correlación genética positiva con las hembras primerizas (r = 0.34), las cerdas jóvenes con una más amplia tenían más probabilidades de parir (Knauer et al., 2011).

La relación entre la conformación estructural e intervalo destete cubrición (IDC) generalmente tenían relaciones fenotípicas bajas pero favorables. La conformación de lo ancho de la caja torácica y la locomoción tenían las mayores asociaciones fenotípicas con IDC (r = 0,13 y 0,13 en ambos casos). Las hembras con más amplitud en la caja torácica aumenta el consumo de alimento en lactación, lo que mejora el rendimiento reproductivo posterior (Knauer et al., 2011).

Sistema de evaluación

Los rasgos se evaluación en una escala de 9 puntos, donde 1 y 9 indicarán los fenotipos externos de las rasgos (Fan et al., 2009). La puntuación intermedia es la más favorable para cuatro de los rasgos de puntuación, para los rasgos de solidez se evalúan 6 rasgos corporales: longitud corporal (LC), profundidad corporal (PC), ancho del cuerpo o de jamones (AC), forma de la caja torácica (FCT), línea superior (LS), estructura de la cadera (EC) (Nikkilä et al., 2013b), estructura de solidez de los aplomos: posición de patas delanteras (PPD), posición de las rodillas (PR), postura de la cuartilla delantera (PCD), tamaño de las patas delanteras (TPD), uniformidad de las pezuñas de las patas delanteras (UPPD), postura de las piernas (PP), vista lateral de las piernas traseras (VLPT), cuartillas de las patas traseras (CPT), tamaño de las patas traseras (TPT), uniformidad de las pezuñas de las patas traseras (UPPT), acción general de la pierna (AGP) (Figura 4 y Tabla 1) (Fan et al., 2009; Nikkilä et al., 2013b).

Las estimaciones de heredabilidad para características de crecimiento y composición corporal varían en el estudio de Nikkilä et al., (2013b) desde 0,50 hasta 0,70, para la estructura corporal fueron de 0,15 – 0,31, para la estructura de las patas traseras desde 0,07 – 0,31, y para AGP fue de 0,12. Las correlaciones genéticas van de moderadas a altas entre los caracteres de estructura del cuerpo, mientras que las correlaciones entre la estructura de las patas traseras eran principalmente bajas y no significativas. Se encontró una fuerte correlación entre la PCD y AGD (P <0,001); una PCD más vertical coincidió con AGP inferior. Además, PR y TPD parecían estar fuertemente asociados con AGP (0,05 <P<0,10). Las correlaciones entre los caracteres de estructura corporal y de solidez de las patas traseras eran principalmente favorables. Las correlaciones indican que una LS larga y un LC alta coincidieron y el deterioro de otros rasgos de solidez estructural. Aunque las correlaciones genéticas obtenidas durante días y mediciones de GD con caracteres de solidez tuvieron una tendencia desfavorable de baja a moderada (es decir, la mejora genética simultánea sería posible, incluyendo los rasgos asociados negativamente). Podría esperarse un cambio genético más rápido para los caracteres de composición y estructura corporal que los rasgos de estructura de las patas, debido a una heredabilidad mayor en los primeros. Y conociendo y utilizando la información sobre la relación genética entre los grupos de caracteres al tomar decisiones de selección, se obtiene una mejora genética para las características de solidez de las patas.

Tamaño y conformación de la vulva

Una vulva pequeña o con una conformación anormal es indicio de un aparato reproductivo pequeño o anormal. Debe darse mucha importancia en la selección de esta característica ya que su heredabilidad es de 0,50 (Martínez-Gamba, 2006).

El enrojecimiento de la vulva y el total de lechones nacidos (TLN) tienen una correlación fenotípica y genética negativa (r = -0,14 y 0,53 respectivamente); primerizas con vulvas de color rojo oscuro paren más lechones nacidos totales. El aumento del flujo sanguíneo antes del estro causa enrojecimiento de la vulva, y es conocido que el crecimiento del feto está limitado por el flujo sanguíneo en el útero. Por tanto, el aumento del flujo sanguíneo uterino proporciona nutrientes adicionales a los fetos en su desarrollo. Es posible que la asociación favorable entre enrojecimiento de la vulva y TLN se debió a un aumento del flujo sanguíneo uterino. Esta asociación puede ser también estacional, ya que el flujo sanguíneo aumenta en condiciones climáticas frías. La asociación entre el enrojecimiento de la vulva y TLN debe investigarse más en profundidad (Figura 5) (Knauer et al., 2011).

De manera general se puede definir que las características reproductivas tienen una heredabilidad baja y que si bien esto no significa que no se les deba dar importancia en selección, la respuesta para mejorar estas variables tanto seleccionando dentro de la granja como al introducir material genético nuevo cuando se compran animales de otro origen será lenta (Martínez-Gamba, 2006).

Conformación y número de tetas

Esta es una característica que se hereda hasta en 0,4 y es fundamental para la supervivencia de los lechones; si no existe un número mínimo de 12 tetas y estas son normales, la posibilidad de los lechones para tener acceso a una fuente adecuada de leche disminuye (Martínez-Gamba, 2006). Debe evitarse seleccionar animales con tetas ciegas, anilladas, pequeñas, impares y asimétricas. La selección debe realizarse tanto en los machos como en las hembras (Figura 6) (Martínez-Gamba, 2006; Jiménez-Torres, 2012).

Para la selección de las cerdas de reposición se evalúan características morfológicas y fisiológicas, cuya lista aparece en la Tabla 2.

Las asociaciones entre las características de conformación estructural con las características de la cerda en su primer parto y su camada, EP1, TLN e Intervalo destete – cubrición fértil (IDC), fueron generalmente de heredabilidad baja a moderada. La selección de cerdas por el tiempo de duración del estro, la intensidad del reflejo de inmovilización o una menor edad a la pubertad, aumentaría la proporción de cerdas jóvenes que llegan a su primer parto y se reducen la edad al primer parto (EP1) EP1 (Knauer et al., 2011).

El futuro productivo de la explotación comienza ya en el desarrollo de la cerda de reposición, y es de capital importancia que estos animales realicen un crecimiento armónico y tengan cubiertas todas sus necesidades nutricionales para garantizar una correcta osificación y un óptimo desarrollo cartilaginoso. La estructura musculoesquelética de la cerda reproductora, cobra una gran relevancia para garantizar una vida productiva óptima. Un marcado carácter hiperprolífico y un fenotipo magro están presentes en las actuales cerdas reproductoras. La eficiencia reproductiva de estos animales está directamente ligada a su desarrollo y posterior condición corporal, y por lo tanto el establecimiento de una curva de alimentación que cubra las necesidades nutricional (Cano et al., 2013).

Las necesidades nutricionales de los cerdos varían en función de sus características genéticas y a lo largo de su vida productiva (Torrallardona y Soler, 2002; See, 2003abc). Para establecer con precisión sus necesidades nutritivas, es esencial una buena caracterización de la expresión del potencial genético de los animales (Torrallardona, 2001; Torrallardona y Soler, 2002), además de adoptar pautas de alimentación óptimas para obtener la máxima eficacia. Es por ello que de nada serviría una determinación precisa del potencial genético y de los requerimientos de los cerdos que se van a utilizar, sino se conoce el valor nutritivo de las materias primas de un alimento antes de que éstos sean utilizados en la formulación (Torrallardona, 2001).

Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno