Redacción BM Editores.

La Influenza respiratoria en cerdos es el resultado y consecuencia de diversos factores vinculantes, como aspectos de ambiente y genética, o la conexión entre virus y bacterias, aseguró la especialista de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA), MVZ Danielle Gava.

Al participar en el webinar organizado por BIOMIN, compañía líder en nutrición y salud animal y EMBRAPA Brasil, celebrado el pasado 29 de junio, Danielle Gava hizo un repaso histórico de la influenza respiratoria porcina, así como de enfermedades también respiratorias, pero humanas, que, como la gripe española de principios del siglo pasado, cobró también muchas vidas.

En el caso de la influenza porcina y en el contexto del desarrollo del webinar, se expuso que es fácil de propagar en granjas y galpones, esta enfermedad respiratoria es hoy de gran preocupación en todo el mundo, pues con la llegada de las frías etapas de invierno, los casos de animales enfermos lamentablemente se multiplican, aunque también existen registros de ella a lo largo del año.

Hay que señalar que como en el caso de la gripe humana, el virus que causa la influenza porcina cambia también constantemente y es por eso que son necesarias las actualizaciones sobre el tema.

La Veterinaria Danielle Gava recordó que luego de la presencia de la gripe española en humanos, con el paso de los años se vieron y ubicaron algunos casos de influenza porcina al final de los 90, con un foco mayor presencial solo en Europa y luego un escenario en el 2009 y al que de manera errónea y equivocada se le denominó influenza o gripe porcina.

Hoy este virus, dijo, es endémico en el mundo, con presencia en los diversos países y continentes, en donde la mayor presencia del mismo está relacionada con las naciones que tienen una mayor producción de cerdos como Brasil, Estados Unidos, Rusia y China, y con diversos subtipos en cada uno de ellos.

Gava exhortó a que responsables de granjas y galpones tengan un monitoreo constante y responsable de los virus que circulan en los mismos, pero sabemos –dijo- que cada país, cada región, tienen problemas muy particulares, por lo que a partir de esos escenarios específicos, debemos de pensar en las medidas de control y las diversas acciones de bioseguridad tanto en plantas como en instalaciones, a fin de evitar consecuencias negativas en las mismas.

Hizo hincapié en que actualmente trabajan con autoridades sanitarias para incluir a todas las personas que trabajan o tienen contacto con cerdos, tanto como porcicultores como veterinarios, para que estas personas se vacunen y se pueda minimizar el riesgo y el impacto de la influenza que hoy enfrenta la humanidad.

En su participación, “Sintomatología Clínica y Medidas de Control y Prevención de la Enfermedad de Influenza Porcícola”, el Médico Veterinario Augusto Heck, gerente Técnico Comercial de BIOMIN para Porcicultura en Latinoamérica, expuso que es de mucho interés para los interesados en el tema conocer en profundidad quién es el agente infeccioso, cómo se desarrolla la enfermedad, las técnicas de diagnóstico eficientes y, por supuesto, cuáles son las verdaderas medidas y prácticas de prevención y control con las mayores tasas de éxito.

Dijo que la influenza es una de las principales causas de neumonía viral y ha sido responsable del 100% de la tasa de morbilidad en los cerdos, por lo que conocer mejor su modo de actuación en los últimos años nos prepara para afrontarlo en el futuro de forma más ágil y eficiente.

Planteó que una de las principales respuestas que se pueden ofrecer para garantizar un desarrollo normal de los ciclos productivos es la implementación de Programas de Bioseguridad.

Dijo que al cerdo con más de 39.5 grados celsius se le considera con fiebre, pero cuando hay más de 42 grados, es una característica muy frecuente en los animales que tienen ya influenza, con una característica adicional, la secreción nasal y la cual recuerda a la influenza presencial en humanos, donde puede haber secreción ocular, y también hay una tos muy fuerte, llamada paroxística, que se asemeja a la que enfrentan también los seres humanos.

Esta tos, es a la que se le caracteriza como “tos de perro”, al grado de que el animal puede llegar a vomitar por lo intensa, es de tanta potencia por el impacto de esta tos.

La influenza comienza a ampliar su afectación en los rebaños y rápidamente diversos animales se hacen positivos, lo que representa un impacto económico y productivo en la granja, con una prevalencia muy alta, pero con una morbilidad muy baja, claro, en el caso de la fiebre baja o simple, que se atiende con terapias y soportes clínicos.

La influenza más grave, señaló, es la que tiene impactos bacterianos, lo que se puede agravar con otros problemas respiratorios y que profundicen el riesgo de los animales, e inclusive, todo ello afectar a la fertilidad de los cerdos.

Augusto Heck, recomendó finalmente el establecimiento de medidas muy estrictas de bioseguridad en plantas y granjas que blinden y protejan a los cerdos de las diversas enfermedades respiratorias, una de las cuales, la influenza porcina, los afecta de manera especial.

En el webinar participó también el MVZ Sergio Álvarez, con 14 años de experiencia en el campo de la avicultura profesional, con especialidad en las diferentes acciones y técnicas de bioseguridad necesarias para proteger este importante sector económico y productivo mundial.

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