MVZ. Cynthia Salmerón Méndez.
Maestría en Ciencias de la Producción y de la Salud Animal. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad Nacional Autónoma de México.

DRA. MARÍA ELENA TRUJILLO ORTEGA.
Departamento de Producción Animal: Cerdos. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad Nacional Autónoma de México. Correo: [email protected]

DR. Miguel González Lozano.
Profesor Titular ‘A’ TC
Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Producción Porcina
Jilotepec, Edo de México.
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia-UNAM
Tel: 01 (761) 734-04-54 y 734-13-82

Responsable de Buenas Prácticas en el Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Producción Porcina. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad Nacional Autónoma de México.
Correo: [email protected]

INTRODUCCIÓN

El parto es uno de los puntos más críticos en la producción del cerdo, la importancia de su atención en una unidad de producción ayuda a disminuir la pérdida de lechones generalmente muertos por asfixia intra-parto (Herpin et al., 1996; González et al., 2012). La mortalidad intra-parto es uno de los aspectos que sigue presentando mayor pérdida económica a los porcicultores, dada la inversión previa para el mantenimiento de la hembra gestante (Carvajal, 2012). Entre los aspectos que representan mayor costo dentro de una explotación se incluye la alimentación de la hembra a lo largo de la gestación, vacunas, medicamentos, mano de obra e inseminación, entre otros. La mortalidad en la etapa pre-destete es una de las causas de pérdidas económicas significativas en la industria porcina, con tasas que varían del 10 al 20% según lo que diferentes países productores de cerdo han informado (Figura 1).

Figura 1. Lechones muertos por asfixia intra-parto.

El objetivo del manejo de la cerda y de su camada desde el parto hasta el destete, es criar a todos los lechones nacidos viables y producir cerdos sanos y bien desarrollados (Rodríguez et al., 1996; Dalmau et al., 2006). Straw et al., (2000) realizaron una encuesta a 301 granjas porcícolas, indicando que la medicación de las cerdas durante el periodo de parto es una práctica común entre los productores; siendo la distocia la primera causa de administración de oxitocina con una incidencia del 83.1%, el segundo producto aplicado que se considera ayuda al parto es el calcio que fue aplicado en una población de 974 hembras.

El uso del calcio en la cerda ha sido indicado para distocias e hipertermia maligna (Plumb 2010); en el caso de las distocias se ha creído desde hace casi cuatro décadas que este mineral ayuda a estimular las contracciones uterinas, haciendo de esta forma que el parto sea más rápido y se evite la muerte de recién nacidos. La literatura nos dice que las cerdas “viejas” tienen pérdida de tono y agotamiento de la musculatura uterina (Jackson, 2004; English et al., 1985). Las cerdas viejas son conocidas como aquellas que tienen 6 partos o más, o bien cerdas multíparas.

El propósito de esta revisión es conocer los estudios que se han realizado sobre la administración, vías y dosis de calcio en cerdas durante el parto, si esto es eficaz para acelerar e incrementar las contracciones uterinas que ayuden a las hembras a tener un parto con mayor rapidez y adecuada productividad que cumpla los parámetros en la producción porcina.

HIPOCALCEMIA COMO POSIBLE CAUSA DE DISTOCIA

Desde la década de 1980 se hicieron trabajos donde evaluaban la actividad uterina periparto con la presencia de hipocalcemia, Ayliffe et al., (1984), observaron en una población de nueve cerdas, que una aparición en el alargamiento en la duración del parto estuvo asociada con la reducción de las concentraciones de calcio en sangre. De tal forma que se han descrito como causa de inercia uterina primaria en cerdas que presentan hipocalcemia.

La inercia uterina es la consecuencia más probable de la falta de fuerzas expulsivas y puede ser considerada como primaria y secundaria. La inercia uterina primaria se puede agravar por defectos intrínsecos en el miometrio con causas que aún no son del todo claras en las cerdas, por un lado se plantea que algunas de las causas implicadas son las concentraciones bajas de calcio en la hembra e insuficiencia de hormonas como oxitocina, relaxina, cortisol fetal, entre otras, el cuello del cérvix se relaja pero no existen contracciones uterinas y la inercia uterina secundaria ocurre frecuentemente como el resultado de la fatiga, seguido de una etapa de labor prolongada (Peters y Ball, 1995). En cerdas con camadas grandes la inercia uterina primaria se debe a un estiramiento excesivo de los músculos miometriales, mientras que la inercia secundaria incrementa junto con una prolongación en la segunda etapa del parto y puede estar asociada con distocia obstructiva, fatiga muscular o dolor excesivo (González-Lozano et al., 2009).

Por otro lado, se sabe que la hipocalcemia reduce las contracciones del miometrio, aumentando la duración de parto en la cerda (Cunha- Alexandre et al., 2005). La disminución de calcio citoplasmático resulta en una reducción de la actividad uterina, el útero de la cerda es particularmente sensible a la disminución de concentración de calcio y podría ser responsable de la inercia uterina como causa de distocia (Ayliffe et al., 1984).

Esta información referente a la hipocalcemia en cerdas y su relación con partos difíciles tiene alrededor de 30 años, por tanto no podemos tener certeza que esto siga ocurriendo, por los avances obtenidos en la alimentación del cerdo teniendo un control en el balance de minerales, se continua en el estudio de las dosis y momento oportuno del uso uterotónicos al momento del parto. No obstante se continuaron realizando evaluaciones del uso del calcio durante diferentes momentos del parto, en
años más recientes, los cuales serán descritos a continuación.

EVALUACIONES RECIENTES DE CALCIO SOBRE NIVELES SÉRICOS Y ACTIVIDAD MIOMETRIAL PREPARTO Y PERIPARTO

Posteriormente en las décadas siguientes el uso del calcio fue adaptándose como una práctica rutinaria en granjas de E.U.A. y México, los trabajos más recientes sobre el calcio durante el parto se han enfocado en niveles séricos, con dietas normales y aplicación parenteral post parto.

De acuerdo con experiencias personales de Cunha-Alexandre et al., (2005) la aplicación parenteral de calcio ha alcanzado gran eficacia para resolver problemas de distocia. Los mismos autores midieron niveles séricos de calcio total, iónico y albúmina durante 60 días de gestación y en la segunda fase del parto en una población de 50 cerdas, lo anterior para correlacionarlos con la duración del parto, intervalo de nacimiento, número de lechones nacidos vivos y muertos. Describieron la hipocalcemia en 16% de su población al momento del parto; así como una duración promedio del parto de 164 minutos. Con un intervalo entre cada nacimiento de 16±7.69 min, teniendo 4 lechones nacidos muertos promedio. Concluyen que no se encontró una correlación significativa entre los niveles séricos de calcio con el intervalo de nacimiento entre lechones, tiempo de duración del parto, número de parto y número de lechones nacidos vivos y muertos.

En estudios más recientes, aún se habla de que parte de la práctica rutinaria consiste en la aplicación de gluconato de calcio vía parenteral a cerdas, en un periodo cercano al parto para evitar problemas asociados a hipocalcemia. Por ejemplo, Hintz y Farber (2013) hacen mención de la administración de 20 ml vía IM, dentro de las cuatro primeras horas posparto, midiendo niveles séricos a las 4, 16 y 24 horas pos-parto, después de esos tiempos las hembras estuvieron dentro de un rango normal de 9-13 mg/dl. Los autores concuerdan que este manejo no tiene un efecto significativo sobre los niveles séricos de las cerdas al momento del parto ni en un periodo cercano a éste.

En el trabajo de Amfim et al., (2013) han reportado que en el último tercio de la gestación, un 86.32% de su población de estudio se ha visto afectada por hipocalcemia con diversos grados de severidad, donde las hembras se encontraban en sistemas semi-intensivos de producción teniendo una alimentación específica para su estado fisiológico. Refieren que el calcio durante la gestación es utilizado para la formación del esqueleto fetal, mantenimiento de la hembra y la demanda incrementa durante la lactación; la deficiencia durante este periodo se manifiesta en el aumento de la mortalidad fetal y una disminución de lechones nacidos vivos. La interpretación de este estudio nos lleva a pensar en tener mayor vigilancia de los niveles séricos de este mineral durante la gestación en las cerdas para suplementar adecuadamente la alimentación o administrarlo por vía parenteral.

Salmerón et al., (2016) evaluaron la actividad miometrial periparto de 15 hembras multíparas (4 partos en adelante), desde el inicio de la expulsión fetal hasta la expulsión de la primera placenta, después del nacimiento del quinto lechón se aplicó una dosis de 8.41 mg/kg de sales de calcio al 50% vía IM, obteniendo como resultado un aumento en la duración del parto después de su aplicación y una mayor duración de contracciones. Concluyendo que esta administración no tiene un impacto significativo en la actividad miometrial durante el parto.

Figura 2. Cerda recién parida sin manejos obstétricos, que curso un parto eutócico con una camada numerosa.

CONCLUSIÓN

La aplicación de calcio en las granjas ha sido por tiempo una práctica que no tiene un fundamento claro para su uso, tanto en las dosis como en las vías de administración, ya que la evaluación se limita a niveles séricos y observación de tiempos de parto, pocos encaminados a la evaluación de actividad miometrial, que bien pueden ser diferentes por el estado de la cerda, edad o número de parto.

Los estudios recientes sobre el uso del calcio al momento del parto, han mostrado que este manejo en las granjas no tiene un beneficio sobre la hembra para acelerar el proceso de parto y disminuir las muertes intraparto de lechones. El otro rubro importante es el económico, considerando principalmente a los productores de sistemas semi-intensivo, ya que si es establecido como manejo rutinario representa un gasto fijo en las granjas, que puede ser aprovechado en instalaciones, otros uterotónicos más efectivos o capacitación del personal (Figura 2).

En adelante sería necesario evaluar dosis y vías de administración de calcio que lograrán efectos favorables en la actividad uterina de cerdas jóvenes o diferentes números de parto, o pensar en trabajar sobre los grados de hipocalcemia que atraviesan las cerdas durante la gestación para determinar si éstos influyen durante el parto.

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Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno Julio-Agosto 2019