blankA medida que el clima comienza a calentarse, es el momento crucial de vigilar la inestabilidad en los forrajes, que puede poner en peligro la calidad de las raciones y afectar negativamente la producción.

“Cuando el ensilado aeróbicamente inestable se mezcla con las raciones mixtas totales (TMR), puede dar lugar a que toda la ración se caliente,» señala Ángel Aguilar, Ph.D., Gerente de Servicios Técnicos en Lallemand Animal Nutrition. “Esto puede ocasionar la pérdida de nutrientes y energía, además reduce la palatabilidad. Cuando el ganado come menos de la TMR, juntamente con el hecho de que la ración que come es de menor calidad, es una receta para el deterioro de la función del rumen, la ingesta reducida de energía y la disminución de la producción.»

La inestabilidad aeróbica en el ensilado es casi siempre ocasionada por el crecimiento de las levaduras de deterioro, lo que puede dar lugar a aumentos en el pH del forraje. A su vez, esto permite la descomposición adicional por mohos y bacterias indeseables.1 En el sitio de descomposición, se producen pérdidas de materia seca (MS) digerible y aumentos en la temperatura.2

“Alimentar TMR caliente al ganado cuando el clima ya está caliente sólo disminuye aún más el potencial consumo de MS,» explica Aguilar. “Cuando el ganado sí come la TMR, la calidad más baja de una ración caliente, puede empujar a una vaca con función ruminal limitada a una Acidosis ruminal subaguda, o ARSA.”

La ARSA se presenta cuando el pH ruminal es inferior a 5.8 por mas de 3 horas durante un period de 24 horas.3 Los gastos a consecuencia de la ARSA se estiman en $20 pesos mexicanos por vaca al día,4,5 por lo que es reconocido como el problema nutricional más importante del ganado lechero en un rebaño.4,6 Al producirse la ARSA, la función del rumen no se optimiza para aprovechar la ración al máximo.

Incluso los estabilizadores de alimento como el bicarbonato de sodio no pueden eliminar el riesgo de la ARSA.”4,5

Para lograr reducir el riesgo de pérdidas en la producción, Aguilar recomienda en primer lugar evitar las pérdidas de forraje y calentamiento mediante la utilización de un inoculante de forraje comprobado por la investigación que pueda ayudar a combatir la inestabilidad aeróbica. Los inoculantes como el Biotal® Buchneri 40788 con alta dosis de aplicación de Lactobacillus buchneri 40788 permiten asegurar que la base del forraje se mantenga fresca y estable en el comedero y minimizar el calentamiento en la ración TMR. L. buchneri 40788 ayuda a prevenir el calentamiento y la descomposición – dos factores que pueden afectar en gran medida la calidad del ensilado.

La adición de un probiótico de levadura seca activa (ADY) – como el Levucell® SC (Saccharomyces cerevisiae CNCM I-1077) –puede mejorar la función del rumen y aumentar la digestión de fibras en todas las etapas de vida del ganado vacuno y lechero. De modo especial, S. cerevisiae CNCM I-1077 puede ayudar a minimizar las pérdidas de producción durante condiciones de estrés por calor7 y mantener la función del rumen en el caso de que se haya alimentado al ganado forrajes aeróbicamente inestables.

“La reducción del riesgo de estrés por calor y la ARSA en su ganado puede ayudar a preservar la producción y la ingesta de MS,» señala Aguilar. “Esté atento a las señales de ensilados calientes e inestables y los efectos de la ARSA que roban las utilidades. Pregunte a su nutricionista o al proveedor de alimentos lo que debe hacer para minimizar las pérdidas de producción.”

Empresa