Ante un escenario de crisis económica, causada por la pandemia

Francisco Alejandro Alonso Pesado
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Elizabeth Rodríguez de Jesús
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Introducción.

La actividad avícola productora de carne de pollo y de huevo para plato, es una actividad de suma importancia ya que aporta gran cantidad de alimento de calidad nutritiva a la población mexicana.

La transformación de productos agrícolas a productos ricos en proteínas de origen animal es de gran valor para la población humana que demanda carnes, leche y sus derivados, huevo y otros alimentos pecuarios.

El “tsunami” provocado por la pandemia ha golpeado a consumidores, micro, pequeñas, medianas y grandes empresas del país. El gobierno federal ha trasladado apoyos financieros (alrededor de 25,000 millones de pesos), pero, dadas la magnitud del “oleaje”, no ha sido suficiente para atenuar los enormes estragos de la pandemia(1).

El Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México, indica, las afectaciones que la crisis sanitaria han tenido en las actividades económicas, en dimensiones relevantes, a tal nivel que el Producto Interno Bruto (PIB) registró en 2020 su segundo peor desempeño en la historia económica para la cual se tiene información. Si bien las enormes empresas han enfrentado grandes retos en materia financiera, la situación de micro, pequeñas y medianas empresas mexicanas (incluyendo las avícolas productoras de carne de pollo), se torna sumamente complicada ya que no cuentan con la infraestructura, ni con los recursos que una gran empresa o una transnacional cuentan para paliar las terribles consecuencias de la crisis económica(1).

De acuerdo con registros disponibles, en 2019 existían 4 millones 857 mil establecimientos en el país, contemplados como micro, pequeños y medianos. De ese gran total, prácticamente el 97 por ciento correspondió a la categoría de micro empresas, mientras que el 3 por ciento restante (166 mil 468 empresas) se escribieron en la categoría de pequeñas y medianas empresas(1).

En el 2020, el universo de las 4 millones 857 mil empresas (micro, pequeñas y medianas) se redujo en 8.1 por ciento, es así que los cierres se tradujeron en 391 mil 414 empresas, de este número de empresas que cerraron un poco más del 92 por ciento correspondió a microempresas y cerca del 8 por ciento a pequeñas y medianas empresas(1).

Sin embargo, el total de cierre en el año 2020 se colocó en 1 millón 10 mil 857 empresas micro, pequeñas y medianas, en el país.

En el 2020, las aperturas registraron una cantidad de 619 mil 443 micro, pequeñas y medianas empresas, cifra que representó 61 por ciento de las empresas perdidas en ese mismo año(1). El saldo fue 391,414 empresas que cerraron, (el saldo se obtuvo mediante la resta de 1 millón 10 mil 857 menos 619,443).

Si se desglosa la información, se aprecia que las actividades económicas más golpeadas durante 2020 fueron las de servicios no financieros, registrando más de 478,000 cierres, cifra que significó casi el 25 por ciento de las empresas existentes al inicio del 2020. El segundo lugar fue ocupado por el comercio y la tercera posición fue ocupada por las manufacturas(1).

En el 2020, los cierres y aperturas de micro, pequeñas y medianas empresas se presentaron a nivel de Estados, es así que el Estado de México registró el número más alto de cierres, al perder 126,507 empresas, le siguió la Ciudad de México con un cierre de 77,266 negocios; Puebla con 73,436; Guanajuato 59,246; y Jalisco con un total de cierre de 58,128 micro, pequeñas y medianas empresas, los estados que tuvieron menos cierres fueron Campeche (8,552), Colima (8,822) y Baja California (9,090)(1).

El escenario antes descrito conlleva necesariamente a una agudización del déficit de empleo en México y al menos 1 de cada 3 mexicanos tienen la imperiosa necesidad de encontrar un trabajo para satisfacer sus necesidades; en 2019 esa proporción era 1 de cada 5(2).

En consonancia con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), el mundo laboral mexicano tuvo en el cuarto trimestre de 2020 una brecha de trabajo de 30.3 por ciento, 11.3 puntos más que lo indicado a finales de 2019(2).
La medición antes descrita es la más amplia para indicar la necesidad de empleo de la fuerza de trabajo mexicana y abarca aquellas personas desocupadas, sub ocupadas y las inactivas pero disponibles para laborar(2).

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), a esta medición la clasifica como “tasa de subutilización de la fuerza de trabajo(2)”.

Bajo esta medición se encuentran en este momento, 19.6 millones de personas en México, el equivalente a toda la población de trabajadores formales asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a principios de 2021, y 7.5 millones más de lo visto en el cuarto trimestre del 2019(2).

La fortísima crisis económica originada por la crisis sanitaria llevó a la tasa de sub utilización de la fuerza de trabajo a los niveles más altos en la historia de México, alcanzando un muy alto pico de 52.9 por ciento en mayo de 2020 debido a la suspensión masiva de actividades económicas no esenciales para acotar los contagios del COVID-19(2).

El mayor cambio que trajo la pandemia fue la población inactiva, que son aquellas personas que perdieron su fuente de trabajo y dejaron de buscar un empleo, desconsolados por las condiciones actuales. Al cierre de 2020 se encontraban bajo esas condiciones 8.9 millones de personas, un enorme aumento de 53.2 por ciento de lo reportado en 2019(2).

El escenario anterior ha impactado a la avicultura nacional y se estima que solamente podría crecer en 2020 a una tasa de tan solo 1.2 por ciento con respecto a 2019(3), crecimiento notablemente inferior al histórico. Lo mismo sucede con la producción de huevo para plato.

El hecho de una desaceleración en el volumen de producción de la actividad avícola nacional, debe ser motivo de atención, con el objeto de implementar estrategias de estímulos por parte del gobierno federal y de la iniciativa privada.

El objeto del trabajo es observar el comportamiento de la actividad avícola en 2020 ante un escenario de crisis económica, causada por la pandemia.

Material y métodos

Para elaborar el trabajo comportamiento de la actividad avícola en 2020 ante un escenario de crisis económica, causada por la pandemia, se recurrió a consultar fuentes secundarias. La información obtenida de las fuentes secundarias se analizó y se evaluó, además la información aportó datos que se incluyeron en el trabajo.

Las fórmulas que se utilizaron son:

Donde:

TMCA = Tasa Media de Crecimiento Anual.
VF = Valor Futuro o Final.
VI = Valor Inicial o Presente.
n = Periodos (años).
1 = Constante.
100 = Valor expresado en porcentaje.

CNA = Ini. +PN +M – (Inf + X)

Donde.

Ini. Inventario Inicial.
PN. Producción Nacional.
M. Importaciones.
Inf. Inventario Final.
X. Exportaciones.
Desarrollo del tema.

La importancia de la avicultura en el país

blankLa producción total en 2019 de mercancías avícolas en el país sumó la importante cifra de 6’414,200 toneladas; el volumen de producción de carne de pollo se ubicó en 3’554,041 toneladas, la oferta interna de huevo para plato se colocó en 2’852,815 toneladas, en pavo el volumen de producción fue de 7,344 toneladas. Estos volúmenes expresados en términos monetarios, en 2019 fueron: para carne de pollo $99,786 millones de pesos; para huevo $59,560 millones de pesos; y para pavo $651 millones de pesos, dando un total de $159,997 millones de pesos(3).

En 2019, México se ubicó a nivel mundial como el quinto productor de carne de pollo, y se colocó a nivel global en el tercer lugar como productor de huevo para plato(3).

De 2009 al 2019 la Tasa Media de Crecimiento Anual (TMCA) para carne de pollo fue 2.48 por ciento, ya que pasó de un volumen de producción de 2’781,000 toneladas en 2009 a 3’554,000 toneladas en 2019(3) tasa superior a la TMCA de la población humana lo que determinó un consumo de carne de pollo por persona cada vez mayor, en el periodo de estudio (a excepción de los años 2012 y 2017(3). Con respecto al volumen de producción de huevo para plato, en el periodo de 2009 a 2019, la TMCA fue de 1.81 por ciento, siendo que el volumen de producción de huevo para plato se ubicó en 2009 en 2’384,000 toneladas, en 2019 el volumen se situó en 2’853,000 toneladas(3). La TMCA del volumen de producción de huevo para plato en el período 2009-2019 fue mayor a la TMCA de la población humana, por lo tanto, el consumo de huevo para plato aumentó año con año en el periodo de 2009 a 2019 (a excepción de 2012 y 2017)(3).

blankEl consumo nacional aparente por persona de carne de pollo en 2009 fue igual a 27.3 kg, en 2019 éste se ubicó en 33.1 kg, es decir, mostró una TMCA igual a 1.9 por ciento(3), esta tasa fue superior a la TMCA de la población, esto explica el aumento sostenido en el consumo nacional aparente por persona de carne de pollo en el periodo (a excepción de 2013). Véase cuadro 1.

El consumo nacional aparente por persona de huevo para plato, presentó en el periodo 2009-2019, una TMCA de 0.75 por ciento. El consumo nacional aparente per cápita de huevo para plato crece continuamente (a excepción de 2012 y 2017), en el periodo de estudio(3) (véase cuadro 2).

Es tan importante la actividad avícola mexicana productora de huevo para plato, que durante años el país ha ocupado el primer lugar a nivel mundial en consumo de huevo entero por persona, en 2018 el consumo nacional aparente per cápita en el país fue 22.98 kilogramos; en ese mismo año, Rusia ocupó el segundo lugar con un consumo nacional aparente por persona de 18.44 kg, Colombia se ubicó en tercer lugar a nivel mundial, con un consumo nacional aparente per cápita de 18.31 kg(3).

Es tan importante la avicultura ubicada en el país, que esta actividad aporta el 55.3 por ciento de proteína por el subsector pecuario (carne de pollo 38.8 por ciento, huevo para plato 16.5 por ciento)(3).

En 2019, la actividad avícola ubicada en el país consumió 16.5 millones de toneladas de alimento balanceado, de éstas 16.5 millones de toneladas, el 63 por ciento fue grano forrajero (maíz y sorgo), equivalente a 10.4 millones de toneladas, y el restante fueron oleaginosas y otros insumos alimenticios(3). La avicultura del país transforma eficientemente proteína vegetal en proteína animal, además impacta favorablemente en los eslabones de la cadena productiva de valor del sistema avícola.
En 2019 la avicultura del país generó 1 millón 280 mil 322 empleos, de esta cifra 213,387 son directos y 1 millón 66 mil 953 indirectos. En el lapso comprendido de 2009 a 2019, los empleos crecieron a una TMCA de 1.13 por ciento(3), (véase cuadro 3).

blankEn 2019, un empleo directo en avicultura generó 5 empleos indirectos, apoyando los diferentes eslabones de la cadena de valor, además la cifra que es importante en un país como México que presenta un desempleo y su empleo alto.
Comportamiento de la actividad avícola del país ante el escenario de la crisis económica en 2020, causada por la pandemia.

En la introducción del artículo se presentaron algunos datos de la crisis económica del país como resultado de la crisis sanitaria. Se apreció el impacto negativo a las micro, pequeñas y medianas empresas en el 2020, así como el muy fuerte golpe al mercado laboral de la nación.

La pregunta obligada ¿y cómo esta crisis económica causada por la pandemia, afectó en el 2020 de la avicultura del país?

Los datos de 2020 que se tienen son proyecciones de la Unión Nacional de Avicultores (UNA) de México, es así que los pronósticos contienen la fuerza de la crisis económica causadas por el COVID-19(3).

La Unión Nacional de Avicultores estimó que la actividad avícola del país crecería en 2020 tan solo en 1.2 por ciento con respecto a 2019, una tasa menor a la presentada históricamente. En 2019 la actividad avícola registró un crecimiento de 2.1 por ciento, respecto al año de 2018(3).

Por otra parte la UNA proyecta que la producción de huevo para plato presentará un crecimiento de tan solo 1.3 por ciento en 2020 con respecto a 2019 y se producirán 2’889,901 toneladas de la mercancía. Se aprecia que la tasa de crecimiento de 2020 con respecto a 2019 es menor (1.3 por ciento) a la tasa de crecimiento promedio anual del período 2009-2019, la cual fue 1.81 por ciento(3).

Con referencia a carne de pollo la UNA apunta un crecimiento estimado de 1.1 por ciento en 2020 con respecto a 2019, y cerrará para el 2020, con un volumen de producción de 3’591,000 toneladas(3). En el período 2009-2019 la TMCA presentó un aumento de 2.48 por ciento(3). Se observa que la TMCA del período (2009-2019) fue mayor a la TMCA de 2020 con respecto a 2019(3).

Con información de la UNA, el consumo nacional aparente per cápita de huevo para plato pasó de 23.26 kg en 2019 a 23.22 kg en 2020(3). Disminuyó en virtud de una mayor TMCA de la población mexicana en 2020, con respecto a la TMCA de la producción de huevo para plato y la TMCA de las importaciones en 2020.

Con datos de la UNA, el consumo nacional aparente por persona de carne de pollo transitó de 33.1 kg en 2019 a 31.1 kg en 2020(3). Este comportamiento se explica en razón a que la TMCA de la población fue superior a la TMCA del volumen de producción de carne de pollo y a la TMCA de las importaciones. Esta última tasa fue negativa en 2020 con respecto a 2019. Las importaciones de carne de pollo en 2019 se ubicaron en 567,864 toneladas, en 2020 las compras al exterior de carne de pollo realizadas por México fueron 344,000 toneladas(3). Se observa el desplome de las importaciones, recuérdese que el consumo nacional aparente incluye: inventario inicial del producto, producción nacional e importaciones, estas tres variables se suman, a esta suma se le resta la suma de inventario final y las exportaciones. El hecho de que las importaciones se desplomaron de 2019 a 2020, afectó el consumo nacional aparente por persona, bajándolo de 33.1 kg a 31.1 kilogramos por habitante(3).

blankEl comportamiento económico de la actividad avícola del país, en 2020, creció muy poco y en algunos aspectos, como las importaciones de carne de pollo, disminuyó. Este comportamiento fue dado, entre otros factores, por la crisis sanitaria que golpeó brutalmente a la economía nacional.

La quiebra de un número muy importante de micro, pequeñas y medianas empresas del país, contrajo sustancialmente el mercado interno. Los despidos masivos de trabajadores redujeron la demanda de bienes y servicios finales, por lo tanto, se afectó el nivel de oferta de estos satisfactores. Este escenario, también impactó la dinámica en la producción de carne de pollo y de huevo para plato.

En el 2020, fue muy probable que pequeñas y medianas empresas avícolas pasaron por problemas económicos importantes, recuérdese que la crisis sanitaria “golpeó” con mayor fuerza a las micro, pequeñas y medianas empresas.

El agudo desempleo y subempleo en el país, en el 2020, le “pegó” de manera muy importante a las cadenas de valor. La avicultura no escapó a este fenómeno, éste y otros fenómenos económicos, explican el crecimiento débil en el volumen de producción de carne de pollo y de huevo para plato y el retroceso en el consumo nacional aparente per cápita.
Conclusiones.

La dimensión de la crisis económica en el 2020, provocada por el COVID-19, ha sido de enorme profundidad para los países del orbe. México también la ha sufrido, es así que en el 2020 su Producto Interno Bruto (PIB) decreció en 8.5 por ciento, se incrementó sustancialmente la quiebra de empresas, sobre todo micro, pequeñas y medianas, además el mercado laboral se vio severamente golpeado. El comercio internacional del país, en algunas ramas, se desaceleró. Este escenario provocó cierto estancamiento en la actividad avícola ubicada en el país, es así que las tasas medias de crecimiento anual del sistema de producción de carne de pollo y del sistema de producción de huevo para plato estimadas en 2020 fueron menores a las del período 2009-2019.

El consumo nacional aparente por persona de carne de pollo y huevo para plato proyectado en 2020, fue inferior con respecto a 2019, indicando el daño provocado por la crisis económica derivada de la pandemia.

El confinamiento implementado por los gobiernos de los países, incluyendo a México, afectó tanto a la demanda como a la oferta. En el caso de la avicultura del país, el menor crecimiento del volumen de producción de carne de pollo y de huevo para plato en 2020, con respecto al crecimiento en el período 2009-2019, demostró claramente la afectación en la oferta. El menor consumo nacional aparente per cápita de huevo para plato y de carne de pollo en 2020, comparándolo con 2019, indicó cómo impactó a la demanda.

Fue posible que en 2020, en el contexto de la crisis sanitaria y económica, las pequeñas y medianas empresas avícolas se vieron en situación económicas difícil. Las grandes empresas avícolas tuvieron, en el 2020, grandes retos a superar ante un mercado interno colapsado, y además mercados financieros nerviosos por la pandemia.

Se requiere para el 2021 de políticas económicas gubernamentales contra-cíclicas con el fin de apoyar a consumidores y oferentes de la rama avícola y nacional.

Artículo publicado en Los Avicultores y su Entorno