Dr. Jorge Francisco Monroy López
Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública. FMVZ-UNAM
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Cuando tuve el honor de prestar mis servicios en el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, mejor conocido como Senasica, esta dependencia gubernamental aún no era de seguridad nacional.

Recuerdo que, a mi jefe, Assad Heneidi, le llegó la solicitud de parte de la dirección en jefe del Senasica, supongo que igual que a los demás directores de área, de enviar argumentos por los que se podría considerar un área de seguridad nacional.

En aquel entonces desarrollamos algunas argumentaciones al respecto con la siguiente lógica:

  1. El Área de Salud Animal es indispensable para la seguridad alimentaria pues, sin salud, los animales no pueden producir de manera adecuada y óptima los alimentos que son la base de la dieta de la población, como la carne, el huevo, la leche o los pescados y mariscos.
  2. El área de inocuidad de los alimentos, bajo el enfoque de una sola salud («One Health»), es fundamental para que los Alimentos que se producen en el sector pecuario, acuícola y pesquero (aplica igual para el sector agrícola) sean inocuos, es decir, que no produzcan enfermedad a quienes los consumen.
  3. El área específica de epidemiología y análisis de riesgo, a la que yo pertenecía y de la que él era director, es estratégica para prevenir el ingreso de enfermedades y plagas a nuestro territorio, así como para disminuir el riesgo de su diseminación y establecimiento en nuestro país, a través de acciones como el análisis de riesgo, la vigilancia epidemiológica y la regionalización del territorio nacional.

Hoy que el gobierno ha decidido establecer una suspensión casi total de sus actividades, como medida estratégica de prevención de la diseminación del Covid-19, no me extraña en lo absoluto, que la mayor parte del Senasica siga laborando, si no al cien por ciento, sí por lo menos con un mínimo de cobertura para poder continuar con su labor sustantiva.

Me queda claro que algunas actividades no son prioritarias, como la realización de trámites o los aspectos normativos, pero, de hecho, el área normativa debería comenzar a preparar declaratorias de emergencia para estar preparados para otra posible contingencia sanitaria, como por ejemplo fiebre porcina africana, que pudiera entrar durante este periodo.

Por eso no se van a casa a descansar, sino a hacer «home office» (perdón el desagradable anglicismo pero ya casi es de uso común), porque su actividad laboral se los permite.

Con respecto al personal de campo, los que llevan a cabo acciones de monitoreo y vigilancia, actividades de campaña, de inspección sanitaria en carreteras, aeropuertos, puertos y fronteras, su labor es ser una barrera de defensa para nuestro país.

Todos los que estudiamos Medicina Veterinaria y Zootecnia lo sabemos. Alguna vez juramos salvaguardar la salud pública, a través del cuidado y la salud de los animales, preservando la inocuidad de los alimentos.

Bien, ahora es cuando. Y les estaremos eternamente agradecidos por ello, tal como lo estamos con el personal de salud en clínicas y hospitales.

Artículo publicado en Los Avicultores y su Entorno 2020

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