Productividad, Bienestar Animal y Rentabilidad

Aldo Bertoni
Gabriela Marcela Martínez
Marcelo Daniel Ghezzi
Adolfo Álvarez-Macías
Isabel Guerrero-Legarreta
Daniel Mota-Rojas

INTRODUCCIÓN

La leche se destaca como un alimento rico y de alto valor biológico gracias a su aporte de energía y de minerales (Estévez et al., 2011; Park, 2013). Sus características nutricionales resultan ser benéficas en etapas clave del desarrollo humano (Ortiz et al., 2014). Para preservar estas características es necesario que la leche sea obtenida bajo estrictas medidas de higiene, que además permitan garantizar su inocuidad, independientemente del tipo de unidades de producción (UP) de donde pueda provenir el producto, con calidad nutrimental y ética.

En efecto, las UP son heterogéneas en función de las características socioeconómicas de los productores, del nivel de incorporación de tecnología, en especial del método de ordeño, de los modelos de gestión (Gargiulo et al., 2020) y, en última instancia, del nivel de rentabilidad de cada una (Ortiz et al., 2014).

El proceso de ordeño ha evolucionado extraordinariamente, sin embargo, todavía se pueden agrupar en métodos básicos: manual o mecánico. El primero implica la presión manual sobre las glándulas mamarias (GM), generalmente asociado a las UP con escaso nivel de infraestructura y equipo, mientras que el mecánico incluye instalaciones y equipos muy variados, desde las más rudimentarias de madera y adaptadas, hasta sistemas totalmente robotizados (Bonifaz y De Jesús, 2011).

Para seleccionar y adoptar un sistema de ordeño resulta imprescindible conocer sus diferencias respecto a sus características, costos y accesibilidad para que los productores opten por el más idóneo para su UP (Napolitano et al., 2019; Napolitano et al., 2020a; Napolitano et al., 2020b).

El reflejo neuroendocrino para la bajada de la leche ocurre en respuesta a una variedad de estímulos sensoriales, como la presencia de la cría, el amamantamiento, la estimulación manual (limpieza/desinfección), alimentación durante el ordeño y, de manera farmacológica, mediante la administración exógena de oxitocina (OT), (Lupoli et al., 2001). De tal manera que la estimulación del pezón antes del ordeño, ya sea manual o mediante la máquina de ordeño, provoca la inducción de la eyección de leche alveolar antes del inicio del ordeño (Bruckmaier y Blum, 1998; Bruckmaier y Hilger, 2001). Un retraso en la expulsión de leche puede tener efectos negativos sobre la eficiencia del ordeño, provocando un tiempo prolongado en el funcionamiento de la máquina (Bruckmaier y Blum, 1996).

blank
FIGURA 1. Sistema de ordeño manual y mecánico convencional en búfalas de agua. A. Vista lateral del proceso de ordeño manual. A’. Vista caudal del inicio del proceso del ordeño y el uso del becerro como estímulo sensorial táctil para la eyección de leche. B Proceso de ordeño mecánico convencional.

Debido a la baja proporción de leche cisternal en las búfalas, se requiere de la estimulación de la GM previo al ordeño, esta acción permitirá recolectar la leche del compartimiento alveolar, en respuesta a la activación de la bajada de la leche, por lo cual es importante que las unidades de ordeño (copas o pezoneras) se coloquen después del inicio de la respuesta de eyección de la leche (Thomas et al., 2004). Por otro lado, en las vacas se ha reportado una disminución en el tiempo de ordeño, originado por diferentes tipos de estímulos, que van desde la exclusiva presencia del ternero lactante hasta la alimentación de la vaca durante el ordeño, ya que mejora la liberación de OT (Borghese et al., 2007).

Es importante resaltar que la estimulación requerida antes del ordeño, que permite un flujo de leche óptimo, puede verse afectado por la técnica de estimulación (Vetter et al., 2014; Watters et al., 2015), así como por las características de la raza (Rasmussen et al., 1992), la etapa de lactancia (Watters et al., 2012), el grado relativo de llenado de la GM y el intervalo de ordeño (Bruckmaier y Hilger, 2001). Por ello, el objetivo del presente escrito es mostrar los principales sistemas de ordeña, destacando sus ventajas y desventajas, así como sus efectos sobre la productividad, higiene, bienestar animal y rentabilidad que auxilien en la toma de decisión para adaptar o, en su caso, migrar hacia algún otro sistema en particular.

SISTEMAS DE PRODUCCIÓN DE LECHE Y TIPOS DE ORDEÑOS

El tipo de sistema de ordeño está íntimamente asociado con las posibilidades de cada productor para invertir, elevar o no el nivel tecnológico de la UP y, por ende, con el grado de intensificación y especialización que adopte, según los fines zootécnicos que persiga (Castro et al., 2012; Mota-Rojas et al., 2019a,b); además, es relevante el tipo de cliente a quien venda su leche o derivados y las exigencias de éste en cuanto a su calidad del producto recibido. Independientemente del sistema de ordeño (manual o mecánico) (Figura 1), para la extracción de leche en primera instancia se debe estimular la GM de la hembra lactante provocando la contracción de células mioepiteliales como respuesta a la oxitocina, seguido de la eyección y, posteriormente, el vaciado de la leche ubicada tanto en la cisterna, como en la fracción alveolar del complejo mamario (Espinosa et al., 2011; Bertoni et al., 2019a,b). En la ordeña mecánica este proceso se realiza a través de bombas de vacío y pulsadores que se han venido sofisticando progresivamente (Romero et al., 2020).

Como se muestra en la Figura 2, los sistemas de producción de subsistencia, familiares o de doble propósito (leche y carne), principalmente utilizan sistemas de ordeño manual, conduciendo a los animales al área de ordeño y manualmente se provoca la eyección de leche por el personal, a menudo acompañado de la cría y en otros casos mediante la aplicación de oxitocina endógena, aunque estas prácticas pueden combinarse (Espinosa et al., 2011; Bertoni et al., 2019a,b). Para el vaciado alveolar se procede presionando de forma descendente la GM de la hembra lactante (Dong et al., 2003). La leche alveolar, sin embargo, está disponible solamente si es eyectada activamente y acompañada de la presión efectuada a partir de sistemas manuales o mecanizados (Espinosa et al., 2011).

blank
FIGURA 2. Características generales de los diferentes tipos de ordeño.

En los sistemas de producción intensivos, que funcionan bajo el denominado modelo Holstein , se utilizan sistemas de ordeño mecanizados: convencionales y automatizados, que poseen pezoneras, pulsador y bombas de vacío, sin embargo; los automatizados adicionalmente incorporan equipos con dispositivos de limpieza de pezones, identificación electrónica, ordeño y sensores del control computarizados (Romero et al., 2020). Los dispositivos de control electrónico miden la conductividad eléctrica para detectar anomalías en la calidad de la leche para cumplir con los criterios que exige la normatividad y los clientes (de Koning y Rodenburg, 2004).

Además, se incentiva a las hembras a ingresar voluntariamente a partir del suministro de concentrados en los comederos ubicados en la zona de ordeño, por arreadores mecánicos o mediante rutinas de animales líderes (de Koning y Rodenburg, 2004); la estimulación, colocación, extracción de leche y retiro de las pezoneras se efectúa de forma automática (Rodenburg, 2017). En paralelo, las prácticas de higiene son ejecutadas por los trabajadores (López, 2017).

A medida que las unidades de producción aumentan el grado de especialización, se incluyen sistemas de ordeño mecánico con intervención de mano de obra complementaria o sistemas mecánicos automatizados que limitan el concepto de mano de obra pero el personal restante debe ser calificado, además, maximizan la eficiencia, aumentan la producción y la calidad de la leche y posibilitan que el ordeño se realice incluso más de dos veces al día (Castro et al., 2012; Bach y Cabrera, 2017), aunque ello requiere de niveles de inversión que están al alcance de un restringido grupo de productores.

VÍNCULOS CON LA PRODUCTIVIDAD

En la mayoría de los sistemas de producción, el objetivo principal es obtener la mayor cantidad de leche, con la mejor calidad posible. Para ello, intervienen diferentes factores, entre los que se destaca la frecuencia de ordeño, que influye en el nivel de productividad (Andrade, 2016). La mayor frecuencia de ordeño se correlaciona positivamente con la productividad (de Koning y Rodenburg, 2004).

En el sistema manual, los animales se ordeñan una vez por día, sin embargo, en ordeños mecanizados convencionales son hasta tres veces al día y en ordeños mecánicos automatizados pueden ordeñarse cuatro o más veces por día (Melin et al., 2005), incrementando la producción láctea entre 6 y 25%, al medir lactancias completas (López, 2017). En vacas Holstein, Andrade (2016), detectó que las vacas bajo tres ordeños diarios produjeron 10.4% más leche, en comparación con las de doble ordeño; mientras que las hembras con un ordeño diario presentaron un 23% menos de producción respecto a las de dos ordeños.

Por otro lado, es frecuente que el precio que se paga por la leche sea compuesto, es decir, después de un precio base, se suelen establecer incentivos por contenido adicional de grasa, proteína y la menor carga microbiana, entre otros aspectos. Al medir kg/día de proteína y grasa, Andrade (2016), encontró menor concentración en proteína y grasa en vacas ordeñadas con menor frecuencia, bajo un ordeño en comparación con las que recibían dos y tres por día. No obstante, la grasa suele ser mayor en ordeños con menor frecuencia, si se analiza de manera porcentual por kilogramo de leche producida, aunque en ello pueden influir otros aspectos, como la alimentación (Méndez-Martínez et al., 2014), estado de salud y edad de las hembras, entre otros. Por ello, junto con la productividad, una ordeña eficiente también favorece el acceso a los mercados más rentables (Wade et al., 2004).

Para adoptar algún tipo de ordeño, se consideran los niveles de productividad láctea, rentabilidad, disponibilidad de mano de obra e, incluso, el canal comercial en el que incursione cada productor. Al mismo tiempo, es necesario estimar los costos de inversión y de operación que se generan en cada caso, así como evaluar la coherencia con el nivel tecnológico global de cada unidad de producción.

LA SALUD DE LA GLÁNDULA MAMARIA COMO ELEMENTO CLAVE DE LA ORDEÑA

En cualquier método de ordeño se pueden causar alteraciones circulatorias, aunque de corta duración, como congestión y/o edema provocando excesiva acumulación de los fluidos en el tejido del pezón, produciendo un aumento en el grosor de la pared y en la temperatura de la piel (Hamann et al., 1994), por lo cual, es conveniente apegarse a las buenas prácticas de higiene para evitar o, de ser el caso, atenuar los problemas de mastitis.

Desde el punto de vista higiénico-sanitario, en la Figura 3, se muestra el proceso general de ordeño, en el que se aprecia el método de extracción de leche en el ganado, enfatizando en la etapa de estimulación para la eyección de la leche y su repercusión en el estado de salud de la GM y en la calidad bacteriológica de la leche obtenida (Ruiz et al., 2011), por los procedimientos de higienización de los pezones y de los utensilios empleados.

blank
FIGURA 3. Proceso general del ordeño manual y mecánico (convencional y automatizado). GM = Glándula mamaria.

A pesar de los métodos modernos establecidos para el control de la salud de la GM, la mastitis bovina, es una de las mayores causas de pérdida económica en la producción lechera, sufrimiento animal por dolor, efectos negativos en la calidad e higiene del producto y, por consecuencia, en la rentabilidad de las UP (Ávila et al., 2002).

Las rutinas de ordeño tienen influencia en la aparición de infecciones intramamarias, prevalencia de mastitis subclínica y clínica, conteo total de microorganismos mesófilos aerobios y coliformes, así como en la presencia de microorganismos patógenos aislados (Ávila et al., 2002; Faría et al., 2005; Ruiz et al., 2011).

El contenido de células somáticas en la leche, se relaciona con la inflamación de la glándula mamaria, producto de un golpe, desarrollo de patógenos o a un mal manejo del ordeño, instalaciones no adecuadas y al proceso en general del ordeño (Philpoty Nickerson, 2000) que se realiza en los distintos tambos o establos.

La mastitis bovina es el principal problema de la ganadería lechera a nivel mundial y se considera el mayor problema del sector lácteo incluyendo la industria (Bray y Broaddus, 2006). Es de gran importancia el correcto manejo de los pezones ya que su sellado post-ordeño es la práctica más simple, efectiva y económica para la prevención de nuevas infecciones intramamarias en vacas en lactación, las infecciones pueden reducirse de un 50 hasta 90% desinfectando correctamente los pezones (Farnsworth, 1980).

Para poder manejar en forma adecuada y eficiente un rodeo o establo lechero y a su vez que cada animal pueda ser estimulado y ordeñado correctamente es necesario cumplir con las distintas etapas de la rutina de ordeño. Esta serie de pasos deben reiterarse en cada etapa, sin demoras, pero de manera tranquila, suave, lenta y ordenada al ritmo del último animal sin que se produzcan multitudes, aglomeraciones y hacinamiento, tanto en los pasillos como en el acceso al corral (Philpot y Nickerson, 2000). En la finca o hacienda se debe evitar la presencia de perros, gritos y golpes. Asimismo, un manejo inadecuado durante el traslado de los animales puede producir graves consecuencias debidas a los golpes, las lesiones en las GM y en los miembros torácicos y pélvicos.

En los animales criollos de doble propósito se ha detectado la presencia de mastitis subclínica en los sistemas de ordeño manual y mecánico; sin embargo, se observó mayor frecuencia de mastitis en animales ordeñados de forma mecánica (Ávila et al., 2002; Faría et al., 2005), coincidiendo con los hallazgos de Ruíz et al., (2011), que realizaron un estudio en bovinos de diferentes edades y razas distribuidos en ordeño manual y mecánico: hallaron menor frecuencia de mastitis en el ordeño manual (P<0.05).

No obstante, se sugiere el monitoreo continuo del ordeño mecánico automatizado, ya que ayuda al operador a identificar los problemas de sobre-ordeño o mal funcionamiento del equipo o ambos y por consiguiente de mastitis (Kathum et al., 2018); sin embargo, independientemente del método de ordeño, se debe valorar el impacto de las prácticas de higiene en el material, equipo y su calibración, tipo de materiales, capacitación del personal, gestión y monitoreo del proceso de ordeño respecto al control de la salud de la GM (Wandurraga, 2019).

BIENESTAR ANIMAL

Desde hace más de 40 años se ha observado que la presencia de la cría lactante durante el ordeño potencia la secreción materna de oxitocina (Akers y Lefcourt, 1984). En países en desarrollo, como India y Pakistán, donde es frecuente el ordeño manual y la técnica basada en la presencia de los becerros, que maman durante un tiempo limitado (2 min. aprox.) antes de cada ordeño para propiciar la bajada de la leche de la búfala (Usmani et al., 1990). Sin embargo, otros autores, reportan que la presencia de la cría con su madre reduce la producción de leche (El-Sayed et al., 1991).

En contraste, cuando los terneros y becerros maman, el topeteo en la GM aumenta la secreción de leche; en el ordeño manual un masaje en la GM durante el ordeño imita este reflejo en la búfala de agua (Thomas, 2004). El ordeño manual y mecánico implican varios elementos físicos y conductuales que pueden derivar en variaciones en el rendimiento de leche (Polikarpus et al., 2014) y sobre el bienestar de las hembras lecheras, tales como la manipulación del ganado, la interacción humano-animal y el diseño de la granja e instalaciones (Cavallina et al., 2008; Polikarpus et al., 2014; Kovács et al., 2013; Orihuela et al., 2018; Mota-Rojas et al., 2019a,b; Mota-Rojas et al., 2020).

Durante el ordeño automático de las búfalas debido a la pequeña fracción de leche en la cisterna de la glándula, la colocación del equipo de ordeño antes de la expulsión de la leche podría conducir a una mayor introducción del pezón en la pezonera y predisponer al ordeño con pezones vacíos (Thomas, 2008). Para prevenir la posible irritación y el estrés perjudicial debido al ordeño a máquina sin flujo de leche a alto vacío, la extracción de leche debe sincronizarse con la eyección de la leche. Por tanto, es necesario mejorar la configuración del ordeño automático para las búfalas y desarrollar normas optimizadas que se adapten a las características anatómicas y fisiológicas propias de éstas. La formación de los ordeñadores y los usuarios de las máquinas de ordeño también son importantes para mejorar la salud de la GM y el bienestar de las búfalas.

Estrés perjudicial por ruido

Estudios recientes han registrado que el nivel de productividad de los animales se puede ver afectado por el ruido, debido a que los sistemas neuronales y neuroendocrinos al estar afectados, comprometen la eficiencia de la alimentación (García et al., 2019). Los resultados de Cwynar y Kolacz, (2011), denotan que el nivel de ruido de 75, 85 y 95 dB con frecuencias de 2 kHz contribuyen a la reducción del apetito de los animales. Otros autores documentaron una reducción de la producción de leche en vacas expuestas dos veces al día a niveles de ruido de entre 80 y 100 dB por más de una hora (Alger y Jensen, 1991).

Las búfalas son sensibles a los cambios en su entorno, incluso a los más discretos. Los estímulos negativos están relacionados con la situación en que se encuentran los animales, en específico por las experiencias generadas por el procesamiento cerebral de entradas sensoriales que se originan principalmente desde el exterior del organismo y que reflejan la percepción del animal respecto a sus circunstancias externas. Las condiciones físicas ambientales que producen estímulos negativos, frecuentemente corresponden al confinamiento, encierro y hacinamiento; el sustrato inadecuado y el suelo mojado/sucio; los contaminantes del aire: NH3, CO2, polvo, humo; los olores desagradables, los extremos térmicos; el ruido intenso y/o desagradable; la intensidad inapropiada de la luz; la monotonía: ambiental, física y de iluminación; los eventos impredecibles y los límites físicos para el descanso y para el sueño (Mellor et al., 2020).

En los sistemas de ordeño manual, la emisión de sonidos intensos provenientes de este procedimiento prácticamente es nula o muy baja, caso contrario en los sistemas mecanizados donde se perciben sonorizaciones al momento de operar los sistemas de motorización eléctrica, que regularmente generan estrés perjudicial previo a la habituación de las hembras primerizas (Jacobs y Siegford, 2012; García-Castro et al., 2019), lo que podría influir en el nivel de productividad.

García-Castro et al., (2019), comparando vacas Holstein Fresian bajo ordeños mecánicos (fijos y móviles) estimaron la relación con la producción, composición y calidad de la leche, así como los comportamientos asociados al estrés. Los autores demostraron que el efecto del ruido sobre la salud de la GM puede reducirse por habituación con la constante exposición de los animales a fuentes de ruido elevado.

Los mayores conteos de células somáticas y de bacterias mesófilas se presentaron en los ordeños considerados como ruidosos (P<0.05), sin importar el tipo de ordeño (fijo o móvil); sin embargo, no se registró ninguna diferencia entre grupos, en relación a la productividad de los animales (litros/día/animal). En contraste, Algers y Jensen (1991), estimaron una reducción de la producción de leche en vacas expuestas dos veces al día a niveles de ruido por más de una hora. Esto podría deberse a que los sistemas neuronales y neuroendocrinos del ganado provocan cambios fisiológicos que comprometen la eficiencia de la hembra lactante (Brouček, 2014). Cabe resaltar que la disminución de la producción de leche al aumentar el nivel de ruido puede reflejarse hasta el siguiente ordeño (Cwynar y Kolacz, 2011).

Algunas especies ganaderas no tradicionales, como las búfalas de agua, parecen ser más sensibles a estímulos estresantes (Mora-Medina et al., 2018). Los animales pueden relacionar experiencias negativas del proceso de ordeño asociadas al miedo, por lo cual, se debe evitar que adquieran una experiencia negativa en la zona de ordeño (Míguez Vázquez, 2009; Temple et al., 2018). Si los animales pasan por una etapa de estrés agudo, se activa el sistema simpático adrenal, se libera adrenalina y, como consecuencia, se disminuye el suministro de oxitocina, lo cual podría limitar la eyección de leche (Munish y Mehla, 2011). La sensibilidad de las búfalas lecheras deriva de que la GM almacena del 92 al 95% de la leche en el compartimiento alveolar y el resto en la cisterna (5%) (Bertoni et al., 2019a,b), lo cual induce al uso de oxitocina exógena para conseguir que una mayor proporción de leche pueda ser expulsada (Polikarpus et al., 2014).

Interacción humano-animal

Los seres humanos también inciden en las circunstancias externas de los animales, y su comportamiento interactivo hacia ellos tiene el potencial de provocar efectos positivos que mejoran el bienestar o, por el contrario, efectos negativos que comprometen su nivel de bienestar (Mellor et al., 2020; Mota-Rojas et al., 2020).

La interacción de los animales con los seres humanos (Mota-Rojas et al., 2020), al igual que con el equipo e infraestructura utilizados en los diferentes tipos de ordeño, se ha vinculado con la productividad y calidad de la leche, así como en el comportamiento y el bienestar (Cavallina et al., 2008). En el ordeño manual se aumenta la relación humano-animal ya que existe una estrecha interacción entre los operarios con las hembras durante este proceso (Cwynar y Kolacz, 2011). Sabiendo que la reacción del animal se basa en experiencias previas con los individuos con los que interactúa cotidianamente, es relevante procurar que estas relaciones sean positivas y de calidad durante el ordeño (Cavallina et al., 2008; Polikarpus et al., 2014).

La interacción entre humanos y animales está condicionada por los 5 sentidos: tacto, olfato, gusto, audición y visión; y en función a su naturaleza puede ser considerada como positiva o negativa. Es importante destacar que las acciones que el animal percibe como negativas conducen a respuestas agresivas como el aumento del miedo frente a los humanos, resultando en una mayor distancia de fuga, dificultando su manejo y ocasionándoles estrés perjudicial. El miedo representa un perjuicio en la producción y en la calidad final de la leche (Bruckmaier y Blum, 1998; Rushen et al., 1999; Hemsworth et al., 2002).
Dado que la relación entre el trabajador y los animales lecheros tiene consecuencias directas sobre el bienestar animal y la producción, es importante considerar los rasgos característicos de la personalidad del operario, el grado de satisfacción laboral y de empatía para con los animales; ya que éstos han demostrado ser claves en el tipo de interacción que se construye (Hemsworth et al., 2002; Hanna et al., 2009; Mota-Rojas et al., 2020).

IMPLICACIONES EN LA RENTABILIDAD DE LAS UNIDADES LECHERAS

En función del modelo tecnológico constituido por: equipos, infraestructura, sistemas de gestión y el saber hacer del productor, se define el tipo de especialización de cada unidad lechera. Independientemente del modelo adoptado, con los recursos disponibles se busca optimizar el proceso, aun en escenarios de limitada capacidad de inversión de los productores. Por lo general, en la medida que se eleva la inversión, los niveles de producción aumentan y los costos de mano de obra unitarios disminuyen. Y si se accede a un canal comercial con precios elevados, se elevan las probabilidades de registrar una mayor rentabilidad en el largo plazo (Castro et al., 2012).

Bijl et al., (2007) analizaron la rentabilidad de las granjas lecheras con sistema de ordeño mecánico convencional y mecánico automatizado, los resultados arrojaron que las unidades de producción con ordeño automático usaban un 29% menos de mano de obra, aunque ésta contaba con mayor nivel de capacitación. En contraste, al comparar el capital disponible para el alquiler de equipo, mano de obra, retribución de créditos y amortizaciones, entre otros, los establos con ordeño mecánico convencional captaban más ingresos para solventar dichos costos. Esta diferencia fue causada por que los sistemas de ordeño mecánico automatizados incrementan el consumo de servicios como gas, agua y electricidad.

Las diferencias respecto a los costos por servicios fueron más bajas en el ordeño mecánico convencional (P<0.05), lo cual resulta coherente con el bajo nivel de insumos y equipos requeridos. En síntesis, los elevados costos fijos bien aplicados suelen compensar la reducción de mano de obra necesaria al introducir el ordeño automático, aunque el costo ecológico generalmente es mayor dado que se eleva el consumo energético como el uso y contaminación del agua.

Otra característica que se debe tomar en cuenta es que en el ordeño mecánico automatizado se suprimen algunas tareas y puestos de trabajo; no obstante, se demandan nuevas funciones laborales que incluyen el control y supervisión visual del estado de salud, así como la identificación de animales que exceden los intervalos máximos de ordeño (Castro et al., 2012).
Se reitera que con alta calidad y cantidad de leche se puede acceder a clientes como las grandes transformadoras, que suelen ofrecer precios superiores a la media comercial, gracias a los incentivos adicionales, lo que puede favorecer una mayor rentabilidad a pesar de que dichos clientes suelen aplicar estrictos controles de calidad del producto. Por el contrario, la leche en reducidos volúmenes y con calidad media o baja, su canal comercial se restringe a intermediarios, productores de queso y otros derivados que se distribuyen en circuitos de proximidad o cortos de comercialización, basada en la venta directa de productos frescos o de temporada sin intermediario.

Esta división de canales comerciales es esquemática, pues existen múltiples excepciones y existen ejemplos de pequeños productores de bajos ingresos que han logrado valorar y obtener precios atractivos por la leche.

CONCLUSIONES

La gestión del ordeño puede considerarse una de las actividades más importantes y crucial en la cadena de producción de leche. En la industria láctea es común que se sugiera el uso del ordeño mecánico, tanto por rendimiento, inocuidad, como por la calidad de la leche. Es importante resaltar que la mastitis es una de las enfermedades más costosas que afectan a las búfalas. Los costos económicos directos asociados con este padecimiento, incluyen leche reducida en rendimiento y calidad, aumento de los costos veterinarios, leche desechada (durante el curso del tratamiento) y penalizaciones por recuento de células somáticas (SCC).

Las estrategias de intervención para prevenir la mastitis deben basarse mayoritariamente en el conocimiento de los factores predisponentes y favorecedores ya que su control es básico para limitar el número de eventos de mastitis. Entre los procedimientos para su prevención, en primer lugar, es aconsejable prestar especial atención durante el período seco, cuando las búfalas son más sensibles a los patógenos de la mastitis y las bacterias ambientales. Además, durante la lactancia, se debe realizar una rutina de desinfección después del ordeño y evitar el hacinamiento, la mala ventilación, el ordeño inadecuado y la mala higiene.

Para este propósito es necesario recordar el significado relevante de la formación de los criadores sobre pautas de higiene y prácticas adecuadas de gestión agrícola. Por último, es importante realizar la inspección periódica del rebaño mediante pruebas bacteriológicas relacionadas con el nivel de células somáticas para poder recurrir a un tratamiento adecuado y oportuno de la mastitis. Sin embargo, se deben fomentar programas de capacitación y asesoría técnica que incorporen las ventajas del ordeño mecánico donde también se cumplan con los estándares de bienestar animal, sanidad, higiene y alimentación, entre otras, que suelen derivar en mayor rendimiento y calidad de la leche y, de esa manera, es muy posible que se mejore la rentabilidad de las unidades productivas.

Bibliografía recomendada

Napolitano, F.; Mota-Rojas, D.; Guerrero-Legarreta, I.; Orihuela, A. The Latin American River Buffalo, Recent Findings. 3rd ed.; BM Editores: Mexico City, 2020; 1- 1545. https://www.lifescienceglobal.com/journals/journal-of-buffalo-science/97-abstract/jbs/4550-el-bufalo-de-agua-en-latinoamerica-hallazgos-recientes

Para consulta bibliográfica adicional, consulte a los autores.

Artículo publicado en Entorno Ganadero Octubre Noviembre 2021